Antonio Jiménez Millán

ROSAS DE NEÓN, Álvaro Salvador

                                                   Para Antonio Jiménez Millán


Las rosas de neón son muy discretas,
sobre todo a las horas en que amanece el día
se retiran, prudentes, del campo de batalla.

Las rosas de neón no son gregarias,
no podréis verlas nunca agrupadas en ramos
ni tampoco cercadas por jardines o huertas.

Las rosas de neón son muy esquivas,
rehúyen los destinos que quieren conducirlas
a vulgar ornamento o modelo de artistas.

Sin embargo, a la noche,
cuando apenas los rayos del astro rey dormitan
las rosas de neón estallan y florecen
incendiando las horas.

Las rosas de neón son de dos clases:
unas semejan fuego y otras esconden sangre.
Fotografía: Pepa Merlo
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