{"id":5955,"date":"2025-10-26T14:59:12","date_gmt":"2025-10-26T13:59:12","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5955"},"modified":"2025-10-26T15:35:50","modified_gmt":"2025-10-26T14:35:50","slug":"leer-a-javier-egea-en-la-actualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/","title":{"rendered":"Leer a Javier Egea en la actualidad"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n cr\u00edtica, pero tambi\u00e9n reabrir las posibilidades de an\u00e1lisis de su proyecto po\u00e9tico. Este estudio de Margarita Garc\u00eda Candeira, de la Universidad de Huelva, aborda los modos en que la figura de Egea ha sido construida en el marco de la cultura transicional y postransicional, y propone reconsiderar su escritura desde las teor\u00edas contempor\u00e1neas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"718\" height=\"446\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5958\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png 718w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102-300x186.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102-150x93.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 718px) 100vw, 718px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<p><!--nextpage--><\/sup><\/strong><\/sup><\/strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiero comenzar en primer lugar agradeciendo muy encarecidamente a los organizadores de este homenaje la invitaci\u00f3n para participar en \u00e9l, y quiero personalizar este agradecimiento en la persona de \u00c1lvaro Salvador. Estar aqu\u00ed hoy me ofrece la oportunidad de poner un aire de realidad a una ciudad y un lugar que, para m\u00ed y por razones que tienen que ver con mi trabajo doctoral y mis preferencias po\u00e9ticas, es casi m\u00e1s un sitio m\u00edtico y simb\u00f3lico que real. Esto que en principio es una vivencia subjetiva ilustra a la perfecci\u00f3n una din\u00e1mica propia de la experiencia literaria, dotada con el poder de trastocar los espacios de la realidad y los de la ficci\u00f3n. Y, por este mismo principio de funcionamiento, tanto para m\u00ed como para muchos lectores y estudiosos de Egea este espacio, el Palacio de la Madraza, tan cargado de historia literal y literaria, es fundamentalmente el lugar donde Juan Carlos Rodr\u00edguez present\u00f3 en 1980 el poemario <em>Troppo mare<\/em>, de nuestro poeta, y donde hallaba, por fin, un ejemplo perfecto de eso tan complejo y casi imposible que el profesor propon\u00eda como objetivo principal de un proyecto creativo materialista: una poes\u00eda plenamente consciente de su determinaci\u00f3n ideol\u00f3gica, que desvelara y explotara en sus versos sus propias contradicciones. Y, tambi\u00e9n en esta l\u00f3gica, el sintagma <em>Paseo de los tristes<\/em> era para algunos sobre todo un libro de Egea, y no, o no solamente, el camino que lleva al Albaic\u00edn por enfrente de la Alhambra y que tiene, adem\u00e1s, su propia historia legendaria y m\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Traigo a colaci\u00f3n estos aspectos un tanto anecd\u00f3ticos porque brindan la oportunidad de introducir una reflexi\u00f3n sobre cuestiones que trascienden mi propia experiencia de la ciudad y de la poes\u00eda, y que tienen que ver con el acto de memoria que comporta todo homenaje y, de manera relacionada, con algunas de las funciones que se reservan a la literatura en la sociedad actual.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la vivencia particular que acabo de mencionar no puede deslindarse de la existencia del proceso de construcci\u00f3n, hoy incontestable, de un aura alrededor de Granada y de sus escritores, y tambi\u00e9n, en los \u00faltimos tiempos y de modo incipiente, de un poeta como es Javier Egea. De hecho, la figura de este \u00faltimo posee sin duda algunos rasgos que pueden alimentar y de hecho alimentan una mitificaci\u00f3n un tanto romantizante que ya tiene una serie de evidencias: por un lado, son obvios la atenci\u00f3n a las semblanzas de su vida y el \u00e9nfasis en su opci\u00f3n por la marginalidad y el apartamiento del poder, que se plasmar\u00edan, para algunos, en el episodio de su suicidio hace veinte a\u00f1os. Estos aspectos son cada vez m\u00e1s atendidos en webs, noticias y tambi\u00e9n en algunos escritos que convierten a Egea en un h\u00e9roe rom\u00e1ntico, una especie de (salvando todas las distancias) Larra contempor\u00e1neo que se pega un tiro al comprobar la imposibilidad de cambiar las cosas; ante el fracaso de los ideales personales, po\u00e9ticos y, tambi\u00e9n, pol\u00edticos. De esta l\u00ednea interpretativa son s\u00edntoma vol\u00famenes de bioficci\u00f3n como <em>La conjura de los poetas<\/em> (2010), de Felipe Alcaraz. La mitificaci\u00f3n de Egea que toma como punto de partida su obra, y no tanto su vida, viene tambi\u00e9n certificada por la existencia de otras din\u00e1micas que suelen concurrir en la construcci\u00f3n de mitos literarios y can\u00f3nicos: me refiero a la pol\u00e9mica acerca de su legado literario, que afecta a sus procesos de edici\u00f3n, algo de lo que es testigo el conflicto surgido a partir de los dos vol\u00famenes que public\u00f3 la editorial Bartleby en 2011 y 2012, y, tambi\u00e9n, el proceso de obtenci\u00f3n y custodia de este mismo legado<sup>[2]<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hechos informan sin duda de la popularizaci\u00f3n del personaje y, en parte, de su obra, d\u00e1ndole una presencia en el espacio p\u00fablico, pero tambi\u00e9n hipotec\u00e1ndola o sujet\u00e1ndola a par\u00e1metros cercanos al sensacionalismo, que no redundan en una relectura, un reenfoque, un tratamiento cr\u00edtico de la obra y de la trayectoria global del autor. De hecho, todo este acento biografista y un tanto amarillo no ha logrado, por ejemplo, que la marginalidad de Egea y la singularidad de su posici\u00f3n vital y de su producci\u00f3n literaria hayan sido tenidos en cuenta en la revisi\u00f3n que, en los \u00faltimos a\u00f1os, se est\u00e1 haciendo de la cultura transicional de los setenta y ochenta, y de la que son testimonio vol\u00famenes como el editado por Guillem Mart\u00ednez, <em>CT o la cultura de la transici\u00f3n: Cr\u00edtica