{"id":5895,"date":"2025-09-26T14:35:27","date_gmt":"2025-09-26T12:35:27","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5895"},"modified":"2025-09-21T14:36:56","modified_gmt":"2025-09-21T12:36:56","slug":"la-poesia-primera-de-javier-egea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/","title":{"rendered":"La poes\u00eda primera de Javier Egea"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa en densidad y propuesta est\u00e9tica, se mueve entre el lirismo amoroso de <em>Serena luz del viento<\/em> y la b\u00fasqueda de un lenguaje cr\u00edtico y comprometido que cristaliza en <em>A boca de parir<\/em> y en los t\u00edtulos posteriores. En este recorrido inicial, lleno de tensiones entre la tradici\u00f3n y la ruptura, entre el erotismo \u00edntimo y la conciencia pol\u00edtica, se perfilan ya las claves de un poeta que hizo de la palabra un espacio de riesgo y de verdad. Francisco D\u00edaz de Castro nos invita en este ensayo a regresar a los or\u00edgenes de esa voz radical y seductora, para comprender c\u00f3mo en la poes\u00eda primera de Egea se fragua la compleja relaci\u00f3n entre deseo, lenguaje y compromiso que marcar\u00e1 toda su trayectoria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"705\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5899\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg 705w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-206x300.jpg 206w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-103x150.jpg 103w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-768x1116.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-1057x1536.jpg 1057w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg 1132w\" sizes=\"auto, (max-width: 705px) 100vw, 705px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Quiero agradecer a \u00c1lvaro Salvador y a los dem\u00e1s organizadores de este encuentro la oportunidad de participar en este homenaje a Javier Egea. Aunque yo no tuve mucha ocasi\u00f3n de encontrarme personalmente con Javier s\u00ed me interes\u00f3 mucho su poes\u00eda desde el momento en que la le\u00ed por primera vez en los a\u00f1os ochenta. Mis encuentros con \u00e9l fueron pocos, como he dicho, y siempre en compa\u00f1\u00eda de mis amigos granadinos, \u00c1lvaro, Luis Garc\u00eda Montero, Antonio Jim\u00e9nez Mill\u00e1n, entre otros. Tuve ocasi\u00f3n de o\u00edrle recitar sus poemas y los de Rafael Alberti, de pasar unos cuantos ratos de nocturnidad y alevos\u00eda en La Tertulia y en otros lugares, y de concretar con \u00e9l una lectura en Palma de Mallorca que desgraciadamente su muerte frustr\u00f3 y para la que me envi\u00f3 para publicar en cuadernillo, una foto y una selecci\u00f3n de poemas de diversos tiempos, algunos recientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi imagen de Javier se completa, claro est\u00e1, con la infinidad de an\u00e9cdotas de todo tipo que nuestros comunes amigos me han contado y que componen una cercan\u00eda y unas afinidades decisivas y muy c\u00e1lidas siempre. Claro que a la hora de leer algunos de sus poemas es posible que se me escapen algunas referencias y algunos gui\u00f1os, por ejemplo el que rodea uno como \u00ab19 de mayo\u00bb, de <em>A boca de parir<\/em>, que seg\u00fan Antonio Jim\u00e9nez Mill\u00e1n gener\u00f3 abundantes bromas en su momento. En cualquier caso, me parece muy exacto el retrato de Javier que hace \u00c1lvaro Salvador cuando escribe que \u00abuna de las m\u00e1s raras habilidades de Javier Egea era la de la seducci\u00f3n, en sus maneras, en sus gestos, en su modo de vestir y de sonre\u00edr, en su porte tan estudiado y tan aparentemente espont\u00e1neo, pero tambi\u00e9n en su poes\u00eda, en la manera de concebirla y estructurarla, en el modo de salpicarla de extraordinarias im\u00e1genes, llenas de dificultad verbal y apariencia de espontaneidad\u00bb. &nbsp;(Salvador, 2002, 173).<\/p>\n\n\n\n<p>Intuici\u00f3n de frontera, en muchos casos, es el dinamismo seductor de su escritura el que produce desde el principio una poes\u00eda muy personal, de alta tensi\u00f3n -al margen de las primeras deudas literarias, tan evidentes en su primer libro-, que ser\u00e1 cada vez m\u00e1s intenso hasta llegar a los poemas de <em>Raro de luna<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A los libros de poes\u00eda y los poemas sueltos publicados por Javier Egea, suficientes en n\u00famero y en calidad se han venido sumando muy numerosos in\u00e9ditos que se publicaron en el voluminoso tomo segundo de la poes\u00eda completa y que ayudan a comprender m\u00e1s a fondo los temas, las formas y los tonos del poeta. Personalmente no soy muy partidario de dar a la luz los papeles privados de un escritor, aquellos que eligi\u00f3 no publicar, pero es indudable que su conocimiento, a pesar de que el lector no puede estar seguro en muchos casos de su car\u00e1cter definitivo, ayuda a completar la imagen del autor. Con cuanto public\u00f3 Javier Egea tenemos, en todo caso, los distintos momentos de la trayectoria de un poeta, de un gran poeta particularmente a partir de <em>Troppo mare<\/em>. Como afirm\u00e9 en otra ocasi\u00f3n (D\u00edaz de Castro, 2004), es indudable que muchos versos y muchos poemas de todas las \u00e9pocas de Javier Egea son memorables, y de su car\u00e1cter de necesarios uno se da cuenta cuando muchos a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido escritos siguen vivos, siguen teniendo sentido, siguen operando en nuestra conciencia sentimental y en nuestras convicciones. Qu\u00e9 decir de la lectura de algunos de sus poemas m\u00e1s cr\u00edticos -algunos ya de los a\u00f1os setenta- en unos tiempos peligrosos como estos, en los que la libertad y la democracia ven aparecer de nuevo amenazas en el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo voy, sin embargo, cumpliendo el encargo de \u00c1lvaro Salvador, a reflexionar solamente sobre lo que podr\u00edamos llamar la prehistoria del poeta, el primer libro, <em>Serena luz del viento<\/em>, y, muchos versos y poemas despu\u00e9s, publicados en diversos medios o in\u00e9ditos, el libro en el que ya se perfila el mejor Javier Egea, <em>A boca de parir<\/em>. En su presentaci\u00f3n p\u00fablica del libro <em>Troppo mare <\/em>hablaba Juan Carlos Rodr\u00edguez de que en su poes\u00eda primera, la de <em>Serena luz del viento<\/em>, sobre todo, se cumpl\u00eda \u00abel mito de la Palabra Po\u00e9tica cien por cien (\u2026) un poeta que no se mueve ya -en <em>Troppo mare<\/em>&#8211; en la ideolog\u00eda de la <em>palabra po\u00e9<\/em><em>tica<\/em> sino que se mueve en la conciencia de que la palabra no es nunca inocente, que la poes\u00eda es siempre ideol\u00f3gica, que la ideolog\u00eda es siempre inconsciente y que el inconsciente no hace otra cosa que trabajarnos y producirnos como explotaci\u00f3n y como muerte\u00bb. (Rodr\u00edguez, 1999, 155 y156.)