El cristal con que se mira

Juan Vida

Preguntas como platos

Antonio Fernández Montoya

¡Oh comidas! ¡Oh espejismos!
Enrique Molina

Es raro que nos interroguemos sobre el acto de comer. Lo que solemos hacer es sentarnos ante el plato y, a veces, pero no siempre, lo miramos. Sólo eso. Pero si le prestásemos atención como sugiere Juan Vida, quién sabe qué cosas podríamos descubrir: las fórmulas de la química que han inyectado a lo que comemos, la solución de nuestras dudas, como si una bruja hábil hubiese leído nuestro futuro en su superficie, los fantasmas de las moscas cotidianas… Y si es un hecho que no sabemos lo que ingerimos, aún menos sabemos qué piensan los platos de nosotros. ¿No se reirán de nuestra engreída posición de comensales porque conocen el trayecto inexorable y tan poco elegante, desde la boca al ano, que seguirá lo que nos ofrecen?
La contemplación de estos platos metafóricos sugiere otra pregunta no menos inquietante, la de si el ser humano que devora y destruye sin piedad la naturaleza, simbolizada aquí por esos pájaros muertos, para (mal)alimentarse, no está pagando por ello el alto precio de tener que comer lo incomestible: la comida-basura, la comida-veneno. Y de esto también puede que se rían nuestros platos de cada día.
Lo que, en suma, estos cuadros parecen decirnos, es que si mirásemos bien lo que tenemos en la mesa quizás nos sobrecogiera el miedo o el asombro.

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