
Biografía de una mujer de letras y su andadura literaria
Una mujer de letras, eso fue Carmen Martín Gaite fue una escritora inmensa, una de las más grandes narradoras de la literatura española de todos los tiempos. Es muy grande todo el legado que tenemos de ella debido a su versatilidad y a la cantidad de intereses culturales que tenía. Conmemoramos el centenario de su nacimiento que motiva reediciones y puestas en escena de sus obras, así como exposiciones, la de la Casa del Lector del Matadero de Madrid, comisariada por su máximo estudioso José Teruel y la gran muestra actualmente en la Biblioteca Nacional.
Nació en Salamanca el 8 de diciembre de 1925, y moriría el 23 de julio de 2000 en Madrid. Su capacidad de contar, mejor su arte de contar es inenarrable. Su escritura nace de la necesidad de ordenar lo cotidiano, y se fundamenta en la capacidad de ver y reconocer las conexiones significativas que hay entre los acontecimientos.
Comenzamos su andadura narrativa con dos libros memorables para su conocimiento: el libro póstumo Cuadernos de todo (2002), cuya edición estuvo a cargo de la profesora María Vittoria Calvi por petición de Ana María Martín Gaite, hermana de Carmen, que estuvo en todo momento al cuidado de esta. Ya nos avisan en la Introducción que estos constituyen la trastienda de su obra narrativa, de ahí su interés e importancia. Y el otro libro como nos dice la editora es por la estrecha relación y la materia prima que estos Cuadernos de todo tienen de su ensayo El cuento de nunca acabar (1983), que podríamos decir que es su obra más ambiciosa, y con numerosas ediciones. Explica Carmen Martín Gaite cómo en estos cuadernos que tenía había ido apuntando referencias a los acontecimientos, los sitios, las personas y los recuerdos que componen el fluir de lo cotidiano, Por eso El cuento de nunca acabar permite como ningún otro libro, conocer y disfrutar del rico pensamiento y extraordinario mundo que caracterizaron la vida y la obra de Carmen Martín Gaite.
En pocos escritores se da la relación vida y literatura de forma tan intensa. La autora se descubre primero a sí misma para luego contar los hechos. Son trozos de Historia e historias que traza y dibuja, mejor pespuntea y borda con un hilo que como ella diría “queda para rato”. De hecho sin que la escritora abandone la voluntad de elaboración, de poner distancias, de contarse a sí misma su propia vida, aparecen numerosas pinceladas biográficas, tanto en su obra de ficción como ensayística, tenemos algunos escritos que lo atestiguan más evidentemente, así en Agua pasada (1993), contiene dos relatos que lo confirman en: “Bosquejo autobiográfico” y en “Retahila con nieve en Nueva York”, en donde informa siempre con precisión sobre la redacción de sus obras. También en De hija a madre, de madre a hija, editado y prologado por José Teruel, es un ensayo autobiográfico repleto de memoria escritos ambos en Nueva York, está estructurado con dos relatos “intensos y dispersos”, el primero se titula: “De su ventana a la mía”, en 1982, es un sueño con su madre, y el otro “El otoño en Poughkeepsie”, de 1985, es una evocación de su hija, están datados en fechas muy próximas al fallecimiento de las dos mujeres más importantes de su vida, y con las personas que tuvo más complicidad. Es un libro emotivo en donde relata la experiencia del vínculo y la pérdida, una mezcla del diario íntimo y la ficción. En sus novelas también retrató con sutileza pasajes de su vida tras la Guerra civil, con sus miedos y desesperanzas, pero como escribe Nuria Azancot: “no hay en la obra de la escritora un libro de autoficción protagonizado por los grandes amores de su vida: su madre, su padre, su marido y de su hijo e hija, fallecidos. Para ella la autobiografía más que un género eran momentos que aparecían de su vida en su obra, esa “sinergia entre vida y literatura”, sin confundirlas, porque la literatura es siempre representación frente a la vida. “Sinergias porque utiliza la literatura como refugio e incluso como recurso de supervivencia”. En sus libros, en su “geografía narrativa” revela una conciencia intranquila en busca de autonomía, en la línea de los artículos recogidos en La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas (1973). Para conocerla mejor es interesante el documental biobibliográfico: “La Reina de la Nieves”, dirigido por Mariela Atriles, aunque la mejor forma es acercarse a su obra. Y como no al volumen que acaba de publicarse Carmen Martín Gaite, Una biografía, a cargo de José Teruel con el que ha obtenido el XXXVII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2025, en donde se recoge el mundo diverso de esta mujer que murió escribiendo, solo cinco días antes de fallecer dejó de hacerlo porque le faltaban la fuerzas. Teruel fue también el que se encargó de la edición de las Obras completas.