a 35 a\u00f1os de cultura espa\u00f1ola <\/em>(2012) o el m\u00e1s reciente, y muy documentado, <em>Culpables por la literatura. Imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y contracultura en la transici\u00f3n espa\u00f1ola (1968-1986)<\/em> (2017), escrito por Germ\u00e1n Labrador M\u00e9ndez. Examinado con atenci\u00f3n, el perfil personal y creativo de Egea podr\u00eda sin duda convertirlo en uno de esos \u201cculpables por la literatura\u201d cuyos cuerpos no aguantaron la negociaci\u00f3n transicional, seg\u00fan la tesis de Labrador, aunque el coste de esta culpabilidad se hubiera cobrado con una demora de veinte a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso de la mitificaci\u00f3n de la imagen p\u00fablica de los poetas tiene funciones y disfunciones en el seno del capitalismo, y esta ciudad tiene otro caso conspicuo en el ejemplo de Garc\u00eda Lorca. No me refiero con ello a la excelente labor de las entidades dedicadas al mantenimiento y difusi\u00f3n de su obra, sino m\u00e1s bien al uso y abuso de su nombre con fines tur\u00edsticos y lucrativos privados, como un reclamo que certifica, sobre todo, la reducci\u00f3n del hecho literario a reclamo, sensacionalista o economicista, en el espacio p\u00fablico actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a estas l\u00f3gicas, las l\u00edneas marcadas para la celebraci\u00f3n de este encuentro suponen un ejemplo inmejorable, probablemente el \u00fanico, de c\u00f3mo conjurar los citados riesgos de la memoria literaria y hacer justicia a lo m\u00e1s sustancial de los poetas: sus textos. Con el t\u00edtulo de esta mesa \u201cJavier Egea en la actualidad\u201d se invoca la oportunidad y la necesidad de volver a ellos, y al influjo por ellos ejercido. En este sentido, los de Egea ofrecen m\u00faltiples aristas por explorar, al igual que las ofrece un movimiento como el de \u201cla otra sentimentalidad\u201d, y hay una en la que parece pertinente ahondar: esta corriente tiene la virtud y la singularidad de haber supuesto un adelanto, en el discurso po\u00e9tico y cr\u00edtico peninsular, de lo que luego se denominar\u00eda, a partir de los 90, el \u201cgiro afectivo\u201d o \u201caffective turn\u201d. Desde su misma formulaci\u00f3n, el movimiento impulsado a principios de los ochenta en Granada evidencia el peso de lo emocional en lo po\u00e9tico como algo susceptible de ser transformado, alterado (de ah\u00ed ese \u201cotra\u201d, bas\u00e1ndose, como se sabe, en el \u201cnueva\u201d de Machado) con el objeto de alterar igualmente las condiciones de producci\u00f3n ideol\u00f3gica de los sentimientos. Era un discurso ciertamente novedoso, que se apoyaba, como se sabe, en los planteamientos de Juan Carlos Rodr\u00edguez, y que quedaba expuesto en los tres textos publicados por Garc\u00eda Montero, Salvador y Egea a principios de los ochenta<sup>[3]<\/sup>. Es cierto que las bases te\u00f3ricas en cuanto al tratamiento de los sentimientos quedaban m\u00e1s apuntadas que agotadas en ellos, porque sus autores se dedicaron sobre todo a su ensayo y plasmaci\u00f3n po\u00e9ticas, pero ofrecen algunos datos de los que es posible partir y elaborar hip\u00f3tesis te\u00f3ricas e interpretativas que se antojan muy prometedoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el profesor Rodr\u00edguez abordar\u00eda, en varios de sus libros, la producci\u00f3n hist\u00f3rica de las subjetividades, y explicar\u00eda, a\u00f1os m\u00e1s tarde, en <em>La muerte de (l)aura<\/em> (2011), que la locura no era sino una interiorizaci\u00f3n de la competencia capitalista, desde puntos de vista parcialmente similares se ha ido elaborando toda una corriente que, con amparo en el concepto de \u201cestructuras del sentir\u201d propuesto por Raymond Williams en su cl\u00e1sico <em>Marxism and Literature<\/em> (1977)<sup>[4]<\/sup>, trata de analizar los discursos contempor\u00e1neos sobre el amor y la pasi\u00f3n como solidarios de los modos de producci\u00f3n neoliberales. Ese era el objeto concreto de vol\u00famenes como <em>Love as Passion. The Codification of Intimacy <\/em>(1982), de Niklas Luhmann o, m\u00e1s recientemente, aproximaciones como <em>Consuming the Romantic Utopia: Love and the Cultural Contradictions of Capitalism <\/em>(1997) y <em>Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism <\/em>(2007), de la soci\u00f3loga Eva Illouz<sup>[5]<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de aproximaciones proporciona un marco fruct\u00edfero para abordar desde el presente una manifestaci\u00f3n o una corriente literaria que efectivamente se adelant\u00f3 a ellas. A continuaci\u00f3n voy a tratar de formular, de modo necesariamente sin\u00f3ptico, una serie de v\u00edas que pueden permitirnos acercarnos a Egea hoy, en la actualidad, en l\u00ednea con el t\u00edtulo de la mesa redonda para la que se originaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hip\u00f3tesis es que Javier Egea y, en general, los poetas de la otra sentimentalidad part\u00edan de un t\u00e9rmino que podr\u00edamos calificar de mediano, no marcado, de tono bajo, muy significativo sin embargo: el de \u201cternura\u201d, para articular un modo de relaci\u00f3n espec\u00edfico con el mundo y el entorno no basado en la posesi\u00f3n ni en el dominio, que tiene un modo de manifestaci\u00f3n literal y simb\u00f3lica en la caricia y que funda, adem\u00e1s de un r\u00e9gimen sentimental concreto, un r\u00e9gimen de representaci\u00f3n po\u00e9tico basado en un lenguaje simbolista en el que las palabras y las cosas se cortejan en una b\u00fasqueda de encuentro que se resuelve en el acompa\u00f1amiento pero que evita los peligros de la fusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, la idea de ternura aparece destacada en formulaciones de los tres poetas. Garc\u00eda Montero habla de la ternura \u201ccomo forma de rebeld\u00eda\u201d en el art\u00edculo de <em>El Pa\u00eds<\/em> que ya hemos mencionado, y Salvador se refiere a ella como un \u201cmodo de enfrentarse al mundo\u201d que surge \u201ccuando la vida y sus relaciones no solo se \u201centienden\u201d de otra manera, sino que tambi\u00e9n se \u201cviven\u201d de otra manera\u201d<sup>[6]<\/sup>. En las l\u00edneas iniciales de \u201cCoram P\u00f3pulo\u201d, la quinta secci\u00f3n de <em>Troppo mare<\/em> (1980), el propio Egea manifestaba su convicci\u00f3n acerca del poder cognitivo y verdadero de la emoci\u00f3n, cuestionando de alguna manera las prerrogativas ficcionales de la otra sentimentalidad: \u201cLo que pueda contaros \/ es todo lo que s\u00e9 desde el dolor \/ y eso nunca se inventa\u201d (1980: 63). M\u00e1s reacio a manifestaciones te\u00f3ricas, era de lo m\u00e1s expl\u00edcito cuando declaraba en una entrevista que \u201ca la tristeza se la debe armar de ternura revolucionaria\u201d<sup>[7]<\/sup> y, en un poema, no ten\u00eda reparo en expresar que \u201cSue\u00f1o y trabajo nos cost\u00f3 saberlo: \/ ternura es patrimonio de los rojos\u201d (Egea, 2002: 75).