{"id":5863,"date":"2025-09-09T13:40:49","date_gmt":"2025-09-09T11:40:49","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5863"},"modified":"2025-09-07T13:46:00","modified_gmt":"2025-09-07T11:46:00","slug":"pescando-el-pez-soluble","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/09\/pescando-el-pez-soluble\/","title":{"rendered":"Pescando el pez soluble"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Un siglo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del <em>Manifiesto del surrealismo<\/em>, acta fundadora del movimiento, este trabajo vuelve sobre la noci\u00f3n de escritura autom\u00e1tica, n\u00facleo de una experiencia radical del pensamiento y de las pr\u00e1cticas art\u00edsticas que desaf\u00eda las categor\u00edas cl\u00e1sicas de autor\u00eda, conciencia o control racional. El surrealismo, influido pero no subordinado al psicoan\u00e1lisis, transforma el inconsciente en una fuente po\u00e9tica y \u00e9tica que subvierte las jerarqu\u00edas entre lo normal y lo patol\u00f3gico, entre el lenguaje interior y el discurso p\u00fablico. A trav\u00e9s de un recorrido por los textos fundacionales del movimiento, se busca iluminar las tensiones internas del automatismo surrealista y mostrar c\u00f3mo su relativo fracaso, lejos de invalidarlo, permite abrir nuevos horizontes de sentido en la relaci\u00f3n entre lenguaje, imaginaci\u00f3n y emancipaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"364\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-100.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5864\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-100.png 500w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-100-300x218.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-100-150x109.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Pescando el pez soluble. Invenci\u00f3n del surrealismo y escritura autom\u00e1tica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, siguiendo en esto la autoridad de Andr\u00e9 Breton, que el n\u00facleo central del surrealismo lo constituye la noci\u00f3n de escritura autom\u00e1tica de la que el primer manifiesto da la siguiente definici\u00f3n de aspecto falsamente acad\u00e9mico:<\/p>\n\n\n\n<p><em>SURREALISMO, n. m. Automatismo ps\u00edquico puro mediante el que nos proponemos expresar, ya sea verbalmente, por escrito, o de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, en ausencia de todo control ejercido por la raz\u00f3n, fuera de toda preocupaci\u00f3n est\u00e9tica o moral.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ENCICL. Filos. El surrealismo reposa sobre la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociaciones descuidadas hasta \u00e9l, en la omnipotencia del sue\u00f1o, en el juego desinteresado del pensamiento. Tiende a arruinar definitivamente todos los otros mecanismos ps\u00edquicos y a sustituirlos en la resoluci\u00f3n de los principales problemas de la vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El primer manifiesto caracteriza pues al surrealismo por el automatismo ps\u00edquico que se manifiesta tanto en la producci\u00f3n de obras como en experiencias de pensamiento o de actos. El automatismo ser\u00eda la fuente del surrealismo de donde \u00e9ste extrae lo que tiene de espec\u00edfico. En esta doble definici\u00f3n de diccionario, de aspecto cartesiano, que se inserta en un texto que no lo es ni lo pretende ser, y al que hay que leer con una distancia algo ir\u00f3nica, aparecen los elementos seminales del surrealismo que podemos desglosar de la manera siguiente: automatismo ps\u00edquico <em>puro<\/em>, funcionamiento <em>real<\/em> del pensamiento, ausencia de control de la raz\u00f3n en la expresi\u00f3n de sus contenidos, despreocupaci\u00f3n est\u00e9tica y moral por el resultado obtenido, reivindicaci\u00f3n del poder del sue\u00f1o y de los aspectos marginados de las manifestaciones del psiquismo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente que esta \u201cdefinici\u00f3n\u201d no surge de la nada y que hace falta todo un recorrido hasta llegar a ella. En realidad, aunque la fecha \u201coficial\u201d del nacimiento del surrealismo es la de la publicaci\u00f3n del <em>Manifiesto del surrealismo<\/em> (1924), la \u201cpr\u00e1ctica\u201d surrealista surge a\u00f1os antes, exactamente