{"id":5284,"date":"2025-01-15T09:10:00","date_gmt":"2025-01-15T09:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=5284"},"modified":"2025-01-19T16:04:42","modified_gmt":"2025-01-19T16:04:42","slug":"malevolencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/01\/15\/malevolencia\/","title":{"rendered":"Malevolencia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"828\" height=\"578\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-50.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-5285\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-50.png 828w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-50-300x209.png 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-50-150x105.png 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/image-50-768x536.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 828px) 100vw, 828px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hace alg\u00fan tiempo, mientras escrib\u00eda un art\u00edculo sobre la diferencia entre la guillotina y las formas actuales de cumplimiento de la pena de muerte, recib\u00ed de mi amigo Mariano el consejo bibliogr\u00e1fico m\u00e1s acertado que hubiera podido encontrar. Se trataba de un breve relato de Kafka titulado<em> En la colonia penitenciaria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Kafka escribi\u00f3 este relato en el verano del terrible a\u00f1o 1914, en los inicios de la Guerra mundial y justo cuando se estaban reclutando j\u00f3venes austriacos para la contienda. Franz, aparentemente al margen del acontecer y sumergido en la tristeza por la separaci\u00f3n de Felice, registraba sin embargo la inquietud latente de algunos de sus coet\u00e1neos no enfervorecidos por la guerra y la defensa de la patria. Lo hac\u00eda de manera peculiar en las p\u00e1ginas de su diario. En una anotaci\u00f3n de 6 de agosto de 1914 se lee:<\/p>\n\n\n\n<p>En m\u00ed mismo no descubro m\u00e1s que mezquindad, indecisi\u00f3n y odio contra los combatientes, a los que apasionadamente les deseo todo el mal posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s adelante:<\/p>\n\n\n\n<p>Desfile patri\u00f3tico. Discurso del alcalde. Luego desaparece, vuelve a asomar, y la exclamaci\u00f3n en alem\u00e1n: \u201c\u00a1Viva nuestro amado monarca, viva!\u201d Y yo all\u00ed de pie, con mi mirada maligna.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando escrib\u00eda esta dram\u00e1tica reflexi\u00f3n sobre la confrontaci\u00f3n del hombre con la muerte, apenas hab\u00edan pasado dos meses desde que comenzara <em>El proceso<\/em>. Esta era la situaci\u00f3n en la que redact\u00f3 <em>En la colonia penitenciaria. <\/em>Quiz\u00e1 por eso, al car\u00e1cter dram\u00e1tico une un modo extraordinario y descarnado de tratar el car\u00e1cter irracional de la ley. Ley no s\u00f3lo como letra, sino como letra inscrita en el cuerpo, como deuda simb\u00f3lica, o como roturada en lo real en este caso.<\/p>\n\n\n\n<p>El acto narrado: la ejecuci\u00f3n de un soldado que contravino la orden de permanecer vigilante frente a la puerta de un oficial. El motivo no justifica ning\u00fan rigor, pues dicha vigilancia se sostiene en la aburrida rutina y no en el peligro. Pero la ejecuci\u00f3n que sanciona esta negligencia no es aqu\u00ed el simple cumplimiento de una voluntad arbitraria. La ley est\u00e1 presente y hace nudo con el goce y la muerte. Y en este anudamiento se sugieren los l\u00edmites de la guerra como mandato de muerte y p\u00e9rdida absoluta del suelo moral. La irracionalidad no aboca a lo inefable, se despliega como una forma absurda de la racionalidad. La falta de<em> resistencia<\/em> humana deja manos libres al goce depredador de una ley que marcha sola.