{"id":5461,"date":"2025-02-22T19:43:40","date_gmt":"2025-02-22T19:43:40","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5461"},"modified":"2025-05-16T20:06:44","modified_gmt":"2025-05-16T18:06:44","slug":"machados-150","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/02\/22\/machados-150\/","title":{"rendered":"Machado 150"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>2024 y 2025 marcan el 150 aniversario del nacimiento de los hermanos Machado Ruiz. El legado de Antonio Machado sigue siendo un referente esencial en la literatura espa\u00f1ola. En el d\u00eda que se cumple el aniversario de su muerte,  olvidos.es, bajo la coordinaci\u00f3n de Jos\u00e9 Rienda Polo, invita a varios especialistas en la obra de Antonio Machado para tratar varios aspectos de la obra del poeta. Antonio Machado abord\u00f3 temas esenciales como el tiempo, la memoria y la identidad, elementos clave en su visi\u00f3n existencial y metaf\u00edsica. Aqu\u00ed, su poes\u00eda es interpretada desde m\u00faltiples enfoques, como su relaci\u00f3n con la duda hamletiana, presente en sus escritos hasta el final de su vida, hasta su c\u00e9lebre verso \u201cEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u201d, encontrado tras su muerte, sigue siendo objeto de an\u00e1lisis como s\u00edntesis de su pensamiento. Su concepto de \u00abotredad\u00bb, su humanismo solidario,  conforman elementos fundamentales en la poes\u00eda contempor\u00e1nea. Antonio Machado no solo dej\u00f3 una huella en la l\u00edrica espa\u00f1ola, sino tambi\u00e9n en el pensamiento cr\u00edtico y filos\u00f3fico del siglo XX y XXI. Colaboran Enrique Bonet, Pedro Cerezo, Antonio Chicharro, Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez y Francisco Morales Lomas. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"660\" height=\"650\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-56.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5463\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-56.png 660w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-56-300x295.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-56-150x148.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5462\" style=\"width:542px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-724x1024.jpg 724w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-212x300.jpg 212w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-106x150.jpg 106w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-768x1086.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/BONET.jpg 1131w\" sizes=\"auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>(En homenaje a Antonio Machado en el 85 aniversario de su muerte)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"484\" height=\"623\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-59.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5466\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-59.png 484w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-59-233x300.png 233w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-59-117x150.png 117w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Un solo verso, encontrado en el gab\u00e1n de Antonio Machado tras su muerte en Collioure \u2212\u201cEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u201d\u2212, constituye de por s\u00ed un poema entero, pues vale como cifra del sentido de toda su vida. Tambi\u00e9n un solo soneto, el que dedica el poeta granadino Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez a la glosa l\u00edrica de este \u00faltimo verso machadiano, se basta para consagrar a su autor como un gran poeta, aun cuando ya est\u00e9 largamente acreditado por valiosos libros de poemas y el reconocimiento de la cr\u00edtica m\u00e1s exigente. Estamos ante un soneto de poeta a poeta, un raro y excepcional ejemplo en que la autorreflexi\u00f3n po\u00e9tica de Guti\u00e9rrez, madurada en el di\u00e1logo interior con Machado, despliega la potencia simb\u00f3lica que se encierra en esta \u00absemilla de luz\u00bb. Sorprendentemente, el soneto de Guti\u00e9rrez es una miniatura prodigiosa donde se condensan los motivos po\u00e9ticos fundamentales de la obra machadiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En este magistral soneto el tema sustantivo es el \u2018tiempo\u2019, nombrado al comienzo del quinto endecas\u00edlabo, como bisagra entre los dos cuartetos, y que se adelanta desde el comienzo en el s\u00edmbolo de \u201cla niebla que declina\u201d. Acuden de inmediato al conjuro del poeta Guti\u00e9rrez s\u00edmbolos&nbsp; ancestrales de la vida: el sue\u00f1o, la sombra y el sendero. Recu\u00e9rdese la certera definici\u00f3n machadiana: \u201cvivir, so\u00f1ar nuestro sue\u00f1o\u201d. Guti\u00e9rrez elige la cl\u00e1sica imagen de P\u00edndaro, \u201csue\u00f1o de una sombra es el hombre\u201d. Pero el s\u00edmbolo es reciamente machadiano: \u201c\u2026Nosotros exprimimos \/ la penumbra de un sue\u00f1o en nuestro vaso\u201d. A esta reflexi\u00f3n de la luz creativa en la niebla la llama certeramente Guti\u00e9rrez \u201cespejismo verdadero\u201d, con lo que se genera la ambig\u00fcedad po\u00e9tica esencial sobre si la sombra\/sue\u00f1o es nuestra \u00edntima verdad o nuestra percepci\u00f3n ilusoria de la verdad en el tiempo. Al tiempo se refiere tambi\u00e9n el poeta en el endecas\u00edlabo quinto como la \u201clenta y terca espina\u201d que nos permite sentir y trazar nuestro ensue\u00f1o. De esta espina \u2212\u201caguda espina dorada\u201d\u2212 brota la canci\u00f3n en la tarde, a lo largo del sendero. \u201cSe canta lo que se pierde\u201d y se ensue\u00f1a lo que se necesita. Muy finamente lo consigna Guti\u00e9rrez: \u201c\u2026la canci\u00f3n secreta que ilumina \/ el tiempo\u201d. Ahora el tiempo interior, lejos de dispersarse, se enrosca sobre s\u00ed, ya sea como memoria de lo vivido, revivido simb\u00f3licamente por el alma, o ya sea como imaginaci\u00f3n configuradora de lo por vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un instante consumativo en que cesan la senda y su canci\u00f3n. Este momento marca el nexo estructural del soneto de Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez, al final del segundo cuarteto. Escribe el poeta granadino: \u201ccierra los ojos y \u00e1vido el sendero \/ se abre de nuevo azul: por \u00e9l camina\u201d. Es el instante del trance del morir. La lejan\u00eda es siempre azul para Machado, como la llamada de una utop\u00eda o un ensue\u00f1o de para\u00edso. As\u00ed se re-so\u00f1aba el poeta, reci\u00e9n muerta Leonor, caminando de la mano de ella \u201chacia el azul de las sierras\u201d. Es tambi\u00e9n, recordaba Machado, \u201cla buena luz tranquila, \/ la buena luz del mundo en flor, que he visto \/ desde los brazos de mi madre un d\u00eda\u201d. En ambos casos se trata de un \u201ccaminar en sue\u00f1os \/ por amor de la mano que nos lleva\u201d. Pero la lejan\u00eda se ha vuelto ahora, en esta hora extrema, la profundidad del alma en su \u00faltimo ensue\u00f1o de liberaci\u00f3n. Cerrar los ojos y abrir la conciencia al misterio \u2013sugiere certeramente Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez\u2212 es un instante transformador, como una inmersi\u00f3n hacia el origen, hacia la inocencia perdida del ni\u00f1o. Mientras el moribundo se hunde en la desmemoria \u2212\u201cno recuerda su nombre ni la estancia\u201d\u2212, s\u00f3lo queda la luz azul de las cumbres sorianas o la dorada claridad lunar de un \u201cpatio\u201d andaluz. Castilla y Sevilla son obligadamente para Machado los lugares m\u00e1gicos de la \u00faltima cita paradis\u00edaca. Lo que sobreviene de golpe, en el instante definitivo, es la muerte consumada, pero nadie sabe lo que se \u00abcierra y abre\u00bb en esta consumaci\u00f3n. La poes\u00eda propende a ser vidente m\u00e1s que esc\u00e9ptica. Su fe po\u00e9tica fue declarada por John Keats en aquel lema memorable: \u201cbelleza es verdad, verdad es belleza, es cuanto necesit\u00e1is saber\u201d. Esta es la salida que encuentra Guti\u00e9rrez para su amigo, el poeta moribundo: \u201cLa muerte es la nodriza que lo acuna\u201d, canta el magn\u00edfico endecas\u00edlabo final como un epitafio, pues \u2018lo noble y bello merece ser eterno\u2019. Esta podr\u00eda ser la canci\u00f3n de cuna que le canta la nodriza<em>. <\/em>La muerte, por el rigor de sus pruebas, no puede ser madre, pero s\u00ed nodriza, como aquellas de la edad m\u00edtica que cuidaban de alimentar a los h\u00e9roes. El tiempo del poeta desemboca en lo eterno porque consagra un \u00e9xtasis existencial de plenitud. Entre los dos hombres de que habla Machado en una de sus par\u00e1bolas \u2212el pensador dubitativo y el so\u00f1ador\u2212 el primero vale para la briega de la vida en un mar proceloso, pero el segundo prevalece en el trance de adivinar un descanso conforme con su esfuerzo: \u201cEl so\u00f1ador ha visto que el mar se le ilumina, \/ y sue\u00f1a que es la muerte una ilusi\u00f3n del mar\u201d. Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez expresa as\u00ed, conjuntamente con Machado, su fe de vida o su compromiso existencial con la poes\u00eda. Este soneto es un v\u00ednculo de amistad entre ambos, que queda en la memoria viva.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">ANTONIO MACHADO<br>(COLLIOURE, 22-2-1939)<br><br>\u00abEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u00bb<br><br>Este d\u00eda de niebla que declina<br>supo del espejismo verdadero<br>\u2212el sue\u00f1o de la sombra, tan certero\u2212<br>y la canci\u00f3n secreta que ilumina<br><br>el tiempo. Como lenta y terca espina<br>los a\u00f1os lo persiguen ya postrero,<br>cierra los ojos y \u00e1vido el sendero<br>se abre de nuevo azul: por \u00e9l camina.<br><br>No recuerda su nombre ni la estancia,<br>si es la luz de los campos de Castilla<br>la que dora la tarde o si la luna,<br><br>enredada en jazmines de la infancia,<br>lo acerca hasta aquel patio de Sevilla.<br>La muerte es la nodriza que lo acuna.<br><br>Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez<\/pre>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"466\" height=\"722\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-58.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5465\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-58.png 466w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-58-194x300.png 194w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-58-97x150.png 97w\" sizes=\"auto, (max-width: 466px) 100vw, 466px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En una muy sustantiva parte de los diez vol\u00famenes que recogen la edici\u00f3n de la <em>Colecci\u00f3n Unicaja de Manuscritos de los Hermanos Machado <\/em>(2006) y a modo de lema, se encuentra la cita \u00abTo be, or not to be, that is the question\u00bb, eso s\u00ed, sin empleo de las comas del texto original y citada parcialmente en una de las ocasiones. En concreto, puede verse en las p\u00e1ginas 8r, 12r, 13r, 19r, 34r, 35r y 36r del <em>Cuaderno 1<\/em>; la 149v, del <em>Cuaderno 2<\/em>; las 27r y 52r, del <em>Cuaderno 3<\/em>; la 10r y 35r, de <em>Prosas sueltas<\/em>; y las 14r y 44r, de <em>Poemas sueltos<\/em>. En todos los casos, escrita con la letra menuda de Antonio Machado, pues, como los editores han analizado, estos cuadernos y hojas manuscritas son de Antonio y no de su hermano mayor, Manuel.