en 1919, entre abril y junio, cuando Andr\u00e9 Breton y Philippe Soupault (que se hab\u00edan conocido en 1917) escriben mano a mano <em>Los Campos magn\u00e9ticos<\/em>, que se publicar\u00e1 en 1920. Durante esas pocas semanas, en un estado de febrilidad constante, los dos amigos, seg\u00fan explicar\u00e1 Breton m\u00e1s tarde, se dedicaban a \u201crellenar p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de esta escritura sin tema\u201d, sin objetivo ni preocupaci\u00f3n comunicativa; ve\u00edan \u201cproducirse hechos que no hab\u00edan ni siquiera so\u00f1ado\u201d, \u201coperarse las aleaciones m\u00e1s misteriosas\u201d mientras avanzaban \u201ccomo en un cuento de hadas\u201d. La velocidad de la escritura permit\u00eda, seg\u00fan Breton, evitar la censura y jugar en favor de la \u201cinspiraci\u00f3n\u201d. (Dejemos por el momento el hecho de que la censura es previa a toda elaboraci\u00f3n intelectual). Pero, &nbsp;\u00bfc\u00f3mo llegan Breton y Soupault &nbsp;a la cuesti\u00f3n del automatismo?<\/p>\n\n\n\n<p>Presionado por sus padres Breton hab\u00eda comenzado los estudios de medicina, lo que le permiti\u00f3, llegada la guerra, ejercer primero como enfermero\/camillero y despu\u00e9s continuar sus estudios de m\u00e9dico auxiliar. En 1916 lo encontramos en el Centro neuro-psiqui\u00e1trico de Saint-Dizier en el servicio que dirige el profesor Raoul Leroy, gracias al cual lee <em>El Psico-an\u00e1lisis de las neurosis y las psicosis<\/em> de Emmanuel R\u00e9gis y Angelo Hesnard. Ah\u00ed descubre a Freud que no ser\u00e1 traducido al franc\u00e9s hasta 1921. En su correspondencia Breton habla con entusiasmo de Charcot y Kraepelin. El centro recibe a los soldados evacuados del frente por trastornos mentales a los que debe interrogar seg\u00fan un protocolo establecido. En una carta a Apollinaire le comunica el descubrimiento de im\u00e1genes asombrosas en los relatos de sus pacientes: \u201cNada me llama tanto la atenci\u00f3n como las interpretaciones de estos locos. Mi impulso es, instintivamente, someter al artista a la prueba an\u00e1loga\u201d. El genio de esos enfermos residir\u00eda en su capacidad instintiva para elaborar \u201clas m\u00e1s lejanas relaciones de ideas, las m\u00e1s raras alianzas de palabras\u201d. Poco despu\u00e9s, destinado al centro de neurolog\u00eda del hospital de la Piti\u00e9, en el servicio del doctor Babinski, se interesa por la psiquiatr\u00eda y la neurolog\u00eda y se plantea durante un tiempo hacerse psiquiatra. Sin embargo, el descubrimiento de las im\u00e1genes asombrosas en los pacientes es paralelo a otro de no menor importancia, el de Lautr\u00e9amont. En el servicio del hospital de Val-de-Gr\u00e2ce, donde conoce a Louis Aragon, se pasan las noches en el pasillo de las \u00e1reas de dementes leyendo a Isidore Ducasse en voz alta en medio de los gritos de los pacientes. No es extra\u00f1o que cuando encuentre poco despu\u00e9s a Soupault, que se interesa tambi\u00e9n por Freud y por Janet, el camino est\u00e9 ya trazado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cualquier vida, trenzada de azares y determinaciones sociales o inconscientes, la de Breton est\u00e1 atravesada por una pasi\u00f3n desmesurada por la poes\u00eda y un encuentro vital con uno de los conceptos claves de la \u00e9poca: el inconsciente. Ahora bien, el inconsciente del surrealismo no es el inconsciente del psicoan\u00e1lisis. Querer juzgar el uno por el otro es fuente de malentendidos. El surrealismo procede del pensamiento freudiano pero se sit\u00faa fuera de \u00e9l. No convoca al inconsciente en tanto que tal, como una instancia hipot\u00e9tica del aparato ps\u00edquico, sino como un conjunto de fen\u00f3menos que aparecen en las zonas liminares de la conciencia y que son susceptibles de ser captados por un espectador atento. Los modelos del primer surrealismo son el discurso de asociaci\u00f3n libre, la experiencia on\u00edrica com\u00fan y la experiencia endof\u00e1sica, manifestaci\u00f3n del lenguaje humano perceptible solamente por el locutor. Por otra parte, Breton retiene la antropolog\u00eda freudiana pero no adopta su epistemolog\u00eda. El automatismo surrealista no es una hermen\u00e9utica sino un procedimiento de recolecci\u00f3n de discursos y de im\u00e1genes procedentes del