{"id":5595,"date":"2025-04-21T20:17:53","date_gmt":"2025-04-21T20:17:53","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5595"},"modified":"2025-04-27T12:56:58","modified_gmt":"2025-04-27T12:56:58","slug":"el-padre-de-la-horda-y-la-cabeza-de-turco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/04\/21\/el-padre-de-la-horda-y-la-cabeza-de-turco\/","title":{"rendered":"El padre de la horda y la cabeza de turco"},"content":{"rendered":"\n<p><strong> <\/strong>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEl padre de la horda y la cabeza de turco\u201d es un an\u00e1lisis contempor\u00e1neo del malestar social y pol\u00edtico desde la teor\u00eda freudiana, centrado en la pulsi\u00f3n de muerte (Thanatos), el narcisismo y la construcci\u00f3n del lazo social. A partir de \u201cEl malestar en la cultura\u201d, Freud propone que el sufrimiento humano se origina en el choque entre el deseo individual y la ley cultural. Sergio Hinojosa actualiza esta reflexi\u00f3n abordando fen\u00f3menos actuales como el populismo, la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica y la creaci\u00f3n del enemigo externo, revelando c\u00f3mo la identificaci\u00f3n imaginaria puede sostener discursos de odio y cohesi\u00f3n colectiva autoritaria.<\/strong><\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>En <em>El malestar en la cultura<\/em>, Freud no se dirige a los especialistas. No trata de precisar la t\u00e9cnica o perfilar conceptos. Sin embargo, el inter\u00e9s te\u00f3rico y su reflexi\u00f3n sobre lo que nos aflige son estimables. El manuscrito del<em> malestar <\/em>fue entregado por Freud al impresor una semana despu\u00e9s del 29 de octubre de 1929, el \u201cMartes negro\u201d. Aquel d\u00eda se hundi\u00f3 la bolsa neoyorkina y provoc\u00f3 una suerte de hundimiento del mundo. Un mes antes hab\u00eda muerto un hombre clave para la posible uni\u00f3n entre Austria y Alemania: Gustav Stresemann. Pese a que el Tratado de Versalles (1919) prohib\u00eda la anexi\u00f3n (<em>Anschluss<\/em>), la uni\u00f3n de los dos pa\u00edses se ve\u00eda como la mejor soluci\u00f3n para salir de la crisis. En 1926, Stresemann hab\u00eda conseguido el Premio Nobel de la Paz generando expectativas nuevas sobre el acercamiento. Pero su muerte dej\u00f3 al <em>Volkspartei <\/em>(Partido del Pueblo) en manos de la derecha m\u00e1s recalcitrante, lo que supuso m\u00e1s fragmentaci\u00f3n en el parlamento y acab\u00f3 debilitando a\u00fan m\u00e1s la maltrecha Rep\u00fablica de Weimar.<\/p>\n\n\n\n<p>No es por azar que comience esta obra con el an\u00e1lisis de una expresi\u00f3n de Romain Rolland, \u201cel Ap\u00f3stol de la paz\u201d. El afamado escritor hab\u00eda recibido de Freud \u2015como mera cortes\u00eda\u2015 el manuscrito que lo implicaba. Y Rolland respondi\u00f3 con una opini\u00f3n no muy favorable. Ese verano, Stefan Zweig envi\u00f3 a Freud noticia detallada de las biograf\u00edas que fraguaba. La suya \u2015la de Freud\u2015 entraba en serie con la de Mesmer y con la de alguien menos honorable, la de Mary Baker-Eddy, una furibunda iluminada que andaba por Am\u00e9rica y Europa atando cabos y predicando la <em>Christian Science <\/em>para aglutinar adeptos. En fin la cosa iba de sectas. Para colmo, Friderike Zweig, la compa\u00f1era del escritor, segu\u00eda con intensidad las campa\u00f1as del \u201cAp\u00f3stol de la paz\u201d, mientras algunos fieles seguidores iban y ven\u00edan en busca del Nobel para Freud. Unos a\u00f1os antes, se hab\u00eda concedido precisamente a Rolland (1915) \u201ccomo tributo al <em>elevado idealismo<\/em> de su producci\u00f3n literaria y a la simpat\u00eda y <em>el amor por la verdad<\/em> con el cual ha descrito diversos tipos de seres humanos\u201d. En fin, un premio a la pr\u00e9dica del \u201cap\u00f3stol de la paz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si a esto sumamos la experiencia de la gran Guerra, Freud ten\u00eda motivos para pensar c\u00f3mo se ata y desata el lazo social y cu\u00e1les son sus consecuencias. Cierre sectario, ruptura, disoluci\u00f3n o destrucci\u00f3n vienen de la mano de <em>Thanatos<\/em>. En el texto propone tres fuentes para ese sustrato del \u201cmalestar\u201d: el cuerpo, el mundo y la relaci\u00f3n con los otros. Esta \u00faltima como fuente principal. E incluso a\u00f1ade: \u00abbien podr\u00eda ser un destino (\u2026) ineludible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, es esta dial\u00e9ctica de la relaci\u00f3n con el otro la que alimenta b\u00e1sicamente el <em>malestar en la cultura<\/em>. Pero \u201cen la cultura\u201d no remite a un particular marco hist\u00f3rico, ni siquiera a los cuerpos retorcidos, al hundimiento del mundo o a la aniquilaci\u00f3n de todo lazo provocado por la \u00faltima guerra. Remite a aspectos transhist\u00f3ricos que convierten el \u201cmalestar\u201d en un sufrimiento de desencuentro, de inadecuaci\u00f3n estructural. Freud resume aqu\u00ed gran parte de su teor\u00eda en l\u00ednea con <em>T\u00f3tem y tab\u00fa<\/em> y <em>El porvenir de una ilusi\u00f3n<\/em>, en donde ya hab\u00eda tratado los aspectos subjetivos de la religi\u00f3n como forma de apaciguamiento de esta infelicidad consustancial.