<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, podr\u00eda resultar muy \u00fatil revisar las aproximaciones te\u00f3ricas al concepto de \u201cternura\u201d: no pretendo realizar aqu\u00ed una genealog\u00eda de este, que ser\u00eda imposible, pero s\u00ed espigar algunas definiciones iluminadoras. En su <em>Teor\u00eda de los sentimientos morales<\/em> (1759), obra en la que el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s proporcionaba una pionera explicaci\u00f3n din\u00e1mica y finalista de los distintos sentimientos que mov\u00edan a la naturaleza humana, Adam Smith propon\u00eda una peculiar administraci\u00f3n de este sentimiento en t\u00e9rminos de g\u00e9nero:<\/p>\n\n\n\n<p>La propiedad de la generosidad y del esp\u00edritu p\u00fablico se funda en el mismo principio que en el caso de la justicia. La generosidad es distinta de la humanidad. Esas dos cualidades que a primera vista parecen tan semejantes, no siempre pertenecen a la misma persona. La humanidad es virtud propia de la mujer; la generosidad, del hombre. El bello sexo, que por lo com\u00fan tiene mucha m\u00e1s ternura que el nuestro, rara vez tiene igual generosidad. La legislaci\u00f3n civil sabe que las mujeres pocas veces hacen donaciones de alguna consideraci\u00f3n. (Smith, 1941: 129)<\/p>\n\n\n\n<p>Smith realiza un peculiar reparto de lo sensible, por emplear la expresi\u00f3n de Jacques Ranci\u00e8re (2007), en el que vincula ternura con feminidad y con cierto individualismo ego\u00edsta, pero lo aleja de la aut\u00e9ntica generosidad necesaria para articular el bien p\u00fablico, que ser\u00eda una cualidad masculina. Las teor\u00edas modernas que, desde la fenomenolog\u00eda hasta la etnolog\u00eda, han intentado teorizar acerca de este concepto, no hacen sino revocar y subvertir tal reparto para referirse con \u201cternura\u201d a un modo de relaci\u00f3n que confirma la individualidad en un v\u00ednculo no agresivo con la alteridad, y ese tipo de v\u00ednculo est\u00e1 en la base de la fortuna que el concepto ha tenido en los \u00e1mbitos de la psicolog\u00eda y la pedagog\u00eda<sup>[8]<\/sup>. Dentro de nuestro campo de pensamiento, el mismo Roland Barthes, en sus <em>Fragments<\/em>, parece confirmar la potencialidad de la ternura a la hora de cuestionar la idea de una identidad homog\u00e9nea y autosuficiente y abriendo un nuevo modo de entender el amor. En la breve entrada dedicada a la noci\u00f3n de \u201ctendresse\u201d, apoyada en Musil, el pensador franc\u00e9s basa este sentimiento en lo que podr\u00edamos denominar dos limitaciones o renuncias con respecto al otro que constituye el objeto amado: a su propiedad, al menos instant\u00e1nea \u2013\u201cLe geste tendre dit : demande-moi quoi que ce soit qui puisse endormir ton corps, mais aussi n&#8217;oublie pas que je te d\u00e9sire un peu, l\u00e9g\u00e8rement, sans vouloir rien saisir tout de suite\u201d (Barthes, 1977: 265)\u2013 as\u00ed como a la exclusividad de su v\u00ednculo con \u00e9l: \u201cla tendresse, de droit, n&#8217;est pas exclusive, il me faut donc admettre que ce que je re\u00e7ois, d&#8217;autres le re\u00e7oivent aussi (parfois le spectacle m\u00eame m&#8217;en est donn\u00e9). L\u00e0 o\u00f9 tu es tendre, tu dis ton pluriel\u201d (Barthes, 1977: 266).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero quiz\u00e1 sea Isabella Guanzini la m\u00e1s expl\u00edcita respecto a las posibilidades de esta noci\u00f3n. En una monograf\u00eda reciente (2018), la fil\u00f3sofa italiana es consciente del menoscabo al que la mercadotecnia de la sensibler\u00eda ha sometido a un sentimiento caracterizado por el tono mesurado y la gradaci\u00f3n media, en lo que denomina una \u201cderiva pat\u00e9tica\u201d (2018: 14) que ha mermado la potencialidad de la ternura a la hora de erigirse en posible motor de cambio social, algo que Guanzini reivindica y para lo que traza una esmerada historia conceptual del t\u00e9rmino. En la medida en que concibe la ternura como un sentimiento susceptible de traspasar las barreras de la privacidad para desplegar su acci\u00f3n en la esfera p\u00fablica (2018: 16), sus planteamientos se encuentran curiosamente cercanos a los esgrimidos, de un modo menos sistem\u00e1tico y quiz\u00e1 m\u00e1s intuitivo, por los poetas de la otra sentimentalidad hace cuarenta a\u00f1os. Toda esta v\u00eda de pensamiento viene a contradecir, de hecho, el pesimismo de algunas tesis existencialistas sobre el amor, sobre todo las que Sartre desarrolla en <em>El ser y la nada<\/em>, donde defend\u00eda la imposibilidad del amor explicando que la b\u00fasqueda de la posesi\u00f3n que este implica podr\u00eda quiz\u00e1s resarcirse con el dominio corporal, pero nunca con el control de la conciencia (Sartre, 1983: 490).