<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ideolog\u00eda de la <em>palabra po\u00e9<\/em><em>tica<\/em> es la que genera los poemas del primer libro, y algunos de los de las primeras partes de <em>A boca de parir<\/em>. Sin embargo, sin el ejercicio de aprendizaje en los moldes cl\u00e1sicos y sin la excepcional gracia verbal de Egea, sin la seguridad alcanzada con su formalismo t\u00e9cnico, dif\u00edcilmente existir\u00edan muchos de sus logros posteriores. Pienso, por ejemplo, en el formalmente magn\u00edfico soneto sobre la parodia de un conocido poema de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, y ya del otro lado de su escritura, que es la \u00abPo\u00e9tica\u00bb publicada en 1983 en <em>La otra sentimentalidad <\/em>con los textos program\u00e1ticos de \u00c1lvaro Salvador y Luis Garc\u00eda Montero:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Vino primero fr\u00edvola \u2013yo ni\u00f1o con ojeras\u2013<br>y nos puso en los dedos un sue\u00f1o de esperanza<br>o alguna perversi\u00f3n: sus velos y su danza<br>le ce\u00f1\u00edan las s\u00edlabas, los ritmos, las caderas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras<br>porque tambi\u00e9n manchase su ropa en la tardanza<br>de luz y libertad: esa tierna venganza<br>de llevarla por calles y lunas prisioneras.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego nos visitaba con extra\u00f1os abrigos,<br>mas se fue desnudando, y yo le sonre\u00eda<br>con la sonrisa nueva de la complicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque a pesar de todo nos hicimos amigos<br>y me mantengo firme gracias a ti, poes\u00eda,<br>peque\u00f1o pueblo en armas contra la soledad.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin lugar a dudas, los poemas, escritos con menos de veinte a\u00f1os, con los que Javier Egea construye <em>Serena luz del viento<\/em> (acc\u00e9sit en 1972 del premio Garc\u00eda Lorca y publicado en 1974) -luego me referir\u00e9 a otros de los mismos a\u00f1os dejados aparte por el poeta y muy distintos-, muestran su designio de un tono unitario en el que acierta casi siempre a fundir emoci\u00f3n y distancia, para centrar en la tem\u00e1tica amorosa y er\u00f3tica una escritura que, como ya apunto, no es la exclusiva en su producci\u00f3n primera. La m\u00fasica del verso, el cuidado de la estrofa, ya sea en los sonetos de la primera parte como en las composiciones de corte popular de la segunda, a los que se suman una imaginer\u00eda basada en la elementalidad natural y los influjos de sus variadas lecturas, de Garcilaso a Herrera, de Lorca y Miguel Hern\u00e1ndez a Neruda y a Rafael Alberti, algo a Pedro Salinas, hacen de este primer libro exactamente lo que es, un magn\u00edficamente prometedor libro juvenil, que si bien el propio poeta dejar\u00eda en un segundo plano, como libro primerizo, tambi\u00e9n lo considerar\u00eda como un libro de aprendizaje imprescindible en su trayectoria: \u00abMi primer libro publicado est\u00e1 compuesto por sonetos endecas\u00edlabos y alejandrinos. Todo ese aprendizaje en la tradici\u00f3n cl\u00e1sica, este juego con estructuras ya establecidas, me proporcion\u00f3 un bagaje de conocimientos t\u00e9cnicos que ahora considero imprescindibles para la pr\u00e1ctica de la poes\u00eda. Conocer a los cl\u00e1sicos (los que fueron modernos en su tiempo porque acertaron a fijar las necesidades ideol\u00f3gicas de su historia y por eso devinieron en cl\u00e1sicos y por ende seguir\u00e1n siendo modernos) ha sido para m\u00ed una constante preocupaci\u00f3n a lo largo de mi carrera\u00bb. (apud C\u00e1novas, 2017, 244).<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que insistir en las intertextualidades y similitudes de estos poemas con los de otros poetas me interesa subrayar dos cosas. En primer lugar, la sabia combinaci\u00f3n de s\u00edmbolos e im\u00e1genes elementales en la construcci\u00f3n de la atm\u00f3sfera -intimista, hay que subrayarlo- en que se mueven estos poemas de tema amoroso, y en segundo lugar el intenso erotismo, poco com\u00fan en la poes\u00eda amorosa de aquellos a\u00f1os y de aquella generaci\u00f3n, que es tambi\u00e9n la m\u00eda. Respecto a dicha atm\u00f3sfera elementalizada ya desde un t\u00edtulo como <em>Serena luz del viento<\/em>, recorre todo el libro una constante variedad de matices que analiza minuciosamente Paula Dvorakova en su enjundiosa y excelente tesis doctoral de 2013 dirigida por Juan Carlos Rodr\u00edguez y Miguel \u00c1ngel Garc\u00eda (Dvorokova, 2013.) <em>Sobre silencios y soledades. La influencia de Cesare Pavese y Jaime Gil de Biedma en la poes\u00ed<\/em><em>a de Javier Egea<\/em>. La autora destaca lo determinante del movimiento de las im\u00e1genes elementales en la atm\u00f3sfera general a la que me acabo de referir: el agua fluyente, la variabilidad del aire -brisa, viento-, la luz cambiante del d\u00eda como metaforizaci\u00f3n de un discurso amoroso dirigido en segunda persona a una amada que es a su vez el objeto del amor y cuyo cuerpo compone el escenario sexual, er\u00f3tico y contradictorio, en el que se mueven deseo y pasi\u00f3n en vilo entre la inaccesibilidad y la posesi\u00f3n, la presencia y la ausencia. Un buen ejemplo de todo esto es para m\u00ed, entre varios, el soneto \u00abCada vez m\u00e1s dormidas tus ingles\u2026\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cada vez m\u00e1s dormidas tus ingles a mi beso,<br>menos \u00e1gil tu salto de amor a mi cintura;<br>cada instante una suerte de luz, una postura<br>cada vez m\u00e1s dormida, m\u00e1s nueva en tu regreso.<br><br>T\u00fa cada vez m\u00e1s tibia mientras meso<br>tus cabellos, tus rizos, los desgarro con dura<br>plenitud de latidos y abrazos. Mi locura<br>no tiene fin. En tanto, te me tornas de yeso,<br><br>de metal, de alabastro, de cera, de cipr\u00e9s.<br>\u00bfPara qu\u00e9 tantos besos, mi amor, a cada paso?<br>\u00bfQu\u00e9 colinas, qu\u00e9 tiempos para luchar contigo?<br><br>Cada vez m\u00e1s dormidas tus ingles. (Y la mies<br>s\u00f3lo sabe su risa cuando revienta el trigo)<br>En tanto yo te espero. Te ir\u00e1s ma\u00f1ana acaso.