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso del <em>Cuaderno 1<\/em>, el que guarda una mayor cantidad de p\u00e1ginas con tal texto, pertenece a la etapa de Baeza (1912-1919), la de su inmersi\u00f3n en la filosof\u00eda, y puede datarse su escritura en torno a 1917. &nbsp;El <em>Cuaderno 2<\/em>, por su parte, corresponder\u00eda a los a\u00f1os 1922-1924, la etapa de Segovia; la del <em>Cuaderno 3<\/em>, habr\u00eda sido escrito entre 1924 y 1926, a\u00f1os pasados tambi\u00e9n en Segovia. En cuanto a los folios sueltos que los editores han agrupado en el volumen <em>Poemas sueltos<\/em>, por la composici\u00f3n de los borradores de los poemas, pertenecer\u00edan a un ancho arco temporal, entre 1912 y 1933, a\u00f1os cuya trayectoria vital transcurre en Baeza, Segovia y Madrid. En el caso del volumen <em>Prosas sueltas<\/em>, en el que los editores re\u00fanen varios textos, entre ellos \u00abun borrador incompleto de <em>Juan de Mairena<\/em>\u00bb que es el que contiene las dos citas del texto de Shakespeare, corresponde a 1936, ya en Madrid y cuando Antonio Machado est\u00e1 a punto de iniciar su salida hacia Rocafort (Valencia), donde llega a finales de noviembre de ese a\u00f1o en su largo peregrinar hasta que la inminente derrota de la Segunda Rep\u00fablica por los insurgentes precipita su salida definitiva hacia el que ser\u00e1 su breve exilio franc\u00e9s de Collioure donde muri\u00f3 el 22 de febrero de 1939.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, si me detengo en trasladar tan precisa informaci\u00f3n acerca de la dataci\u00f3n de estos cuadernos de autor y hojas manuscritas,<a id=\"_ftnref1\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> es para destacar la relevancia que tiene el hecho de que, durante casi tres d\u00e9cadas de su vida, desde los a\u00f1os de Baeza y, como ahora se ver\u00e1, hasta el final de la misma, Antonio Machado pusiera en lugar destacado y con valor aut\u00f3nomo tan conocido comienzo del acto tercero de la obra de Shakespeare. Pues bien, como es sabido, tan c\u00e9lebre cita, transcrita ya en el primer rengl\u00f3n ya en lugar destacado de cada una de esas p\u00e1ginas, pero antepuesta siempre a los dem\u00e1s escritos o incluso al resto de la p\u00e1gina en blanco \u2212en concreto, la 36r de<em> Cuaderno 1<\/em>\u2212, es tomada del soliloquio con que arranca la primera escena del acto tercero de <em>Hamlet<\/em>, una de las tragedias de William Shakespeare, autor de tan alta consideraci\u00f3n machadiana sobre todo por la v\u00eda interpuesta de su heter\u00f3nimo <em>Juan de Mairena<\/em>. Pero, es m\u00e1s, esta inclusi\u00f3n del emblem\u00e1tico comienzo de esa escena primera de la obra \u2212esta vez traducido y ofrecido en su primera mitad: \u00abSer o no ser\u00bb \u2212 culmina con el hallazgo de la misma escrita en el \u00faltimo papel que, alojado en el abrigo del poeta, encontr\u00f3 su hermano Jos\u00e9 tras su muerte, seg\u00fan dej\u00f3 escrito:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Algunos d\u00edas despu\u00e9s encontr\u00e9 en un bolsillo de su gab\u00e1n, un peque\u00f1o y arrugado trozo de papel. En \u00e9l hab\u00eda escrito tres anotaciones con un l\u00e1piz que me pidi\u00f3 antes de su muerte.<br>La primera reproduc\u00eda las palabras con que comienza el famoso mon\u00f3logo de <em>Hamlet<\/em>: \u00abSer o no ser\u2026\u00bb. La segunda ten\u00eda s\u00f3lo un rengl\u00f3n. Pero en este rengl\u00f3n se ve\u00edan escritas las \u00faltimas palabras en verso que escribi\u00f3 el poeta en vida: \u00abEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u00bb. (Jos\u00e9 Machado, 1971: 162).<\/pre>\n\n\n\n<p>Al hecho de que la duda hamletiana se muestre tantas veces en sus manuscritos, podemos sumar la de esta ocasi\u00f3n en que aparece con el valor a\u00f1adido de lema de toda una vida as\u00ed escrito por Antonio Machado, con la terrosa provisionalidad de un l\u00e1piz, por \u00faltima vez y para siempre, lo intuyera o no \u00e9l mismo en aquel febrero de 1939. Esta circunstancia permite reconocerle a \u00abSer o no ser\u00bb el valor de servir de declaraci\u00f3n final y legado de su pensamiento, como el verso \u00faltimo lo es de su poes\u00eda, adensado en esas cuatro palabras que, tras el fallecimiento del poeta, se llenan de significaci\u00f3n y alto valor simb\u00f3lico, por cuanto hab\u00eda venido escribi\u00e9ndolas en el \u00e1mbito privado de sus papeles personales y cuadernos de autor, como se ha visto. De esta manera, pues, ese brev\u00edsimo texto se ligar\u00eda como una suerte de r\u00fabrica de su pensamiento y trayectoria vital desde sus a\u00f1os de Baeza hasta los mismos d\u00edas del exilio, mutando de la f\u00f3rmula \u00abTo be, or not to be, that is the question\u00bb a la de \u00abSer o no ser\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, a la hora de aproximarnos al sentido que pueda tener tal citaci\u00f3n, hemos de tener en cuenta que Shakespeare hace de tan l\u00facido como atormentado personaje de su obra, el pr\u00edncipe Hamlet de Dinamarca, la encarnaci\u00f3n de la duda ante la indeseable situaci\u00f3n que vive y b\u00fasqueda de su posible resoluci\u00f3n, situaci\u00f3n dram\u00e1tica que ha sido punto de origen de un c\u00famulo de interpretaciones de toda \u00edndole acerca de lo que supone tal formulaci\u00f3n fundamental, tambi\u00e9n las propias de la filosof\u00eda, con cuya ontolog\u00eda acaba por entroncar. De ah\u00ed que el comienzo de tan famoso soliloquio haya alcanzado a tener entidad propia alimentada por su extendido uso, interpretaciones y presencia en innumerables textos de distintas lenguas. No obstante, cabe preguntarse por el sentido espec\u00edfico que pudiera tener tal lema en el caso de Antonio Machado, sin entrar en otras consideraciones acerca de la densa carga s\u00e9mica que \u00abTo be, or not to be, that is the question\u00bb guarda en su origen y desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, por ejemplo, Esther L\u00e1zaro, a prop\u00f3sito de su aproximaci\u00f3n al verso \u00faltimo \u00abEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u00bb y tras comentar e indagar sobre el documento donde \u00e9ste aparece escrito que, a su vez, incluye \u00abSer o no ser\u00bb, se refiere a dicho texto, con la ayuda de lo que sobre \u00e9l escribieron Ian Gibson (2006) y Carmelo Medina Casado (1993), para concluir con la siguiente afirmaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Pero, tal vez, lo m\u00e1s relevante de esa cita sea el por qu\u00e9 estaba en ese papel. Podr\u00eda indicar que, como se menciona en el fragmento anteriormente citado del art\u00edculo de Medina Casado, en sus prosas de los \u00faltimos a\u00f1os, como las de <em>Los complementarios<\/em>, Machado daba vueltas m\u00e1s que nunca a los temas de la existencia, del ser, del vivir y del morir, del no ser. (L\u00e1zaro, 2015: 121).<\/pre>\n\n\n\n<p>Medina Casado, por su parte, tras se\u00f1alar la presencia de la cita en varios manuscritos de Antonio Machado \u2212tambi\u00e9n las detectar\u00eda Ian Gibson en su investigaci\u00f3n sobre la vida del poeta, quien se\u00f1ala adem\u00e1s su aprendizaje del ingl\u00e9s por inter\u00e9s literario\u2212, interpreta esta presencia como un modo al que recurre Antonio Machado para sustentar, en relaci\u00f3n con la esencia y existencia del ser, esta \u00faltima, seg\u00fan su interpretaci\u00f3n del uso del \u2018To be\u2019 de tal personaje shakespeariano.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, para comprender la l\u00f3gica interna de las reflexiones de Antonio Machado sobre la duda y otras consideraciones metaf\u00edsicas suyas sobre el ser, tal vez sirva tener en cuenta el pensamiento puesto en boca de \u00abJuan de Mairena\u00bb, el personaje poeta, fil\u00f3sofo, ret\u00f3rico y profesor de gimnasia de su libro <em>Juan de Mairena: sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor ap\u00f3crifo<\/em> (Machado, 1936), al que aliment\u00f3 de su mundo interior reflexivo hasta el punto de que es com\u00fan pensarlo como su <em>alter ego<\/em>. Tambi\u00e9n puede servir el pensamiento del ap\u00f3crifo poeta y fil\u00f3sofo \u00abAbel Mart\u00edn\u00bb, maestro de \u00abJuan de Mairena\u00bb, siendo este \u00faltimo quien difunde sus ideas sobre metaf\u00edsica y, muy en concreto, sobre la heterogeneidad del ser, a lo largo de la obra, como se lee en el siguiente fragmento:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>De lo uno a lo otro<\/em> es el gran tema de la metaf\u00edsica. Todo el trabajo de la raz\u00f3n humana tiende a la eliminaci\u00f3n del segundo t\u00e9rmino. <em>Lo otro no existe<\/em>: tal es la fe racional, la incurable creencia de la raz\u00f3n humana. Identidad = realidad, como si, a fin de cuentas, todo hubiera de ser, absoluta y necesariamente, <em>uno y lo mismo<\/em>. Pero <em>lo otro<\/em> no se deja eliminar; subsiste, persiste; es el hueso duro de roer en que la raz\u00f3n se deja los dientes. Abel Mart\u00edn, con fe po\u00e9tica, no menos humana que la fe racional, cre\u00eda <em>en lo otro<\/em>, en \u00abLa esencial Heterogeneidad del ser\u00bb, como si dij\u00e9ramos en la incurable <em>otredad<\/em> que padece <em>lo uno<\/em>. (Antonio Machado, 1936).<\/pre>\n\n\n\n<p>Pues bien y en relaci\u00f3n con \u00abSer o no ser\u00bb, esa \u00abfe po\u00e9tica\u00bb apunta cierta luz a la hora de comprender que el uso de la conjunci\u00f3n disyuntiva \u2018o\u2019 podr\u00eda denotar antes equivalencia que diferencia, lo que supondr\u00eda aceptar que \u00abSer o no ser\u00bb ser\u00eda como afirmar que \u00ablo uno\u00bb es \u00abla otredad\u00bb, aunque cabe tambi\u00e9n iluminar la disyunci\u00f3n en que tal f\u00f3rmula se sustenta por el valor a que apunta en su origen hamletiano: el de la duda.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> En este sentido, puede aceptarse que tanto poetas como fil\u00f3sofos mantienen una estrecha relaci\u00f3n por la capacidad de conocimiento que desarrollan sus discursos y, no pocas veces, por recorrer los caminos de la duda y el escepticismo. Pues bien, de esta posici\u00f3n esc\u00e9ptica \u2212frente al escepticismo, Mairena recomendaba a sus alumnos mantener una posici\u00f3n esc\u00e9ptica\u2212, podr\u00eda arrancar la duda machadiana acerca de la homogeneidad del ser, siendo tal duda antes po\u00e9tica que racional, seg\u00fan se lee en el libro, duda esta donde arraiga el comienzo de toda sabidur\u00eda. De ah\u00ed que, volvemos al libro, en el apartado \u00abSobre Dem\u00f3crito y sus \u00e1tomos\u00bb, Juan de Mairena se dirija a sus alumnos en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Claro es que la duda que yo os aconsejo no es la duda met\u00f3dica a que aluden los fil\u00f3sofos, recordando a Descartes. Una duda met\u00f3dica ser\u00e1 siempre pura <em>contradictio in adiecto<\/em>, como un c\u00edrculo cuadrado, un metal de madera, un guardia de asalto, etc. Porque el que tiene un m\u00e9todo o cree tenerlo, tiene o cree tener un camino que conduce a alguna verdad, que es precisamente lo necesario para no dudar. Cuando le\u00e1is la obra de Descartes, el mayor padre de la filosof\u00eda moderna, ver\u00e9is c\u00f3mo es la duda lo que no aparece en ella por ninguna parte. Descartes es fe madura en la ciencia matem\u00e1tica, sin la cual es casi seguro que no habr\u00eda nunca filosofado. Y en verdad que nadie ha pensado en colocar a Descartes entre los esc\u00e9pticos. <em>Pero yo no os aconsejo la duda a la manera de los fil\u00f3sofos, ni siquiera de los esc\u00e9pticos propiamente dichos, sino la duda po\u00e9tica, que es duda humana, de hombre solitario y descaminado, entre caminos. Entre caminos que no conducen a ninguna parte<\/em>. (Antonio Machado, 1936. Las cursivas son m\u00edas, A.Ch.).