<\/p>\n\n\n\n<p>En la aplicaci\u00f3n de este dictado, una maquinaria (<em>ein eigent\u00fcmlicher Apparat<\/em>) engulle los cuerpos, los disecciona, los analiza, los intercambia, los reduce a cuerpos abstractos sin savia vital para acabar con ellos e intentar la supresi\u00f3n de todo rasgo de individuaci\u00f3n en la memoria de los otros. Los cuerpos al expirar abandonan su materialidad hist\u00f3rica para convertirse en signos de un dictado legal que, en su cumplimiento, gira y gira sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema del absurdo no es aqu\u00ed antojo literario, sino premonici\u00f3n perspicaz de la guerra. Cuando escribi\u00f3 el autor este relato, la violencia palpitaba en carne viva. Los ideales patri\u00f3ticos iban cobrando su deuda. Contra su simpleza, la vida sufr\u00eda heridas y la literatura mitigaba la ausencia de remedio. En su aparente distanciamiento, Kafka recoge esta inquietud para mezclar el tiempo milimetrado del sufrimiento, la minuciosidad del goce m\u00f3rbido y la sucesi\u00f3n vertiginosa de la trama urdida.<\/p>\n\n\n\n<p>Un reci\u00e9n llegado, el \u201cViajero-explorador\u201d \u2015 invitado circunstancialen la colonia\u2015 es arrastrado hacia la encrucijada de una decisi\u00f3n l\u00edmite. De un lado, la civilizaci\u00f3n lo fuerza a tomar partido por la eliminaci\u00f3n del tipo de ejecuci\u00f3n (l\u00edneas abajo, descrita). Sin embargo, el compromiso no es tanto por el da\u00f1o infringido cuanto por evitar el espect\u00e1culo ostentoso del dispositivo. Una fuerza se contrapone a este llamado hip\u00f3crita contra la violencia; es el <em>pathos<\/em> alcanzado por la s\u00faplica resignada y por las explicaciones llenas de sentimentalidad del verdugo, el \u201cOficial\u201d. Esta sentimentalidad empuja al \u201cViajero explorador\u00bb hacia una mayor comprensi\u00f3n \u2015casi complicidad\u2015 de los ideales de \u00e9ste consecuente cumplidor de la ley.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cViajero\u201d \u2015juez sin nombre en el relato\u2015, observador imparcial de un territorio absurdo localizado en una isla del Tr\u00f3pico, encuentra ante s\u00ed una <em>colonia penitenciaria<\/em> regida por un despotismo fr\u00edo y calculado. Una tradici\u00f3n instaurada por un viejo \u201cCapit\u00e1n\u201d que dej\u00f3 su particular legado. El cumplimiento de ese mandato impone un ejercicio brutal, aunque no exento de una compasi\u00f3n humana y sin sentido a la vez. Y el \u201cOficial\u201d ha prestado cuerpo a esa voz. Mientras tanto, la metr\u00f3polis, lejana e indolente, se queja con la boca peque\u00f1a y s\u00f3lo pretende que no le salpique la sangre de los ajusticiados.<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo \u201cCapit\u00e1n\u201d dej\u00f3 al morir su peculiar herencia: una m\u00e1quina capaz de ejecutar a los reos de una manera espectacular y terrible. La m\u00e1quina en cuesti\u00f3n posee un sofisticado mecanismo y requiere para su manejo una destreza fuera de lo com\u00fan. Sorprende en ella la fina calibraci\u00f3n de sus piezas y la precisi\u00f3n con que ha sido dise\u00f1ada para hacer las marcas y roturar el cuerpo. La precisi\u00f3n llega al punto de convertir un brocado de graf\u00edas talladas <em>\u2015<\/em>un repertorio de sentencias morales<em>\u2015<\/em> en profundas heridas tatuadas. Y en acontecer irremisible y absurdo, por ellas se desangra el desgraciado suplicante. Pero todo est\u00e1 previsto. El reo no puede hacer o\u00edr su queja por estar amordazado. La vida sin voz, con mordaza de algod\u00f3n, muere muda mil\u00edmetro a mil\u00edmetro.<\/p>\n\n\n\n<p>Este aparato dispone de dos partes bien diferenciadas en su dise\u00f1o; una fija, sobre la que reposa el infeliz privado de todo movimiento, y otra m\u00f3vil y bien activa que, provista de una rostra en conexi\u00f3n con una plantilla de gr\u00e1ficos, baja lentamente hacia su cuerpo. Al llegar la rostra a \u00e9ste, inscribe en \u00e9l todo el repertorio de sentencias grabado en la plantilla,en realidad s\u00f3lo una frase: \u201c\u00a1Se justo!