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s Soria Olmedo afirm\u00f3 que <em>Serena luz del viento<\/em> \u00abdespleg\u00f3 un erotismo vital fuertemente inspirado en los sonetos en alejandrinos de Antonio Carvajal\u00bb (Soria, 2004, 105). De \u00edndole distinta que los poemas de <em>Tigres en el jard\u00edn <\/em>de este, y mucho m\u00e1s sobrios en adornos, tambi\u00e9n menos perfectos en el car\u00e1cter de su \u00abpalabra po\u00e9tica\u00bb,&nbsp; los poemas del joven Egea tambi\u00e9n podr\u00edan tener algo que ver con los textos er\u00f3ticos de Alberti, y concretamente con los de <em>Entre el clavel y la espada<\/em>, aunque debemos valorar el inter\u00e9s que ofrece, al margen de los influjos, el designio de construir como escritura una sentimentalidad que por momentos se muestra torrencial, como hemos visto en el segundo cuarteto del poema que acabo de citar. Resulta interesante al respecto la opini\u00f3n de Jairo Garc\u00eda Jaramillo de que es muy evidente en estos poemas el deseo de situarse en una marginalidad rebelde a trav\u00e9s del tratamiento er\u00f3tico del amor: \u00abno s\u00f3lo se quiere expresar la plenitud o no plenitud del alma o del esp\u00edritu al modo tradicional, sino tambi\u00e9n la del cuerpo. Por eso, Egea insiste una vez y otra en describir la figura de su amada (talle, rostro, senos, piernas, ingles) construyendo una mujer idealizada, alma y cuerpo, que porta la luz vital y enciende el fuego del amor\u00bb. El hecho de poetizar expl\u00edcitamente la sexualidad es, por otra parte, una forma de transgresi\u00f3n primera del discurso amoroso predominante. Por lo dem\u00e1s, es muy interesante y clarificador observar c\u00f3mo en distintos momentos la vivencia del erotismo es inseparable de la escritura de los versos que la materializan, no s\u00f3lo que la cuentan, sino que, al tiempo, la construyen con exceso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Con qu\u00e9 pasi\u00f3n se vence tu cuerpo enamorado<br>cuando grito mis versos, te beso y me consuelo;<br>con qu\u00e9 pasi\u00f3n de amor, con qu\u00e9 dulce desvelo<br>pasas las lentas noches quem\u00e1ndote a mi lado.<br><br>Y cuando llego al punto m\u00e1s c\u00e1lido, en el lecho,<br>me desbordo en versos, de besos, trecho a trecho,<br>y hago brotar el canto m\u00e1s bello y m\u00e1s alado.<br><br>Para tu boca tengo los labios m\u00e1s amantes,<br>para tus labios tengo los labios m\u00e1s quemantes,<br>para tus besos tengo mi verso enamorado.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>No es, sin duda, el mejor poema del libro, pero es un buen ejemplo de c\u00f3mo deseo y escritura se funden expl\u00edcitamente en el designio juvenil del poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha hablado menos de la segunda parte del libro, donde Egea introduce otras formas de expresi\u00f3n, otra m\u00e9trica y alg\u00fan otro tema, como el homenaje a Picasso -y a Federico Garc\u00eda Lorca y a Rafael Alberti- que abre esta segunda parte y que forma una especie de bisagra estructural con el \u00faltimo poema de la primera, que se cerraba con otro homenaje a otro pintor: \u00abPara Coco, pintor joven\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n de inter\u00e9s esta segunda parte, ahora compuesta por metros y estrofas de la tradici\u00f3n popular y neopopularista en su mayor\u00eda, los nueve poemas que la integran suponen no s\u00f3lo un descenso en la pasi\u00f3n amorosa, que ahora se expresa, en realidad, como ausencia, p\u00e9rdida, evocaci\u00f3n melanc\u00f3lica y discurso en tercera persona, sino tambi\u00e9n la aparici\u00f3n fugaz de otro espacio concreto entremezclado a\u00fan con los simbolismos del viento, el mar y la luz que dominan el libro: el espacio urbano tan decisivo posteriormente, ligado ya a los contraluces de la an\u00e9cdota sentimental. As\u00ed lo vemos en \u00abQu\u00e9 dif\u00edcil, amor, la madrugada\u00bb, con cita de Pedro Salinas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Qui\u00e9n te va a ti a conocer<br>en lo que callas, o en esas<br>palabras con que lo callas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedro Salinas<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 dif\u00edcil, amor, la madrugada,<br>el abrazo brutal<br>cuando la luz es d\u00e9bil<br>a\u00fan por las esquinas,<br>si nos falta la voz,<br>la palabra precisa<br>para bordar el beso.<br>Qu\u00e9 dif\u00edcil, amor, el mediod\u00eda,<br>la tarde y el crep\u00fasculo.<br><br>Se nos durmi\u00f3 la voz<br>cuando a\u00fan no brotaban<br>ni el llanto ni el silencio.<br><br>Y entonces el error,<br>la cat\u00e1strofe inmensa<br>del viento sin espigas,<br>de los labios dormidos.<br><br>Y entonces, qu\u00e9 dif\u00edcil,<br>amor, qu\u00e9 dif\u00edcil el mar y la alborada.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Antes de pasar a comentar <em>A boca de parir<\/em>, el siguiente libro, me parece preciso aclarar c\u00f3mo el sujeto po\u00e9tico que habla en los poemas de <em>Serena luz del viento<\/em> es un sujeto construido con un tono concreto, que no es una voz autorial, y que se contrapone a esa otra voz que encontramos en los poemas escritos en torno a la escritura y publicaci\u00f3n del primer libro. Poemas en los que nos habla una voz que se expresa con humor sat\u00edrico y transgresor en una l\u00ednea completamente diferente, deudora de Quevedo y de Alberti, que nos presenta al Javier Egea que conocimos, que forja su leyenda y cuya capacidad humor\u00edstica sigue viva en las conversaciones de sus amigos. Me referir\u00e9 en concreto a un poema titulado \u00abDe c\u00f3mo recib\u00ed mi primera comuni\u00f3n y sus posteriores consecuencias\u00bb, publicado en 1984 pero que Egea atribuye a sus quince a\u00f1os. Ana Bel\u00e9n C\u00e1novas cita en su tesis doctoral estas palabras del poeta: \u00abotro soneto, escrito a mis quince a\u00f1os, de corte sat\u00edrico, dedicado a mi primera comuni\u00f3n, me vali\u00f3 la primera gran bronca con mis padres a prop\u00f3sito de mi afici\u00f3n por la poes\u00eda. Lo hab\u00eda copiado en el dorso de la foto correspondiente a aquel d\u00eda, trajeado de marquesito, las manos piadosas vestidas con guantes blancos de raso, el rosario de plata que se derramaba sobre el reclinatorio donde yo estaba arrodillado frente al altar. Cuando mi padre los descubri\u00f3 sobre mi mesita de noche estuvo al borde del infarto, mi madre se sinti\u00f3 horrorizada. Sin duda no esperaban encontrar en su propia casa aquella r\u00e9plica del perverso Rimbaud (C\u00e1novas,&nbsp; 2017).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hosti\u00f3me el arcipreste y a\u00fan me duelo,<br>pues que nunca rindiera beneficio<br>el ser hostiado sin mediar juicio<br>entre mi voluntad y la del cielo.<br><br>Y pues ya palad\u00edn del Santo Celo,<br>matador de blasfemos fue mi oficio;<br>inquisidor enhiesto contra el vicio,<br>cadenas dar al mal fue mi desvelo.<br><br>Pero un d\u00eda Luzbel templ\u00f3 mi mano,<br>escanci\u00f3me Dionisos su veneno<br>y p\u00fasome Afrodita sus cadenas.<br><br>Arcipreste fatal: me hostiaste en vano,<br>a los bellos infiernos me condeno<br>mientras disfruto el mundo a manos llenas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sea verdadera o no la fecha que atribuye Quisquete a este poema, lo cierto es que abre la v\u00eda a acercarse al otro poeta memorable que fue, como testimonian diversos poemas sat\u00edricos como los titulados \u00abEra don Guido un se\u00f1or\u00bb, \u00abDe c\u00f3mo un amante, desde\u00f1ado, se siente torpe bruto y se empecina en amar\u00bb, \u00abDe c\u00f3mo un amante, flojo del muelle, en pleno goce del amor, ventosea y se siente cuitado\u00bb, \u00abDe c\u00f3mo las amadas de los \u00ednclitos padres del Parnaso se enojan y sinceran\u00bb, o \u00abDe c\u00f3mo un delicado vate, buscando inspiraci\u00f3n por las altas esferas, vino a caer en desventura y viose en trance amargo\u00bb, todos ello recogidos en Egea (2012). Pero no es este el momento de leerles a ustedes y celebrar el humor del gran Quisquete, sino de referirnos a su segundo libro, <em>A boca de parir<\/em>, publicado en 1976.