SI MUEREN LOS AMIGOS, Aurora Luque
Para Antonio Jiménez Millán
Se descompone el mundo que compuse
con el conocimiento más puro de los otros
(de los otros: genitivo subjetivo),
los que sabían a contracorriente,
los no serviles nunca que amaron mucho el sol,
el sol que se desea por las noches,
que bebieron la vida sin filtrar, sin depurar,
con gloria y con gusanos, con suciedad y con extasis,
con partículas puras de la noche
y excrementos del dia,
con sus canciones bellas, desoladas y roncas,
inaudibles a veces para quienes llegábamos
cegadas de torpeza cotidiana.
Tiene que seguir viva esa ciudad,
ese tánger oscuro y lento de los sueños,
ese fondo dramáticamente vivo de las noches,
ese aullido inconforme e informe
y ese huir,
esas rutas de versos, esos desvíos arduos,
ese non serviam, ese estar en sí.
Si mueren los amigos,
nos morimos.