{"id":3972,"date":"2024-01-09T10:20:00","date_gmt":"2024-01-09T10:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=3972"},"modified":"2025-07-22T22:23:33","modified_gmt":"2025-07-22T20:23:33","slug":"las-cosas-que-hemos-visto-con-mariano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2024\/01\/09\/las-cosas-que-hemos-visto-con-mariano\/","title":{"rendered":"Las cosas que hemos visto con Mariano"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El 9 de enero de 2023 falleci\u00f3 el mentor de esta revista, Mariano Maresca Garc\u00eda-Esteller. Sus amigos nos reunimos en abril del a\u00f1o pasado en La Tertulia, uno de sus lugares preferidos, para rendirle homenaje. Esto se dijo y aqu\u00ed se re\u00fane, cuando se cumple un a\u00f1o.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large img-piezas\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/homenaje-mariano-tertulia-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4038\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-724x1024.jpg 724w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-212x300.jpg 212w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-106x150.jpg 106w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-768x1086.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/homenaje-mariano-tertulia-scaled.jpg 1414w\" sizes=\"auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Un recuerdo de Mariano Maresca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mariano ten\u00eda en alto grado una virtud que solo es accesible a quienes son a la vez inteligentes y generosos: esa virtud era el talento para descubrir y alentar las mejores capacidades de otros. Su herramienta intelectual preferida era el entusiasmo. Se entusiasmaba por un libro, un autor, una canci\u00f3n, una pel\u00edcula, un grupo de m\u00fasica, y de manera inmediata se convert\u00eda en propagandista y hasta en militante. \u00c9l sab\u00eda que es preferible pecar por entusiasmo que por mezquindad. Por ese motivo, aparte de por su cultura formidable, era un profesor excelente, seg\u00fan me ha contado un alumno suyo que es muy cercano para m\u00ed. Mariano ten\u00eda madera de editor, de director de revista seria y ambiciosa, papeles en los que pod\u00eda ejercer de manera pr\u00e1ctica su capacidad de entusiasmo, de cr\u00edtica volcada en la celebraci\u00f3n de lo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo le debo, entre muchos otros descubrimientos, el de Kurt Weill y el de Bola de Nieve: lo distinto de esos dos nombres da una idea de la amplitud de los intereses y la curiosidad de Mariano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n le debo la primera de todas las grandes alegr\u00edas literarias de mi vida. Una ma\u00f1ana, quiz\u00e1s en mayo, en 1985, Mariano se present\u00f3 sin aliento en mi oficina, que estaba en la \u00faltima planta del ayuntamiento en la plaza del Carmen y no ten\u00eda ascensor, y me dijo que acababa de llamarlo Pere Gimferrer, a quien \u00e9l, sin decirme nada, le hab\u00eda regalado una semana antes un ejemplar de mi primer libro, \u00abEl robinson urbano\u00bb, aprovechando una visita de Gimferrer a la ciudad. Y Gimferrer lo hab\u00eda llamado para decirle que acababa de leer el libro, y para preguntarle si su autor desconocido hab\u00eda escrito algo m\u00e1s, si ten\u00eda alguna novela. De pie frente a m\u00ed, recobrando con dificultad el aliento, Mariano me miraba con un brillo de alegr\u00eda en sus ojos muy claros. Yo estaba justo entonces terminando mi primera novela, procurando olvidarme, para evitar el des\u00e1nimo, de que no conoc\u00eda a nadie en el mundo literario o editorial fuera de Granada. \u00abTienes que terminarla cuanto antes y que mand\u00e1rsela a Gimferrer en Seix Barral\u00bb, me dijo. A Mariano yo le hab\u00eda hablado de esa novela, pero no le hab\u00eda ense\u00f1ado ni una p\u00e1gina. Cuando por fin la termin\u00e9 \u00e9l fue uno de sus primeros lectores, antes de enviarla a Gimferrer. Nada de lo que vino despu\u00e9s para m\u00ed hubiera sucedido sin aquella primera alegr\u00eda que vino a darme Mariano Maresca, subiendo a pie los tres pisos hacia aquella oficina en la que iba a quedarme bastante menos tiempo de lo que imaginaba.