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la ternura, entendida como la marca de la procura de una relaci\u00f3n con el otro no basada en el dominio, puede aplicarse como clave interpretativa del programa de la otra sentimentalidad y, muy en particular, de la l\u00edrica amatoria de Egea. En ese sentido, un modo de manifestaci\u00f3n privilegiado de la ternura es la caricia demorada, que acompa\u00f1a y no retiene, que roza pero no busca ninguna comuni\u00f3n imposible. No pueden dejar de evocarse las maravillosas l\u00edneas dedicadas a la caricia incluidas en <em>Mortal y rosa<\/em>, el libro en el que Umbral cede sin ambages a su veta m\u00e1s l\u00edrica, pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta referencia literaria, la caricia ha sido igualmente objeto de pensamiento te\u00f3rico: frente a las tesis de Sartre, que ve\u00eda en ella el testimonio de una tentativa de apropiaci\u00f3n (Sartre, 1983: 494), L\u00e9vinas hace de ella un instrumento destacado de su reflexi\u00f3n sobre la alteridad, y relaciona la caricia con el l\u00edmite del ser y con un intersticio entre el presente y el advenimiento del porvenir:<\/p>\n\n\n\n<p>La caricia consiste en no apresar nada, en solicitar lo que se escapa sin cesar de su forma hacia un porvenir \u2013jam\u00e1s lo bastante porvenir\u2013, en solicitar eso que se oculta como si <em>no fuese a\u00fan<\/em>. (L\u00e9vinas, 1987: 276-268).<\/p>\n\n\n\n<p>El corpus de Egea es prolijo en referencias a este gesto humilde y sencillo. En su primer poemario, <em>Serena luz del viento<\/em> (1974), aparec\u00eda en varios lugares. As\u00ed, escrib\u00eda: \u201cY t\u00fa guardas tu sexo para la sombra muda \/ en oscuras vitrinas de blindados cristales \/ donde no lleguen vientos ni mares ni caricias\u201d (Egea, 1974: 97) y ya la relacionaba con el mar: \u201cFue de entonces el mar, \/ amor, \/ de entonces el color \/ y la caricia\u201d (1974: 113) y con su proverbial tristeza: \u201cPerd\u00f3name el haberte conocido \/ con un trazo de risa en la mejilla. \/\/ Yo soy triste, mi amor, y t\u00fa lo sabes. \/ y tan tristes y amantes mis caricias\u201d. En <em>Paseo de los tristes<\/em> se refiere tambi\u00e9n a \u201cla caricia de un h\u00famedo silencio\u201d y, en general, los ejemplos son innumerables.<\/p>\n\n\n\n<p>La caricia muestra su condici\u00f3n inevitablemente ideol\u00f3gica en esa impresi\u00f3n de tristeza que acabamos de ver que porta, y que tiene una carga hist\u00f3rica espec\u00edfica con la que se reh\u00faye toda idealizaci\u00f3n amorosa para representar la huella, tambi\u00e9n, de un legado decantado en destrucci\u00f3n, dominio y miseria, en l\u00ednea impl\u00edcita con la reflexi\u00f3n contempor\u00e1nea sobre la historia como ruina que, apoyada en Benjamin, se aleja de los posicionamientos mucho m\u00e1s optimistas de Garc\u00eda Montero, que parece confiar en una historia salv\u00edfica en muchas de sus composiciones. As\u00ed, en el poema \u201cItinerario\u201d, Egea advierte que \u201chay demasiada sangre detr\u00e1s de una caricia\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p>Y algo te adentra en la ciudad de nuevo,<br>algo que ni siquiera es el amor<br>pero que empuja poderosamente<br>hacia una voz,<br>un resto de firmeza,<br>una piel que se ofrece,<br>sabiendo en cada paso con m\u00e1s fuerza<br>que no fueron los signos o el azar,<br>que hay demasiada sangre detr\u00e1s de una caricia.<br>(Egea, 1986: 72)<\/p>\n\n\n\n<p>No puede dejar de se\u00f1alarse que este poema recuerda un tanto a la canci\u00f3n \u201cCalle Melancol\u00eda\u201d, del jienense Joaqu\u00edn Sabina. Une a ambas piezas su car\u00e1cter deambulatorio y errante, claro desde el t\u00edtulo y el tema de las dos, pero tambi\u00e9n el eco de un primer verso recreado anaf\u00f3ricamente a lo largo del poema: \u201cComo quien madrug\u00f3 por tantos patios \/ de los que muestran su belleza inh\u00f3spita, \/ [\u2026] \/ como quien ha llamado a tantas puertas, \/ como quien sufre m\u00e1s de lo que puede\u201d, dice Egea (1986: 71); \u201cComo quien viaja a lomos de una yegua sombr\u00eda\u201d, dice, nerudianamente, Sabina, \u201cpor la ciudad camino, no pregunt\u00e9is a d\u00f3nde\u201d, para proseguir en otra estrofa: \u201cComo quien viaja a bordo de un barco enloquecido \/ que viene de la noche y va a ninguna parte \/ [\u2026]\u201d (Sabina, 1980)<sup>[9]<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no parece en absoluto casual. Inmersos en las esferas culturales del \u00e1mbito estudiantil granadino, Egea y Sabina publican sus primeros versos pr\u00e1cticamente a la vez, y lo hacen en la misma cabecera: en los n\u00fameros de la revista <em>Tragaluz<\/em>, gestionada por \u00c1lvaro Salvador, en el 68, aparecen poemas como \u201cSo\u00f1ados horizontes\u201d, \u201cVivir es ir muriendo poco a poco\u201d y \u201cSali\u00f3 a la calle\u201d, del entonces llamado Joaqu\u00edn Mart\u00ednez Sabina. Meses m\u00e1s tarde, ve\u00eda la luz la que ser\u00eda la primera pieza editada de Egea, titulada \u201cSi supieras la noche que me llena\u201d<sup> <sup>[10]<\/sup><\/sup>. En este sentido, es sintom\u00e1tico que los corpus de ambos escritores compartan un rasgo muy ilustrativo del traspaso ideol\u00f3gico y mercantil de las emociones, con constantes representaci\u00f3n del amor en t\u00e9rminos de intercambio mercantil y econ\u00f3mico, tal y como ha resaltado en sus trabajos sobre Egea Elisa Sartor. Esto ocurre de modo muy llamativo en el poemario <em>Paseo de los tristes<\/em>, especialmente en la secci\u00f3n elocuentemente titulada \u201cRenta y Diario de amor\u201d. Egea expone: \u201cAqu\u00ed habita el dolor: \/ ese salvaje cobrador diario \/ que llega, empuja, nos derriba \/ y queda\u201d (1986: 36). Tambi\u00e9n: \u201cEntre las cenizas \/ la mercader\u00eda: \/ los brazos, la vida. \/\/ Pagando el futuro, \/ la renta del humo: \/ t\u00fa m\u00eda, yo tuyo\u201d (1986: 36). De modo muy similar, Sabina sintetiza la evoluci\u00f3n de la relaci\u00f3n amorosa en su c\u00e9lebre \u201cRuido\u201d explicando que, si al principio del romance \u201c\u00e9l puso a su nombre todas las olas del mar\u201d, al t\u00e9rmino del mismo no quedan m\u00e1s que \u201cn\u00fameros rojos en la cuenta del olvido\u201d (Sabina, 1994)<sup>[11]<\/sup>. En ese sentido, no es dif\u00edcil comprobar que estos textos corroboran el diagn\u00f3stico que el profesor Juan Carlos Rodr\u00edguez realiza, ya en 1999, sobre los derroteros que siguieron las tentativas de la otra sentimentalidad al evolucionar a la denominada poes\u00eda de la experiencia, una deriva realista y empirista que implic\u00f3 que el objeto del poema ya no es cuestionar lo ideol\u00f3gico invisible situ\u00e1ndose al margen de \u00e9l sino constatar meramente los efectos que ese sustrato problem\u00e1tico tiene en la experiencia de cada d\u00eda. As\u00ed, concluye, \u201c<em>la