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero <em>El malestar <\/em>es una obra m\u00e1s radical y su an\u00e1lisis m\u00e1s demoledor. Es interesante observar que, pese a la efervescencia de la extrema derecha: nazis, Stahlhelm, Jungdoetc., la desesperanza de la izquierda y el callej\u00f3n sin salida de la inadecuaci\u00f3n del hombre a \u201cla cultura\u201d que plantea el autor, pese a todo este car\u00e1cter tr\u00e1gico, su escrito no se presenta en modo alguno como conformismo o nihilismo. La vida hay que aceptarla en sus goces y en sus sombras, al margen de la utop\u00eda y de toda idealizaci\u00f3n de lo humano. Pero no por ello, hay que consentir con la injusticia concreta. Se trata pues, de una visi\u00f3n fragmentaria y de una incompletud plenamente actual, reflejada en este importante texto escrito en un tiempo de incertidumbre y cercano en alg\u00fan punto a esta pesadumbre que nos invade, ya no tan silenciosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hilo de la experiencia cuasi m\u00edstica de Rolland, que habla de fusi\u00f3n y de \u201csentimiento oce\u00e1nico\u201d, Freud se plantea una cuesti\u00f3n pol\u00edtica de fondo, aunque en el espacioso marco de antropolog\u00eda: \u00bfc\u00f3mo es posible la cohesi\u00f3n de masas, y qu\u00e9 fuerzas se oponen a esta \u201cuni\u00f3n\u201d, para destruirla y sumir a los individuos en un malestar sin soluci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u201csentimiento oce\u00e1nico\u201d ven\u00eda a ser, seg\u00fan Rolland, el origen de la necesidad que tiene el hombre de una dimensi\u00f3n religiosa. Freud desmonta esa ficci\u00f3n y vuelve sobre los pasos para preguntarse por el origen del pensamiento religioso. No hay tal sustrato sentimental, pero s\u00ed una cierta econom\u00eda libidinal cuya sede la encuentra en lo que \u00e9l denomina \u201cYo del placer\u201d (<em>Lust Ich<\/em>). Ese sentimiento \u201coce\u00e1nico\u201d y esa fusi\u00f3n con el todo, esas ideas sobre la eternidad y la infinitud no son otra cosa que ideaciones hiperb\u00f3licas propias de una proyecci\u00f3n narcisista de ese estadio. Lo mismo podr\u00edamos decir de las proyecciones hiperb\u00f3licas salidas del radicalismo populista. La realidad idealizada se funde con lo que place al sujeto, y lo displacentero es rechazado como exterior hostil.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede parecer una simpleza a estas alturas, pero Freud no cree que el yo sea la instancia evolutiva e independiente \u2015soldada a una conciencia libre postulada por el humanismo\u2015, sino algo m\u00e1s cori\u00e1ceo, algo del orden de la imagen (ideal) que captura al sujeto aline\u00e1ndose en series sucesivas de capas de identificaciones. Identificaciones que lo comprometen y lo ligan a los otros. Porque el yo, de entrada, no existe sin la relaci\u00f3n con el otro. Y es a trav\u00e9s de esa alienaci\u00f3n en la imagen y en ese lazo social, que se vehicula \u2015en cada caso de manera particular\u2015 aquello que est\u00e1 a la base del malestar: la pulsi\u00f3n de muerte,<em> Thanatos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda-683x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5618\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda-683x1024.png 683w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda-200x300.png 200w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda-100x150.png 100w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda-768x1152.png 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/padre-horda.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed siempre ha existido un malentendido, porque la imagen no puede separarse del lenguaje. Que alguien hable de<em> m\u00ed<\/em> en un corrillo, si <em>yo<\/em> presto o\u00eddo, es <em>imagen <\/em>propia que me concierne. Ser aceptado o rechazado <em>me<\/em> incumbe. Entonces, hay un determinado lazo social \u2015basado en esta econom\u00eda narcisista\u2015 que une a los individuos y expulsa el objeto a destruir. \u00bfQu\u00e9 se dice de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 piensan fulanito o menganita de m\u00ed? denotan el espejeo de una imagen que, a poco que se la tome en serio, enloquece. \u00bfSer\u00e9 buen profesor? \u00bfSer\u00e9 buen marido? \u00bfSer\u00e9 buen padre? \u00bfEs que existe una sustancia padre, profesor o dem\u00f3crata? La respuesta es aparentemente simple: la cultura, entendida