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"580\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/mariano-y-amigos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4040\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-300x170.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-150x85.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-768x435.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Sigo hablando con Mariano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que fue en 1979 cuando tuve la suerte de empezar a trabajar en la librer\u00eda Teor\u00eda. Juan Manuel Azpitarte, despu\u00e9s de dejar el Departamento de Literatura en la Facultad, abri\u00f3 una librer\u00eda que tard\u00f3 poco en convertirse en un punto de referencia. Me contrat\u00f3 como ni\u00f1o de los recados y como dependiente. Iba yo en su moto a recoger env\u00edos editoriales a las oficinas de correos y despachaba libros a una clientela universitaria con la que se pod\u00edan compartir las inquietudes y las conversaciones. A mi madre le gust\u00f3 poco que yo pidiera el trabajo, la gente iba a sospechar que necesitaba dinero para seguir estudiando. Pero la verdad es que ese tipo de sospechas ya no me importaban y, adem\u00e1s, lo que menos buscaba en la librer\u00eda era el sueldo, aunque me permiti\u00f3 ampliar mucho mi biblioteca de ensayos pol\u00edticos y obras literarias. Lo que de verdad me gustaba era la gente que iba a Teor\u00eda, profesores, artistas, poetas, nuevos amigos con los que hablar de libros, tomar cervezas a mediod\u00eda o copas por la noche, en un local que se abri\u00f3 muy cerca, La Tertulia, y que se convirti\u00f3 pronto en un centro decisivo de la cultura y la pol\u00edtica democr\u00e1tica de Granada. A veces las ciudades tienen suerte, se escriben a s\u00ed mismas, se definen con la apertura de una librer\u00eda o un bar de copas.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed entabl\u00e9 amistad con mi maestro Juan Carlos Rodr\u00edguez, uno de los historiadores m\u00e1s importantes de la literatura espa\u00f1ola a la hora de entender lo que significaron Garcilaso, San Juan de la Cruz, Morat\u00edn o Antonio Machado. All\u00ed conoc\u00ed al ni\u00f1o pintor, Juan Vida, que dej\u00f3 muy pronto de ser ni\u00f1o para ense\u00f1arnos en sus cuadros c\u00f3mo las abstracciones te\u00f3ricas se encarnan en una realidad figurativa de carne y hueso. Y all\u00ed conoc\u00ed a Mariano Maresca, un profesor de Filosof\u00eda del Derecho capaz de explicarnos el sentido de una \u00f3pera, el verdadero significado de una pel\u00edcula, la importancia de un grupo de teatro independiente o los entresijos de la voz de Leopoldo Alas en <em>La Regenta<\/em>. Juan Manuel, Juan Carlos, Juan, Mariano, hablo de amigos \u00edntimos, en los que la Teor\u00eda se convirti\u00f3 en realidad, un abrazo de carne y hueso. A Juan Carlos le gustaba se\u00f1alar el odio que cualquier pensamiento reaccionario siente por la teor\u00eda, pues prefiere las simplificaciones sin conflicto porque parecen pr\u00e1cticas, pero se diluyen como el agua. La teor\u00eda es decisiva cuando sabe tomar cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo a Mariano Maresca como un ser muy inteligente y como un sentimental que sab\u00eda establecer con firmeza el significado de la palabra <em>nosotros<\/em>. No es sencillo ser al mismo tiempo inteligente y sentimental. Por eso Mariano era tambi\u00e9n dif\u00edcil y precavido con los <em>otros<\/em>. Fue para m\u00ed el protagonista de una historia que tuvo que ver con la C\u00e9lula Gramsci, la agrupaci\u00f3n del Partido Comunista de Granada en la que se reunieron los militantes y compa\u00f1eros de viaje dedicados a la cultura. La reorganizaci\u00f3n del Partido por territorios m\u00e1s que por trabajos desmembr\u00f3 la c\u00e9lula y una parte de la complicidad pol\u00edtica de la cultura granadina. Pero hubo personas que siguieron encarnando ese compromiso, y Mariano fue una de ellas, una de las m\u00e1s cercanas en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser precavido no supon\u00eda para \u00e9l ser prudente en sus comportamientos privados, sino detenerse a analizar los que se escond\u00eda detr\u00e1s