<\/pre>\n\n\n\n<p>No obstante, la afirmaci\u00f3n relativa a que esos caminos no conducen a ninguna parte no puede darse por nihilista como los hechos relacionados con la trayectoria vital y po\u00e9tica de Antonio Machado confirman, al tiempo que las palabras de su heter\u00f3nimo profesor ap\u00f3crifo sustentan, al hacer valer como sus \u00fanicas verdades la inseguridad, la incertidumbre y la desconfianza. As\u00ed pues, el poeta filos\u00f3fico que es Machado \u2212Pedro Cerezo define su verso como \u00abcanto y meditaci\u00f3n\u00bb (Cerezo, 1975: 32) \u2212 supera le tentaci\u00f3n del nihilismo de la manera, como escribe el citado profesor, \u00abm\u00e1s sencilla y a la vez m\u00e1s aut\u00e9nticamente humana: s\u00f3lo escribi\u00f3 parad\u00f3jicamente en la duda y en la esperanza\u00bb (Cerezo, 1975: 51). Por eso, Antonio Machado, enfermo y derrotado en su exilio franc\u00e9s, tom\u00f3 su l\u00e1piz prestado para escribir lo que acab\u00f3 por convertirse en el testamento de su pensamiento, ese \u00abSer o no ser\u00bb, albergado por la duda, lleno de otredad y, por el hecho simple de trasladarlo as\u00ed al papel, habitado por la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=7483873\">Alarc\u00f3n Sierra, Rafael; Barco, Pablo del; y Rodr\u00edguez Almod\u00f3var, Antonio (eds.) (2006), <em>Colecci\u00f3n Unicaja Manuscritos de los Hermanos Machado<\/em>, M\u00e1laga, Fundaci\u00f3n Unicaja, 10 vols.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Cerezo, Pedro (1975), <em>Palabra en el tiempo. Poes\u00eda y filosof\u00eda en Antonio Machado<\/em>, Madrid, Gredos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Gibson, Ian (2006), <em>Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado<\/em>, Madrid, Aguilar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">L\u00e1zaro, Esther (2015), \u00abEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u00bb, en Alonso, Monique; y Aznar Soler, Manuel (Coord.), <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/libro?codigo=571495\"><em>Antonio Machado y el exilio republicano de 1939 en Francia<\/em><\/a>, Sevilla, Renacimiento, pp.&nbsp;118-126.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Machado, Antonio (1936), <em>Juan de Mairena: sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor ap\u00f3crifo<\/em>, Madrid, Espasa Calpe; Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Machado, Jos\u00e9 (1971), <em>\u00daltimas soledades del poeta Antonio Machado<\/em>. <em>Recuerdos de su hermano Jos\u00e9<\/em>, Soria, Imprenta Provincial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Malpartida, Juan (2008), \u00abAntonio Machado\u00bb, <em>Letras Libres<\/em>, 31 de diciembre. En l\u00ednea: <a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/revista-espana\/antonio-machado\/\">https:\/\/letraslibres.com\/revista-espana\/antonio-machado\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Medina Casado, Carmelo (1993), \u00ab<a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=9626922\">Presencia de Shakespeare en la obra de Antonio Machado<\/a>\u00bb, <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/revista?codigo=7539\"><em>SEDERI: yearbook of the Spanish and Portuguese Society for English Renaissance Studies<\/em><\/a>,&nbsp;3, pp.&nbsp;183-194.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Esta es la descripci\u00f3n de los documentos de Antonio Machado de nuestro inter\u00e9s ofrecida por los editores: \u00ab<em>Cuaderno 1<\/em>. Quedan de \u00e9l 41 folios, 36 manuscritos y cinco en blanco. Incluye borradores y variantes de poemas, reflexiones sobre la poes\u00eda y el teatro, y la traducci\u00f3n de una balada de Henri W. Longfellow. Pertenece a la etapa de Baeza (1912-1919). Probablemente escrito hacia 1917 o poco antes, puesto que aparecen varios poemas de <em>Campos de Castilla<\/em> que se publican ese a\u00f1o en <em>Poes\u00edas Completas<\/em>. \/\/ <em>Cuaderno 2<\/em>. Constaba de 150 folios, de los cuales, tras ser arrancados varios, quedan 128, catorce en blanco. Incluye borradores y versiones de poemas (la mayor\u00eda, pertenecientes a <em>Nuevas Canciones<\/em>) y otros escritos en prosa (diversas reflexiones sobre literatura, poes\u00eda y filosof\u00eda, m\u00e1s un borrador de carta a Ortega y Gasset). Escrito entre 1922 y 1924. \/\/ <em>Cuaderno 3<\/em>. Quedan de \u00e9l 49 folios, de los cuales once est\u00e1n en blanco. Por los borradores de poemas que contiene, posiblemente fue escrito entre 1924 y 1926. \/\/ <em>Poemas sueltos<\/em>. 52 folios sueltos (varios arrancados de cuadernos), con numerosos borradores y variantes de poemas. Por su fecha de composici\u00f3n, podemos datarlos entre 1912 y 1933. \/\/ <em>Prosas sueltas<\/em>. 122 folios manuscritos que conforman varios textos: las biograf\u00edas de Antonio Machado y N\u00fa\u00f1ez y Antonio Machado y \u00c1lvarez; dos manuscritos distintos e incompletos del relato \u201cGentes de mi tierra\u201d (1911); la autocr\u00edtica a <em>El Condenado por Desconfiado<\/em> (1924); dos manuscritos distintos e incompletos de \u201cReflexiones sobre la l\u00edrica. El libro <em>Colecci\u00f3n<\/em> del poeta andaluz Jos\u00e9 Moreno Villa (1924)\u201d; un borrador incompleto de <em>Juan de Mairena<\/em>, y una nota sobre el asesinato de Federico Garc\u00eda Lorca (1936).\u00bb (Alarc\u00f3n, del Barco y Rodr\u00edguez Almod\u00f3var, 2006: 13-14).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Esta es la perspectiva a que apunta Juan Malpartida en su art\u00edculo \u00abAntonio Machado\u00bb al plantear las siguientes cuestiones: \u00abMachado se desvela, realmente y durante su vida por [\u2026] los problemas epistemol\u00f3gicos y la ontolog\u00eda [\u2026] \u00bfQu\u00e9 es el ser? \u00bfEs id\u00e9ntico a s\u00ed mismo? \u00bfEs posible la identidad o \u00e9sta consiste en ser la relaci\u00f3n de una alteridad? \u00bfPor qu\u00e9 es tan importante el tiempo? \u00bfQu\u00e9 tiene que ver con la poes\u00eda? Estas son algunas de las preguntas filos\u00f3ficas que Machado comenz\u00f3 a hacerse antes de finalizar la primera d\u00e9cada del siglo y que le acompa\u00f1ar\u00e1n hasta el final de su vida.\u00bb (Malpartida, 2008).<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"536\" height=\"784\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-60.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5469\" style=\"width:479px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-60.png 536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-60-205x300.png 205w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-60-103x150.png 103w\" sizes=\"auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 80 aniversario de la muerte del poeta Antonio Machado (1939-2019), en la ciudad francesa de Collioure, dio lugar, en Espa\u00f1a y en el pa\u00eds vecino, a un buen n\u00famero de evocaciones, homenajes, exposiciones, art\u00edculos de prensa, etc., que volvieron a poner de actualidad la figura y la obra del, para nosotros, m\u00e1s grande (m\u00e1s profundo, en el sentido metaf\u00edsico del t\u00e9rmino) poeta espa\u00f1ol posterior al siglo de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que, en 1962, D\u00e1maso Alonso publicara su libro <em>Cuatro poetas espa\u00f1oles <\/em>y Emilio Orozco la monograf\u00eda <em>Antonio Machado en el camino<\/em>, se han sucedido una serie de estudios decisivos que han situado en su justa dimensi\u00f3n el inabarcable universo de la poes\u00eda y la prosa machadianas. Por citar solo dos de las aportaciones m\u00e1s recientes y significativas, el profesor Pedro Cerezo Gal\u00e1n (autor del ensayo fundacional <em>Palabra en el tiempo<\/em>. <em>Poes\u00eda y filosof\u00eda en Antonio Machado<\/em>, 1975) public\u00f3 el pasado a\u00f1o en la Biblioteca Castro una mod\u00e9lica edici\u00f3n de la <em>Obra esencial<\/em> del poeta sevillano, precedida de un extenso estudio introductorio (\u201cAntonio Machado, poeta esencial\u201d) que, a d\u00eda de hoy, resulta imprescindible para el conocimiento de las claves y la urdimbre que alumbran la po\u00e9tica y el pensamiento machadianos. Tambi\u00e9n destacable, por su transparencia y su voluntad de s\u00edntesis, resulta el ensayo de Juan Malpartida, <em>Antonio Machado. Vida y poes\u00eda de un poeta<\/em>, editado por F\u00f3rcola (2018).<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra divagaci\u00f3n en torno al verso (cabr\u00eda decir, poema: desprovisto de verbo, carente de acci\u00f3n, contemplaci\u00f3n solo) que sintetiza la esencia del misterio que clausura su corpus po\u00e9tico, partamos de la aceptaci\u00f3n del axioma machadiano: \u201cSe canta lo que se pierde\u201d, y de un hecho concreto y sin duda el m\u00e1s significativo y doloroso de la biograf\u00eda del poeta: la p\u00e9rdida de su joven esposa, apenas cumplidos los 18 a\u00f1os (1912). Desde su conocimiento en Soria en 1907, la casi ni\u00f1a Leonor Izquierdo se convirti\u00f3 en el centro irradiador de la vida de Machado, en la imagen luminosa de su alma. Una imagen que no se disipar\u00eda ya nunca y que sigui\u00f3 alentando en la conciencia y en los ensue\u00f1os del poeta meditador y caminante. Algunas cartas a sus contempor\u00e1neos y los poemas que dedic\u00f3 a la memoria viva de Leonor as\u00ed nos lo confirman.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u2018sue\u00f1o\u2019 y el \u2018camino\u2019 son dos constantes, dos s\u00edmbolos permanentes de la poes\u00eda de Antonio Machado. \u201cDe toda la memoria, s\u00f3lo vale \/ el don preclaro de evocar los sue\u00f1os\u201d, nos dice mientras camina \u201ccon los ojos abiertos\u201d. Hasta una docena de arquetipos de sue\u00f1os en la obra del sevillano se\u00f1ala Pedro Cerezo en su reciente estudio, pero todos se incardinan de alg\u00fan modo seg\u00fan el conocido d\u00edstico machadiano: \u201cEl alma del poeta \/ se orienta hacia el misterio\u201d. Ya Emilio Orozco advirti\u00f3 en Machado \u201cla b\u00fasqueda de Dios como camino\u201d, entendido el camino como s\u00edmbolo tambi\u00e9n aplicable al mar. Ese anhelo y b\u00fasqueda de Dios (humanizado en la figura de Jesucristo) se manifiesta primordialmente en el sue\u00f1o (\u201cAyer so\u00f1\u00e9 que ve\u00eda \/ a Dios y que a Dios hablaba\u201d) y tiene en el azul el color que le sirve para expresar la limpidez del paisaje o la inocencia inherente a la primera edad.<\/p>\n\n\n\n<p>Admitamos con el poeta que \u201cno hay camino\u201d sino que \u201cse hace camino al andar\u201d. Avistar ese camino, ese mar (recordemos los versos manrique\u00f1os que Machado tanto admiraba: \u201cNuestras vidas son los r\u00edos\u2026\u201d) en la hora postrera equivaldr\u00e1 a \u2018crear\u2019 en la conciencia alerta esa divinidad largamente perseguida y fusionarse con la inmensidad azul que funde pasado, presente y futuro: \u201cHoy es siempre todav\u00eda\u201d. Es en esa sincron\u00eda donde cobra su profundo y verdadero sentido el alejandrino eterno, ep\u00edtome de toda la obra machadiana: \u201cEstos d\u00edas azules y este sol de la infancia\u201d. En ese ensue\u00f1o luminoso y l\u00facido el ni\u00f1o Antonio reencontrar\u00e1 el amor de los seres queridos (su madre, antes de morir en la misma habitaci\u00f3n, tres d\u00edas despu\u00e9s que el poeta, en un momento de recobrada cordura derramar\u00e1 unas l\u00e1grimas por el hijo muerto). Y el esposo pasear\u00e1 de nuevo con Leonor, ya restablecido ese \u201chilo entre los dos\u201d. No hay que seguir \u201cbuscando a Dios entre la niebla\u201d, porque la niebla se habr\u00e1 disipado al fin y dejar\u00e1 ver el sendero azul.