pr\u00e1ctica po\u00e9tica no pod\u00eda partir de la conceptualizaci\u00f3n te\u00f3rica de lo invisible capitalista, sino de los efectos concretos y experienciales de la vivencia de cada d\u00eda<\/em>\u201d (1999: 46). Aunque este dictamen niega la existencia de una poes\u00eda materialista en el giro experiencial de algunos miembros de esta corriente, lo cierto es que invita, tambi\u00e9n, a reflexionar acerca de las mismas condiciones de posibilidad de esa poes\u00eda materialista, que hoy se antoja un tanto ut\u00f3pica y que quiz\u00e1 deba concebirse m\u00e1s como horizonte que como realizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En l\u00ednea con este rumbo supuestamente realista, la idea de la caricia tiene otra dimensi\u00f3n importante, pues ayuda a entender el funcionamiento del lenguaje po\u00e9tico en Egea y, en general, en los tres autores mentados. M\u00e1s all\u00e1 de las consignas de figuraci\u00f3n que vendr\u00edan m\u00e1s adelante, una lectura de los textos tempranos de Egea, Salvador y Garc\u00eda Montero arrojan una impresi\u00f3n distinta de la expresi\u00f3n directa y tienen m\u00e1s que ver con la percepci\u00f3n de un verbo fuertemente simbolista. No se trata del simbolismo verlaniano, apoyado en ritmos, sones y musicalidades (que por otra parte la pericia t\u00e9cnica de los tres autores explota sin ninguna duda con maestr\u00eda) sino sobre todo de un simbolismo m\u00e1s profundo y ciertamente avisado en lo po\u00e9tico (a veces un tanto preterido en lo te\u00f3rico, precisamente por esas normas supuestamente realistas) y que, como se ha adelantado, trata de salvar el hiato entre lenguaje y realidad proponiendo un modo de relaci\u00f3n entre ellos no basado en la identificaci\u00f3n, imposible y peligrosa, sino en un acercamiento o contacto precario que podr\u00eda casi dar lugar a la figura del abrazo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda esto aparece ilustrado a la perfecci\u00f3n en una obra fundamental como es <em>Troppo mare <\/em>(1980), que parte de un tropo esencial en su trayectoria, que ser\u00e1 compartido en parte por Salvador y Garc\u00eda Montero: me refiero al v\u00ednculo entre historia y mar que, con distintas oscilaciones, aparece en todos ellos. Los inolvidables versos que inauguran <em>Troppo mare <\/em>son una perfecta muestra en este sentido. La extra\u00f1eza del mar y del cielo \u2013\u201cextra\u00f1o este mar, raro este cielo \/ desgranado de luz sobre la Isleta, \/ ajeno a este naufragio que se crece en la orilla\u201d (Egea, 2017: 19)\u2013 parece oponer un margen de resistencia un tanto plat\u00f3nica a la historia de dominio y opresi\u00f3n terrestre, descrita como \u201ceste dolor de siglos en la playa\u201d (Egea, 2017: 19). Sin embargo, el encuentro de ambos en la orilla \u2013donde el mar <em>acaricia<\/em> con fuerza, golpea la tierra\u2013 provoca que, al final, en una contradicci\u00f3n muy del gusto pasoliniano, mar y tierra acaben acompa\u00f1\u00e1ndose de modo paralel\u00edstico, compartiendo un mismo bagaje de violencia: \u201cTanto mar y de golpe, \/ tanta historia y vencida\u201d (Egea, 2017: 19). Mar y tierra acaban as\u00ed hermanados, abrazados, como s\u00edmbolos necesariamente imperfectos de la historia, en una ecuaci\u00f3n que aparece tambi\u00e9n en poemas de Garc\u00eda Montero de la \u00e9poca, como \u201cPaseo mar\u00edtimo\u201d y en algunos de Salvador como \u201cDescripci\u00f3n de un cuerpo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin tiempo para mucho m\u00e1s, considero que esta v\u00eda puede articular una lectura nueva de Egea que, adem\u00e1s, tenga la virtud de abrir la c\u00e1psula interpretativa de su corpus a interpretaciones que establezcan v\u00ednculos con otros programas po\u00e9ticos alejados del imperativo realista y que la cr\u00edtica se ha empe\u00f1ado en enfrentar. La poes\u00eda de Jorge Riechmann, muy alejada de la de Egea en muchos sentidos, ofrece un acercamiento a la caricia y a la historia parcialmente similar. Por otra parte, la noci\u00f3n de la ceniza, presente en numerosos poemas de Egea, no puede sino recordarnos a una obsesi\u00f3n tropol\u00f3gica de Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente y, en ese sentido, podemos preguntarnos si ambos poetas no podr\u00edan ser cotejados a partir de la impronta indeleble que en ellos dej\u00f3 el paisaje de Cabo de Gata. Son solo ideas que parecen sugestivas para tratar de releer a Egea hoy, a veinte a\u00f1os de su muerte y a algunos de las enconadas y a menudo est\u00e9riles pol\u00e9micas que han afectado a la cr\u00edtica de poes\u00eda, que no, afortunadamente, a la vitalidad creativa de nuestros poetas.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Alcaraz, Felipe. <em>La conjura de los poetas<\/em>. Almuzara, 2010.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Aldana Mendoza, Carlos. <em>Ternura&nbsp;y postura: la educaci\u00f3n para la paz<\/em>. FLACSO, 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Amaya Betancourt, Arnobio. <em>Pedagogi<\/em><em>\u0301a de la&nbsp;ternura:&nbsp;conceptos b\u00e1<\/em><em>sicos<\/em>. Ecoe, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Barthes, Roland. <em>Fragments d<\/em><em>\u2019<\/em><em>un discours amoreux<\/em>. Seuil, 1977.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">C\u00e1ceres Riquelme, Jorge y Herrera Pardo, Hugo. \u201cLas formas fijas y sus m\u00e1rgenes: sobre \u2018estructuras de sentimiento\u2019 de Raymond Williams. Una trayectoria\u201d. <em>Universum<\/em>, vol. 29, no. 1, 2014, pp. 173-191.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">D\u00edaz de Castro, Francisco. <em>La otra sentimentalidad. Estudio y antolog\u00eda<\/em>. Fundaci\u00f3n Jos\u00e9 Manuel Lara, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier y Maresca, Mariano. \u201cSem\u00e1foros libres para la poes\u00eda\u201d, <em>Camino de Ronda<\/em>, no. 0, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Serena luz del viento<\/em>. Universidad de Granada, 1974.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Paseo de los tristes<\/em>. Diputaci\u00f3n de Granada, 1986. 1\u00aa ed. 1982.