Diversidad de registros
Con más de cuarenta obras publicadas en su mayoría novelas, que incluyen también, novela juvenil y novela histórica. Escribió cuentos, relatos, biografías, autobiografía, ensayo, teatro, poesía, recordemos que la poesía fue género muy importante para ella y del que tempranamente comenzó a escribir, y del que se “avergonzaba” decía de ello, también escribió múltiples artículos, fue su incursión en el periodismo, en la crítica literaria. Hizo adaptaciones de obras de autores clásicos como de: Gil Vicente, Tirso de Molina o Pessoa, entre otros. Recupera a autores olvidados, también es guionista de cine y televisión, de ahí la serie más conocida de 1984, “Teresa de Ávila” dirigida por Josefina Molina y protagonizada por Concha Velasco. Hizo las traducciones de las novelas de las hermanas Brönte, de Allam Poe, entre otros, pues hizo traducciones literarias de seis lenguas (inglés, francés, italiano, portugués, rumano y gallego). Fue recitadora. También se asoma a las tablas escénicas y no olvidemos su faceta de conferenciante, este último es un registro muy importante en su trayectoria, se publicarían en 2023, De viva voz. Conferencias. Edición y prólogo de Teruel. Es sorprendente esta forma de expresión oral de Martín Gaite, por su capacidad de síntesis y del diálogo de estar frente al público, su manera de mirar y de leer. En sus conferencias convertía el monólogo en conversaciones con el auditorio. Por otro lado el collage es otra faceta artística, la de contar a través de esta técnica, esta estética y poética del collage nos remite a la metáfora de la creación como saber “coser” los elementos dispersos y entender cómo se relacionan entre sí, esto lleva a la técnica del diálogo porque dialogar es mezclar, intercambiar, relacionarse. Sabíamos que le gustaban y aparecen muchos en sus cubiertas de libros, en sus cuadernos, pero fue en especial en el volumen Visión en Nueva York, undiario inédito que fue elaborado en forma de collage durante su estancia en esta ciudad entre septiembre de 1980 y comienzos de 1981y que se publicaría en 2005.
Sobre su obra
Inició su carrera literaria en 1954 con El balneario, continuada con novelas tan sobresalientes como Entre visillos, con esta novela obtuvo el Premio Nadal en 1957, Las ataduras (1960), Ritmo lento (1962), Retahilas (1974), Fragmentos de interior (1976), En 1978 sale El cuarto de atrás, y también Caperucita en Manhattan (1990), Nubosidad variable (1992), La Reina de las Nieves (1994), Lo raro es vivir (1996), e Irse de casa (1998). Los parentescos, es su novela póstuma, La última muestra de su estilo narrativo.
Entre sus ensayos, que fueron tan importantes como fue su narrativa, destacan: Usos amorosos de la postguerra española (1981), título que revitalizó un libro anterior –Usos amorosos del dieciocho en España (1973). De su pasión por la Historia escribió El proceso Macanaz (1970), Después dos enormes volúmenes: El cuento de nunca acabar (1983) permite al lector, como ningún otro libro, saber del extraordinario mundo que caracterizó su obra, a través del estilo diarístico. La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas (1973), es la recopilación de sus ensayos. En este libro resume esa imperiosa actitud existencial que le llevó siempre a querer salir de sí misma y a poder confrontarse con el otro. Sobre la necesidad humana de contar y escuchar que está amenazada por el individualismo de la sociedad moderna. Dos libros recogen sus cuentos: Todos los cuentos, y artículos periodísticos se encuentran reunidos en Tirando del hilo (1949-2000).
Su obra está traducida a múltiples lenguas. Recibió a lo largo de su trayectoria importantes Premios, el Nadal, el Nacional de Literatura, el Anagrama de Ensayo, el Príncipe de Asturias de las Letras, en 1988. En 1994 fue galardonada con el Premio Nacional de las Letras Españolas. Póstumamente, en noviembre 2000, recibió el III Premio de Traducción Ángel Crespo, por la traducción de Jane Eyre, de Charlotte Brönte.