<\/p>\n\n\n\n<p>En el papel encontrado por Jos\u00e9 Machado en el bolsillo del gab\u00e1n de su hermano Antonio, \u00e9ste hab\u00eda escrito, junto al verso intemporal, la primera frase del mon\u00f3logo de Hamlet (\u201c\u00a1Ser o no ser\u2026!\u201d) y los cuatro versos de \u2018su\u2019 canci\u00f3n, la que incluye la sentencia con la que inici\u00e1bamos esta divagaci\u00f3n: \u201cSe canta lo que se pierde\u201d. En esa triple anotaci\u00f3n premonitoria anticipaba el poeta el reencuentro en su hora postrera con aquello que iba a recuperar para ya no perderlo: el regazo materno, y el amor constante y nunca preterido de Leonor que lo devolv\u00eda junto a ella m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Esta constataci\u00f3n lectora, personal y subjetiva, en nada contradice lo expresado por Pedro Cerezo, sino que lo reafirma: \u201cNo hay certezas. Nunca las ha habido en Machado\/Mart\u00edn\/Mairena, siempre en la duda y la perplejidad. Mucho menos a la hora de la muerte. Solo queda una pretensi\u00f3n a lo eterno, su profunda vocaci\u00f3n a conciencia, su ansia de la luz\u201d. Desde que se publicara el volumen <em>\u00daltimas soledades del poeta Antonio Machado<\/em> (1940), de su hermano Jos\u00e9 (testigo fedatario del momento de su muerte), los bi\u00f3grafos del poeta suelen coincidir en se\u00f1alar aquel 22 de febrero de 1939 como \u201cmi\u00e9rcoles de ceniza\u201d. No he encontrado referencia alguna, en las varias biograf\u00edas que conozco, a la sutil coincidencia (los \u201cmundos sutiles\u201d machadianos) de que esa fecha se\u00f1ala en el santoral cat\u00f3lico la onom\u00e1stica de Leonor, hecho singular por el simbolismo que encierra y por las lecturas que atesora. El ensue\u00f1o culmina y el camino se abre a la azul eternidad.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"583\" height=\"765\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-57.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5464\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-57.png 583w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-57-229x300.png 229w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-57-114x150.png 114w\" sizes=\"auto, (max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 21 de abril de 2017 a las 20:15 h., en el Sal\u00f3n Rojo del I.E.S. Antonio Machado de Soria \u2013donde Antonio Machado impart\u00eda su docencia-, con motivo de la reuni\u00f3n del jurado del Premio de la Cr\u00edtica al que fui invitado, tuve ocasi\u00f3n de participar en una mesa redonda titulada \u201cAntonio Machado y la poes\u00eda contempor\u00e1nea\u201d. En aquella ocasi\u00f3n estuve muy bien acompa\u00f1ado por tres buenos colegas y amigos: la catedr\u00e1tica de la universidad de Oviedo, Araceli Iravedra; el catedr\u00e1tico de la universidad de Alicante, \u00c1ngel Luis Prieto de Paula y el presidente de la Asociaci\u00f3n Colegial de Escritores de Espa\u00f1a, Manuel Rico, que hizo las veces de moderador de aquel emblem\u00e1tico centro que rezumaba todav\u00eda el esp\u00edritu de Antonio Machado. Ante un p\u00fablico que llenaba el sal\u00f3n de actos, fue entonces cuando tuve ocasi\u00f3n de pronunciar este discurso que ahora el lector puede leer y que hasta ahora hab\u00eda permanecido in\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay fundamentalmente dos poetas que marcan a las generaciones que van progresivamente surgiendo durante el siglo XX: Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez y Antonio Machado. El primero en el primer tercio de siglo; y el segundo a partir de la Rep\u00fablica y hasta el momento en que escribimos, pues no en vano en estos momentos se puede considerar un gu\u00eda para <em>Humanismo Solidario<\/em>, un movimiento literario y art\u00edstico (existe tambi\u00e9n una arquitectura humanista \u2013Shigeru Ban-, una fotograf\u00eda humanista \u2013Sebastiao Salgado-, una pintura humanista\u2026) que tiene en Machado uno de sus grandes precursores.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tratar\u00eda, entiendo, de un caso \u00fanico en la historia de la literatura espa\u00f1ola el de un escritor que sucesivamente haya tenido tanta aceptaci\u00f3n en las generaciones siguientes, a excepci\u00f3n del grupo Nov\u00edsimo, al que podemos considerar un par\u00e9ntesis \u2013aunque con matices- en esta exaltaci\u00f3n machadiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si tan importante es la duraci\u00f3n de ese \u00e9xito, en torno al siglo, tambi\u00e9n lo son las razones literarias o extraliterarias en que se fundamenta ese benepl\u00e1cito <em>urbi et orbe<\/em>. &nbsp;Porque est\u00e1 claro que la profundidad po\u00e9tica de Antonio Machado es tanto como su compromiso con la palabra y el ser humano y, en funci\u00f3n de las \u00e9pocas hist\u00f3ricas en que ha sido reclamado, podemos encontrar un Machado u otro, y siempre un Machado diverso, plural y lleno de perspectivas y matices, cuya raz\u00f3n de ser tuviera tanto que ver con sus heter\u00f3nimos.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi libro <em>Po\u00e9tica machadiana en tiempos convulsos. Antonio Machado durante la Rep\u00fablica<\/em> <em>y la guerra civil <\/em>(2017, Editorial Comares) analizo, entre otras cuestiones relevantes, la po\u00e9tica machadiana desarrollada en su obra completa y fundamentalmente en Juan de Mairena y la relaci\u00f3n con algunos de los escritores de la \u00e9poca, sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes, en aras de situar el grado de influencia ya entonces de la obra de Machado, que desde luego fue escasa, por no decir imperceptible en los autores del 27, salvo casos muy precisos, para lo que me remito a mi libro citado. En \u00e9l digo que Abel Mart\u00edn y Juan de Mairena b\u00e1sicamente (aunque habr\u00eda que citar tambi\u00e9n a Meneses y al <em>nasciturus<\/em> Pedro de Z\u00fa\u00f1iga) conforman el d\u00fao en el que Machado quiso anclar una visi\u00f3n particular de la creaci\u00f3n po\u00e9tica y del pensamiento con intenci\u00f3n de recuperar un pasado. Obviamente, en esa reflexi\u00f3n est\u00e1 muy presente su cr\u00edtica y apat\u00eda a esa l\u00edrica de corte l\u00f3gico, sentida como el desfase de un barroco amortiguador y descre\u00edble, m\u00e1s atenta a las veleidades metaf\u00f3ricas y al culto de la imagen, tan alejada de lo intuitivo y de la expresi\u00f3n de conceptos \u00fanicos que se residencian en la palabra o en significaci\u00f3n humana. Machado rechaza tanto el simbolismo decimon\u00f3nico como lo que sobrevendr\u00eda con sus inundaciones de im\u00e1genes y apat\u00eda humana. Y, en consecuencia, como no pod\u00eda ser de otro modo, existe una relaci\u00f3n total entre el arte po\u00e9tica de Mairena y el discurso de ingreso en la RAE que escrib\u00eda por entonces. Y en el texto que Machado env\u00eda a Gerardo Diego con motivo de la <em>Antolog\u00eda<\/em> que este prepara en 1932 habla de los dos grandes problemas que se le plantean al poeta contempor\u00e1neo: la esencialidad y la temporalidad, sobre la que insistiremos m\u00e1s adelante y anticipan ese pensamiento po\u00e9tico de ra\u00edz filos\u00f3fico:<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento l\u00f3gico que se adue\u00f1a de las ideas es una actividad destemporalizadora. Pensar l\u00f3gicamente es abolir el tiempo, suponer que no existe, crear un movimiento ajeno al cambio, discurrir entre razones inmutables. El principio de identidad -nada hay que no sea igual a s\u00ed mismo- nos permite anclar en el r\u00edo de Her\u00e1clito, de ning\u00fan modo aprisionar su onda fugitiva. Pero al poeta no le es dado pensar fuera del tiempo, porque piensa su propia vida que no es, fuera del tiempo, absolutamente nada (Machado, 1989: 1802).<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, hablar del fil\u00f3sofo-poeta Machado-Mairena parec\u00eda una herej\u00eda, como recuerda Abell\u00e1n (1979: 77), pero despu\u00e9s de los estudios de&nbsp; Serrano Poncela, S\u00e1nchez Barbudo, Frutos, Mariano Quintanilla, Gonz\u00e1lez Ruiz o el propio Abell\u00e1n, la situaci\u00f3n cambi\u00f3 radicalmente, y esta dimensi\u00f3n filos\u00f3fica es inherente a su l\u00edrica:<\/p>\n\n\n\n<p>El pensar machadiano solo es comprensible si se acepta hermen\u00e9uticamente la labor que realiza el quehacer filos\u00f3fico y po\u00e9tico. En torno a esta se articula&nbsp; toda la obra machadiana como creaci\u00f3n po\u00e9tica y como re-creaci\u00f3n filos\u00f3fica (Carrillo Burgos, 2008: 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Mairena se llama a s\u00ed mismo \u201cpoeta del tiempo\u201d y en una de las definiciones m\u00e1s conocidas que propugna Machado en <em>Juan de Mairena<\/em> define la poes\u00eda como \u201cdi\u00e1logo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que pretende eternizar, sac\u00e1ndolo fuera del tiempo\u201d (Machado, 1999: 137), en una acepci\u00f3n de fusi\u00f3n tiempo-poes\u00eda tambi\u00e9n muy querida para su inventor, el propio Machado, que determina como un concepto axiol\u00f3gico toda la teor\u00eda po\u00e9tica de Mairena. Machado en su <em>Discurso a la Academia<\/em> (1989: 1777-1792) trata de realizar una aproximaci\u00f3n a una definici\u00f3n de poes\u00eda, aunque es evidente que reh\u00faye enfrentarse a una definici\u00f3n precisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, a pesar de las dificultades para su definici\u00f3n, Machado (tras la reflexi\u00f3n sobre la aparici\u00f3n de la subjetividad en el XI y una vez rota la antinomia objeto-sujeto kantiana) ofrece una definici\u00f3n de poes\u00eda en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cEs la l\u00edrica expresi\u00f3n en palabras de lo subjetivo individual, actividad en el tiempo ps\u00edquico, no en el estadio impersonal de la l\u00f3gica, pensamiento heraclidio m\u00e1s que ele\u00e1tico\u201d (Machado, 1989: 1782). En esta primera aproximaci\u00f3n encontramos por tanto que l\u00edrica es:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Lo subjetivo-individual expresado en palabras.<\/li>\n\n\n\n<li>Una actividad realizada en un tiempo ps\u00edquico, por tanto, un tiempo personal que solo corresponde dirimirlo al propio poeta.<\/li>\n\n\n\n<li>Algo completamente ajeno al tiempo impersonal de la l\u00f3gica. Todo aquello que no conlleve un tiempo propio y una situaci\u00f3n particular no cabr\u00e1 dentro de la l\u00edrica. Asunto que, como veremos, echa en cara al barroco.<\/li>\n\n\n\n<li>Su expresi\u00f3n temporal es heraclitiana por cuanto existe una evoluci\u00f3n, un proceso hist\u00f3rico al que el poeta no es ajeno frente a los ele\u00e1ticos que sosten\u00edan su inmutabilidad. El tiempo del poeta cambia constantemente, la naturaleza tambi\u00e9n, y, por supuesto, el lenguaje que expresa ese devenir. Todo ese flujo se encuentra en un cambio permanente y, aun cuando se pueda individualizar la percepci\u00f3n o tener referentes objetivos, habr\u00e1 un momento determinado que permuta.