inconsciente. El t\u00e9rmino de automatismo no es freudiano, Freud no habla de automatismo sino de compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n, pero eso es otra cosa. Breton lo extrae de Pierre Janet (<em>L\u2019automatisme psychique<\/em>, 1889), pero en vez de considerarlo una forma depreciada del pensamiento le da un valor supremo, haci\u00e9ndolo fuente del nuevo lirismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jean Starobinski, en un texto famoso (\u201cFreud, Breton, Myers\u201d, 1968) en el que trata de establecer el origen pre-freudiano del automatismo de Breton, recordaba que si para \u00e9ste el automatismo favorece la manifestaci\u00f3n del pensamiento en estado puro, para la neuro-fisiolog\u00eda desde finales del XIX el pensamiento es resultado de una compleja integraci\u00f3n caracterizado por su emancipaci\u00f3n de la regularidad previsible del automatismo. El pensamiento se desarrollar\u00eda sobre un fondo de automatismos integrados y dominados. La escuela francesa (Janet, Cl\u00e9rambault) ve\u00eda en el automatismo \u201cla intromisi\u00f3n de una actividad parcial\u201d de donde resulta una \u201cdesintegraci\u00f3n de la personalidad\u201d. La escritura autom\u00e1tica ser\u00eda uno de los signos de la disociaci\u00f3n de la conciencia. Es verdad que para Freud las asociaciones libres implican una especie de abandono al automatismo, pero renunciando a la hipnosis mostraba su deseo de reducir al m\u00ednimo la parte del automatismo. Las asociaciones libres son un momento transitorio del an\u00e1lisis, destinado a producir el \u201cmaterial\u201d que se usar\u00e1 en transferencia. Breton era consciente de que para el psicoan\u00e1lisis no era sino un medio de exploraci\u00f3n del inconsciente y que Freud rechazaba el producto autom\u00e1tico en s\u00ed como proceso creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Breton, al contrario, la escritura autom\u00e1tica es un modo de creaci\u00f3n intuitiva en donde la obra adquiere forma de manera inmediata, sin elaboraci\u00f3n retroactiva. En tanto que \u201cdictado del pensamiento\u201d se aparenta al mon\u00f3logo interior o al \u201cflujo de conciencia\u201d, pues resulta evidente que el surrealismo, aunque no lo reivindique expl\u00edcitamente, es heredero del camino abierto por las teor\u00edas de Henri Bergson y William James. Pero el automatismo surrealista supone un dominio de la sintaxis y del repertorio de los motivos disponibles (en realidad del universo del simbolismo y de las primeras vanguardias, que es el \u201cinconsciente est\u00e9tico\u201d en el que crecen los surrealistas). Aunque coincide con el acto de enunciaci\u00f3n, se distingue de la improvisaci\u00f3n en que dispone de un condicionamiento ps\u00edquico destinado a suspender los procedimientos interiorizados del control discursivo o comportamental. Se tratar\u00eda de realizar de manera artificial las condiciones que se asemejan al sue\u00f1o. Es un ritual, a menudo practicado en grupo, un entrenamiento mental y una experiencia ps\u00edquica y afectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el adjetivo \u201cpuro\u201d de la definici\u00f3n sit\u00faa al surrealismo en una exigencia \u00e9tica y no t\u00e9cnica. Breton distingue el automatismo de los poetas, que son conscientes de lo que escriben, del de los m\u00e9diums, que lo ignoran. Su problema es elucidar la naturaleza de la palabra po\u00e9tica y localizar la fuente de las im\u00e1genes. Para Janet, al contrario, el automatismo es heterog\u00e9neo a la personalidad e insiste en la impotencia creadora del mismo, rechazando cualquier semejanza entre genio y locura: la locura es el automatismo librado a \u00e9l mismo y este automatismo, que se manifiesta en s\u00edntesis de una extrema debilidad, no es sino pura miseria psicol\u00f3gica, seg\u00fan Janet. La posici\u00f3n de Breton no es la misma. Hacia 1916, en su tentativa de poner en cuesti\u00f3n radicalmente la experiencia po\u00e9tica, utiliza la psiquiatr\u00eda como una barrera contra el extrav\u00edo al que puede conducir el abandono total a la poes\u00eda. En la locura la polaridad inherente a la relaci\u00f3n entre poes\u00eda y realidad se vuelve absoluta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"849\" height=\"628\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-101.