Dibujos de una Granada desaparecida

Joaquín López Cruces y Juan Calatrava

Teatro Cervantes y Coliseo Olympia

El teatro Cervantes, por su parte, nos habla de otra Granada que pudo ser: la de los ideales cívicos de una ilustración que aquí nunca pasó de epidérmica. Ligado al recuerdo de la dominación napoléonica (aunque estaba ya practicamente acabado cuando fue inaugurado por los ocupantes como «Teatro Napoleón»), llegó, con diversas transformaciones, hasta 1966, pero en ese año cayó víctima de la piqueta del nefasto desarrollismo de los sesenta y del particular concepto de ciudad del alcalde Manuel Sola. Más efímera aún fue la vida del Coliseo Olimpia, uno de los mejores ejemplos en nuestra ciudad de la arquitectura cinematográfica en su edad de oro. Inaugurado en 1920, sobre proyecto de Marías Fernández Figares, con una pomposa arquitectura clasicista, tampoco resistió el rodillo especulativo de finales de los sesenta; sólo el nombre de la cafetería que se abrió en los bajos del nuevo bloque de pisos conserva el recuerdo de lo que fue un hito en la memoria de miles de granadinos.

Comparte

Deja un comentario