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>El fallecimiento que \u00e9l imputa a la l\u00edrica se debe a que se ha producido un empobrecimiento interior en \u201cla intimidad de la conciencia individual\u201d. Pero esto no significar\u00eda &nbsp;seguir los dictados del rom\u00e1ntico cuya l\u00edrica tuvo \u2013seg\u00fan Machado- su \u201creducci\u00f3n al absurdo en su propia exaltaci\u00f3n\u201d (en sus ep\u00edgonos). Aunque tambi\u00e9n es cierto que no celebra con ninguna alegr\u00eda, desde luego, el advenimiento de las vanguardias (t\u00e9rmino que no emplea nunca para la nueva poes\u00eda o el nuevo arte) cuando afirma que estas supusieron \u201cuna guerra a la raz\u00f3n y al sentimiento, es decir, a las dos formas de comuni\u00f3n humana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el concepto de <em>poes\u00eda pura<\/em> que defienden esos poetas es un \u201cempleo de las im\u00e1genes como mero juego del intelecto\u201d<em>. <\/em>No la poes\u00eda pura en el sentido que \u00e9l la defiende y Juan de Mairena, que tras reflexionar sobre las frases de D&#8217; Alembert (\u201cEs solo bueno en verso lo que ser\u00eda excelente en prosa\u201d), M. Jourdain (\u201cTout ce qui n&#8217;est point vers est prose\u201d) y Mallarm\u00e9 (\u201cSolo es bueno en poes\u00eda lo que de ning\u00fan modo puede ser algo en prosa\u201d), concluye que \u201cPoes\u00eda pura es lo que resta despu\u00e9s de quitar a la poes\u00eda todas sus impurezas\u201d. Y Machado reitera, pr\u00e1cticamente en los mismos t\u00e9rminos, en su <em>Discurso de la Academia<\/em>: \u00abSi eliminamos de cuanto pretende ser poes\u00eda todo lo que, en realidad, no lo es, obtendremos como residuo una poes\u00eda limpia de toda impureza, la poes\u00eda pura que buscamos\u201d (Machado, 1989: 1779).<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Olivio Jim\u00e9nez y Carlos Javier Morales en su volumen <em>Antonio Machado en la poes\u00eda espa\u00f1ola. La evoluci\u00f3n interna de la poes\u00eda espa\u00f1ola 1939\u20132000 <\/em>(Jim\u00e9nez, Morales, 2002: 123\u2013127) determinan que la influencia que ejerce la producci\u00f3n de Antonio Machado sobre la poes\u00eda posterior puede sistematizarse a partir de tres v\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Poemas que se escribieron como homenaje a Antonio Machado en efem\u00e9rides (veinte a\u00f1os de la muerte del poeta sevillano (1959), el centenario de su nacimiento (1975)\u2026<\/li>\n\n\n\n<li>El empleo de versos de Machado como lemas.<\/li>\n\n\n\n<li>La cr\u00edtica literaria que los poetas posteriores han ejercido sobre Antonio Machado mostrando no s\u00f3lo aspectos po\u00e9ticos de la obra de Machado sino tambi\u00e9n la construcci\u00f3n de una imagen determinada.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Es evidente que en esa trayectoria, como dec\u00edamos, est\u00e1 impregnada tambi\u00e9n la propia evoluci\u00f3n de Machado con sus \u00abcomplementarios\u00bb, y el avance desde un rebasado idealismo rom\u00e1ntico hasta una abierta est\u00e9tica de la objetividad y la fraternidad que creci\u00f3 palmariamente. As\u00ed, con Abel Mart\u00edn se hallaba el subjetivismo de su tiempo, pero Meneses andaba ya en la est\u00e9tica de la comuni\u00f3n \u00abcon otro, con otros&#8230; \u00bfpor qu\u00e9 no con todos?\u00bb al mismo tiempo que esperaba la llegada de \u00ablos nuevos poetas, los cantores de una nueva sentimentalidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo este excurso me permite adentrarme en la verdadera dimensi\u00f3n del seguimiento o no de Machado ya desde la Rep\u00fablica, en una etapa en la que la aparici\u00f3n de la poes\u00eda impura, radicalmente opuesta a la poes\u00eda pura en el sentido juanramoniano, va marcando una \u00e9poca. As\u00ed como el profundo rechazo de la poes\u00eda de los j\u00f3venes poetas de la generaci\u00f3n del 27 de los que salv\u00f3 Machado a muy pocos: Garc\u00eda Lorca, Moreno Villa, Gerardo Diego, y poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Rechaza una poes\u00eda intelectual, destemporalizadora, falta de afectividad, deshumanizada y conceptual que estaba muy lejos de su visi\u00f3n po\u00e9tica. A pesar de que a\u00f1os despu\u00e9s, Jorge Guill\u00e9n (recogido por Cano, 1974: 208) dijera que durante aquellos a\u00f1os admiraba a Machado y se \u201cle\u00eda y admiraba al Machado total, al de las <em>Soledades<\/em>, tanto o m\u00e1s que al de <em>Campos de Castilla<\/em> (\u2026) La poes\u00eda de Antonio Machado nos gustaba mucho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La generaci\u00f3n del 36 mir\u00f3 y ley\u00f3 con mucha insistencia a Antonio Machado a partir de esta \u00e9poca y adentradas las d\u00e9cadas siguientes como veremos, pero no solo a Machado sino tambi\u00e9n a Miguel de Unamuno, los referentes m\u00e1s inmediatos.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Dos miradas sobre la poes\u00eda de Antonio Machado en la primera generaci\u00f3n de la posguerra: garcilasismo y Escorial \/ poetas sociales.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>No solo los poetas que permanecieron en la pen\u00ednsula sino los poetas de la Espa\u00f1a peregrina continuaron la admiraci\u00f3n de Machado como nos recuerda Aurora de Albornoz en <em>Poes\u00eda de la Espa\u00f1a peregrina<\/em> (1977: 32). Escritores como Francisco Giner de los R\u00edos o&nbsp; el cordob\u00e9s Juan Rejano son muy significativos. Sobre esta aceptaci\u00f3n por los poetas del exilio dec\u00edan Olivio Jim\u00e9nez y Morales (2002: 134) que exist\u00edan tres motivos&nbsp; fundamentales: la comuni\u00f3n ideol\u00f3gica (los ideales republicanos defendidos por Machado), la preocupaci\u00f3n espa\u00f1olista en lo que podr\u00eda tener de identidad y destino; y la funci\u00f3n activa e incluso la tematizaci\u00f3n de la memoria. Y ponen como ejemplo la poes\u00eda de Juan Rejano en libros como <em>El Genil y los olivos<\/em>, <em>Fulgor violento<\/em> o en el ensayo <em>La repuesta<\/em>. En memoria de Antonio Machado \u201cdonde Rejano revive la dial\u00e9ctica machadiana entre la Espa\u00f1a muerta, ahora literalmente destruida en muchos aspectos, y la Espa\u00f1a redimida\u201d (Olivio Jim\u00e9nez y Morales, 2002: 137).<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, ya en los a\u00f1os 30 y 40, cuando surge una primera generaci\u00f3n de posguerra, poetas \u201cdesarraigados\u201d, en los que la poes\u00eda se sustancia sobre temas existenciales y la exploraci\u00f3n de la intimidad personal y la profunda conciencia del paso del tiempo que angustia al hombre, tan presente en Machado. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la edici\u00f3n de <em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em> en los n\u00fameros 11-12 de septiembre-diciembre de 1949 se homenajea al poeta sevillano con colaboraciones de La\u00edn Entralgo, Juli\u00e1n Mar\u00edas, Aranguren, Rosales, Vivanco, Cano\u2026, muchos de ellos miembros de esta generaci\u00f3n realizar\u00e1n un seguimiento y una influencia determinante en su obra. Y unos a\u00f1os antes, en 1945, es significativo el estudio de La\u00edn Entralgo titulado <em>La generaci\u00f3n del 98<\/em>,<\/p>\n\n\n\n<p>Donde Antonio Machado era presentado como precursor de la misi\u00f3n integradora de Falange y, nada menos, de \u00abuna posible misi\u00f3n de Espa\u00f1a en la tarea de espa\u00f1olizar, de recrear a la espa\u00f1ola las creaciones del hombre moderno\u00bb. En una carta de ese a\u00f1o a Ridruejo que habr\u00eda de servir de pr\u00f3logo al libro, aunque fue suprimida de las ediciones posteriores, La\u00edn reconoc\u00eda la deuda de los falangistas con los mayores de fin de siglo, una deuda estil\u00edstica, est\u00e9tica y patri\u00f3tica, porque desde su cr\u00edtica de la ret\u00f3rica folklorista y castiza el 98 hab\u00eda iniciado \u00abesa tan esperada s\u00edntesis de Espa\u00f1a\u00bb que culminaba en la Falange (como si entre medias no hubiera habido nada). (Mu\u00f1oz Soro y Garc\u00eda Hern\u00e1ndez, 2010: 144).<\/p>\n\n\n\n<p>Caso de Rejano, Leopoldo Panero, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Ildefonso-Manuel Gil, Germ\u00e1n Bleiberg, Jos\u00e9 Luis Cano y Dionisio Ridruejo (uno de los que m\u00e1s influencia tuvo) que hab\u00eda prologado en 1941 la quinta edici\u00f3n de las <em>Poes\u00eda completas<\/em> de Antonio Machado bajo el t\u00edtulo del \u201cPoeta rescatado\u201d y sobre el que dijo Tovar, citado por Olivio Jim\u00e9nez y Morales (2002: 154), que \u201cen ning\u00fan momento le abandon\u00f3 la gu\u00eda espiritual y la lecci\u00f3n de poes\u00eda y entereza humana de Machado, el \u00ab\u00eddolo de Dionisio\u00bb\u201d. Pero tambi\u00e9n el poeta alcoyano Juan Gil-Albert para el que el concepto de otredad en Machado fue uno de los elementos que lo impuls\u00f3 a seguir su obra. Algo que no se ha puesto nunca suficientemente en valor por la cr\u00edtica literarias y sobre el que nosotros profundizamos en nuestro ensayo <em>Po\u00e9tica machadiana en tiempos convulsos<\/em> y en estudios posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n es significativo en los a\u00f1os 40, en concreto el 47, la presencia de un poeta cordob\u00e9s del Grupo C\u00e1ntico, Ricardo Molina \u2013del que se cumpli\u00f3 en 2017 el centenario- que incluir\u00e1 en su libro Homenaje un \u201cFragmento-Homenaje a Antonio Machado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el simposio celebrado en la universidad de Syracusse (Nueva York) en el oto\u00f1o de 1967 sobre la generaci\u00f3n espa\u00f1ola del 36, uno de los integrantes de esta generaci\u00f3n, Ildefonso-Manuel Gil, dec\u00eda que durante estos a\u00f1os tuvieron que mirar a Unamuno, Antonio Machado y Ortega, pero tambi\u00e9n cita a otros como Miguel Hern\u00e1ndez y Lorca, sobre los que dicen que lograron hacerlos emerger del fondo de la condenaci\u00f3n oficial (Gil, 1968: 110).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro escritor bastante desconocido que sigui\u00f3 durante toda su vida a Machado fue el linarense afincado en Catalu\u00f1a, Jos\u00e9 Jurado Morales, premio Jos\u00e9 de Vasconcelos en M\u00e9xico, y creador junto a Max Aub del <em>Cuaderno literario Azor<\/em>, uno de los grandes defensores y adalides de Machado.