como la formaci\u00f3n de construcciones e instituciones \u2015y todas ellas \u201chablan\u201d o \u201cescriben\u201d\u2015 al servicio del programa de mantenimiento del principio del placer, se soporta sobre la base de estas \u201cpotentes identificaciones\u201d del yo. L\u00e9ase religiones, movimientos sociales liderados o partidos pol\u00edticos. \u00bfQui\u00e9n no ha sido forofo o militante de alguna causa en su vida, o pertenecido a alguna organizaci\u00f3n voluntaria y apasionadamente? Craso error, la distancia no es sin\u00f3nimo de ineficiencia, m\u00e1s bien al contrario. Pero la experiencia es la experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El sujeto, capturado en el espejo de Narciso, construye e instituye as\u00ed lazos afectivos, \u2015unidos en la hermandad con o sin banderas\u2015 que sirven a la causa de esta necesaria cohesi\u00f3n social. Kant ya hab\u00eda planteado el problema en su <em>Fundamentaci\u00f3n de la metaf\u00edsica de las costumbres<\/em>: los animales tienen el instinto para seguir adelante con su programa de satisfacci\u00f3n de la necesidad, el hombre s\u00f3lo est\u00e1 dotado de pensamiento, y eso hace m\u00e1s compleja su trayectoria. Pero cuando Kant plantea esto, mira al cielo buscando el sentido \u00faltimo de ese don celestial de la raz\u00f3n y, de camino, borra la peculiaridad deseante de cada sujeto. El sujeto, en su relaci\u00f3n con los otros, viene en el idealismo transcendental incluido en el mismo paquete. Envasado en un lenguaje que lo sumerge en las aguas de un programa \u00e9tico con la promesa de fines \u00faltimos. Ignora con ello la dimensi\u00f3n que aporta el lenguaje al cuerpo en su particular enganche. Y subido a ese tren de lenguaje \u2015que es el fantasma\u2015, cada cual soporta una <em>repetici\u00f3n de ser<\/em> fantasm\u00e1ticamente&#8230; Sea arropado en aquello que socialmente se sit\u00faa como espejo de \u201cpadre\/madre\u201d, \u201cprofesor\/a\u201d, partidario, \u201cskinhead\u201d, \u201cmuyahid\u00edn\u201d o forofo\/a del MAGA (Make America Great Again).<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente no hablamos de lo mismo, no es lo mismo la imagen de un fan\u00e1tico o un trumpista, sostenido por una organizaci\u00f3n monol\u00edtica e incontestable, con vocaci\u00f3n de odio y sin diferencia ni desv\u00edos en su seno, que estar sujeto a la laxitud de una identificaci\u00f3n circulante, cuestionable por el rodeo social y plural de una sociedad occidental. Los votantes de Trump son tambi\u00e9n occidentales, se puede objetar. S\u00ed, pero las redes sociales y su autoexclusi\u00f3n de la diversidad, los hace mirar siempre al mismo pesebre, para desechar la alteridad como si estuvieran bajo una satrap\u00eda. Sin embargo, la palabra que circula puede mover esos espejos y sus reflejos. Admitir el flujo de la diversidad es un buen ant\u00eddoto. Cuanto menos tenga que echar cuenta el sujeto a su identidad, mejor. Ser\u00e1 se\u00f1al de que existe menos constre\u00f1imiento. Naturalmente, siempre que haya normas para balizar la convivencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera-683x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5619\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera-683x1024.png 683w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera-200x300.png 200w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera-100x150.png 100w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera-768x1152.png 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-rey-calavera.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Darwin baj\u00f3 la escala del cielo kantiano a la filog\u00e9nesis de la especie, y puso otra vez al hombre gen\u00e9rico en la trayectoria animal. Pero tampoco fue muy lejos en lo que ata\u00f1e a la alteridad y a la complejidad del lenguaje humano en su impacto con el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud s\u00ed ve en esa alteridad inserta en el lenguaje (castraci\u00f3n) el intersticio que libera al lenguaje hacia cotas m\u00e1s altas (cultura) y la diferencia entre lo animal y lo humano. Una discontinuidad, un salto, que no puede explicarse con la descripci\u00f3n evolutiva darwiniana y mucho menos con la metaf\u00edsica. Esto lo lleva m\u00e1s lejos del objeto inicial de su an\u00e1lisis: \u00bfpor qu\u00e9 el hombre tuvo necesidad de crear la cultura como medio para mantener esa econom\u00eda del principio del placer?, \u00bfpor qu\u00e9 la b\u00fasqueda del placer y la evitaci\u00f3n del dolor lleva al hombre a esa otra \u201cevoluci\u00f3n\u201d descomunal que es la civilizaci\u00f3n? El tratamiento de esta cuesti\u00f3n lo conduce \u2015con paradas interesantes en el erotismo anal\u2015 al an\u00e1lisis de la formaci\u00f3n del yo, y a la reconfiguraci\u00f3n inicial de los