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Contra la soledad<\/em>. DVD, 2002. Antolog\u00eda realizada por Pedro Ruiz P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Obra completa. Volumen I<\/em>. Bartleby, 2011. Pr\u00f3logo de Manuel Rico, edici\u00f3n e introducci\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Obra completa. Volumen II. Obra dispersa e in\u00e9dita<\/em>. Bartleby, 2012. Pr\u00f3logo de Jairo Garc\u00eda Jaramillo y edici\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Egea, Javier. <em>Troppo mare<\/em>. Esdr\u00fajula, 2017. 1\u00aa ed. 1980.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Garc\u00eda Candeira, Margarita. \u201cLa importancia de llamarse Mart\u00ednez. Sabina, poeta del 68 (Cuatro poemas)\u201d. <em>Joaqu\u00edn Sabina o fusilar al rey de los poetas<\/em>, editado por Guillermo La\u00edn Corona, Visor, 2018, 205-52.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Guanzini, Isabella. <em>La ternura: La revoluci\u00f3n del poder amable<\/em>. Plataforma Editorial, 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Illouz, Eva. <em>Consuming the Romantic Utopia: Love and the Cultural Contradictions of Capitalism<\/em>. University of California Press, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Illouz, Eva. <em>Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism<\/em>. Wiley, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Labrador M\u00e9ndez, Germ\u00e1n. <em>Culpables por la literatura. Imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y contracultura en la transici\u00f3n espa\u00f1ola (1968-1986)<\/em>. Akal, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">L\u00e9vinas, Emmanuel. <em>Totalidad e infinito: Ensayo sobre la exterioridad<\/em>. S\u00edgueme, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Luhmann, Niklas. <em>Love as Passion. The Codification of Intimacy<\/em>. Standford University Press, 1982.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Mart\u00ednez, Guillem. <em>CT o la cultura de la transici\u00f3<\/em><em>n: Cr<\/em><em>\u00ed<\/em><em>tica a 35 a<\/em><em>\u00f1os de cultura espa\u00f1<\/em><em>ola<\/em>. DeBolsillo, 2012.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">R\u00e1bade Villar, Mar\u00eda do Cebreiro. \u201cEl discurso amoroso como discurso enamorado. La obra de Roland Barthes a la luz de las teor\u00edas contempor\u00e1neas del afecto\u201d. <em>Estudios de Teor\u00eda Literaria. Revista digital: artes, letras y humanidades<\/em>, vol. 5, no. 9, 2016, pp. 91-106.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ranci\u00e8re, Jacques. <em>Politique de la litt<\/em><em>\u00e9<\/em><em>rature<\/em>. Galil\u00e9e 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Rodr\u00edguez, Juan Carlos. <em>Dichos y escritos: sobre \u201cla otra sentimentalidad\u201d y otros textos fechados de po\u00e9<\/em><em>tica<\/em>. Hiperi\u00f3n, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Rodr\u00edguez, Juan Carlos. <em>Tras la muerte del aura: (en contra y a favor de la Ilustraci\u00f3n)<\/em>. Universidad de Granada, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Rof Carballo, Juan. <em>Violencia y ternura<\/em>. Prensa Espa\u00f1ola, 1967.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sabina, Joaqu\u00edn. <em>Malas compa\u00f1\u00edas<\/em>. Ariola, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sabina, Joaqu\u00edn. <em>Esta boca es m\u00eda<\/em>. BMG\/ Ariola, 1994.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Salvador, \u00c1lvaro. \u201cEl \u00fanico legado\u201d. <em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em>, no. 732, 2011, pp. 135-139.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sartre, Jean-Paul. <em>El ser y la nada<\/em>. Buenos Aires, Losada, 1983.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Smith, Adam. <em>Teor\u00eda de los sentimientos morales<\/em>. Colegio de M\u00e9xico, 1941.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Turner Mart\u00ed, Lidia y Pita C\u00e9spedes, Balbina. <em>Educaci\u00f3n y&nbsp;ternura<\/em>. M.C.E.P., 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Williams, Raymond. <em>Marxism and Literature<\/em>. Oxford University Press, 1977.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Este texto fue presentado en la sesi\u00f3n \u201cJavier Egea en la actualidad\u201d, en el seno del Homenaje a Javier Egea organizado por La Madraza. Centro de Cultura Contempor\u00e1nea, la Universidad de Granada y el Ayuntamiento de Granada en febrero de 2020. En la medida en que supone un estudio de caso realizado a partir de la reflexi\u00f3n contempor\u00e1nea sobre memoria, espacio y afecto, este trabajo se inscribe en las l\u00edneas te\u00f3rico-metodol\u00f3gicas de los proyectos de investigaci\u00f3n financiados \u201cCartograf\u00edas del afecto y usos p\u00fablicos de la memoria: Un an\u00e1lisis geoespacial de la obra de Rosal\u00eda de Castro\u201d (Referencia: FFI2017-82742-P) y \u201cLa inscripci\u00f3n de la memoria cultural en el espacio p\u00fablico: estrategias de consumo institucional del pasado literario (1837-1978)\u201d (Referencia: PID2021-127259NB-I00).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Despu\u00e9s de varios a\u00f1os de tentativas editoriales y cr\u00edticas paralizadas por los conflictos existentes alrededor del legado del poeta, la casa Bartleby publicaba un primer volumen que recog\u00eda la poes\u00eda de Egea, en 2011, con pr\u00f3logo de Manuel Rico y, en 2012, uno segundo que recopilaba, tal y como rezaba su t\u00edtulo, la \u201cobra dispersa e in\u00e9dita\u201d, con pr\u00f3logo de Jairo Garc\u00eda Jaramillo. Al cargo de la edici\u00f3n de ambos tomos estaban Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda. No es este el lugar para realizar un seguimiento de las fricciones entre instituciones y particulares surgidas a prop\u00f3sito de la custodia de la obra de Egea, como tampoco de las distintas pugnas interpretativas que la gesti\u00f3n de su producci\u00f3n suscit\u00f3. Puede leerse, sin embargo, el texto \u201cEl \u00fanico legado\u201d, de \u00c1lvaro Salvador (2011), en el que se alude, desde una perspectiva posicionada, a algunas de estas cuestiones. Desde 2019, la Universidad