\u201d (<em>Sei gerecht!).<\/em> Cuando el dorso del cuerpo est\u00e1 ya \u201cescrito\u201d, un mecanismo lo hace girar para concluir por la otra cara el dictado.<\/p>\n\n\n\n<p>El dispositivo fascina de tal modo a este oficial heredero, que consagra toda su vida a la compleja tarea de hacer funcionar tan maravilloso ingenio. El fiel cumplidor mima sus resortes, los limpia, los pule, y evoca en ese ejercicio el espectro de su mentor. Siempre prepara cuidadosamente las plantillas de inscripciones, y con una constancia digna de elogio, busca d\u00eda tras d\u00eda reos, inocentes o no, para saciar aquellas fauces de acero y lenguaje. Naturalmente siguiendo el m\u00e1s puro estilo kafkiano sin que los ajusticiados \u2015como aquellos reclutas austriacos\u2015 tengan previamente conciencia alguna de su delito ni del destino que les espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de estos reos, cuyo silencio constituye el n\u00facleo del relato, sufrir\u00e1 el ataque salvaje de la m\u00e1quina en presencia del \u201cViajero\u201d. La s\u00f3rdida violencia avanza precisa y silenciosa. El \u201cOficial\u201d explica detenidamente al \u201cViajero\u201d todo el prodigio t\u00e9cnico aplicado a la justicia. La fascinaci\u00f3n por la eficiencia t\u00e9cnica obstruye toda reflexi\u00f3n. Por su parte, el reci\u00e9n llegado de la metr\u00f3poli va inici\u00e1ndose en la complejidad de un mundo moral en el que la eficacia est\u00e1 por encima de cualquier otro valor. El \u201cViajero\u201d se da cuenta que ha llegado demasiado lejos y que, su mala y vieja conciencia humanitaria, gravita sobre la escena. La m\u00e1quina va a devorar a su v\u00edctima. Las agujas ya han llegado a la carne y los monstruosos dientes se disponen a morder de nuevo el cuerpo. Este cuerpo silenciado, carne y sangre de sacrificio, se va a convertir a su muerte en gloriosa superficie de inscripci\u00f3n para el mandato del espectro del \u201cCapit\u00e1n\u201d. Pero el tiempo que marca el reloj del destino se detiene, y ya es demasiado tarde para todos. La mala conciencia no quiere m\u00e1s sangre porque brilla demasiado y no permite el limpio olvido, y el \u201cExplorador\u201d as\u00ed lo hace saber. Ante este ultim\u00e1tum, el \u201cOficial\u201d ha comprendido por fin que su ritual no podr\u00e1 volver a cumplirse, y por ende, que su vida ya no posee sentido alguno. La insignificancia de su vida se ha equiparado con la del reo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un gesto de coherencia pasmosa, vemos al \u201cOficial\u201d liberar al condenado y precipitarse \u00e9l mismo a las fauces de la m\u00e1quina sangrienta. Herencia y heredero sucumben como animales remotos en un abrazo de sangre y acero. El cuerpo despedazado de uno y las piezas descalibradas y rotas de la otra dejan atr\u00e1s su peculiar eticidad, para presentar al lector un primer plano de la victoria de la metr\u00f3poli y su no querer saber nada de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Les aseguro, que acab\u00e9 la lectura de este relato con tal sensaci\u00f3n de desasosiego, que hube de ponerme a escribir r\u00e1pidamente para aliviar mi inquietud. Algunas de las notas quedaron archivadas, otras se las envi\u00e9 a mi amigo en respuesta a su recomendaci\u00f3n. Aquel a\u00f1o, el d\u00eda 12 de noviembre, un convicto espa\u00f1ol, Miguel Flores, fue ejecutado en EEUU por inyecci\u00f3n letal en el penal The Walls. En la madrugada de aquel d\u00eda del a\u00f1o 2000, el capell\u00e1n de la \u201cCasa de la Muerte\u201d entr\u00f3 en la celda del reo. Fue su \u00faltimo contacto con la vida. El religioso, siempre habl\u00e1ndole en ingl\u00e9s y nunca en su lengua materna, le dijo: \u201cY t\u00fa, tranquilo, t\u00fa ya sabes que estar\u00e9 dentro a tu lado, y cuando notes que alguien te toca la pierna, ya sabes que soy yo. Tranquilo, Miguel, es r\u00e1pido. A todos les gusta que le toque la pierna, eso ayuda.