de un pensamiento p\u00fablico. Y eso le obligaba a situarse un paso por delante. Nunca podr\u00e9 agradecerle lo suficiente que me presentara a Pier Paolo Pasolini, el cineasta y el poeta autor de <em>Las cenizas de Gramsci<\/em>. M\u00e1s que un orgulloso relato sobre la lucha ya pasadas contra el fascismo, comprend\u00ed que en la Italia de los a\u00f1os 60, como en la Espa\u00f1a de los primeros pasos de la democracia, conven\u00eda estudiar los procesos de las sociedades consumistas, los entresijos del paso del subdesarrollo al capitalismo neoliberal y el narcisismo rebelde de los hijos de pap\u00e1. La lecci\u00f3n fue profunda porque tuvo que ver con las precauciones ante la mercantilizaci\u00f3n de los cuerpos tan de moda en los destapes de entonces como en los debates ideol\u00f3gicos que afectan hoy a la izquierda. Comprend\u00ed que a veces uno puede sentirse m\u00e1s cerca de un polic\u00eda democr\u00e1tico, hijo de obreros, que necesita trabajar en lo que pueda para vivir, que del griter\u00edo callejero de muchachos ad\u00e1nicos y con la vida resuelta, orgullosos de inventarse el mundo y de tirar piedras contras las fuerzas del orden con&nbsp; una soberbia populista y antisistema.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso tuvo tambi\u00e9n consecuencias po\u00e9ticas. Al comprender que el neoliberalismo quer\u00eda debilitar las instituciones para tener las manos libres en sus negocios, me alej\u00e9 un poco de Foucault y de su antipat\u00eda ante la palabra \u00abpoder\u00bb. \u00bfEs malo cualquier poder institucionalizado? \u00a1Cu\u00e1nta falta hace un poder justo para defender una democracias social en la que vayan de la mano la libertad y la igualdad! Yo no soy rebelde&#8230; porque el mundo me hizo rojo. Quiz\u00e1 por eso me alej\u00e9 de las novedades de la poes\u00eda llamada \u00abnov\u00edsima\u00bb, muy pendientes del esteticismo, los hallazgos de los te\u00f3ricos literarios franceses y de las inversiones radicales del discurso po\u00e9tico, con un orgullo inversor muy parecido a la Espa\u00f1a neoliberal que quer\u00eda integrase en Europa bajo el amparo de las grandes fortunas. Escrib\u00ed un libro de poemas cercano a la poes\u00eda de la generaci\u00f3n de 50, que hab\u00eda sido tachada del mapa l\u00edrico como una consecuencia del politicismo subdesarrollado, y le ped\u00eda a Pasolini el t\u00edtulo: <em>El jard\u00edn extranjero<\/em>. Era el cementerio civil en el que descansaba Gramsci. Nos hicimos vecinos, alquil\u00e9 mi primer piso en el edificio de la calle Alcal\u00e1 de Henares al que Mariano se hab\u00eda mudado un poco antes. Viv\u00eda en lo alto, en la d\u00e9cima planta. Una cocina con vistas a la Alhambra y unas estanter\u00edas llenas de libros compartidos. Hablamos mucho de pol\u00edtica, de poes\u00eda, de m\u00fasica, de cine, de su homosexualidad, de su familia, de la m\u00eda, de nuestros amigos. Ahora que se cumple un a\u00f1o de su muerte caigo en la cuenta de que sigo hablando todos los d\u00edas con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/mariano-y-amigos-2-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4041\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2-150x113.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2-768x576.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-y-amigos-2.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Una fuerza del pasado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para recordar a Mariano esta noche en La Tertulia, un espacio tan vinculado a los primeros a\u00f1os de nuestra larga amistad, quiero compartir un poema de Pier Paolo Pasolini por el que sent\u00edamos ambos una especial atracci\u00f3n. Pasolini fue, desde luego, una referencia clave para nosotros y a su obra hemos dedicado varios trabajos a lo largo de los a\u00f1os, ya desde la \u00e9poca de Olvidos de Granada. El poema, un fragmento de un texto m\u00e1s amplio en realidad, condensa en pocas l\u00edneas algunos de los temas y contradicciones esenciales del poeta de la desesperada vitalidad; una categor\u00eda existencial, por cierto, con la que Mariano tend\u00eda a identificarse.