<\/p>\n\n\n\n<p>El motor de todos estos poemas es el tema amoroso. De hecho, este tema es el que ocupa la mayor parte del libro, particularmente la segunda y la tercera secci\u00f3n. Dejando de lado las intertextualidades rastreables en el libro, lo que me interesa destacar es c\u00f3mo Egea dirige la intensidad er\u00f3tica de <em>Serena luz del viento<\/em> hacia la integraci\u00f3n y el contraste con otras realidades colectivas y con otra actitud ideol\u00f3gica expl\u00edcita. La publicaci\u00f3n de este primer libro en 1974 coincide con la del germinal estudio de Juan Carlos Rodr\u00edguez <em>Teor\u00eda e historia de la producci\u00f3n ideol\u00f3gica. Las primeras literaturas burguesas (siglo XVI)<\/em>, un estudio decisivo que, con el desarrollo sucesivo de las teor\u00edas del maestro (<em>La norma literaria<\/em>, de 1984, <em>Introducci\u00f3n a la literatura hispanoamericana<\/em>, de 1987, en colaboraci\u00f3n con \u00c1lvaro Salvador, etc.) significar\u00eda un est\u00edmulo decisivo en la orientaci\u00f3n de los poetas de la Otra sentimentalidad y, en mi opini\u00f3n, en <em>A boca de parir<\/em>, uno de los t\u00edtulos m\u00e1s extra\u00f1os de la poes\u00eda espa\u00f1ola, que ni al propio autor le gustar\u00eda con el tiempo y que en todo caso hace pensar en la inminencia o el parto de algo nuevo, de una poes\u00eda diferente que est\u00e1 buscando y que est\u00e1 a punto de lograr su camino. Como dice Antonio Jim\u00e9nez Mill\u00e1n, <em>A boca de parir<\/em> \u00aboscila entre la necesidad de compromiso (\u2026) y la fundaci\u00f3n de un territorio privado (\u2026) Poes\u00eda y vida siguen el mismo trayecto, se instalan en la gran ciudad,&nbsp; celebran el amor como revelaci\u00f3n\u201d y dejan entrever \u201cno s\u00f3lo una actitud ante la poes\u00eda, sino un estilo de vida\u00bb (Jim\u00e9nez, 2006, 180).<\/p>\n\n\n\n<p>De alg\u00fan modo, los poemas de <em>A boca de parir<\/em>, todav\u00eda dependientes de la \u00abideolog\u00eda del lenguaje po\u00e9tico\u00bb, a la que se refer\u00eda Juan Carlos Rodr\u00edguez al anunciar el nuevo lenguaje de <em>Troppo <\/em>mare, se gestan en esta atm\u00f3sfera especulativa, de b\u00fasqueda y de cambio, tanto en la complicaci\u00f3n de las im\u00e1genes como en el abandono provisional de las estrofas tradicionales -pero no en el rigor m\u00e9trico de los versos, 11, 7, 9, 14-, como en el indudable camino hacia un compromiso pol\u00edtico de izquierdas, y as\u00ed lo vemos en la serie metapo\u00e9tica y program\u00e1tica que componen los cinco textos de la primera secci\u00f3n del libro, \u00abLas nubes vencidas\u00bb. Bastar\u00eda considerar en clave metaf\u00f3rica la secuencia de los t\u00edtulos para seguir el camino que plantean, un camino que arranca de la autocr\u00edtica de la poes\u00eda anterior y que se dirige hacia la realidad colectiva y hacia la b\u00fasqueda de una palabra nueva y transformadora: \u00abAquellos peces\u00bb (es decir, aquellos poemas), \u00abHacia otro mar\u00bb, \u00abPara ir naciendo\u00bb, \u00abPalabras\u00bb y \u00abSangre por las palabras\u00bb. Pero cuando nos acercamos al contenido de cada texto este camino se distingue con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero \u00abAquellos peces\u00bb, que quiere adscribirse al mundo de Lorca y de Alberti -\u00abAquellos peces m\u00edos de otro tiempo,\/ con la boca de az\u00facar,\/ el ojo de papel\/ y un inocente brillo en las palabras\/ como si la batalla no les fuera al centro de las branquias\u2026\u00bb; \u00abDesarbolando el cielo me tropec\u00e9 la herida. \/ Se me sube el tim\u00f3n a la garganta.\/ Hay sangre por las velas\u2026\u00bb- viene a plantear el rechazo simb\u00f3lico del mar elemental y pr\u00edstino del amor en el que se mov\u00edan los poemas de <em>Serena luz del viento<\/em>. \u00abEn este mar no quiero que navegues:\/ naufragar\u00e1s sin nombre,\/ lejana nave m\u00eda,\/ distante barco azul\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00abHacia otro mar\u00bb, t\u00edtulo del segundo poema y el m\u00e1s claramente program\u00e1tico de la serie, hacia el que se orienta la escritura, un mar simb\u00f3lico que invita a la aventura, como dije en otro lugar, de un dif\u00edcil compromiso sentimental e ideol\u00f3gico que por su misma \u00edndole no tiene puerto de llegada sino que es un proceso sin fin o que permanece siendo, como dir\u00e1 m\u00e1s tarde Egea, \u00abuna extra\u00f1a madeja de tumbos y deseos\u00bb. Veamos el poema:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Es ahora el principio.<br>Cuando las palabras cruzan el pez,<br>cuando mi frente rompe<br>hacia otra lucha nueva<br>un nuevo leningrado de palabras.<br><br>No ca\u00f1ones de proa ni las anclas de niebla<br>sino velas de altura.<br><br>Libertad<br>mientras toco el vientre del mar.<br><br>Yo no fui en la batalla el vencedor:<br>perd\u00ed la flor pero gan\u00e9 la espina.<br><br>Es ahora el principio.<br><br>Y si perd\u00ed la flor<br>hay un rosal en cueros<br>que me gira sus brazos<br>para que yo me sangre en las palabras,<br>para que yo me agrupe,<br>para que yo responda.<br><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>\u00abLucha\u00bb, \u00ableningrado de palabras\u00bb, \u00ablibertad\u00bb, \u00absangre en las palabras\u00bb, \u00abpara que yo me agrupe, para que yo responda\u00bb: indicios claros todos ellos de una disposici\u00f3n hacia otra actitud po\u00e9tica que aflorar\u00e1 expl\u00edcitamente en la denuncia de las dictaduras latinoamericanas en los poemas del breve conjunto <em>Argentina 78<\/em> y luego, de otra forma, en <em>Troppo mare<\/em> y <em>Paseo de los tristes<\/em>, as\u00ed como en los poemas dispersos de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00abPara ir naciendo\u00bb, tercer poema, se expresa la intuici\u00f3n del sufrimiento -\u00abTallo de luz la voz que se presiente al centro del dolor como una gruta\u00bb- y al mismo tiempo el poeta trata de acrisolar con la expresi\u00f3n de raigambre irracionalista y surrealista la fascinaci\u00f3n no rechazada por la presencia clasicista, como en el subt\u00edtulo del poema \u00abReloj de sol (Soneto)\u00bb, de la segunda parte, que no es un soneto, o como el endecas\u00edlabo bimembre que remata dos octos\u00edlabos en el centro de este \u00abPara ir naciendo\u00bb: \u00abQue salva a la flor el suelo\/ mientras encienda en la tarde\/ bombas el aire y tempestad la entrega\u00bb. Lo esencial de este poema, sin embargo, apunta en la misma direcci\u00f3n del t\u00edtulo del libro. Ese <em>A boca de parir<\/em> tan sorprendente se especifica en parte en el contraste entre la escritura anterior y la presente. El sujeto po\u00e9tico, que se presenta en la oscuridad, \u00absin sol para nacerme,\/ sin eco para o\u00edrme\u00bb, asume la decisi\u00f3n de un cambio, de un proyecto especificado en la conclusi\u00f3n del poema: \u00abPara ir naciendo\/ p\u00f3lvora pongo en punto de la pronta agon\u00eda,\/ para ir naciendo con olor a tierra\/ y estallar de ra\u00edces.