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero desde luego el disc\u00edpulo m\u00e1s extraordinario podr\u00eda ser Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde con su mirada existencial y temporal tan cercana al sevillano, la experiencia vital y cotidiana, y una presencia extraordinaria de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos olvidar a la escritora \u00c1ngela Figuera Aymerich en su libro <em>Soria pura<\/em> (1949). Por supuesto Gabriel Celaya, donde resuenan sobre todo los poemas c\u00edvicos de Antonio Machado que dir\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<p>La poes\u00eda social hizo de Antonio Machado una bandera. Porque tambi\u00e9n nosotros luch\u00e1bamos contra la \u00abp\u00e9rdida de la familiaridad comunicativa\u00bb (H. Hiedrich), contra el egocentrismo y el hermetismo, contra la poes\u00eda como magia m\u00e1s que como expresi\u00f3n, contra el neutralismo y la frialdad de la poes\u00eda pura, contra la falta de contacto con el hombre en la calle\u2026 (Celaya 1975: 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Blas de Otero es otro de los escritores que siguen a Antonio Machado. &nbsp;Y sobre todo yo destacar\u00eda la concepci\u00f3n de la otredad, tan presente en los poetas de Humanismo Solidario en la actualidad que ancla tambi\u00e9n su ra\u00edz en Blas de Otero que ten\u00eda muy presentes aquellos versos de Machado de \u201cPoned atenci\u00f3n:\/un coraz\u00f3n solitario\/ no es un coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las referencias a Machado a lo largo de su vida donde se percibe del poeta sevillano su patriotismo, sus ideales sociales y c\u00edvicos, pero sobre todo su humanidad. Otra condici\u00f3n relevante para el Humanismo Solidario. Al respecto dir\u00e1 Joaqu\u00edn Marco sobre esos conceptos tan machadianos como otredad, humanidad, solidaridad, que giran sobre todo en torno a la fundamentaci\u00f3n en la teor\u00eda machadiana del significado del yo, concepto te\u00f3rico por antonomasia en toda la teor\u00eda kantiana y desde luego en pensadores actuales como Foucault en <em>La hermen\u00e9utica del sujeto <\/em>y que en estas palabras de Mairena adquieren toda su relevancia:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl yo, por su configuraci\u00f3n, deviene en hoyo, en vac\u00edo, al extra\u00f1arse del t\u00fa y quedar desterrado del nosotros. Es lo que quer\u00eda decir con un poco m\u00e1s de sencillez\u00bb. El fragmento revela bien a las claras que la tem\u00e1tica de Blas de Otero debe no poco a las reflexiones que Antonio Machado nos legara en sus textos sobre el futuro de la l\u00edrica y el problema general de la poes\u00eda en la sociedad contempor\u00e1nea. (Marco, 1972: 191)<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego que a todos estos habr\u00eda que a\u00f1adir&nbsp; Leopoldo de Luis, Victoriano Cr\u00e9mer, Ram\u00f3n de Garciasol y Eugenio de Nora. Solo por citar alg\u00fan dato significativo del primero encontrar\u00edamos el libro <em>Antonio Machado, ejemplo y lecci\u00f3n<\/em> (1976) del que volver\u00e1 a se\u00f1alar su condici\u00f3n \u00e9tica y sus valores humanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2. La recuperaci\u00f3n de Machado por la Generaci\u00f3n del Medio siglo: \u00bfQu\u00e9 Machado reivindican? Machado versus Juan Ram\u00f3n. Los homenajes en Collioure y Baeza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os 50 escriben una poes\u00eda social y vuelven los ojos al Machado de <em>Campos de Castilla<\/em>, el hombre que en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida se caracteriz\u00f3 por su conciencia social. Se difundi\u00f3 la imagen de un poeta bueno que defendi\u00f3 como nadie principios como solidaridad y alteridad, como recordaba Ant\u00f3nio Apolin\u00e1rio Louren\u00e7o en <em>Identidad y alteridad en Fernando Pessoa y Antonio Machado<\/em> (1997).<\/p>\n\n\n\n<p>Y en estos a\u00f1os la influencia machadiana se produce mirando hacia esa evoluci\u00f3n de Machado \u2013a la que alud\u00edamos anteriormente- hacia otro tipo de poes\u00eda que incide en el paso del simbolismo hacia el objetivismo realista que incardina, como dir\u00e1 Castellet, citado por Olivio Jim\u00e9nez (1975-1976: 872), \u201ccon la revalorizaci\u00f3n del contenido y del lenguaje coloquial, abre Machado las puertas de la futura poes\u00eda espa\u00f1ola\u201d. Y es muy curioso que, a la altura de mediados de los a\u00f1os cincuenta, un poeta como Cernuda reivindique la obra de Machado cuando la hab\u00eda rechazado con no poca crueldad cuando dej\u00f3 dicho: \u201cEstaba Machado en situaci\u00f3n desfavorable con respecto a los poetas m\u00e1s j\u00f3venes porque nadie puede pretender interesar a los dem\u00e1s si \u00e9l primeramente no siente inter\u00e9s hacia s\u00ed mismo\u201d (Cernuda, 1987: 340). Esa visi\u00f3n cambi\u00f3,&nbsp; y ahora Cernuda lee a Machado de otro modo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En 1957, o al menos en un libro suyo publicado en ese a\u00f1o, escrib\u00eda Cernuda: \u00abHoy, cuando cualquier poeta trata de expresar su admiraci\u00f3n por un poeta anterior, lo usual es que mencione el nombre de Antonio Machado (&#8230;). Y es que los j\u00f3venes, y aun los que ya han dejado de serlo, encuentran ahora en la obra de Machado un eco de las preocupaciones del mundo que viven&#8230;\u00bb (5). Cernuda sab\u00eda muy bien que aqu\u00e9l no s\u00f3lo recogi\u00f3 e! \u00abeco\u00bb de esas preocupaciones sino que cant\u00f3 tambi\u00e9n el misterio de sus inquietudes m\u00e1s \u00edntimas y menos transferibles; pero al sostener lo arriba transcripto respecto a Machado, pudo tener aqu\u00ed presente una de sus primeras y conocidas definiciones de la poes\u00eda: la que, fechada en 1917, compuso para la segunda edici\u00f3n de <em>Soledades, galer\u00edas y otros poemas: <\/em>\u00ab(poes\u00eda es) lo que pone el alma, si es que algo pone, o lo que dice, si es que algo dice, con voz propia, en respuesta animada al contacto del mundo\u00bb [47]. Y en ese equilibrio entre <em>alma <\/em>y <em>mundo, <\/em>por m\u00e1s que con harta frecuencia se haya querido retacearlo, inventando y a\u00f1adi\u00e9ndole \u00abfalsos\u00bb ap\u00f3crifos, est\u00e1 la \u00fanica imagen cabal de Antonio Machado (6). (Olivio Jim\u00e9nez 1975-1976: 871-872).<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que tambi\u00e9n la figura de Machado durante estos a\u00f1os fue instrumentalizada pol\u00edtica y literariamente (el encuentro celebrado en Colliure del 21 al 23 de febrero de 1959 puede ser s\u00edntoma de lo que decimos)&nbsp; y son muchos los cr\u00edticos que han se\u00f1alado la instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica y literaria de este homenaje<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este encuentro en Colliure servir\u00eda tambi\u00e9n para conformar una n\u00f3mina oficialista de poetas del cincuenta con autores que desde diversos \u00e1mbitos seguir\u00e1n la estela machadiana (unos m\u00e1s que otros) como \u00c1ngel Gonz\u00e1lez, Jaime Gil de Biedma, Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo o Carlos Barral, y, en menor medida, Jos\u00e9 Manuel Caballero Bonald o Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n en Sevilla se realizaron actos de homenaje al escritor con poetas j\u00f3venes, por ejemplo en las \u00abCharlas de Caf\u00e9\u00bb, una tertulia literaria que organizaba Marino Viguera todos los s\u00e1bados en el bar Giralda de la calle Mateos Gago, donde una de las discusiones habituales se centraba en el tema de las relaciones entre literatura, pensamiento, creaci\u00f3n art\u00edstica y compromiso literario, tal como recuerda De la Rosa (2005). En este sentido, el s\u00e1bado siguiente a los actos celebrados en Colliure, el 28 de febrero de 1959, la tertulia \u00abCharlas de Caf\u00e9\u00bb se dedic\u00f3 a homenajear a Antonio Machado con la participaci\u00f3n de Manuel Mantero, Mar\u00eda de los Reyes Fuentes, Julia Uceda&#8230; A este siguieron otros actos como la Fiesta de la Poes\u00eda, en la facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Sevilla; y algunos otros actos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En consonancia con la trayectoria de la poes\u00eda que se cultivaba por estos a\u00f1os, la poes\u00eda que se acertar\u00e1 a destacar de Machado es aquella que interrelaciona el poeta c\u00edvico y el hombre comprometido cre\u00e1ndose una visi\u00f3n amplia del Machado anterior (Olivio Jim\u00e9nez, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los autores que m\u00e1s trabajar\u00e1 a Machado a partir de entonces y a lo largo de toda la \u00e9poca es \u00c1ngel Gonz\u00e1lez, que dedicar\u00e1 varias obras a Machado como una <em>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em> (Ediciones J\u00facar, 1979), <em>Aproximaciones a Antonio Machado <\/em>(1982) y <em>Antonio Machado<\/em> (1999), del que dir\u00e1 sint\u00e9ticamente lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo hab\u00eda le\u00eddo mal a Antonio Machado\u00bb, confiesa \u00c1ngel Gonz\u00e1lez. \u00abComo mucha gente de mi generaci\u00f3n, hablaba mucho de \u00e9l sin sentir gran entusiasmo por su poes\u00eda. Las novedades estil\u00edsticas de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez nos impresionaban m\u00e1s, pero utiliz\u00e1bamos a Machado como figura por su significaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHace unos ocho a\u00f1os, me replante\u00e9 la lectura de Machado y qued\u00e9 asombrado del descubrimiento. Para m\u00ed es el \u00fanico escritor que crece en lecturas sucesivas. Creo que es el m\u00e1s importante del siglo XX, un cl\u00e1sico comparable a los del Siglo de Oro, cuya prosa es superior, en mi opini\u00f3n, a la de Ortega o Unamuno.\u00bb (Carrasco 1979: s.p.).<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que Gonz\u00e1lez se aleja de cierto snobismo machadiano interesado y profundiza en la ra\u00edz de su verdadera influencia analizando en esas obras citadas la po\u00e9tica de Machado que, evidentemente, va evolucionando desde esa \u201cafirmaci\u00f3n del yo\u201d (galer\u00edas del alma, retablo de los sue\u00f1os\u2026), la negaci\u00f3n del yo (afirmaci\u00f3n de \u201clos otros\u201d y la Historia), y, finalmente, la s\u00edntesis de ese yo y los otros en la primera persona del plural: nosotros, es decir, Antonio Machado, Juan de Mairena, Abel Mart\u00edn\u2026 En lo que ir\u00eda desde esa concepci\u00f3n de la subjetividad de ra\u00edz kantiana a otra m\u00e1s propia del siglo XX donde la alteridad y la otredad toman su escenario, pero sin olvidar la subjetividad remozada. Algo que ya hemos defendido para el Humanismo Solidario.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos olvidar la influencia machadiana en escritores como Aurora de Albornoz, Gloria Fuertes, Fernando Qui\u00f1ones, Francisco Brines, Carlos Sahag\u00fan, Eladio Caba\u00f1ero, Manuel Mantero, Mariano Rold\u00e1n, Aquilino Duque\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3.<\/strong> <strong>Los a\u00f1os 60. Desde la reivindicaci\u00f3n de Machado a la desaparici\u00f3n como poeta referencial en el bosque culturalista de los nov\u00edsimos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los poetas del 60 tuvieron un seguimiento dispar de la obra de Antonio Machado. Distinguir\u00eda dos periodos diferenciados entre aquellos que comienzan a escribir su obra a comienzos de los sesenta y los que se han dado en llamar Nov\u00edsimos. Los primeros, a los que hemos dedicado un amplio estudio en <em>Poetas del 60 (Una promoci\u00f3n entre par\u00e9ntesis) <\/em>(El Toro Celeste, 2015) donde se incluir\u00edan autores como Francisca Aguirre, F\u00e9lix Grande, Hilario Tundidor, Antonio Hern\u00e1ndez, Diego Jes\u00fas Jim\u00e9nez, Benito de Lucas\u2026 ; y los segundos, que comienzan a publicar fundamentalmente a partir de 1966 con <em>Arde el mar<\/em> de Pere Gimferrer.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros la figura de Antonio Machado sigue teniendo una gran trascendencia:<\/p>\n\n\n\n<p>En un ensayo de Jos\u00e9 Luis Esparcia, <em>Dos poetas del coraz\u00f3n<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>, dedicado a Carlos \u00c1lvarez y Antonio Hern\u00e1ndez, se afirma que los une una po\u00e9tica comprometida y a\u00f1ade: \u201cSu poes\u00eda es f\u00e1cil de entender pero tiene la altura l\u00edrica de los maestros que dominan el lenguaje. Y adem\u00e1s son expresiones con un mensaje \u00e9tico muy importante\u201d. Cualidades que los acercan a poetas como Antonio Machado, Miguel Hern\u00e1ndez, Lorca y Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez. Poetas, sin duda, al servicio del ideal humano. Lo que permite esa uni\u00f3n entre dos poetas como \u00c1lvarez y Hern\u00e1ndez que inicialmente no aparec\u00edan en muchos de los estudios iniciales sobre la promoci\u00f3n citada. (Morales Lomas y Tor\u00e9s, 2015: 55)<\/p>\n\n\n\n<p>Y la raz\u00f3n fundamental entendemos que se debe a ese \u00e1mbito rehumanizador que ofrece la literatura de estos escritores que vendr\u00e1 de la poes\u00eda impura de los a\u00f1os 30.