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5865\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-101.png 849w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-101-300x222.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-101-150x111.png 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-101-768x568.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Los sue\u00f1os hipn\u00f3ticos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de automatismo aparece por primera vez en el texto \u201cEntrada de los m\u00e9diums\u201d (1922): \u201cEsta palabra [surrealismo], que no es de nuestra invenci\u00f3n [recordemos que aparece en <em>Les mamelles de Tir\u00e9sias<\/em> de Apollinaire] y que podr\u00edamos haber abandonado sin problemas al vocabulario cr\u00edtico m\u00e1s impreciso, es empleado por nosotros para designar un cierto automatismo ps\u00edquico que corresponde bastante bien al estado de sue\u00f1o, estado que es hoy d\u00eda muy dif\u00edcil de delimitar\u201d. Este breve texto es un intento de puntualizaci\u00f3n de las experiencias que practica entonces el grupo surrealista con los sue\u00f1os hipn\u00f3ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Ren\u00e9 Crevel propone en 1922 al grupo que se va formando en torno a Breton la pr\u00e1ctica de los sue\u00f1os hipn\u00f3ticos Par\u00eds vive una suerte de \u201cestaci\u00f3n metaps\u00edquica\u201d (M. Bonnet): es el a\u00f1o en el que aparece el <em>Tratado de metaps\u00edquica<\/em> de Charles Richet, mientras en el laboratorio de psicolog\u00eda de la Sorbona se llevan experiencias en colaboraci\u00f3n con m\u00e9diums y la prensa se hace eco de estas experiencias que conducen a las interpretaciones espiritas m\u00e1s delirantes. Para comprender la relaci\u00f3n del surrealismo con las pr\u00e1cticas espiritistas hay que tener en cuenta que lo que les atrae del psicoan\u00e1lisis es, junto a la asociaci\u00f3n libre, la exploraci\u00f3n de los sue\u00f1os en los que el surrealismo encuentra una fuente inagotable de im\u00e1genes. Es natural que cruzaran entonces la moda espiritista de los sue\u00f1os hipn\u00f3ticos pero no hay que perder de vista de que se trata de una experiencia po\u00e9tica y no de una b\u00fasqueda del m\u00e1s all\u00e1. Breton es claro a este respecto: \u201cHuelga decir que en ning\u00fan momento, desde el d\u00eda en que consentimos prestarnos a esas experiencias, hemos adoptado el punto de vista espirita. En lo que me concierne rechazo formalmente admitir que una comunicaci\u00f3n cualquiera exista entre los vivos y los muertos\u201d. Se trataba al contrario de retener la facultad discursiva que el sue\u00f1o liberaba y de dar cuenta de la naturaleza de ese discurso. Las primeras tentativas pretenden establecer una continuidad entre el automatismo y las experiencias del sue\u00f1o suprimiendo los controles racionales y sus mediaciones disolventes, y permitiendo el surgir verbal de las capas profundas en un discurso po\u00e9tico libre. Lejos de ser la materializaci\u00f3n del esp\u00edritu de los muertos se trata de la manifestaci\u00f3n de los extra\u00f1os poderes del lenguaje. M\u00e1s interesados por los signos que por los significados, los juegos del lenguaje pasaron enseguida a un primer plano. Pero, cuidado, detr\u00e1s de este juego de desplazamientos que alteran la relaci\u00f3n entre pensamiento y lenguaje, detr\u00e1s de esta aparente gratuidad no utilitaria est\u00e1 siempre la exigencia \u00e9tica: \u201cque se comprenda bien que cuando decimos: juegos de palabras, son nuestras m\u00e1s seguras razones de ser las que est\u00e1n en juego. Las palabras dejaron de jugar. Las palabras hacen el amor\u201d (\u201cLas palabras sin arrugas\u201d, 1922).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La experiencia endof\u00e1sica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esta b\u00fasqueda de la palabra po\u00e9tica por medios desviados encontramos esa frase que se impone en el momento del paso de la vigilia al sue\u00f1o. La experiencia es mencionada ya en \u201cEntrada de los m\u00e9diums\u201d: \u201cEn 1919, mi atenci\u00f3n se hab\u00eda fijado en frases, m\u00e1s o menos parciales que, en plena soledad, al acercarse el sue\u00f1o, se vuelven perceptibles para el esp\u00edritu sin que sea posible descubrirles una determinaci\u00f3n previa\u201d; tema que vuelve a aparecer en el primer manifiesto. Una frase que antes de dormirse percibe tan claramente articulada que le era imposible cambiar una sola palabra. Una frase, dice, que se vuelve tan insistente que parece que \u201cgolpea a la ventana\u201d.