\u201d Luego se retir\u00f3 sonriente y a una pregunta de un periodista espa\u00f1ol, Ignacio Carri\u00f3n, interesado en el proceso m\u00e1s all\u00e1 de lo habitual, respondi\u00f3: \u201cMucho, mucho trabajo. La semana pr\u00f3xima ser\u00e1 mucho peor. Tenemos tres o cuatro, no me acuerdo. Al que iban a ejecutar ayer, por cierto un amigo de Miguel, lo aplazaron, pero ya tiene fecha para enero. Creo que Miguel se acaba esta tarde.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s Trump amenaza con imponer la pena de muerte en todo el terrritorio. Es curioso que el relato despiadado de Kafka presente una sensibilidad mayor, incluso en el personaje que encarna el horror m\u00e1s tr\u00e1gico. El \u201cOficial\u201d da muestras de profesionalidad y no se interesa por lo humano del reo, sino por lo que en su cuerpo puede inscribir para exorcizar la muerte, pero al menos no hay tedio ni cinismo en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El parte oficial de la ejecuci\u00f3n de Miguel parece la copia del anuncio de un espect\u00e1culo, y hace gala de una siniestra pulcritud y neutralidad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c06.04: se le saca de la celda.<\/p>\n\n\n\n<p>06.06: Amarrado a la camilla.<\/p>\n\n\n\n<p>06.07: Inyecci\u00f3n en el brazo derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>06.08: Inyecci\u00f3n en el brazo izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p>06.14: Pronuncia sus \u00faltimas palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>06.15: Dosis letal en ambos brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>06.17: Concluye la dosis letal.<\/p>\n\n\n\n<p>06.22: Se le declara muerto.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Al cinismo, Trump \u2015en los albores de su reinado\u2015 parece querer a\u00f1adir el triunfo de la malevolencia. Los justos no deben ser neutros, ni siquiera a la manera del \u201cOficial\u201d o del responsable de la \u201csoluci\u00f3n final\u201d Adolf Eichmann, deben ser verdugos pasionales, deben desatar toda la barbarie que llevan dentro, liberar las pulsiones m\u00e1s at\u00e1vicas y arrancar de ra\u00edz el mal. O dicho de otro modo, deben gozar como psic\u00f3patas, pues es el reino de \u201clos nuestros\u201d, de \u201clos nacionales\u201d, el reino de los justos. S\u00f3lo ellos gozar\u00e1n de este sacrificio siempre ajeno, y ser\u00e1n comprendidos por sus c\u00f3mplices y secuaces. Antes de su toma de posesi\u00f3n, Trump ya esparce su veneno: \u201cTan pronto como tome posesi\u00f3n, ordenar\u00e9 al Departamento de Justicia que aplique vigorosamente la pena de muerte para proteger a las familias y ni\u00f1os estadounidenses de violadores, asesinos y monstruos violentos. \u00a1Seremos una Naci\u00f3n de Ley y Orden nuevamente!\u201d<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Todo un ejercicio de cinismo, malevolencia y olvido de la muerte. Y lo peor es que est\u00e1 creando escuela.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> CNN, declaraciones recogidas por Aaron Pellish el 24 de diciembre de 2024.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace alg\u00fan tiempo, mientras escrib\u00eda un art\u00edculo sobre la diferencia entre la guillotina y las &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Malevolencia\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2025\/01\/15\/malevolencia\/#more-5284\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Malevolencia\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-5284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-palabras","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.3 - 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