de Granada atesora el archivo del poeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Hay tres textos fundamentales. Por una parte, Luis Garc\u00eda Montero publicaba el art\u00edculo \u201cLa otra sentimentalidad\u201d en <em>El Pa\u00eds<\/em> el 8 de enero de 1983. \u00c1lvaro Salvador aportaba el ensayo \u201cDe la nueva sentimentalidad a la otra sentimentalidad\u201d, que hab\u00eda visto la luz en los peri\u00f3dicos de la Cadena de prensa del Estado en junio de 1983. Javier Egea escog\u00eda un soneto, \u201cPo\u00e9tica\u201d, para ilustrar las bases te\u00f3ricas expuestas por sus compa\u00f1eros. El volumen <em>La otra sentimentalidad<\/em> sal\u00eda a la luz en la colecci\u00f3n Los Pliegos de Barataria de la Editorial Don Quijote de Granada unos meses despu\u00e9s. En <em>La otra sentimentalidad. Estudio y antolog\u00eda<\/em> (2003), Francisco D\u00edaz de Castro repasa las claves y la gestaci\u00f3n de este movimiento po\u00e9tico, y ofrece una selecci\u00f3n de sus textos m\u00e1s significativos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> En realidad, la postulaci\u00f3n de una configuraci\u00f3n material e hist\u00f3rica de las emociones ven\u00eda perge\u00f1\u00e1ndose en obras anteriores de Williams. Para un repaso sucinto de la historia del concepto, v\u00e9ase C\u00e1ceres Riquelme y Herrera Pardo (2014).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Los acercamientos de \u00edndole sociol\u00f3gico al espectro afectivo son solo una rama, especialmente incisiva, del denominado giro afectivo, que tiene otras vertientes muy significativas en los estudios neurol\u00f3gicos y en formulaciones que explotan la dimensi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y metaling\u00fc\u00edstica del afecto, como puede ser <em>Fragments d\u2019un discours amoureux<\/em> (1977), el libro ya cl\u00e1sico de Roland Barthes, al que nos volveremos a referir. Para un panorama cr\u00edtico de estos conceptos, v\u00e9ase el trabajo de Mar\u00eda do Cebreiro R\u00e1bade Villar \u201cEl discurso amoroso como discurso enamorado. La obra de Roland Barthes a la luz de las teor\u00edas contempor\u00e1neas del afecto\u201d (2016).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Garc\u00eda Montero se refer\u00eda al papel de la ternura en el seno de un proyecto que implicaba que \u201c[r]omper la identificaci\u00f3n con la sensibilidad que hemos heredado significa tambi\u00e9n participar en el intento de construir una sentimentalidad distinta, libre de prejuicios, exterior a la disciplina burguesa de la vida\u201d. As\u00ed, explicaba que: \u201cY no importa que los poemas sean de tema pol\u00edtico, personal o er\u00f3tico, si la pol\u00edtica, la subjetividad o el erotismo se piensan de forma diferente [\u2026] Este cansado mundo finisecular necesita otra sentimentalidad distinta con la que abordar la vida. Y en este sentido la ternura puede ser tambi\u00e9n una forma de rebeld\u00eda\u201d. \u00c1lvaro Salvador inclu\u00eda su reflexi\u00f3n en su manifiesto \u201cDe la nueva a la otra sentimentalidad\u201d de 1983: \u201cCuando la vida y sus relaciones no s\u00f3lo se entienden de otra manera, sino que tambi\u00e9n se viven de otra manera; cuando el sentimiento de la patria no s\u00f3lo cambia, sino que desaparece y se convierte en un sentimiento internacionalista; cuando el sentimiento de la paternidad desaparece porque no se entiende la sociedad falocr\u00e1ticamente, ni las relaciones amorosas o filiales como una moral, sino como una forma de enfrentarse al mundo con mucha ternura; cuando el amor no es un sentimiento abstracto con debe y con haber, sino una realidad que se vive y solo as\u00ed se explica; cuando el tiempo no es un decurso abstracto al final del cual nos aguarda la culpa y la muerte, sino simplemente la medida de nuestra propia historia personal y colectiva, entonces puede hablarse de otra sentimentalidad, de otra poes\u00eda\u201d (Salvador en D\u00edaz de Castro, 2003: 43-44).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> As\u00ed contestaba el poeta a la pregunta \u201c\u00bfQui\u00e9nes son los tristes?\u201d que le formulaban en una entrevista para la revista <em>Camino de Ronda<\/em> en 1983: \u201cLa tristeza es inevitable en un mundo como \u00e9ste. Pero si a la tristeza se la sabe armar de ternura revolucionaria, es decir, si se le quita la ideolog\u00eda lacrim\u00f3gena tradicional y se le da un sentido diferente, colectivo, entonces s\u00ed puede ser una bandera de esperanza. [&#8230;] Nosotros sabemos que no es posible hacer la revoluci\u00f3n con la poes\u00eda, pero tambi\u00e9n sabemos que hay que cargar de poes\u00eda la revoluci\u00f3n\u201d (Egea en Maresca, 1983).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup><strong><sup>[8]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> Es llamativo que la palabra \u201cternura\u201d aparezca en numerosos t\u00edtulos relacionados con filosof\u00eda de la educaci\u00f3n, principalmente con corrientes modernas y contempor\u00e1neas que cuestionan los modelos tradicionales basados en la severidad e, incluso, en la violencia como instrumentos pedag\u00f3gicos. Pueden verse al respecto t\u00edtulos como <em>Violencia y ternura<\/em> (1967), de Juan Rof Carballo, o, m\u00e1s recientemente, <em>Ternura&nbsp;y postura: la educaci\u00f3n para la paz<\/em> (2004), de Carlos Aldana Mendoza, <em>Educaci\u00f3n y&nbsp;ternura<\/em> (2007), de Lidia Turner Mart\u00ed, Lidia y Balbina&nbsp;Pita C\u00e9spedes, o <em>Pedagog\u00eda de la&nbsp;ternura:&nbsp;conceptos b\u00e1sicos<\/em>&nbsp;(2012), de Arnobio Amaya Betancourt.