\/\/ Que salva a la flor el suelo\/ mientras encienda en la tarde\/ bombas el aire y tempestad la entrega\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos poemas finales de la serie, \u00abPalabras\u00bb y \u00abSangre por las palabras\u00bb, confrontan la escritura de pasado y presente desde un ahora que viene a proponer, todav\u00eda desde la ideolog\u00eda de la poes\u00eda como algo puro, como algo aparte de la realidad material, la confrontaci\u00f3n con esta y su mundo de sombras. Recodemos las palabras de Juan Carlos Rodr\u00edguez en su presentaci\u00f3n de <em>Raro de luna y los Sonetos del diente de oro<\/em>: \u00abel capitalismo de las luces s\u00f3lo pod\u00eda vivir explotando el mundo de las sombras a trav\u00e9s de un lenguaje apenas entrevisto: el lenguaje de la verdad. Quiz\u00e1 fue por todo esto por lo que Javier Egea aprendi\u00f3 a robar el lenguaje, a trastocarle su sentido o a expropiar a la norma hasta su \u00faltima cifra material\u00bb (Rodr\u00edguez, 1999, 161 y 162). En estos poemas de <em>A boca de parir<\/em> asistimos a la b\u00fasqueda del c\u00f3mo llevar a cabo desde el lenguaje este aprendizaje, esta confrontaci\u00f3n cuyas duras im\u00e1genes evocan el ambiente de <em>Poeta en Nueva York<\/em>, particularmente en el poema final de la secci\u00f3n, \u00abSangre por las palabras\u00bb, la exigencia de un nuevo proyecto y un nuevo tiempo para la escritura:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Hay que romper la sombra desde abajo,<br>desde el pie negro al luto de la frente<br>nefasta como un sol que se termina<br>en mitad de la fiesta cuando vibra la tarde.<br><br>Yo pondr\u00e9 los espejos en el fuego.<br><br>En esta hora<br>sangre por las palabras es la norma.<br>Sangre por las palabras<br>mientras se asoma el d\u00eda al ajimez del grito.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Dvorakova, en este poema \u00abEgea reproduce claramente la idea de que la poes\u00eda en el fondo es algo puro e \u00edntimo que se tiene que \u201cmanchar\u201d con otros contenidos para poder comprometerse, para servir en una lucha ideol\u00f3gica. Hay que bajar del cielo a la tierra, hay que enfrentarse a lo sucio y al dolor (\u2026) El poeta siente la necesidad de declarar que a partir de ahora cambiar\u00e1 de discurso. Es decir, no se ha producido ning\u00fan cambio radical en la l\u00f3gica en que se basa la escritura po\u00e9tica porque este se sostendr\u00eda por s\u00ed solo y no necesitar\u00eda proclamarse de una manera expl\u00edcita en el texto\u00bb (Dvorakova, 2013, 241 y 242).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras sintetizan con claridad el momento de la escritura de Javier Egea. Sin embargo, ya en la segunda parte \u00abMemoria de una huella\u00bb, el poema \u00bb,19 de mayo\u201d en mi opini\u00f3n, ya est\u00e1 en la linde del otro lado de la poes\u00eda materialista de Javier Egea, la escritura ha ido directamente a solventar el conflicto al que me refer\u00eda. Sin duda es el poema m\u00e1s importante de Javier Egea antes de <em>Troppo mare<\/em> y anuncia el espacio urbano que se expande cr\u00edticamente en <em>Paseo de los tristes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>19 DE MAYO<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una raz\u00f3n para volver.<br>6 de la madrugada de la calle Lucena<br>donde los basureros y el sereno<br>ten\u00edan su eterna cita<br>con el caf\u00e9 con leche y el aguardiente seco,<br>adonde los borrachos conclu\u00edan<br>la noche so\u00f1olienta del vino repetido.<br><br>19 de mayo. Pensi\u00f3n F\u00e1tima<br>en donde la pregunta del abrazo desnudo<br>supo al fin el porqu\u00e9 de tanta lucha,<br>la clave del sudor sobre las s\u00e1banas,<br>y la virginidad redonda, amanecida,<br>reconoci\u00f3 la llave de su casa madura,<br>con una verde mano le puso rumbo exacto<br>y la llev\u00f3 a su centro<br>y siempre siempre siempre<br>naci\u00f3 all\u00ed la tormenta del esperado amor<br>como un racimo.<br><br>\u00bfQui\u00e9n hubiera pensado<br>que la 3\u00aa planta,<br>la habitaci\u00f3n oscura,<br>el urinario sucio,<br>las hojas del diario clavado en la pared<br>y la maceta artificial,<br>el pl\u00e1stico<br>de las flores chillonas,<br>iban a ser testigos<br>de aquel incandescente poder\u00edo,<br>de tanta luz sin freno,<br>de aquella tempestad acribillada?<br><br>Despu\u00e9s de tantos p\u00e1jaros<br>persiste en los tel\u00e9fonos del aire,<br>en alta mar a\u00fan vive<br>y es el regreso un tramo de la vida.<br><br>Existe una raz\u00f3n<br>para volver a la ciudad del gozo,<br>a la peque\u00f1a aldea de la pensi\u00f3n barata<br>y las comadres<br>ra\u00eddas en la esquina.<br>Existe una raz\u00f3n<br>para aquella manzana de casas apagadas,<br>para una turbia calle<br>que fue la geograf\u00eda de mi primer amor,<br>el mapa donde tuvo mi gran pasi\u00f3n su cuna.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Fundir una experiencia intensa del amor, una experiencia digamos inaugural del sexo con un ambiente s\u00f3rdido descrito minuciosamente como nunca antes ni en ning\u00fan otro poema de <em>A boca de parir<\/em> constituye un paso decisivo en esta escritura en que lo \u00edntimo se sit\u00faa en la realidad m\u00e1s s\u00f3rdida de un ambiente urbano -todav\u00eda excepcional en este libro- cuya degradaci\u00f3n se presenta como un aguafuerte del mundo vivido e hist\u00f3ricamente reconocible. Es interesante destacar c\u00f3mo frente a la menci\u00f3n detallada del cuerpo de la amada en <em>Serena luz del viento <\/em>en este poema tan s\u00f3lo se menciona aqu\u00ed el \u00ababrazo desnudo\u00bb la \u00abvirginidad\u00bb, el \u00abamor\u00bb. Importa menos, por lo tanto, la recreaci\u00f3n er\u00f3tica que la intensidad sentimental con que se expresa la culminaci\u00f3n del sexo en un ambiente degradado y sucio. Si es cierto, como apuntan Garc\u00eda Jaramillo (2011), Dvorakova y otros, que todav\u00eda lo privado de la pasi\u00f3n y lo p\u00fablico del escenario urbano se mantienen en \u00e1mbitos distintos, tambi\u00e9n lo es que Javier Egea ha dado salida en este poema, y en otros de la secci\u00f3n, a ese proyecto anunciado en \u00abSangre por las palabras\u00bb, como hemos visto, testimonian en su diversidad -algo contradictoria- la forma de una b\u00fasqueda expresiva que se encamina por el territorio de las im\u00e1genes irracionalistas, con hallazgos sin duda muy interesantes, pero en una espacialidad todav\u00eda gen\u00e9rica y abstracta, con predominio de los referentes naturales y rurales para expresar distintas instant\u00e1neas del sentimiento er\u00f3tico, todav\u00eda en la atm\u00f3sfera, como se\u00f1al\u00f3 Jaramillo, de los poemas de <em>Serena luz del viento<\/em>.