instintos: <em>Eros <\/em>y <em>Thanatos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Freud se adhiere a la teor\u00eda evolutiva, pero la entiende como una conquista por parte de los instintos de<em> nuevos modos<\/em> para su satisfacci\u00f3n. Y en esa conquista, la evoluci\u00f3n se enfrenta con una resistencia opuesta: la inercia al abandono de las viejas formas de descarga. Aqu\u00ed Freud encuentra una dificultad, pues su mirada evolucionista y su meticulosa observaci\u00f3n de su experiencia chocan al intentar explicar lo que sucede en su consulta mediante el modelo evolutivo. \u00bfQu\u00e9 observa? \u00bfLa necesidad sexual animal? No, observa que a la sexualidad no le corresponde el objeto como la comida al hambre. No se trata de necesidad, sino de juego pulsional. No hay objeto complementario en la sexualidad. Y&nbsp; a partir de los a\u00f1os veinte abord\u00f3 esa complejidad de la satisfacci\u00f3n \/ insatisfacci\u00f3n con lo que denomin\u00f3 las transformaciones de la pulsi\u00f3n de muerte mediante la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>La pulsi\u00f3n de muerte est\u00e1 en Freud ligada a la <em>Wiederholungszwang<\/em>, a la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n, que se impone al sujeto muy a su pesar, pensemos en el s\u00edntoma obsesivo, en la histeria, o en los distintos tipos de adicci\u00f3n. Esta es la gu\u00eda fundamental que encontr\u00f3 en 1920 para la pr\u00e1ctica cl\u00ednica: se debe localizar <em>Thanatos<\/em> en el discurso del paciente, pues esa pulsi\u00f3n se repite irremisible acompa\u00f1ada de displacer o de un goce que exige destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en oposici\u00f3n a la pulsi\u00f3n de muerte, se alzan las barreras que construye Eros \u2015m\u00e1s fr\u00e1gil y d\u00e9bil\u2015 para contenerla. Es mediante Eros que nos distanciamos de la repetici\u00f3n inercial de la muerte y ponemos la destrucci\u00f3n al servicio de Eros, para elevarnos a relaciones cada vez m\u00e1s complejas. Y son m\u00e1s complejas porque nos relacionamos con los otros mediante una organicidad y unas instituciones cada vez m\u00e1s sofisticadas. Y esta complejidad la creamos fundamentalmente a trav\u00e9s del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eros<\/em> y <em>Thanatos<\/em> son para Freud una exigencia te\u00f3rica necesaria para entender la econom\u00eda y la din\u00e1mica del aparato ps\u00edquico. <em>Eros<\/em> contra <em>Thanatos<\/em>, <em>Eros<\/em> imbricado con <em>Thanatos<\/em>, <em>Eros<\/em> interponiendo defensas contra la eclosi\u00f3n de <em>Thanatos<\/em>. Parece un mito milenario. Pero si nos quedamos ah\u00ed, no entendemos a Freud.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la primera barrera que la cultura antepone a la pulsi\u00f3n de muerte es la prohibici\u00f3n del incesto. Una primera prohibici\u00f3n del goce que se repite. Una primera detracci\u00f3n de libido a la vida sexual por parte de la cultura. Una prohibici\u00f3n que separa evolutivamente la \u201chorda primitiva\u201d de la primera instituci\u00f3n del \u201cDerecho\u201d y de la \u201cLey\u201d: el totemismo. Freud cre\u00eda esta versi\u00f3n de la antropolog\u00eda, la que entonces exist\u00eda. Sin embargo, considera que el peso de la ley, en su forma m\u00e1s elaborada, s\u00f3lo llega con el monote\u00edsmo, con el juda\u00edsmo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las religiones monote\u00edstas introdujeron, con el <em>Uno<\/em> \u2015absoluto e imaginario\u2015, la dimensi\u00f3n del padre con todo su peso simb\u00f3lico e imaginario. Simb\u00f3lico por lo que tiene de deuda acumulada en un s\u00f3lo significante: Dios. E imaginario, por lo que tiene de sometimiento\u2026, por tender hacia una servidumbre <em>involuntaria <\/em>y pendiente de una <em>ley exterior<\/em>. Dependencia subjetiva que encuentra su soporte real en algunas instituciones \u2015en este caso religiosas\u2015 comandadas en nombre de un <em>Uno.<\/em> Son este tipo de instituciones y organizaciones religiosas o pol\u00edticas, las que sin descanso sustentan el nombre del l\u00edder o de un dios. Sometimiento, por tanto, al Uno omnipotente e imaginario (idealizado).