&nbsp; El ejemplo que Breton da de este tipo de frases hipnag\u00f3gicas, frases que se producen en un estado de conciencia entre la vigilia y el sue\u00f1o, es: \u201chay un hombre cortado en dos por la ventana\u201d (\u201cIl y a un homme coup\u00e9 en deux par la fen\u00eatre\u201d); frase \u201cque contiene, dice, una d\u00e9bil representaci\u00f3n visual de un hombre andando y serruchado a media altura por una ventana perpendicular al eje de su cuerpo\u201d. Este tipo de frase absurda, que para Janet era fruto de un momento de divisi\u00f3n del sujeto y que por tanto carec\u00eda de valor, el surrealismo la retoma como trampol\u00edn posible para el pensamiento po\u00e9tico. Breton percibe la extra\u00f1eza de este tipo de frases y las incorpora a su \u201cmaterial de construcci\u00f3n po\u00e9tica\u201d, y una vez que le da cr\u00e9dito, la frase da \u201clugar a una sucesi\u00f3n apenas intermitente de frases que no [le] sorprendieron casi nada y [le] dejaron bajo la impresi\u00f3n de una tal gratuidad que el dominio&nbsp; que hab\u00eda tomado hasta entonces sobre \u00e9l mismo [le] pareci\u00f3 ilusorio y no so\u00f1aba sino en poner fin a la interminable querella que ten\u00eda lugar en [\u00e9l]\u201d. Pero si esta frase adquiere sentido en Breton es porque se encuentra, seg\u00fan nos dice en el <em>Manifiesto<\/em>, en un momento en el que a la vez que se interesa por Freud y se familiariza con sus m\u00e9todos, intentaba practicar sobre \u00e9l mismo lo que hab\u00eda hecho durante la guerra con los enfermos: \u201cun mon\u00f3logo de flujo lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, sobre el cual el esp\u00edritu cr\u00edtico del sujeto no hiciera emitir ning\u00fan juicio, que no se preocupara por ninguna reticencia, y que fuera, de la manera m\u00e1s precisa posible, <em>el pensamiento hablado<\/em>\u201d. Es ese tipo de frase el que, en situaci\u00f3n experimental, Breton y Soupault intentaron practicar en la escritura de <em>Los Campos magn\u00e9ticos<\/em>. En donde la velocidad, cre\u00edan, era un elemento fundamental para evitar el problema de la censura, pues \u201cla velocidad del pensamiento no es superior a la de la palabra\u201d. Adem\u00e1s, po\u00e9ticamente hablando, sigue explicando Breton en el <em>Manifiesto<\/em>, los elementos en presencia est\u00e1n marcados por un \u201calto grado de absurdidad inmediata\u201d cuya funci\u00f3n era dejar fluir un cierto mundo interior, tan objetivo como el consciente, y no de menor importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Que existan seres m\u00e1s dispuestos que otros a manifestar este mundo inconsciente, es algo que Breton mantendr\u00e1 con m\u00e1s o menos fervor a lo largo de su vida. Como afirma en \u201cEntrada de los m\u00e9diums\u201d: \u201cNunca dej\u00e9 de estar convencido de que nada de lo que se dice o se hace valga fuera de la obediencia a este dictado m\u00e1gico. Ah\u00ed reside el secreto de la atracci\u00f3n irresistible que ejercen ciertos seres cuyo \u00fanico inter\u00e9s es el de haberse un d\u00eda hecho eco de lo que estamos tentados de tomar por la consciencia universal, o, si se prefiere, de haber recogido sin penetrar rigurosamente el sentido, algunas palabras que ca\u00edan de la \u2018boca de sombra\u2019 [referencia a V\u00edctor Hugo]\u201d. Breton decide suspender la experiencia de los sue\u00f1os hipn\u00f3ticos en los que Crevel, y sobre todo Robert Desnos se hab\u00edan convertido en especialistas. La decisi\u00f3n viene tras un periodo bastante agitado del grupo surrealista en el que algunos parecen rozar la locura, adem\u00e1s de la sospecha de simulaci\u00f3n por parte de otros. Aunque es sabido que algunos miembros del grupo, Breton incluido, siguieron frecuentando algunos m\u00e9diums conocidos (en <em>Najda<\/em> Breton hablar\u00e1 por ejemplo de Madame Sacco, vidente conocida entonces). Es curiosamente cuando los surrealistas intentan acercarse al partido