&nbsp; Casi todos los poemas, en efecto, reiteran la definici\u00f3n de la pasi\u00f3n amorosa en el territorio metaf\u00f3rico de una naturaleza m\u00e1s convencional, fundiendo en las canciones la expresi\u00f3n irracionalista (buen ejemplo son \u00abS\u00edstole\u00bb y \u00abEvocaci\u00f3n del segundo jinete\u00bb), a veces incrustado de juegos conceptistas con cierto humor -\u00abPero dobles t\u00fa y yo, mi compa\u00f1era,\/ a besos alambique, besos p\u00f3cima,\/ mejunjes de pasi\u00f3n,\/ nos sobrar\u00e1 el amor y el mar y las colinas rojas\u00bb- y tambi\u00e9n de resonancias de la canci\u00f3n tradicional y referentes andaluces vistos cr\u00edticamente: \u00abamor como dos cables encima de una calle\/ paralelos de altura\/ de cumbre de una alhama\/ perdida y no perdida en la taberna\/ andaluza versi\u00f3n de lo que espera\/ de lo que sue\u00f1a y calla\u00bb. Esta amalgama de elementos heterog\u00e9neos instala un desorden o unos desajustes constantes que enfatizan el impulso rom\u00e1ntico y la fusi\u00f3n de erotismo y compromiso, este mucho m\u00e1s claramente expresado en el poema titulado \u00abA pesar del dolor\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No morir\u00e9 en tus ojos<br>que tantos ojos tiene mi canci\u00f3n<br>como cuentas el collar de los trigos.<br>Es otra muerte nueva la que ahora me cita:<br>la de los brazos amplios<br>y el coraz\u00f3n sencillo y claro;<br>la de la frente en pleno campo de batalla<br>en pleno campo de batalla<br>sin m\u00e1s arn\u00e9s<br>que un manojo de versos,<br>libres para la vida y el amor.<br>Por eso no morir\u00e9 en tus ojos.<br>Es otra muerte nueva<br>la que ahora me cita cada d\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s sencilla de im\u00e1genes, la expresi\u00f3n apunta de nuevo hacia un nuevo tiempo de lucha, de lucha con la poes\u00eda propia, dir\u00eda yo, para traspasar la frontera entrevista de una poes\u00eda otra, que implica la asunci\u00f3n en la escritura de una realidad biogr\u00e1fica e intelectual en la que nuevas ideas y nuevas experiencias pol\u00edticas determinan otro modo de estar en el mundo, otras actitudes y otro activismo personal.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Cierra <em>A boca de parir<\/em> una breve secci\u00f3n, titulada \u00abEl ascua en el tim\u00f3n\u00bb, que retoma la imagen del primer poema del libro, \u00abAquellos peces m\u00edos\u00bb: \u00abSe me sube el tim\u00f3n a la garganta.\/ Hay sangre por las velas\u00bb, creando, en mi opini\u00f3n, un claro enlace entre el arranque del conjunto y su conclusi\u00f3n. Es notable, por otra parte, en <em>A boca de parir,<\/em> la pensada construcci\u00f3n del libro en una estructura sim\u00e9trica en la que las partes primera y tercera plantean una ruptura con lo anterior y la salida hacia una poes\u00eda cr\u00edtica -siempre dentro de la est\u00e9tica de una complejidad metaf\u00f3rica preponderante- en la que se vuelven a contrastar los dos tiempos de la escritura que el libro en su conjunto quiere presentar. Tambi\u00e9n es destacable que esta secci\u00f3n se abra con dos ep\u00edgrafes muy significativos, uno de Lorca, \u00abAgon\u00eda, agon\u00eda, sue\u00f1o, fermento y sue\u00f1o\u00bb y, sobre todo otra, de Cesare Pavese, de <em>Laborare stanca<\/em>: \u00abPorque cuando una bestia no sabe trabajar\/ y se la tiene tan s\u00f3lo para la remonta,\/ le place destruir\u00bb. La cita de Pavese es muy significativa, emblem\u00e1tica dir\u00eda, porque, como estudi\u00f3 minuciosamente Dvorakova en su tesis doctoral, Pavese era en aquellos momentos una lectura importante de los poetas amigos de la otra sentimentalidad y m\u00e1s lo ser\u00eda en la escritura posterior de Javier Egea a partir de <em>Troppo mare<\/em>, si bien poco tiene que ver todav\u00eda la poes\u00eda narrativa del poeta italiano con las elaboraciones metaf\u00f3ricas que componen los poemas de <em>A boca de parir<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Garc\u00eda Jaramillo afirma que \u00ablos poemas de esta tercera secci\u00f3n son los que m\u00e1s claramente manifiestan el compromiso hacia el que se dirige este Javier Egea social: constituyen el trayecto \u00faltimo de ese viraje suyo hacia \u201cotro mar\u201d y a nadie debe extra\u00f1ar que se agrupen bajo el nombre \u201cEl ascua y el tim\u00f3n\u201d y que lleven al frente una rotunda cita de \u201cEl Dios-Cabr\u00f3n\u201d de <em>Laborare stanca<\/em> de Pavese\u00bb (Garc\u00eda Jaramillo, 2005, 33).&nbsp; En mi opini\u00f3n es evidente que, en el camino emprendido en la construcci\u00f3n de este segundo libro por Javier Egea, los ocho poemas finales del libro abordan otro tono distinto al que predomina en la secci\u00f3n anterior, un sentido m\u00e1s claro dentro de un lenguaje po\u00e9tico en el que la complejidad de las im\u00e1genes apunta indudablemente a unos planteamientos ideol\u00f3gicos muy claros. Aqu\u00ed, en el poema \u00abEllos\u00bb, por ejemplo, se retratan ciertos estamentos granadinos que tambi\u00e9n nos resultan familiares en los poetas en torno a la Otra Sentimentalidad y en las novelas de Justo Navarro, esos personajes que componen la \u00abcasa del padre\u00bb tan bien retratada por el autor: \u00abSiempre reci\u00e9n salidos de la casa,\/ andan por los caf\u00e9s\/ y hablan del amor\/ como el que nunca supo de qu\u00e9 hablar.\/ Yo espero cada noche\/ que un lirio hermoso y joven\/ les destroce la lengua\u00bb. Es la primera vez en los poemas publicados en libro por Javier Egea, que la denuncia se concreta en una clase social, que la ambig\u00fcedad metaf\u00f3rica deja paso a una acusaci\u00f3n colectiva cuyo sentido es indudable y que ser\u00e1 un motivo destacado en <em>Paseo de los tristes<\/em>, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa casa\u00bb, el poema que abre esta secci\u00f3n, retoma la oposici\u00f3n entre el antes y el despu\u00e9s de su po\u00e9tica, pero ahora expresada como asumida e instalada en el \u00e1mbito simb\u00f3lico de la intimidad que es la casa: \u00abDiciembre en el jard\u00edn. Esta es mi casa.\/ Yo vivo en un lugar por encima del humo,\/ entre una tumba antigua y una palabra nueva\/ ya convertida en grito\u00bb. Un lugar propio, por lo tanto, desde el que construir un discurso distinto, una palabra cr\u00edtica cuyos sentidos desarrollan los poemas siguientes. A algo de esa incipiente ruptura con la ideolog\u00eda del lenguaje po\u00e9tico se refer\u00eda Juan Carlos Rodr\u00edguez cuando hablaba de \u00abla verdad de lo no claro\u00bb en la poes\u00eda posterior de Javier Egea en <em>Raro de luna <\/em>(Rodr\u00edguez, 1999, 157- 165). A lo largo del texto las im\u00e1genes van superponiendo sugerencias inaugurales sobre los restos de una elementalidad y una pureza pasadas: \u00abUna caja de m\u00fasica de amarilla presencia,\/ un barco de papel desvencijado y solo\/ y una herida en la luz. Como recuerdo.