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> \u201cCalle Melancol\u00eda\u201d abre en 1980 el segundo trabajo sabiniano, <em>Malas compa\u00f1\u00edas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> \u201cSo\u00f1ados horizontes\u201d y \u201cVivir es ir muriendo poco a poco\u201d ven la luz en el n\u00famero 0 de <em>Tragaluz<\/em>, en mayo de 1968; \u201cSali\u00f3 a la calle\u201d aparece en el siguiente n\u00famero, el 1, editado en septiembre del mismo a\u00f1o. El poema \u201cSi supieras la noche que me llena\u201d se publica en el n\u00famero 4 de la revista, en 1969. Es significativa, al respecto de la posible relaci\u00f3n entre Egea y Sabina, la figura bisagra de \u00c1lvaro Salvador, que gozaba de la amistad de ambos. D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, Salvador ser\u00eda uno de los correctores de <em>Ciento volando (de catorce)<\/em>, el libro de sonetos que Sabina public\u00f3 en 2001. Tambi\u00e9n est\u00e1n unidos por la admiraci\u00f3n fascinada, y probablemente por el influjo, de Pablo del \u00c1guila, un joven poeta granadino de la \u00e9poca que est\u00e1 siendo objeto de una afortunada recuperaci\u00f3n. Para un estudio detallado de estos poemas primerizos de Sabina, puede verse Garc\u00eda Candeira (2018).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> La canci\u00f3n \u201cRuido\u201d pertenece al \u00e1lbum <em>Esta boca es m\u00eda<\/em> (1994).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Leer a Javier Egea en la actualidad\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#more-5955\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Leer a Javier Egea en la actualidad\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[52,151,83],"class_list":["post-5955","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-piezas-procesos","tag-javier-egea","tag-la-otra-sentimentalidad","tag-literatura","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-10-26T13:59:12+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-10-26T14:35:50+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"718\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"446\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"28 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\"},\"headline\":\"Leer a Javier Egea en la actualidad\",\"datePublished\":\"2025-10-26T13:59:12+00:00\",\"dateModified\":\"2025-10-26T14:35:50+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/\"},\"wordCount\":6281,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/image-102.png\",\"keywords\":[\"Javier Egea\",\"La Otra sentimentalidad\",\"Literatura\"],\"articleSection\":[\"Piezas y Procesos\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/\",\"name\":\"Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/image-102.png\",\"datePublished\":\"2025-10-26T13:59:12+00:00\",\"dateModified\":\"2025-10-26T14:35:50+00:00\",\"description\":\"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/image-102.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/image-102.png\",\"width\":718,\"height\":446},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/10\\\/26\\\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Leer a Javier Egea en la actualidad\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"description\":\"Revista de acciones culturales\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"width\":700,\"height\":227,\"caption\":\"Olvidos de Granada\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/OLVIDOSDIGITAL\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/olvidospuntoes\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\",\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Alfonso Salazar\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/author\\\/alfonso-salazar\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada","description":"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada","og_description":"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n","og_url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/","og_site_name":"Olvidos de Granada","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","article_published_time":"2025-10-26T13:59:12+00:00","article_modified_time":"2025-10-26T14:35:50+00:00","og_image":[{"width":718,"height":446,"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png","type":"image\/png"}],"author":"Alfonso Salazar","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@olvidospuntoes","twitter_site":"@olvidospuntoes","twitter_misc":{"Escrito por":"Alfonso Salazar","Tiempo de lectura":"28 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/"},"author":{"name":"Alfonso Salazar","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083"},"headline":"Leer a Javier Egea en la actualidad","datePublished":"2025-10-26T13:59:12+00:00","dateModified":"2025-10-26T14:35:50+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/"},"wordCount":6281,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png","keywords":["Javier Egea","La Otra sentimentalidad","Literatura"],"articleSection":["Piezas y Procesos"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/","name":"Leer a Javier Egea en la actualidad - Olvidos de Granada","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png","datePublished":"2025-10-26T13:59:12+00:00","dateModified":"2025-10-26T14:35:50+00:00","description":"Margarita Garc\u00eda Candeira Leer a Javier Egea en la actualidad supone enfrentarse a los mecanismos de canonizaci\u00f3n y mitificaci\u00f3n que han condicionado su lectura y recepci\u00f3n","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#primaryimage","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-102.png","width":718,"height":446},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/10\/26\/leer-a-javier-egea-en-la-actualidad\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Leer a Javier Egea en la actualidad"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","name":"Olvidos de Granada","description":"Revista de acciones culturales","publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization","name":"Olvidos de Granada","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","width":700,"height":227,"caption":"Olvidos de Granada"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","https:\/\/x.com\/olvidospuntoes"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083","name":"Alfonso Salazar","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","caption":"Alfonso Salazar"},"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/author\/alfonso-salazar\/"}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5955"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5963,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5955\/revisions\/5963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}