comunista en 1925 que Breton escribe un texto, \u201cCarta a las videntes\u201d, en el que intenta profundizar sus investigaciones alrededor de las instancias en las que brota un lenguaje oracular fuera del control del que lo profiere. Sin duda hay en este texto intempestivo una afirmaci\u00f3n de la especificidad del surrealismo que va&nbsp; a entregarse a una militancia m\u00e1s o menos activa en el movimiento comunista. Pero lo destacable es esa tentativa de mantenerse en el dominio de las Luces aun cuando se exploran las tinieblas. Pues frente a las tinieblas de la religi\u00f3n, la vidente, seg\u00fan Breton, se sit\u00faa en la luminosidad de la existencia al permitir sobrepasar su imprevisibilidad. Las videntes ser\u00edan un hom\u00f3logo del poeta que relanza la din\u00e1mica de lo imaginario, ayudando adem\u00e1s a desarrollar las potencialidades del yo escapando al determinismo del pasado. Ning\u00fan fatalismo ni determinismo, simplemente un poco de humor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mensaje autom\u00e1tico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Breton vuelva sobre el automatismo en 1933 en el texto que le dedica en la revista <em>Minotaure<\/em>, \u201cEl mensaje autom\u00e1tico\u201d, ser\u00e1 parad\u00f3jicamente para constatar su fracaso: \u201cLa historia de la escritura autom\u00e1tica en el surrealismo ser\u00eda, no temo decirlo, la de un infortunio continuo\u201d. Breton constata, diez a\u00f1os despu\u00e9s, que el automatismo se perdi\u00f3 en la preocupaci\u00f3n por el efecto literario, en el deleite de sus descubrimientos, y que no fue bastante vigilante con las interferencias que encontraba, con la distinci\u00f3n entre la homogeneidad o la heterogeneidad de los discursos o con los deslizamientos de lo auditivo hacia lo visual: \u201cAunque no se trataba, originalmente, sino de captar en su continuidad y de fijar por escrito la representaci\u00f3n verbal involuntaria, absteni\u00e9ndose de hacer recaer sobre ella cualquier especie de juicio calificativo\u201d, la cr\u00edtica no hab\u00eda dejado de subrayar la riqueza y la elegancia del lenguaje interior de alguna de sus producciones.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Y a pesar de todo Breton sigue reivindicando el automatismo como el elemento esencial para acabar con la literatura \u201ccalculada\u201d o con la idea de genio, y para abrir a todos la poes\u00eda seg\u00fan la consigna de Lautr\u00e9amont: \u201cLa poes\u00eda debe ser hecha por todos, no por uno\u201d. Pero adem\u00e1s, dice, \u201clo propio del surrealismo es haber proclamado la igualdad total de todos los seres humanos normales ante el mensaje subliminal, haber sostenido constantemente que este mensaje constituye un patrimonio com\u00fan del que corresponde a cada uno reivindicar su parte y que debe a cualquier precio cesar muy pronto de tomarse por la prerrogativa de algunos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo que afirma la pertinencia del automatismo, Breton intenta ampliar en este texto su teor\u00eda sobre los procesos inconscientes y dar un contenido positivo a los fen\u00f3menos autom\u00e1ticos. Para ello recurre como vemos a la noci\u00f3n de \u201cmensaje subliminal\u201d que tiene su origen en el poeta, psic\u00f3logo y parapsic\u00f3logo ingl\u00e9s F.W.H. Myers, autor de <em>La Personalidad humana <\/em>(<em>Human Personality and Its Survival of Bodily Death<\/em>), publicado en 1903, dos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte. Breton, que buscaba enlazar automatismo y teor\u00eda de lo maravilloso, encontraba en las experiencias de Myers justamente un repertorio de hechos maravillosos, adem\u00e1s de una concepci\u00f3n del automatismo asociada a una teor\u00eda del \u201cyo subliminal\u201d\/inconsciente connotado de un valor positivo pues contendr\u00eda una corriente de pensamiento m\u00e1s rica que la del \u201cyo exterior\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En su art\u00edculo mencionado m\u00e1s arriba Starobinski se sirve de esta referencia para situar a Breton, no del lado de Freud y del psicoan\u00e1lisis, sino de Myers y de la parapsicolog\u00eda en general. Sin embargo, la especialista de Breton, Marguerite Bonnet, muestra que \u00e9ste no conoce a Myers hasta 1923 y que no lo lee sino un a\u00f1o despu\u00e9s. En cualquier caso Breton se interesa por Myers en este texto de <em>Minotaure<\/em> en el que intenta ampliar las formas de expresi\u00f3n espont\u00e1nea que se producen fuera de la voluntad del sujeto y que encuentra en particular en las experiencias m\u00e9diumnicas. Breton adopta de Myers su noci\u00f3n de \u201cyo subliminal\u201d, que ser\u00eda esa parte&nbsp; de la actividad mental que se sit\u00faa bajo el umbral de la conciencia, mientras que el \u201cyo supraliminal\u201d corresponder\u00eda a la conciencia cl\u00e1sica. Breton parece hacer equivalentes yo subliminal e inconsciente.