\/ Entre nube y metal me llega el d\u00eda,\/ entre piedra y coral como un presagio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras recurrencias de esta oposici\u00f3n antes\/ahora subrayan la voluntad de expresar esa realidad de una ruptura interior. As\u00ed, en el poema amoroso \u00abCita\u00bb \u2013\u00abMi amor. Cuando t\u00fa ibas\/ por las naranjas o por las caracolas,\/ cuando yo encadenaba las palabras\/ con alm\u00edbar y luces de verbena\u2026\u00bb-, y tambi\u00e9n en \u00abContra ti\u00bb \u2013\u201cEse vestido nuevo que nos traer\u00e1 la tierra.\/\/ Pasada ya la alondra\/ me crece un gavil\u00e1n por esta frente\/ y un selv\u00e1tico gesto se me anuncia\/ en mitad de los ojos\u2026\u00bb-. En el poema \u00abCiudad del asedio\u00bb es, por el contrario, el silencio de los otros el que centra la queja \u2013\u00abAcuartelaba mudos la ciudad del asedio.\/ Los ciegos acusaban los golpes de los muros\/ y no pod\u00edan abrirse las granadas\/ en los huertos de siempre\u00bb- y el que convoca nuevamente el proyecto solidario: \u00abHay que salir de aqu\u00ed\/ hacia otra tierra\/ para volver un d\u00eda con el agua en la frente,\/ con el fuego en las manos,\/ con el grito en las alas\u00bb. El proyecto solidario en que se cierra el libro ya no est\u00e1 situado en la espacialidad abstracta y simb\u00f3lica de <em>Serena luz del viento<\/em> y de algunos de los poemas de la secci\u00f3n central de <em>A boca de parir<\/em>, sino que se precisa y define en el conflictivo espacio colectivo de \u00abCiudad del asedio\u00bb, en el recuento hist\u00f3rico de la realidad de Espa\u00f1a en \u00abFronteras\u00bb, en la Granada de \u00abContra ti\u201d\u00bb: \u201cContra ti, ciudad m\u00eda,\/ disparo yo mis flechas\/ al centro vulnerable de tu nombre:\/ al hueco de la envidia,\/ a la miseria.\/\/ La flauta se destroza y surge el trueno.\/\/ Se cansa el grito de dormir la siesta\u00bb. \u201cEn \u00abPor el sur\u00bb culmina Javier Egea <em>A boca de parir<\/em> elevando el tono de denuncia, \u00abimprecatorio, casi expresionista\u00bb, en palabras de Jaramillo,&nbsp; y abarcando el espacio andaluz en una especie de respuesta al Rafael Alberti del poema \u00ab\u00bfQu\u00e9 cantan los poetas andaluces de ahora?\u00bb que difundir\u00eda Juan de Loxa en <em>Poes<\/em><em>\u00eda 70<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No se apagan los huesos. Escupir es un don.<br>En la mantilla sucia de los ojos de topo,<br>a los camaleones que comercian<br>tanto sudor sure\u00f1o simulado<br>bajo las ancas de los potros mansos,<br>donde la farsa de las alas anchas<br>por el anonimato que la chaqueta ci\u00f1e<br>hasta la pantomima del zaj\u00f3n.<br><br>No es el sue\u00f1o ni el fr\u00edo ni la muerte siquiera.<br>Es siempre el coraz\u00f3n:<br>El pulso de la historia que recobr\u00f3 el arado,<br>las manos en un haz.<br><br>Qu\u00e9 verg\u00fcenza la tierra que vende sus veredas<br>como si no gritaran adentro de los surcos<br>los hombres, las ra\u00edces, la libertad y el sol.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se cierra con estos versos esa dif\u00edcil trayectoria personal de Javier Egea en busca siempre de una palabra propia, una palabra capaz de indagar de otro modo en las oscuras verdades de la realidad y de s\u00ed mismo, y que no terminar\u00e1 de perseguir hasta la desembocadura de su muerte. Pero aqu\u00ed, en este final de <em>A boca de parir<\/em>, queda establecida una frontera, eso que Juan Carlos Rodr\u00edguez afirmar\u00eda en la presentaci\u00f3n de <em>Troppo mare<\/em>, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde: \u201c\u00abab\u00eda roto al fin con la c\u00e1rcel del rito y el mito de la palabra po\u00e9tica y hab\u00eda dado el salto a la otra orilla: la poes\u00eda como una nueva pr\u00e1ctica, como practica ideol\u00f3gica\u00bb (Rodr\u00edguez, 1999, 156).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">C\u00c1NOVAS, Ana Bel\u00e9n (2017). <em>Poes<\/em><em>\u00eda e historia en el \u00faltimo tercio del siglo XX espa\u00f1ol: el caso de Javier Egea (1952-1999) <\/em>Tesis doctoral. Bordeaux, Universit\u00e9 Michel de Montaigne.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">D\u00cdAZ DE CASTRO, Francisco (ed.), (2002a). \u00abLa poes\u00eda de Javer Egea\u00bb, en <em>Vidas pensadas<\/em>, Sevilla, Renacimiento, pp. 132-168.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2002 b), \u00ab<em>Paseo de los tristes<\/em>\u00bb, en Ruiz Pe\u0301rez, Pedro (ed.), <em>Contra la soledad<\/em>, Barcelona, DVD Eds.,&nbsp; pp. 138-149.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2003) <em>La otra sentimentalidad. Estudio y antolog\u00eda<\/em>, Sevilla, Fundaci\u00f3n Jos\u00e9 Manuel Lara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2004) \u00abHomenaje a Javier Egea\u00bb, en Peregrina, Elena (ed.), <em>Por eso fui cazador (A la memoria de Javier Egea)<\/em>, Diputaci\u00f3n de Granada, Col. Maillot Amarillo, pp. 132-169).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">DVORAKOVA, Paula (2013). <em>Sobre silencios y soledades. La huella de Jaime Gil de Biedma y Cesare Pavese en la obra de Javier Egea. <\/em>Tesis doctoral, Universidad de Granada.https:\/\/digibug.ugr.es\/bitstream\/handle\/10481\/31218\/22675942.pdf?sequence=1<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">EGEA, Javier (1974). <em>Serena luz del viento<\/em>, Universidad de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (1976). <em>A boca de parir<\/em>, Universidad de Granada, Col. Zumaya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (1983). <em>Paseo de los tristes<\/em>, Huelva, Instituto de Estudios Onubenses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (1984). <em>Troppo mare<\/em>, Le\u00f3n, Provincia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (1990). <em>Raro de luna<\/em>, (pr\u00f3l. de Antonio Jime\u0301nez Mill\u00e1n. Ilustraciones de Rafael Alberti) Madrid, Hiperi\u00f3n.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2011). <em>Poesi<\/em><em>\u0301<\/em><em>a completa (vol. I)<\/em>, (ed. de Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda; pr\u00f3l. de Manuel Rico). Madrid, Bartleby Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2012). <em>Poes<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a completa (vol. II) Obra dispersa e in<\/em><em>\u00e9<\/em><em>dita<\/em> (ed. de Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda; pr\u00f3l. de Jairo Garc\u00eda Jaramillo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2015). <em>Taller del autor (1969-1999) vol. I. <\/em>(ed., presentaci\u00f3n y notas de Jos\u00e9 Luis Alc\u00e1ntara y Juan Antonio Hern\u00e1ndez Garc\u00eda), Madrid, Narrativa Bartleby,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">GARC\u00cdA JARAMILLO, Jairo (2005). <em>La poes<\/em><em>\u00ed<\/em><em>a de Javier Egea<\/em>. 