EL AUSENTE QUE NUNCA TERMINÓ DE MARCHARSE, Teresa Gómez
A Antonio Jiménez Millán
Camino cuidadosamente
sobre tus pasos que han hoyado la tierra
y cosecho frutos inesperados:
una voz que nos habla desde el lado salvaje.
Me sumerjo en tu mirada
bogando en su profundidad.
Impulsada por un aliento estremecedor
me hundo en tu presente
para otear ya sin miedo el futuro
en su línea de sombras.
Trazas un universo de ternura
donde habita otra vida
esplendorosa,
un territorio imaginado más acogedor.
Escriba de la luz,
calígrafo del nombre de los sueños
de todos tus amigos.
Me cuesta mucho hablar de ti en pasado.