<\/p>\n\n\n\n<p>H\u00e9ctor Carri\u00f3n en su obra <em>Poes\u00eda del 60. Cinco poetas prefer<\/em>entes (1990) hablaba de la influencia que sobre estos autores ejerc\u00eda Antonio Machado, adem\u00e1s de C\u00e9sar Vallejo, H\u00f6lderling, Dylan Thomas, Rimbaud, Claudio Rodr\u00edguez, Blas de Otero\u2026 F\u00e9lix Grande, por ejemplo, dirige sus influencias hacia Dostoievski, Antonio Machado, Lorca, C\u00e9sar Vallejo, Miguel Hern\u00e1ndez, Pablo Neruda, Pavese, Sartre, Luis Rosales, Onetti, y Cort\u00e1zar.<\/p>\n\n\n\n<p>De Machado toman su concepto de poes\u00eda como \u00abpalabra en el tiempo\u00bb o como \u00abhonda palpitaci\u00f3n del esp\u00edritu\u00bb. No solo el intimismo machadiano, tambi\u00e9n presente en Grande, sino tambi\u00e9n los referentes hist\u00f3ricos. Francisca Aguirre no es ajena a su amigo Luis Rosales y a Antonio Machado, herederos del tiempo, de esa existencia que poco a poco nos viste y desnuda jugando con nosotros en un c\u00edrculo terrenal e infernal.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos \u00c1lvarez desde su primer libro inicial, <em>Skrevet pa murene (Escrito en las paredes<\/em>) (1963), que se public\u00f3 en dan\u00e9s inicialmente, en la ciudad de Copenhague, tiene uno de los referentes de su poes\u00eda en Antonio Machado y el concepto de poes\u00eda en el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Benito de Lucas la importancia de Machado como poeta es fundamental como se aprecia en los estudios sobre el autor.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema del desarraigo, constante tambi\u00e9n en Diego Jes\u00fas Jim\u00e9nez&nbsp; y en Antonio Hern\u00e1ndez les llega directamente de escritores como Machado. En Hilario Tundidor la visi\u00f3n del poeta cercado y doliente, que se expresa desde la cercan\u00eda c\u00e1lida de la tierra, la rotura vital y se pregunta si mereci\u00f3 la pena vivir tiene una clara influencia de Antonio Machado que preside el esp\u00edritu que se adentra en ese mundo que sufre y calla, se derrumba o se edifica\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de esta d\u00e9cada de los 60, su figura pues permanecer\u00e1 completamente viva y se har\u00e1n continuos homenajes como el promovido en 1964, con motivo del 25 aniversario de su muerte, en Mosc\u00fa, Par\u00eds y Roma, organizado por el Partido Comunista.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1966 se ten\u00eda previsto hacer un acto en Baeza para inaugurar un busto del poeta pero fue prohibido por el gobierno. Un a\u00f1o despu\u00e9s Manuel Tu\u00f1\u00f3n de Lara publica <em>Antonio Machado, poeta del pueblo<\/em>: <em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La interpretaci\u00f3n marxista m\u00e1s elaborada e influyente de quien \u00abpas\u00f3 de ser el intelectual republicano peque\u00f1oburgu\u00e9s a ser el poeta y el escritor, ideol\u00f3gicamente hablando, de los que ganan su pan con el trabajo diario\u00bb, un \u00abejemplo de la palabra en el tiempo\u00bb, cuya \u00abpoes\u00eda y gran parte de su obra son, pues, dial\u00e9cticas\u00bb. Pero Machado no era patrimonio exclusivo de republicanos y comunistas: el anarquista Jos\u00e9 Mart\u00ednez asoci\u00f3 tambi\u00e9n a su prestigioso nombre la aventura editorial de Ruedo Ib\u00e9rico, instituyendo un \u00abPremio Antonio Machado\u00bb de novela y poes\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n, en 1962. El acto de presentaci\u00f3n, celebrado en el cementerio de Collioure el 22 de febrero, aniversario de la muerte del poeta, cont\u00f3 con una nutrida asistencia de exiliados, escritores (\u2026) &nbsp;Para entonces, sin embargo, la estela literaria de Machado hab\u00eda empezado a languidecer, paralelamente al agotamiento de la literatura social como est\u00e9tica y arma de combate contra el franquismo. Araceli Iravedra habla de \u00abmenguado vigor de los eventos conmemorativos\u00bb y de \u00abpaulatina desaparici\u00f3n de menciones po\u00e9ticas y gui\u00f1os intertextuales\u00bb, tan frecuentes hasta esos a\u00f1os, y lo achaca al desencanto de la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen (Mu\u00f1oz Soro y Garc\u00eda Hern\u00e1ndez, 2010: 156).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los Nov\u00edsimos muestran una mirada de recelo y de indiferencia hacia su obra, si acaso salvar\u00edan ese Machado simbolista de la primera \u00e9poca:<\/p>\n\n\n\n<p>Y el 1966 puede se\u00f1alarse como el del principio de una reacci\u00f3n a la cual no hay otro medio de calificar que de antimachadiana (aunque no, desde luego, general, como se habr\u00e1 de precisar) (\u2026) Y esa promoci\u00f3n emerge empe\u00f1ada en una ruptura radical con la tradici\u00f3n fuertemente \u00e9tica del pasado inmediato, y en la empresa de ensayar una escritura innovadora que pudiera hacer entroncar de nuevo la poes\u00eda espa\u00f1ola con los cauces de una modernidad que sent\u00edan de mucho tiempo atr\u00e1s abandonada. En ambos designios. Machado, con sus profundas preocupaciones humanistas y sus modos po\u00e9ticos externos (ciertamente m\u00e1s bien tradicionales), era un obst\u00e1culo. Con el objeto de denostar el moralismo de las generaciones anteriores (est\u00e9ticamente inoperantes a su juicio), los j\u00f3venes no vacilaron, en alg\u00fan momento de m\u00e1s aguda rebeld\u00eda, en calificar ese moralismo de \u00abposmachadiano\u00bb y aun de \u00abposcernudiano\u00bb. Tampoco es este el momento de valorar aqu\u00ed cu\u00e1nto pudo haber, cu\u00e1nto hay, de apresuramiento (la prisa, aun en el juicio: ese mal end\u00e9mico del siglo) en estas postulaciones; pero el hecho, exteriormente al menos, es por hoy incontrovertible (Olivio Jim\u00e9nez, 1975-1976: 874).<\/p>\n\n\n\n<p>A mayor abundamiento precisaba Jos\u00e9 Infante (1993: 251) que cuando en los a\u00f1os 70 alguien nombraba a Antonio Machado \u201cla indiferencia, si no el desprecio y el exabrupto, tomaban carta de naturaleza. A quien aquellos poetas biso\u00f1os y rebeldes reverenciaban era a su hermano, a don Manuel Machado, cuyo poema \u00abAdelfos\u00bb era el nuevo credo po\u00e9tico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco autores como Luis Antonio de Villena o Jaime Siles sintieron un especial afecto por la poes\u00eda de Machado y siguen reconociendo que es un poeta que no les entusiasma (Olivio Jim\u00e9nez y Morales, 2002), si bien se observa cierta evoluci\u00f3n desde un profundo rechazo inicial hacia una cierta aceptaci\u00f3n, acaso como consecuencia quiz\u00e1 de su tambi\u00e9n evoluci\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los m\u00e1s firmes defensores de Antonio Machado en este colectivo po\u00e9tico de los 70 fue Antonio Colinas, que reconoc\u00eda la validez universal de Machado y rechazaba el calificativo de provinciano y prosaico con que le tildaban algunos j\u00f3venes poetas de los 60.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ese rechazo y la p\u00e9rdida progresiva de esa fuerza que tuvo durante la posguerra y los a\u00f1os 50, se suceden los homenajes a Machado, como el celebrado con motivo del centenario de su nacimiento en 1975. En la \u00faltima semana de marzo de 1975, el <em>Spanish Cultural Institute <\/em>de Dubl\u00edn dependiente de la Embajada de Espa\u00f1a e Irlanda organiz\u00f3 un ciclo de conferencias sobre Antonio Machado. Julia Uceda particip\u00f3 en este homenaje con la conferencia \u00abLas Andaluc\u00edas de Antonio Machado\u00bb. El texto de esta intervenci\u00f3n se public\u00f3 en la revista <em>Cuadernos Hispanoamericanos <\/em>en su n\u00famero cu\u00e1druple 304\u2013307 (Uceda, 1975\/1976) dedicado a Antonio Machado. Este art\u00edculo de Julia Uceda ser\u00e1 referido m\u00e1s adelante cuando analicemos la contribuci\u00f3n cr\u00edtica de la autora.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de los que nos inici\u00e1bamos en la escritura de la poes\u00eda a finales de los 70 llegamos a Antonio Machado a trav\u00e9s del disco de Joan Manuel Serrat dedicado al poeta sevillano. Por lo que podemos hablar de un \u00abMachado de la Transici\u00f3n\u00bb, por ejemplo, en relaci\u00f3n con el <em>Homenaje a Manuel y Antonio Machado <\/em>que public\u00f3 en octubre de 1975 la revista <em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em>, dirigida por Jos\u00e9 Antonio Maravall.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4. La nueva mirada de los j\u00f3venes poetas en los a\u00f1os 80: Su recuperaci\u00f3n al calor de la rehumanizaci\u00f3n de un discurso po\u00e9tico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A finales de los 70 y principios de los 80 se puede hablar de nuevo de un restablecimiento de la figura de Machado, al hilo del nacimiento de una poes\u00eda m\u00e1s coloquial e intimista y el surgimiento de la <em>Otra sentimentalidad<\/em>, llamada tambi\u00e9n poes\u00eda de la experiencia: \u201cEn estas \u00faltimas d\u00e9cadas vamos a encontrar un nuevo y justo replanteamiento de la significaci\u00f3n po\u00e9tica de Antonio Machado, cuyos ecos ser\u00e1n hondos y frecuentes en la obra de estos j\u00f3venes autores\u201d (Olivio Jim\u00e9nez y Morales 2002: 283).<\/p>\n\n\n\n<p>La <em>teor\u00eda de la nueva sentimentalidad o el realismo sentimental<\/em> ser\u00eda as\u00ed explicitado tambi\u00e9n te\u00f3ricamente por Luis Garc\u00eda Montero con una gran fortaleza y con esta nueva teorizaci\u00f3n pretendi\u00f3 \u201creivindicar la intimidad como un territorio hist\u00f3rico, recuperar la mirada individual para la izquierda, sacar al realismo socialista de su irrealidad, poner en evidencia las contradicciones de la raz\u00f3n burguesa sin caer en el irracionalismo\u201d. A partir de su obra la intimidad es un hecho en s\u00ed mismo, construible desde presupuestos de izquierda. En los ochenta se urbaniza la historia del sentimiento y se declara como un principio humano. Lejos de las vanguardias y lejos del realismo social o del sucio (al que Garc\u00eda Montero llama \u00ab\u00e9pica existencialista de los retretes\u00bb) se propone, desde la normalidad de un \u00abchico de provincias\u00bb, construir uno de los grandes acontecimientos de finales de siglo: el realismo sentimental.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hecho produce, a mi modo de entender, un nuevo humanismo, en el que el ser humano alcanza la raz\u00f3n de ser desde el principio y en cuanto tal la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin reivindicar al ser humano previamente es muy dif\u00edcil poder reivindicar lo social.