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, Breton establece diferencias fundamentales con Myers. En primer lugar la pasividad surrealista es voluntaria, no responde a ninguna llamada exterior, de manera que el surrealismo no es arrastrado a las profundidades a las que Myers pretende acercarse. En segundo lugar los m\u00e9diums act\u00faan de forma mec\u00e1nica e ignoran lo que escriben o dibujan, \u201csu mano, dice Breton, anestesiada, est\u00e1 como conducida por otra mano. Algunos se dejan guiar pasivamente, otros reproducen figuras\u201d. Por el contrario, la escritura autom\u00e1tica se practica con una conciencia intacta del sujeto a lo largo de su experiencia y no hay duda de que la voz tiene un origen end\u00f3geno. Breton sostiene que la escritura autom\u00e1tica \u201cinconsciente\u201d es \u201cel l\u00edmite hacia el cual el poeta debe tender, sin perder de vista sin embargo que, contrariamente a lo que propone el espiritismo (disociar la personalidad psicol\u00f3gica del m\u00e9dium), el surrealismo se propone nada menos que unificar esta personalidad\u201d. Para el surrealismo la cuesti\u00f3n de la exterioridad de \u201cla voz\u201d no pod\u00eda plantearse.<\/p>\n\n\n\n<p>Rechazando el espiritismo de Myers (no hay comunicaci\u00f3n entre los vivos y los muertos) el surrealismo trata de resolver las contradicciones valorando lo que queda de comunicaci\u00f3n median\u00edmica una vez desembarazada de las implicaciones metaf\u00edsicas y adoptando lo maravilloso del espiritismo al mismo tiempo que niega las premisas dogm\u00e1ticas. Breton cree poder disociar el dispositivo experimental de sus implicaciones metaf\u00edsicas (el conocimiento de un m\u00e1s all\u00e1). Para \u00e9l las manifestaciones autom\u00e1ticas son testimonios de una <em>surrealidad<\/em> situada en el coraz\u00f3n de este mundo: quien habla es la espontaneidad del pensamiento com\u00fan de todos los hombres y esta palabra liberada puede articular un flujo neutro donde la conciencia se vuelve impersonal para dar paso a la voz maravillosa del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos visto c\u00f3mo, lejos de ser un simple experimento literario, la escritura autom\u00e1tica en el surrealismo representa una tentativa sostenida de liberar la palabra del dominio de la conciencia vigilante y de reconfigurar el lugar del sujeto en el lenguaje. Si bien la escritura autom\u00e1tica fracas\u00f3 en su pretensi\u00f3n de mantener una pureza originaria, su legado perdura como gesto inaugural de una po\u00e9tica de la emancipaci\u00f3n. En su rechazo del espiritismo, pero tambi\u00e9n de la psicolog\u00eda positivista, Breton defendi\u00f3 una zona intermedia: un espacio en el que lo maravilloso no se opone a la raz\u00f3n, sino que la desplaza. En resumen, el automatismo no es una t\u00e9cnica muerta, sino una pregunta a\u00fan viva sobre los poderes del lenguaje y los umbrales de la subjetividad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un siglo despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Manifiesto del surrealismo, acta fundadora del movimiento, este &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Pescando el pez soluble\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/09\/09\/pescando-el-pez-soluble\/#more-5863\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Pescando el pez soluble\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[83,149],"class_list":["post-5863","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabras","tag-literatura","tag-surrealismo","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - 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