<br>Exist\u00eda, adem\u00e1s, un segundo motivo para nuestra predilecci\u00f3n por este texto: Orson Welles, otra de las afinidades electivas de Mariano y a quien, seg\u00fan contaba con comprensible orgullo, hab\u00eda tenido la fortuna de saludar en Almer\u00eda en cierta ocasi\u00f3n (relacionada con el rodaje de <em>La isla del tesoro<\/em>, me gusta imaginar a m\u00ed). <\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, En <em>La Ricotta<\/em>, mediometraje dirigido por Pasolini en 1963, Welles encarna a un director de cine, trasunto del propio Pasolini, que est\u00e1 filmando una recreaci\u00f3n de la Pasi\u00f3n cristiana. En una secuencia inolvidable, Welles lee estos versos en un ejemplar de <em>Mamma Roma<\/em> que sostiene en sus manos.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Soy una fuerza del Pasado.<br>Mi amor est\u00e1 s\u00f3lo en la tradici\u00f3n.<br>Vengo de las ruinas, de las iglesias,<br>de los retablos, de los pueblos<br>abandonados en los Apeninos o los Prealpes,<br>donde vivieron los hermanos.<br>Vago por la Tuscolana como un loco,<br>por la v\u00eda Apia como un perro sin due\u00f1o.<br>O contemplo los crep\u00fasculos, las ma\u00f1anas<br>sobre Roma, sobre la Ciociaria, sobre el mundo,<br>como los primeros actos de la Posthistoria,<br>a los que asisto, por privilegio del registro,<br>desde el conf\u00edn de una edad<br>sepultada. Monstruoso es el que ha nacido<br>de las v\u00edsceras de una mujer muerta.<br>Y yo, feto adulto, merodeo<br>m\u00e1s moderno que cualquier moderno<br>en busca de hermanos que ya no est\u00e1n.<\/pre>\n\n\n\n<p><strong>Postdata<\/strong><br><br>En el acto celebrado en La Tertulia me hubiera gustado mostrar la secuencia de <em>La Ricotta <\/em>en la que Welles lee el poema. All\u00ed no fue posible; pero, como puede suponerse, resulta f\u00e1cil encontrar esas im\u00e1genes en la red. Por ejemplo, en<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Pier Paolo Pasolini - Orson Welles legge Pasolini (La Ricotta - Rogopag)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/XB4ug4X-TII?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La Ricotta<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br>Incluyo tambi\u00e9n aqu\u00ed el texto original:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Io sono una forza del Passato.<br>Solo nella tradizione \u00e8 il mio amore.<br>Vengo dai ruderi, dalle chiese,<br>dalle palle d\u2019altare, dai borghi<br>abbandonati sugli Appennini o le Prealpi,<br>dove sono vissuti i fratelli.<br>Giro per la Tuscolana come un pazzo,<br>per l\u2019Appia come un cane senza padrone.<br>O guardo i crepuscoli, le mattine<br>su Roma, sulla Ciociaria, sul mondo,<br>come I primi atti della Dopostoria,<br>cui io assisto, per privilegio d\u2019anagrafe,<br>dall\u2019orlo estremo di qualche et\u00e0<br>sepolta. Mostruoso \u00e8 chi \u00e8 nato<br>dalle viscere di una donna morta.<br>E io, feto adulto, mi aggiro<br>pi\u00f9 moderno di ogni moderno<br>a cercare fratelli che non sono pi\u00f9.<\/pre>\n\n\n\n<p>[Pier Paolo Pasolini: Le poesie di Mamma Roma, 1962]<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Su \u00faltima lucha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mariano naci\u00f3 en Almer\u00eda, pero su vida transcurri\u00f3 en Granada, ciudad germinal y maldita, cruzada por culturas y acosada por el desastre urban\u00edstico, embutida en penoso hormig\u00f3n y adornada con macetas en sus balcones. Mariano no evit\u00f3 afrontar esta deformaci\u00f3n, pero fue mesurado y calcul\u00f3 bien los efectos de su escritura. A \u00e9l puede aplicarse lo que el propio Mariano afirma de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez: no amaba la tribuna ni el p\u00falpito que hacen de las palabras piedras. Su palabra se\u00f1alaba los abismos pol\u00edticos, iluminaba los silencios amordazados y recog\u00eda respetuosa las l\u00e1grimas desesperanzadas y no enjugadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La iron\u00eda -dec\u00eda \u00e9l- es la forma m\u00e1s inteligente de la piedad. Y con piedad y respetuoso silencio antepon\u00eda una \u00e9tica de la escucha al c\u00e1lculo del beneficio y al reconocimiento. Premios y halagos los toleraba mal, y tambi\u00e9n detestaba la adulaci\u00f3n. Esto le distanciaba de los centros de