<\/p>\n\n\n\n<p>Por contra, la obediencia \u201cinterna\u201d, es servidumbre voluntaria, en la medida en que la ley se asume como propia. Freud la describe como un <em>\u00fcber<\/em>, como <em>\u00dcber Ich<\/em>, algo que est\u00e1 sobre el yo, \u2015\u201dsupery\u00f3\u201d se tradujo\u2015 y que s\u00f3lo es posible con el desenlace del Edipo. Dicho de otra manera, hay algo, tras la expulsi\u00f3n del objeto ed\u00edpico, que modula al yo e introduce la ley. A partir de ah\u00ed, el objeto se aleja del goce incestuoso. Freud lo escenifica en <em>T\u00f3tem y tab\u00fa<\/em>&nbsp; con el asesinato del padre de la horda primitiva. Esto es, con la identificaci\u00f3n al \u201cpadre muerto\u201d, a eso que hace ley y separa del objeto primigenio. Es condici\u00f3n indispensable para el encaje de la alteridad, que siempre anida en el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, lanzado al espacio sideral, fuera del cobijo incestuoso primitivo e imaginario, fuera del empegostamiento familiero, el ni\u00f1o o la ni\u00f1a\u2015 tando da\u2015 tienen que buscarse la vida en otro lado. Por tanto, otro centro gravitatorio servir\u00e1 de pivote al devenir de las criaturas. Y esta nueva identificaci\u00f3n (simb\u00f3lica) no s\u00f3lo les marcar\u00e1 los l\u00edmites a la satisfacci\u00f3n, sino que les permitir\u00e1 derivar y aplazar dicha satisfacci\u00f3n hacia terrenos socialmente permitidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si esta red de relaciones que es el Edipo no se disuelve y fracasa, se abre un resquicio y un falso desenlace, mediante el cual, la pulsi\u00f3n er\u00f3tica, al no poder localizar en el exterior destino alguno para su satisfacci\u00f3n, retorna al yo, cargando al otro como simple espejo sin otorgar alteridad alguna. En el momento en que surja la alteridad, la diferencia surgir\u00e1 el problema de lo no asimilable. Y la pulsi\u00f3n de muerte, aliada a Eros, conseguir\u00e1 eyectar el objeto displacentero para alejarlo, suprimirlo o agredirlo. El <em>yo<\/em> s\u00f3lo est\u00e1 entre los otros que son \u201clos m\u00edos\u201d, los iguales. Y aquello que me ha producido displacer, localizado en el otro,\u2015 que era m\u00edo\u2015 se convertir\u00e1, tras la insatisfacci\u00f3n, en objeto a batir. O bien, de manera m\u00e1s solipsista,&nbsp; \u2015si el otro es intocable por ideal\u2015 retornar\u00e1 contra el propio yo a la manera de irredenta culpabilidad y castigo inconsciente. Toda transgresi\u00f3n merece su castigo. La rivalidad peleona, la agresividad, en el seno familiar o en los c\u00edrculos de cofrades hermanados pol\u00edticamente, dan cuenta del destino de Thanatos en el primer caso, la neurosis obsesiva en el segundo. El sujeto no acaba de marcharse del objeto incestuoso, goza de lo prohibido, pero ve las orejas al lobo. Porque llo que se aperoxima como alteridad no es m\u00e1s que el propio goce reprimido y desviado hacia el exterior como figura degrada.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley aceptada por coerci\u00f3n, como ley externa, normalmente respetada s\u00f3lo por existir posible amenaza, se muestra en esta etapa f\u00e1lica \u2015dice Freud\u2015 bajo la forma de&nbsp; amenaza de castraci\u00f3n. El lenguaje coloquial lo muestra de mil maneras: \u201cni\u00f1o \u2015o ni\u00f1a, da igual\u2015, que no, que no lo hagas m\u00e1s. Que eso no se hace, que si no\u2026, etc.\u201d En fin, los avatares del respeto heter\u00f3nomo son variopintos. Pero en todos ellos, el sujeto infantil se ve obligado a buscar modos de evitar ese agujeto, esa espada de Damocles que lo lanza fuera. El goce no consentido saca al sujeto del tiesto\u2026, abre el vac\u00edo de la alteridad, de la castraci\u00f3n, al pisar tierra prohibida. Este <em>malencuentro<\/em> con la falta es traum\u00e1tico, pues la castraci\u00f3n la concibe Freud como este <em>malencuentro<\/em> en el terreno del goce, irrepresentable imaginariamente y por tanto traum\u00e1tico; \u201cno hay palabras para decirlo\u2026 y por eso se act\u00faa\u201d. Porque el sujeto, abandonado a ese goce,&nbsp; queda desarmado, sin palabra sobre la que sujetarse en el discurso. Tras el impacto silencioso, es el momento del s\u00edntoma o de las ocurrencias fantasm\u00e1ticas pintadas por Narciso, a veces agresivas y mal\u00e9volas. De modo que hay diversas formas de quedarse prendido al goce del objeto primordial \u2015ese que persiste en las neurosis\u2015, todas ellas concomitantes con esa relaci\u00f3n de dependencia con el otro y tintadas de rivalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la inflaci\u00f3n imaginaria que tensa esta relaci\u00f3n tiene dos polos; el padre terrible y el padre ideal. Cielo e infierno, blanco y negro; dos caras de la misma moneda. El sujeto envuelto en esa vor\u00e1gine dual, se ve obligado a observar vigilancia y evitar todo aquello que porta amenaza de castraci\u00f3n. Igualmente <em>se ve obligado<\/em> a perseguir el ideal como fuente de satisfacci\u00f3n (narcisista). Por eso en la histeria, el deseo aparece como una obligaci\u00f3n. Perseguir ser notable, famoso, objeto de deseo, falo bajo el ojo p\u00fablico que desea, mira y petrifica. O bien, perseguir a aquel que lo posee para mostrar que realmente no lo tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en una sociedad polarizada pol\u00edticamente, estos elementos pulsionales se liberan del \u00e1mbito privado para engancharse a