&nbsp; Y esta mentira en la que hab\u00eda ca\u00eddo lo kantiano, con la ruptura entre la esfera subjetiva y la objetiva (su binarismo aprior\u00edstico), se resuelve de golpe: el nudo gordiano se deshace mostrando su quimera. No se tratar\u00eda de un neorromanticismo aunque la componente rom\u00e1ntica existe, ni tampoco de un realismo tradicional sino algo inexplorado y diferente. Y para ello se debe acabar con la \u00abcultura del yo contra el sistema\u00bb y rescatar el pensamiento po\u00e9tico de Antonio Machado, Cernuda&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no olvidemos, adem\u00e1s, que se produce una l\u00ednea de continuidad ya reclamada por Antonio Machado en su <em>Juan de Mairena<\/em> para la poes\u00eda futura en esa sacralizaci\u00f3n del yo, pero desde una perspectiva ahora completamente novedosa. La apuesta de Antonio Machado a trav\u00e9s de Juan de Mairena es por una \u201cnueva sentimentalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el di\u00e1logo entre Meneses y Mairena afirma aquel que hay una crisis sentimental que afecta a la l\u00edrica. Y el poeta se canta a s\u00ed mismo porque no encuentra tema de \u201ccomuni\u00f3n cordial, de verdadero sentimiento\u201d. Al caer la ideolog\u00eda rom\u00e1ntica esa visi\u00f3n del sentimiento se viene abajo. Y por eso Meneses le dice:<\/p>\n\n\n\n<p>Una nueva poes\u00eda supone una nueva sentimentalidad, y \u00e9sta , a su vez, nuevos valores. Un himno patri\u00f3tico nos conmueve a condici\u00f3n de que la patria sea para nosotros algo valioso; en caso contrario, ese himno nos parecer\u00e1 vac\u00edo, falso, trivial o rampl\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda Machado que \u201ccambian los sentimientos, no la sensibilidad. Y cambian aquellos por la quiebra de valores viejos y nacimiento de nuevos\u201d. Pero el Machado que pervive ahora no es el de los 50. Sus motivaciones son diferentes a las del momento hist\u00f3rico que vivi\u00f3 don Antonio y a las posteriores, y lo entendemos m\u00e1s como un escritor que marca con su actitud vital y su poes\u00eda sentimental un momento hist\u00f3rico que permitir\u00e1 la cercan\u00eda de ese sentimiento del yo po\u00e9tico al otro y una expresividad cercana aunque sin llegar a los resortes intelectuales o filos\u00f3ficos, incluso metaf\u00edsicos del escritor sevillano, pero s\u00ed es una poes\u00eda donde se abandona el solipsismo individualista de ese yo burgu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>5. Machado hoy: la mirada de los poetas \u00faltimos. La poes\u00eda cr\u00edtica m\u00e1s reciente y Machado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente durante la d\u00e9cada de este siglo XXI se siguen promoviendo actos y publicando obras donde se reivindica la figura de Antonio Machado. Ya hac\u00edamos referencia a mi libro <em>Po\u00e9tica machadiana en tiempos convulsos. Machado durante la Rep\u00fablica y la Guerra Civil<\/em> (2017) pero tambi\u00e9n contin\u00faan las conmemoraciones y el recordatorio de Machado durante las \u00faltimas d\u00e9cadas de este siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos citar el Congreso Internacional sobre Antonio Machado celebrado en Segovia en 2002. Otro significativo es el celebrado en Soria: \u00abCongreso Internacional. Antonio Machado. So\u00f1ando Caminos\u00bb, que se celebr\u00f3 del 19 al 22 de septiembre del 2007.&nbsp; En 2012, con motivo del centenario de la llegada de Machado a Baeza en 1912 se celebr\u00f3 en la sede de la Unia un congreso conmemorativo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En la poes\u00eda actual la l\u00edrica de Antonio Machado sigue ocupando, por tanto, un escenario propicio, al menos en dos discursos po\u00e9ticos de las \u00faltimas d\u00e9cadas: el HUMANISMO SOLIDARIO y la POES\u00cdA ANTE LA INCERTIDUMBRE.<\/p>\n\n\n\n<p>El Humanismo solidario parte de algunas ideas que han hecho de la poes\u00eda de Antonio Machado un engarce perfecto para lo que se avecina en el siglo XXI en torno a conceptos como alteridad y otredad, la hermen\u00e9utica del sujeto y el solipsismo, la interpretaci\u00f3n de la recepci\u00f3n de la obra po\u00e9tica, el nuevo modelo de \u00e9tica y compromiso en la obra literaria, las relaciones entre el objeto literario y el sujeto\u2026 Toda una serie de din\u00e1micas expresivas y de interpretaci\u00f3n que condicionan la obra contempor\u00e1nea. En este sentido los seguidores del Humanismo Solidario (recientemente en la Universidad de Granada, en el mes de diciembre de 2016, se celebr\u00f3 un congreso donde se analizaba esta situaci\u00f3n) dec\u00edan, entre otras cosas que parece que cada vez existen menos dudas de que el comienzo del siglo XXI debe ser una buena \u00e9poca para retomar la esencia de lo humano en el discurso literario y analizar en profundidad nuestra realidad para tratar de transformarla y, si no es posible, evitar que nos impongan un modelo de inexistencia que nace para la destrucci\u00f3n de esa humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta supuesta visi\u00f3n apocal\u00edptica nace de muchas advertencias que incluso hab\u00edan sido esbozadas a mediados de la pasada centuria por pensadores y fil\u00f3sofos reconocidos desde diversos \u00e1mbitos. En algunas ocasiones como constataci\u00f3n de las tragedias vividas durante las dos grandes guerras mundiales pero, sobre todo, ante la exaltaci\u00f3n de \u201clo cient\u00edfico\u201d como \u00fanica estructura de pensamiento, con la enajenaci\u00f3n de todo el discurso humano, y de la instauraci\u00f3n de poderes econ\u00f3micos en el \u00e1mbito mundial como \u201cestructuras\u201d que aspiran al dominio, el poder por el poder (<em>la tautolog\u00eda desp\u00f3tica<\/em>), y a instaurar el pensamiento \u00fanico que les facilite su dominio absoluto.<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una amenaza para la supervivencia del concepto humano que hemos ido construyendo desde la noche de los tiempos. Y el paso del ser humano del \u201cestar ah\u00ed\u201d (<em>dasein,<\/em> en sentido heideggeriano), al no ser ni estar. Se percibe que los valores que nacieron hace siglos no tienen ya vigencia y la deserci\u00f3n de la \u00e9tica y la moral se extienden como un c\u00e1ncer que va corroyendo la sociedad. Se han eliminado los valores human\u00edsticos, sus referentes emocionales, y se est\u00e1 construyendo un nuevo concepto de la existencia donde el discurso humanista ya no tiene vigencia. La ausencia de capacidad de reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre esa realidad en la que estamos inmersos se toma como una novedad en ese camino hacia un atroz nihilismo en el que, como dec\u00eda Lyotard (1986: 86), \u201cel Estado y\/o la empresa abandona el relato de legitimaci\u00f3n idealista o humanista para legitimar el nuevo objetivo: en la discusi\u00f3n de los socios capitalistas de hoy en d\u00eda, el \u00fanico objetivo es el poder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas ocasiones los fil\u00f3sofos de mediados de siglo advert\u00edan sobre las consecuencias de este modelo que ve\u00eda en el desarrollo cient\u00edfico descontrolado como un peligro inminente. Heidegger fue uno de los que primero lo advirti\u00f3, pero tambi\u00e9n Habermas (1986) cuando diagnosticaba sobre la conversi\u00f3n de la ciencia y la tecnolog\u00eda en una \u00abideolog\u00eda\u00bb y su penetraci\u00f3n en las instituciones, creando as\u00ed pa\u00edses gobernados por principios estrictamente racionales o cient\u00edficos que rechazan los valores human\u00edsticos o morales porque estos no son constatables o demostrables cient\u00edficamente. Lo que nos lleva a hablar de un \u201c<em>sujeto atrofiado<\/em>\u201d que nace para el pensamiento \u00fanico y la alienaci\u00f3n racionalista, adoctrinado en lo unidimensional, nacido a partir de los fen\u00f3menos globalizadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ante esta situaci\u00f3n la poes\u00eda, como palabra, como pensamiento, como estructura organizada del lenguaje que aspira a observar esa realidad y a ser un sujeto \u00fanico y personal con ella, no puede permanecer ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esta centuria hay escritores que han abordado esta soledad del ser humano ante el medio hostil y ofrecen respuestas que permiten crear instrumentos para la comunicaci\u00f3n y el conocimiento (nunca t\u00e9rminos excluyentes) de la misma de modo que el camino resulte m\u00e1s llevadero. Nos referimos, claro est\u00e1, a los seguidores de HUMANISMO SOLIDARIO.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan Mairena, uno de los <em>alter ego<\/em> de Antonio Machado, defend\u00eda el sentimiento aplicado a la l\u00edrica, y ya desde una fecha tan temprana como 1917, lo defin\u00eda no como una elaboraci\u00f3n propia del sujeto individual, de ese yo en contacto con el mundo externo, sino que exist\u00eda siempre en \u00e9l una elaboraci\u00f3n del T\u00da, es decir, de otros sujetos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>La f\u00f3rmula que postula Machado es mucho m\u00e1s compleja que lo que habitualmente supone el com\u00fan de los mortales. No existe esa simplificaci\u00f3n de considerar el sentimiento como \u00abmi coraz\u00f3n frente al paisaje\u00bb y el uso del lenguaje para comunicar a mi pr\u00f3jimo esa sensaci\u00f3n sino que hay mucho m\u00e1s, nada m\u00e1s y nada menos que los otros, \u00abesos\u00bb que no hab\u00edan contado <em>ab initio<\/em> en su elaboraci\u00f3n y desde la teor\u00eda de la recepci\u00f3n adquirir\u00e1 una presencia. Dice Machado (1989: 1310):<\/p>\n\n\n\n<p>Mi coraz\u00f3n, enfrente, del paisaje, apenas ser\u00eda capaz de sentir el terror c\u00f3smico, porque aun este sentimiento elemental -necesita, para producirse, la congoja de otros corazones enteleridos en medio de la naturaleza no comprendida. Mi sentimiento ante el mundo &#8216;exterior, -que aqu\u00ed llamo paisaje, no surge sin una atm\u00f3sfera cordial. Mi sentimiento no es, en suma, exclusivamente m\u00edo, sino m\u00e1s bien NUESTRO. Es una visi\u00f3n del sentimiento de ra\u00edz c\u00edvica, fraternal y emp\u00e1tica que nos permite hablar ya en Machado de un profundo humanismo solidario en su l\u00edrica, por cuanto el objeto sentimiento, que habitualmente el poeta lo entiende como algo personal e intransferible, en la l\u00edrica de Machado adquiere un valor \u00abcolegiado, ecum\u00e9nico\u00bb, se amplifica y pierde su dimensi\u00f3n individual. El sentimiento del poeta no es un estado de \u00e1nimo personal sino colectivo. El placer o el dolor que posee ante su visi\u00f3n del mundo y la realidad que hay en su entorno el poeta lo posee tanto en cuanto forma parte de una comunidad, de una sociedad, de una humanidad: es un sentimiento NUESTRO.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> V\u00e9ase Barral, Carlos (1982).<em> Los a\u00f1os sin excusa, Memorias II<\/em>. Madrid: Alianza; Iravedra, Araceli (2009). \u201cLos poetas de Colliure bajo el signo de Colliure\u201d, en <em>Campo de Agramante. Revista de Literatura<\/em>, 11, 7\u201322; Iravedra, Araceli (2009). \u201cCuando de aquello tambi\u00e9n hac\u00eda veinte a\u00f1os\u201d. <em>\u00cdnsula<\/em>, 745\u2013746, 2\u20136; Riera, Carmen<em> <\/em>(1988).<em> La Escuela de Barcelona<\/em>. Barcelona: Anagrama; Valente, Jos\u00e9 \u00c1ngel (1971). <em>Las palabras de la tribu<\/em>. Madrid: Siglo XXI de Espa\u00f1a, 102\u2013108).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esparcia, Jos\u00e9 Luis: <em>Dos poetas del coraz\u00f3n<\/em>. <em>Carlos \u00c1lvarez y Antonio Hern\u00e1ndez<\/em>, Editorial Adeshoras, Madrid, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2024 y 2025 marcan el 150 aniversario del nacimiento de los hermanos Machado Ruiz. 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