1\u00aa edici\u00f3n, Granada, I&amp;CILE, 2\u00ba edici\u00f3n, Granada, Zumaya, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">GARC\u00cdA MONTERO, Luis (2009). \u00abLecciones de Javier Egea: a los diez a\u00f1os de su muerte\u00bb, <em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em>, 713, pp. 15-28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">JIM\u00c9NEZ MILL\u00c1N, Antonio (1990), \u00abCruzar la soledad para escapar de casa\u00bb, en Javier Egea, <em>Raro de luna<\/em>, Madrid, Hiperi\u00f3n, pp. 7-12.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2002) \u00abExiste una raz\u00f3n para volve\u00bb\u201d, en Ruiz Pe\u0301rez, Pedro (ed.), <em>Contra la soledad<\/em>, Barcelona, DVD Eds., pp. 136-137.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8211; (2006), <em>Poesi<\/em><em>\u0301a hisp\u00e1nica peninsular: 1980-2005<\/em>, Sevilla, Renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">RODR\u00cdGUEZ, Juan Carlos (1999). \u00abComo si os contara una historia\u00bb, en <em>Dichos y escritos (Sobre La otra sentimentalidad y otros textos fechados de po\u00e9<\/em><em>tica)<\/em>, Madrid, Hiperi\u00f3n, pp. 151-156.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">SALVADOR, \u00c1lvaro (2002). \u00abEl otro, el mismo&#8230; rom\u00e1ntico\u00bb, Ruiz Pe\u0301rez, P. (ed.), <em>Contra la soledad<\/em>, Barcelona, DVD Eds.,pp. 173-176.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">&#8212;&#8212; (2003). \u00abContra el olvido\u00bb, en <em>Letra Pequen<\/em><em>\u0303a<\/em>, Granada, Cuadernos del Vig\u00eda, pp.&nbsp; 183-186.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">SORIA OLMEDO, Andr\u00e9s (2000). <em>Literatura en Granada<\/em> (1898-1998). <em>Poes\u00eda<\/em>. Granada, Diputaci\u00f3n, p. 157.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"La poes\u00eda primera de Javier Egea\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#more-5895\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre La poes\u00eda primera de Javier Egea\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[52,151,83],"class_list":["post-5895","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-piezas-procesos","tag-javier-egea","tag-la-otra-sentimentalidad","tag-literatura","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2025-09-26T12:35:27+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1132\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1645\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"28 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\"},\"headline\":\"La poes\u00eda primera de Javier Egea\",\"datePublished\":\"2025-09-26T12:35:27+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/\"},\"wordCount\":7466,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg\",\"keywords\":[\"Javier Egea\",\"La Otra sentimentalidad\",\"Literatura\"],\"articleSection\":[\"Piezas y Procesos\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/\",\"name\":\"La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg\",\"datePublished\":\"2025-09-26T12:35:27+00:00\",\"description\":\"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg\",\"width\":1132,\"height\":1645},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2025\\\/09\\\/26\\\/la-poesia-primera-de-javier-egea\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La poes\u00eda primera de Javier Egea\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"description\":\"Revista de acciones culturales\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"width\":700,\"height\":227,\"caption\":\"Olvidos de Granada\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/OLVIDOSDIGITAL\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/olvidospuntoes\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\",\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Alfonso Salazar\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/author\\\/alfonso-salazar\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada","description":"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada","og_description":"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa","og_url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/","og_site_name":"Olvidos de Granada","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","article_published_time":"2025-09-26T12:35:27+00:00","og_image":[{"width":1132,"height":1645,"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Alfonso Salazar","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@olvidospuntoes","twitter_site":"@olvidospuntoes","twitter_misc":{"Escrito por":"Alfonso Salazar","Tiempo de lectura":"28 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/"},"author":{"name":"Alfonso Salazar","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083"},"headline":"La poes\u00eda primera de Javier Egea","datePublished":"2025-09-26T12:35:27+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/"},"wordCount":7466,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg","keywords":["Javier Egea","La Otra sentimentalidad","Literatura"],"articleSection":["Piezas y Procesos"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/","name":"La poes\u00eda primera de Javier Egea - Olvidos de Granada","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1-705x1024.jpg","datePublished":"2025-09-26T12:35:27+00:00","description":"Francisco D\u00edaz de Castro La figura de Javier Egea ocupa un lugar singular en la poes\u00eda espa\u00f1ola de la segunda mitad del siglo XX. Su obra, breve en n\u00famero de libros pero intensa","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#primaryimage","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/E-1-Fotografia.-Personales-1-1.jpg","width":1132,"height":1645},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/26\/la-poesia-primera-de-javier-egea\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La poes\u00eda primera de Javier Egea"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","name":"Olvidos de Granada","description":"Revista de acciones culturales","publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization","name":"Olvidos de Granada","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","width":700,"height":227,"caption":"Olvidos de Granada"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","https:\/\/x.com\/olvidospuntoes"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083","name":"Alfonso Salazar","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","caption":"Alfonso Salazar"},"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/author\/alfonso-salazar\/"}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5895"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5900,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5895\/revisions\/5900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}