poder de la ciudad. Quiz\u00e1 por eso mantuvo siempre despierto el coraz\u00f3n a los ritmos que marcan los acontecimientos. Algo emerg\u00eda, cualquier acontecimiento de incumbencia ciudadana, e inmediatamente investigaba y analizaba el hecho para mostrarnos su cielo y su suelo, siempre documentando y apuntando a esa realidad objetivamente y con nombres y apellidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano era como todos somos desde el principio, un ser de lenguaje. Se sab\u00eda hecho de signos y sumergido en ese mar. No necesitaba de una voz externa, de un trono divino o humano, para asegurar su existencia. Aunque, a veces, hasta los m\u00e1s firmes necesitan la invocaci\u00f3n, as\u00ed escrib\u00eda: &#8230;<em>cuando nos atrapa el miedo de no ser nadie si nadie nos llama, si nadie se acuerda de llamarnos y somos nada, somos una palabra que nadie dice<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Mariano sab\u00eda que los p\u00e9talos de la rosa son anteriores a la palabra \u201crosa\u201d tan manida en los poemas grises, y que las l\u00e1grimas caen con dolor antes de que la escritura les d\u00e9 forma. Y sab\u00eda, sobre todo, que el lenguaje no s\u00f3lo nombra y clasifica, como pretenden los evaluadores de normas an\u00f3nimas y tiranas, sino que nos humaniza, nos crea y nos redime po\u00e9ticamente. Por eso no solicitaba evasivas para aligerar el peso de la met\u00e1fora que nos constituye. Al contrario, nos exig\u00eda -a m\u00ed y a tantos como le escuchaban y le le\u00edan- afirmar en nombre propio, porque sab\u00eda que, si muere la met\u00e1fora de nuestro nombre, tambi\u00e9n morimos nosotros sin remedio. Y esa firma, ese compromiso solicitado, no era alimento del narcisismo, ni cifra ni <em>perfil <\/em>en el registro de recursos humanos. Mariano se resist\u00eda a ese signo de nuestro tiempo, lenguaje mort\u00edfero de las nuevas formas del poder que extiende sus plantillas preconfeccionadas de cifras del s\u00ed y del no del deseo. Detestaba ese lenguaje instaurador de equivalencias, en cuya mediocridad, el sujeto se desliza de unas a otras cuadr\u00edculas sin que quede huella humana en la memoria. Su \u00faltima batalla no tuvo lugar en el cuerpo. Antes de enlentecer su br\u00edo, luch\u00f3 contra ese lenguaje nuevo del poder que fluye en las instituciones y en las agencias, para desembocar en el r\u00edo del mercado. Con sus signos ce\u00f1idos al cuerpo borra la palabra propia. La definitiva conquista de esta escritura gris se halla en el coraz\u00f3n del consumo, apresurado y l\u00e1bil. Y contra esa deshumanizaci\u00f3n nos convoca su palabra.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>En memoria de Mariano Maresca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>Estamos, pues, embarcados, y en la balsa de la Medusa la tarea es infinita y extenuante: hay que averiguar y aprender la naturaleza de las cosas, las leyes de la vida, siempre a costa del propio dolor<\/em>.<br>Mariano Maresca,&nbsp;<em>Argumentos morales<\/em>, Ed. La Isleta del Moro, 2004.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca Garc\u00eda-Esteller naci\u00f3 el 1 de octubre de 1945 en Almer\u00eda y falleci\u00f3 en Granada el 9 de enero de 2023. Un peri\u00f3dico local mal informado \u2013o demasiado bien informado\u2013 ha dado la noticia de la muerte de este \u201cpoeta\u201d que fue profesor de la Universidad de Granada durante casi medio siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es relativamente f\u00e1cil repasar su obra escrita. Apenas tres monograf\u00edas \u2013la de Clar\u00edn, la de Pasolini, la de cr\u00edtica literaria\u2013, un pu\u00f1ado de art\u00edculos en revistas acad\u00e9micas y alg\u00fan que otro cap\u00edtulo vertido en obras colectivas, parte de ellas coordinadas por \u00e9l mismo. Sumemos varias columnas period\u00edsticas sobre temas culturales, de las que un libro recopila una muestra deliciosa. Un reguero de textos serpentea a lo largo de suplementos literarios, pr\u00f3logos y otras especies ingratas a la academia. Hay quien podr\u00eda contar algunos poemas in\u00e9ditos \u2013por no decir secretos\u2013 y una correspondencia exquisita. Sin duda, convendr\u00eda agregar la fundaci\u00f3n y direcci\u00f3n de varias revistas culturales, como <em>Olvidos de Granada<\/em>, <em>La F\u00e1brica del Sur<\/em> o, ya en el siglo XXI, <em>[olvidos.es<\/em>. Tal es la producci\u00f3n bibliogr\u00e1fica del conocido profesor de Filosof\u00eda del Derecho. En sentido estricto, poco de cuanto se ha dicho guarda relaci\u00f3n directa con la disciplina de la que Mariano Maresca imparti\u00f3 clases.