alg\u00fan se\u00f1uelo pol\u00edtico que preste semblanza a la salvaci\u00f3n y prometa remedio al desamparo, para vengar el da\u00f1o que cada cual sufre al devenir servidumbre obligada y no sujeto de deseo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Incertidumbre, precarizaci\u00f3n, marginalidad exclusi\u00f3n, pero tambi\u00e9n empuje hacia el goce sin freno \u2015el incestuoso\u2015 ambas posiciones prestan superficie a la emergencia del padre de la horada, un Trump o una Ayuso (en la \u201cetapa f\u00e1lica\u201d no hay diferencia de sexo, hay objeto \u00fanico: falo, trampa de Narciso), una car\u00e1tula que preste amparo con la <em>seguridad del<\/em> <em>\u00fanico<\/em> y algunas promesas milagrosas. \u201cPadre de la horda\u201d en Freud, \u201cpadre imaginario\u201d en Lacan, no remite m\u00e1s que a la fascinaci\u00f3n y a esta sumisi\u00f3n, que Freud denomina \u201cautoridad exterior\u201d (<em>\u00e4ussere Autorit\u00e4t<\/em>). Se trata de un mandato que funciona s\u00f3lo en tanto hay una \u201cautoridad exterior\u201d. Dicho de otro modo, palo y zanahoria, o si se quiere amenaza de castraci\u00f3n y semblante ideal.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta autoridad externa se presenta como \u201cpresencia\u201d que intimida\/promete y nos recuerda que si no cumplimos el deseo del Otro \u2015inscrito en el cuerpo del propio sujeto como goce\u2015 vendr\u00e1 la castraci\u00f3n, \u201cla retirada del amor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-espejo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5620\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-espejo.png 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-espejo-300x300.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-espejo-150x150.png 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/el-espejo-768x768.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Ese Otro irreductible al principio de placer, externo al espejo narcisista; eso que podemos denominar alteridad, malcuajada en el Uno imaginario. En la dial\u00e9ctica narcisista no se encaja m\u00e1s que como s\u00edntoma o acto. El semblante hortera de Trump no deja de hacer gui\u00f1os a ese Uno. Pero aqu\u00ed el acto est\u00e1 localizado por el dedo acusador y no responde a un proceso espont\u00e1neo en las relaciones humanas, sino a un constructo organizado por la fake-newsfera comunicativa. Temor, sumisi\u00f3n e identificaci\u00f3n a los emblemas del padre imaginario van unidos, por m\u00e1s que el padre ofrezca un semblante imposible y rid\u00edculo. Hay quienes remedan ese Otro para hacerlo cre\u00edble y fortalecer el lazo que permite la \u201cacci\u00f3n\u201d. Y con desverg\u00fcenza, y el m\u00e1s refinado cinismo, cubren de gloria su rid\u00edcula promesa y su siniestra presencia acusadora. Lo malo es que Trump no inspira s\u00f3lo autoafirmaci\u00f3n neur\u00f3tica y fascinaci\u00f3n a sus seguidores, sino miedo real a todos porque ha accedido a un poder descomunal y real.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp; Al afecto que produce el temor a dicho elemento externo, que nos obliga cuando somos ni\u00f1os \u2015y a los adultos encadenados al yugo del padre de la horda cuando se hace presente el padre terrible\u2015, lo llama Freud \u201c<em>soziale Angst<\/em>\u201d. De manera que hay presencia amenazante, y por eso hay ajuste al mandato. \u00bfSiempre? Afortunadamente no. Pero hay que tener cuidado con la atm\u00f3sfera que se crea, pues si cunde la idea de la omnipotencia del padre terrible, los cofrades se sentir\u00e1n omnipotentes tambi\u00e9n y cambiar\u00e1n su miedo por odio. As\u00ed, la cabeza de turco estar\u00e1 servida. Y con esta velocidad del acontecer, todos podemos perderla como Holofernes en un momento determinado, es decir, cuando el capricho del padre de esta horda de sumisos envalentonados nos apunte con el dedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este an\u00e1lisis de la dependencia del <em>Lust Ich<\/em>, del yo primitivo del placer que s\u00f3lo reconoce la amenaza exterior y por eso se somete, lleva a Freud al an\u00e1lisis de esa compacticidad imaginaria de las formaciones de masas. Si no hay ley interiorizada, si no hay <em>Super-Yo <\/em>(en el sentido de la muerte del padre) o deseo en nombre propio, hay autoridad externa y sometimiento ante la amenaza de castraci\u00f3n, que en la fase f\u00e1lica aparece como miedo a la \u201cp\u00e9rdida de amor\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida de amor en los hermanitos\/as de la horda primitiva es la p\u00e9rdida del lazo que mantiene la ficci\u00f3n en pie. Ficci\u00f3n o mundo vivido en nombre del otro, es una composici\u00f3n ajena, apropiada por identificaci\u00f3n y, por tanto, siempre al borde del desamparo (<em>Hilflosigkeit<\/em>). Aqu\u00ed, la