Sobre su escritura y la narrativa de la segunda mitad del siglo XX
Para conocer su escritura es interesante el estudio que hace Rafael Chirbes en el Prólogo de los Cuadernos de todo. Nos acerca a sus fuentes y a sus lecturas, a buscar en las raíces de su obra y nos habla de tres espacios literarios, tres universos que son los referentes que influyen en sus escritos: el medievo, el barroco y la mística.
La narrativa española de la segunda mitad del siglo XX estuvo conformada por la coexistencia de cuatro grupos de escritores: por un lado los narradores de posguerra Camilo José Cela, Carmen Laforet, Miguel Delibes, entre otros; luego estaba la generación del realismo con la propia CMG, Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, José María Vaz de Soto, Ignacio Aldecoa, y Josefina Rodríguez Álvarez (desde 1952, se quiso llamar Josefina Aldecoa), Lourdes Ortiz, Jorge Semprún, Gonzalo Torrente Ballester, Carlos Edmundo de Ory, entre otros, en este grupo de amigos se integró Martín Gaite que con el tiempo se configuraría como la generación del 50, agrupada en torno al café Gijón. Luego están los escritores de la ruptura con el realismo, con Juan Benet a la cabeza, y por último, los nuevos narradores, Soledad Puértolas, Jesús Ferrero, Julio Llamazares, a los que se le suman Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina, Mercedes Soriano, Juan José Millás, entre otros.
Diríamos que Carmen Martín Gaite perteneció a la llamada generación del realismo: hablemos ya de tendencia neorrealista, no olvidando nunca que la autora no estuvo nunca sujeta a normas, ni a tendencias pues ella fue muy libre. De hecho no quería sujetarse a nada, incluso no accedió a la Real Academia cuando se lo propusieron en varias ocasiones. Martín Gaite y sus coétaneos, la mayoría amigos, viven la novelística española de los años 70, en donde la crítica es más velada y poseyendo caracteres humanitarios. Es un nuevo tipo de literatura cuyos rasgos determinantes serían:
-La memoria en forma preferentemente dialogada.
-La reflexión autocrítica sobre el proceso de escribir.
-Y la libertad de la fantasía.
Se trata en definitiva de la búsqueda de un “tú” trascendente, inscrito y enmarcado en el nuevo horizonte narrativo. Pero ya no es el “tú” autodialogal, autoreflexivo de la novela del decenio anterior. Y ésto es lo nuevo, lo diferente, lo innovador de estos diálogos, de esta nueva técnica de escritura. Así la búsqueda de interlocutor es clave, es necesaria, su libro más explicito es La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas (1973). Se trata de una escritura fieramente en búsqueda de aprecio, de identidad, de afirmación o de confrontación, incluso de contradicción con la persona, con el mundo.
Conclusión
Podríamos decir que tanto María Teresa León en sus Memorias de la melancolía como ella, fueron dos mujeres que como nadie nos dejaron los mejores testimonios de la historia de aquellas épocas, generación del 27 y del 50, fueron testigos y legatarias, que relatan a modo de diario y para conocer a pie de calle lo que ocurrió en ese contexto tan crucial en nuestra Historia española.
Carmen Martín Gaite es novelista sobre todo, mejor la define la palabra narradora. Ella es contadora de historias. Maneja el arte de narrar, de contar con un sello exclusivo y con una capacidad de registros tan sublime que transciende lo sencillo en algo excepcional y lo maravilloso en algo cotidiano. Su pasión por la Historia e investigación para sus escritos le dio un bagaje para atar cabos en sus novelas y esto es muy importante. Carmen Martín Gaite revolucionó las letras españolas al conseguir captar en sus escritos las complejidades del ser humano. Es una intelectual completa. La literatura fue para ella su salvavidas, una defensa contra las ofensas de la vida, como apunta su biógrafo. Sus personajes, repletos de dudas, miedos y anhelos se convirtieron en testimonio universal de varias generaciones porque ella es una escritora universal y aún hoy continúa inspirando. No hemos dejado nunca de recordarla porque Carmen Martín Gaite se fue quedándose.