<\/p>\n\n\n\n<p>A simple vista, se antoja un balance bastante t\u00edmido; no tanto en t\u00e9rminos cuantitativos como bajo el prisma acad\u00e9mico, que es casi lo mismo pero no lo es. Lo cual merece un apunte. Mariano pertenec\u00eda a aquella generaci\u00f3n de profesores universitarios que a\u00fan pod\u00eda ejercer el derecho a estudiar e investigar sin presiones de productividad incompatibles con un cultivo intelectual \u2013valga la redundancia\u2013 paciente, riguroso y honesto. Aunque, tampoco generalicemos: era aquella una generaci\u00f3n que, con frecuencia, hizo de la anterior divisa un privilegio poco decoroso. Sobran los ejemplos de profesores pr\u00e1cticamente retirados tan pronto como se colocaron en la universidad \u2013y, ya lo saben, algunos entraban muy j\u00f3venes por aquellos tiempos no tan lejanos\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano supo aprovechar ese marco para crecerse y dar lo mejor de s\u00ed. No publicaba m\u00e1s que lo suficiente, es decir, lo consistente. Asumi\u00f3 su trabajo con libertad y desembarazado de jerarqu\u00edas e hipotecas. Eso, que constituye un ox\u00edmoron en el mundo capitalista, era plausible e incluso consustancial al \u00e1mbito acad\u00e9mico, al menos seg\u00fan lo entend\u00eda Mariano, a quien \u2013precisamente por este motivo\u2013 no faltaban razones para restar seriedad a la universidad que conoci\u00f3. Adem\u00e1s, transmiti\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que refleja el listado de referencias bibliogr\u00e1ficas porque, en definitiva, \u00bfla labor de un profesor, la funci\u00f3n de un intelectual, no se basa en ense\u00f1ar, en iluminar, en compartir? \u00bfO consiste acaso en producir \u201cm\u00e9ritos\u201d a mansalva y arrojar las horas a la burocracia m\u00e1s obscena? Lo que pretendo decir es que, probablemente, ser\u00eda imposible \u2013o casi imposible\u2013 que Mariano superase en la actualidad las baremaciones y peritajes existentes en el sistema universitario espa\u00f1ol. Desconozco si eso juega a su favor, pero va a la contra de quienes permanecemos en la universidad, de quienes permanecemos en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes que profesor, era un intelectual despierto y versado en todo tipo de artes y letras. Mariano fue una de las mejores mentes de su generaci\u00f3n y de la nuestra. Destac\u00f3 como agitador de conciencias y vocaciones. La efervescencia cultural, literaria y art\u00edstica de la ciudad \u2013eso que tanto envanece\u2013 se ha debido a \u00e9l en gran medida. Cuesta fantasear acerca de c\u00f3mo habr\u00edan sido los a\u00f1os ochenta y noventa sin las conferencias de Gil de Biedma, Althusser, Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo o V\u00e1zquez Montalb\u00e1n. O sin el <em>Rimado de ciudad<\/em>, aquel devaneo rockero del poeta Luis Garc\u00eda Montero con TNT y Magic a instancias de Mariano. Ser\u00eda impensable que Granada empezara a sacudirse la ro\u00f1a franquista si no se hubiera celebrado el homenaje a Garc\u00eda Lorca el \u201c5 a las 5\u201d en 1976. El movimiento po\u00e9tico de \u201cla otra sentimentalidad\u201d, que ha marcado un punto de inflexi\u00f3n en la historia de la literatura, ser\u00eda algo muy distinto en ausencia de Mariano. Seguramente, la doctrina del \u201cuso alternativo del Derecho\u201d, de ra\u00edces italianas, no habr\u00eda injertado cabalmente su sentido democr\u00e1tico y emancipador en tierras espa\u00f1olas si Mariano no hubiera traducido a Pietro Barcellona o a Pietro Ingrao. El retrato del Partido Comunista de Espa\u00f1a \u2013que Mariano abandon\u00f3 pronto\u2013 ser\u00eda mucho m\u00e1s mon\u00f3tono y plomizo si no hubiera militado en sus filas. El movimiento granadino de la indignaci\u00f3n \u2013que vivimos juntos\u2013 tambi\u00e9n habr\u00eda