identificaci\u00f3n imaginaria al semejante, en el supuesto amor, en la supuesta amistad, camarader\u00eda, etc., permite al sujeto, coagulado como cofrade, no s\u00f3lo sostenerse como ser deseante en el juego de miradas, sino apropiarse de los emblemas del ideal (soy como \u00e9l, o como ella porque tengo lo que el otro, el rival, no tiene: falo) y ofrecer a la pulsi\u00f3n de muerte una localizaci\u00f3n \u201cafuera\u201d, en el exterior, en donde se ha arrojado lo displacentero. Fenomenol\u00f3gicamente se ve en ciertos usos y costumbres como las celebraciones multitudinarias de hermanamiento cofrade, o en las peque\u00f1as agregaciones que unen sus mimbres para hacer frente al escaso compromiso de ir a hablar con el profesor, o aproximarse al jefe, o al presidente del partido. En fin, muchas y variadas son las formas en la reflexi\u00f3n de im\u00e1genes en espejo, urdidas para evitar el peligro de la castraci\u00f3n, es decir, se intenta evitar de diversos modos la emergencia de la falta, del vac\u00edo y la inermidad sobre la que se eleva nuestra estatura..<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, para los encadenados\/as a ese goce del que no se pueden o quieren despegar, pero que les hace sufrir, hay una v\u00eda de escape. La pulsi\u00f3n de muerte puede dirigirse al exterior. S\u00f3lo que a costa de encontrar una causa de todo mal. Esa causa, que se\u00f1ala el dedo del dictador, puede fabricarse a gusto del cliente, de modo que la experticia partidaria puede generar un odio <em>pret \u00e0 porter<\/em> localizando en el discurso una v\u00edctima propicia. Los gentiles lo hicieron artesanalmente y eligieron a la comunidad cristiana a partir de San Pablo, los burgueses sirvieron de diana a los comunistas, los jud\u00edos a los nazis, los comunistas sirvieron de causa-excusa a las dictaduras europeas y latinoamericanas, y los emigrantes sirven al actual ultranacionalismo. La neurosis est\u00e1 muy bien repartida, tanto como el padre de la horda primitiva; un Trump, o una Ayuso salvando las distancias, semblantes que parecen hablar en nombre propio \u2015por m\u00e1s que sus asesores les soplen a la oreja\u2015, aguantan el p\/falo tieso del ideal y de la porra. No es el semblante de un mandado, no es la orden de un funcionario, ni la sugerencia de un colaborador, es el mandato de un <em>\u00fanico<\/em>. De modo que ese Uno (no es masculino ni femenino, es falo) puede ejercer de padre de la horda, prometedor y terrible. Y erigi\u00e9ndose Uno sirve de atracci\u00f3n fatal para quienes espejean y giran en torno al falo, al objeto de deseo del Otro sin alcanzar satisfacci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de su espejo.. \u00bfQu\u00e9 ni\u00f1o m\u00e1s mono!, \u00a1Qu\u00e9 ni\u00f1a m\u00e1s lista! \u00a1Qu\u00e9 t\u00edo con m\u00e1s coj..! Y toda la serie de lindezas que rodean y fijan ese objeto, en el que se convierte el\/la paria de turno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l tambi\u00e9n fue, y sigue si\u00e9ndolo. Flequillo al viento y decidido, hace frente a la historia, pavone\u00e1ndose en relato breve, muy breve, tipo \u201cElon X\u201d. Tambi\u00e9n quiere mirar al infinito como los profetas, pero le sale la mirada de tendero desconfiado. Y arrastra con su bravura de ni\u00f1o consentido a su \u201cpueblo\u201d, que no sabemos si es el de Palo Alto o el de Silicon Valley. Y de ese \u201cpueblo\u201d se encarga la ingenier\u00eda social, para emborronarlo con argucias y atiborrarlo de mentiras. Argucias salidas de los Think Thank de los republicanos m\u00e1s soeces, aquellos m\u00e1s c\u00ednicos que saben c\u00f3mo hacer comulgar con ruedas de molino a ese \u201cpueblo\u201d, bombardeado con miedos, promesas y sentimientos oce\u00e1nicos ante la bandera. Gente con p\u00e1nico a perder lo poco que le queda del andamiaje para la vida. Perder la ficci\u00f3n que los sujeta como objetos deseados. Ah\u00ed estamos en lo que Freud llamaba la fase f\u00e1lica, com\u00fan a ambos sexos. Esos gallitos, que asoman la cabeza y alardean cuando hay multitud, abrigados por la impunidad, sean gallos o gallinas, en solitario son seres atemorizados que no quieren correr el riesgo de vivir, y se cuidan muy mucho para no meter la pata y salir despedidos. Por eso debemos cuidar de que no haya demasiado ruido en el gallinero. Esa multitud \u2015que no hay tantos\u2015 irrumpe continuamente en la voz p\u00fablica y hace mucho ruido cuando asoman la cabeza, pero de uno en uno, la bajan y sienten miedo. Sin embargo, las redes sociales y determinados medios pueden hacer creer que s\u00ed, que son mayor\u00eda. Por eso se crecen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no hay que simplificar, si crece la ultraderecha es tambi\u00e9n porque hay quien paga sus infraestructuras y la dotan de medios para hacer ruido y extender sus mensajes de odio y miedo. Un miedo que se traduce a la postre en miedo a la p\u00e9rdida del lazo que soporta la ficci\u00f3n los hace vivir. Miedo que socialmente aparece cada vez m\u00e1s como amenaza de exclusi\u00f3n. Y mostrando la otra cara, se permiten la licencia de mentir y extender la idea de que el resto estamos equivocados. Que hay masa cr\u00edtica y que aqu\u00ed, a Europa, tambi\u00e9n llegar\u00e1 la fuerza que anima a ese \u201cpueblo\u201d, que enarbola banderas, que asalta instituciones, al mando del padre de la horda, con su pluma gigante y sus ademanes de representante de un concesionario de autom\u00f3viles. Un padre de la horda freaky, con flequillo rubio y due\u00f1o del pa\u00eds m\u00e1s potente de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, a Freud le toc\u00f3 vivir una realidad m\u00e1s formal y a nosotros \u00e9sta. Y \u00e9l supo hacer un an\u00e1lisis l\u00facido de c\u00f3mo solucionan el malestar los sujetos en este tipo de agrupaciones, cohesionadas por identificaciones especulares. \u00bfY c\u00f3mo lo hacen? F\u00e1cil: simplemente tienen que situar la pulsi\u00f3n de muerte fuera del campo propio, en esa <em>extimidad<\/em> tan cercana inconscientemente, pero tan ajena a la conciencia: moro, extranjeto, socialcomunista, palestino\u2026\u00bfeuropeo? Esos que, desde la alteridad, se tornan mal\u00e9volos y propensos a robar el trabajo, violar, y toda la serie de males imaginables. El peligro se ha desplazado y hay que combatirlo. \u00abLos vamos a cazar\u00bb fue una amenaza lanzada por Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump. Le falt\u00f3 decir, \u201cen caso contrario, perderemos el objeto imaginario m\u00e1s valioso que tenemos, el falo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De estas nader\u00edas est\u00e1n hechas las guerras. As\u00ed, de este modo, las identificaciones imaginarias (no hay m\u00e1s que ver los atuendos de quienes asaltaron el congreso de los EEUU) abren cauces (de lenguaje) a una econom\u00eda libidinal sostenida por el narcisismo y la eyecci\u00f3n del displacer. Los otros, los enemigos de la patria, me roban, me violan; son escoria, mierda, excremento, basura a arrojar fuera, lejos de mi vista. Aunque siempre se est\u00e9 vigilando para ver esa basura y saciar en ella la pulsi\u00f3n mort\u00edfera.<\/p>\n\n\n\n<p>Se construyen as\u00ed barreras, instituciones, ej\u00e9rcitos, atesorando la satisfacci\u00f3n er\u00f3tico-narcisista en el campo de \u201clos nuestros\u201d, mientras se eyecta la agresividad \u2015un modo de cumplimiento de la pulsi\u00f3n de muerte\u2015 contra \u201clos otros\u201d. Y si llega el caso en que, por efecto de alguna rivalidad u odio, ocurra algo reprochable para los propios, siempre podr\u00e1 deslizarse la pulsi\u00f3n hacia el amigo (tampoco este lazo aqu\u00ed es real), hasta convertirlo en un otro tachado de traidor, secesionista, o peor a\u00fan, de infiltrado. En definitiva, al igual que en el transitivismo infantil \u2015y no por casualidad\u2015, el otro se convierte en culpable y merecedor del castigo. Nunca hay responsabilidad propia a este lado del muro.&nbsp; Como ven, Freud est\u00e1 muy lejos de ser algo superado y una bagatela de m\u00edsticos e iniciados fantasiosos. Otra cosa es que lo hayan borrado del mapa acad\u00e9mico localizable, y ande de tertulia en tertulia o pase\u00e1ndose por los museos de lo proscrito. De nuevo el mal localizado, esta vez por la \u201cAcademia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador-683x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5621\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador-683x1024.png 683w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador-200x300.png 200w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador-100x150.png 100w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador-768x1152.png 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/pensador.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp; \u201cEl padre de la horda y la cabeza de turco\u201d es un an\u00e1lisis contempor\u00e1neo &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"El padre de la horda y la cabeza de turco\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/04\/21\/el-padre-de-la-horda-y-la-cabeza-de-turco\/#more-5595\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre El padre de la horda y la cabeza de turco\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[142],"class_list":["post-5595","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabras","tag-filosofia-politica","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El padre de la horda y la cabeza de turco - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Sergio Hinojosa &nbsp;&nbsp; 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