presentado un rostro muy distinto y, desde luego, m\u00e1s torpeza, sin el aliento de Mariano. La Facultad de Derecho de la ciudad nazar\u00ed, en fin, ser\u00eda m\u00e1s \u00e1rida si no hubiera sembrado en ella siquiera algo de su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca sab\u00eda que el conocimiento, la cultura y la ciencia, as\u00ed como los placeres que son capaces de provocar, no radican necesariamente en la universidad. De ah\u00ed que su figura se intuya entre bambalinas cuando aquella erupci\u00f3n tiene lugar, que se lea su nombre con letra menuda y trazo firme o que, en ocasiones, tenga que ser arrancada a la invisibilidad por alg\u00fan testimonio sincero. A una inteligencia deslumbrante, en suma, se le junt\u00f3 una capacidad de iniciativa y proyecci\u00f3n desbordante, inasequible para la mayor\u00eda aunque inspiradora para todos. Y es por eso que, mientras que resulta sencillo enumerar su producci\u00f3n escrita, es dif\u00edcil \u2013muy dif\u00edcil\u2013 comunicar el significado del paso de Mariano a menos que nos conformemos con trasladar unas cuantas an\u00e9cdotas emocionadas y unos cuantos episodios memorables. Dudo que alguien pueda medir el calibre de los servicios prestados por Mariano a la cultura y a la sociedad. Mucho menos podr\u00eda hacerlo la universidad, que no ver\u00eda en ello nada m\u00e1s que una querella vergonzante.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, todo se detuvo. Mariano pas\u00f3 muchos a\u00f1os v\u00edctima de una terrible dolencia. Demasiados. Jos\u00e9 S\u00e1nchez Montes rod\u00f3 un documental sobre aquella experiencia cuando nadie sab\u00eda que lo peor estaba por llegar. Era doloroso enfrentarse a la verdad de su enfermedad. Fue \u00e9sta la que impuso la despedida prematura de la tenacidad de su an\u00e1lisis, de su fino sentido del humor y de la luminosidad de su verbo. Ser\u00e1 dif\u00edcil comprender ahora que tambi\u00e9n careceremos de la lucidez permanente y primigenia de Mariano, \u00e9sa que nunca le falt\u00f3, pues hasta en los momentos en que la salud se le mostr\u00f3 m\u00e1s esquiva supo ense\u00f1ar cu\u00e1les eran las cosas que importan. Un abrazo. Una sonrisa. Una caricia. Una espera. Esos puntos cardinales que tambi\u00e9n aprendimos con \u00e9l y que ya son solo palabras.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy lo que duele \u2013y doler\u00e1\u2013 es ese vac\u00edo. Y duele tambi\u00e9n \u2013y doler\u00e1\u2013 la pesada certeza de que, al menos por lo que concierne a la universidad, ser\u00e1 imposible un genio semejante. La primera es una herida veladamente narcisista, pero qu\u00e9 ser\u00e1 de cuantos quisimos a Mariano y lo admiramos es, por un instante, una tragedia irrelevante. Lo peor no es que el pasado quede atr\u00e1s inevitablemente, sino que una m\u00ednima recreaci\u00f3n sea inimaginable a partir de ahora. Lo m\u00e1s triste, la desgracia que trasciende por igual la p\u00e9rdida de Mariano y nuestra propia fragilidad por fin desnuda, reside en saber que la instituci\u00f3n acad\u00e9mica har\u00e1 todo lo posible por privar a la posteridad de un Mariano Maresca. Cu\u00e1nto cuesta creer que otros gozar\u00e1n la dicha de tenerle cerca; aquella fortuna que, ya que se nos escapa, querr\u00edamos socializar para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Se me dir\u00e1 que somos muchos quienes lo recordaremos con nostalgia e impotencia, y es verdad. De alg\u00fan modo, Mariano seguir\u00e1 siendo el heraldo de la copa vac\u00eda. \u00bfNo es eso aterrador?<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>A quienes nos dedicamos a la profesi\u00f3n universitaria nos suelen valorar seg\u00fan nuestros m\u00e9ritos curriculares, especialmente publicaciones. \u00bfC\u00f3mo valorar a esos profesores que te regalan una idea o acuden a tu herida para acompa\u00f1ar el dolor? No hay ranking que mida lo infinito de la ternura o la palabra hilada. No hay concurso a c\u00e1tedra en una Facultad de Derecho que requiera conocer un plano de una pel\u00edcula de Pasolini o un fragmento de Chirbes o de Clar\u00edn. Son esas cosas que se aprenden no para vanagloria de curr\u00edculums e imposturas acad\u00e9micas, si no para salvar esa distancia de unas decenas de cent\u00edmetros que separan dos tazas de caf\u00e9 \u2013sin az\u00facar\u2013 o el primer whiski con agua. Hay semblanzas acad\u00e9micas que requieren de un horno de le\u00f1a, que se hacen a fuego lento, para aprender que compartir el pan es lo que nos hace compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las grandes diferencias entre el animal y el ser humano es que el primero tiene una voz (un ladrido, por ejemplo), mientras que el segundo nace privado de lenguaje. En la infancia, ese espacio de falta de lenguaje (eso es precisamente lo que significa <em>in fans<\/em>), es al mismo tiempo el espacio de la potencia del lenguaje. Es la posibilidad de decir. En la infancia acontece, entonces, la experiencia de la <em>decibilidad<\/em>. No tanto en aquello que signifique tal o cual cosa, sino en el hecho mismo de la posibilidad de decir. Y la infancia no tiene que corresponder con una edad determinada, a los inicios de la vida por ejemplo. La infancia es toda experiencia en la que se experimenta un lenguaje. Como en la f\u00e1bula de Esopo cuando el padre moribundo comunica a sus hijos que hay un tesoro guardado entre las vi\u00f1as. Por mucho que excavaron, ya muerto el padre, nada material encontraron, m\u00e1s all\u00e1 que la cosecha fuera excelente. Nada material encontraron porque lo que aquel padre hab\u00eda guardado fue la experiencia de la agricultura.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierta medida, esta f\u00e1bula podr\u00eda haberse localizado en Granada, entre La Tertulia y el Bot\u00e1nico. O en aquel libro del que tanto hablaste, cedi\u00e9ndonos as\u00ed un lenguaje. Tu experiencia. Incluso cuando las cuerdas vocales quedaban trastabilladas porque tu cerebro estaba cansado de tanto ictus. Incluso en ese momento, hab\u00eda una calle en N\u00e1poles que lograbas describir al detalle y entender as\u00ed la raz\u00f3n por la que una esquina es sin\u00f3nimo de Gambrinus solo despu\u00e9s de una luz metalizada de Caravaggio.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta experiencia de lo decible no tiene sentido sin la sensaci\u00f3n casi infantil de la lectura. Habitar la lectura. Porque leer quiz\u00e1s sea m\u00e1s civilizado que escribir: al mirarnos al espejo de la lectura, caemos en la cuenta de la extra\u00f1eza, de aquel otro que somos mir\u00e1ndonos. \u00a1Cu\u00e1ntos espejos nos has prestado! Luego, con la experiencia del salto que conlleva la escritura del espejo ante el que uno se ve y se lee, ese salto nos prepara para la experiencia en la que ya estamos siendo otros, tanto otros como el crujir de tus ojos con todas aquellas cosas que nos hiciste c\u00f3mplices de ver.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabr\u00eda decir si quienes nos consideramos tu familia intelectual hemos dedicado m\u00e1s tiempo del debido a excavar en la vi\u00f1a. A\u00fan as\u00ed, como en la f\u00e1bula de Esopo, la cosecha ha sido buena. Hoy todas las palabras comienzan con tu nombre. Hasta pronto, Mariano Maresca, hasta pronto, maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano fue mi director de tesis doctoral. Y, parad\u00f3jicamente, lo estrictamente universitario pocas veces tuvo un peso relevante en nuestras conversaciones o nuestras preocupaciones. Porque Mariano estaba por encima de cualquier saber institucionalizado y no tomaba muy en serio sus liturgias y celebraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que mientras otros se obsesionaban con publicar sobre el \u00faltimo estornudo de Habermas, sobre aquella otra corriente tan novedosa, \u00e9l me hablaba con devoci\u00f3n de las novelas de Patricia Higsmith o de Andrea Camillieri. Sin embargo, no descuid\u00f3 mi formaci\u00f3n, siempre haciendo recomendaciones que servir\u00edan para una vida acad\u00e9mica y no para el minuto del acuciante art\u00edculo pendiente. <em>Politeia<\/em> de Plat\u00f3n flaqueada por los textos de Jean-Pierre Vernant y Giorgio Colli. La \u00e9tica y pol\u00edtica de Arist\u00f3teles, el <em>Leviathan<\/em>, el <em>Asalto a la raz\u00f3n <\/em>de Luk\u00e1cs y todo ello aderezado con la lectura obligatoria de la historia de la filosof\u00eda del Chatelet. Solo se sabe lo que se escribe, dec\u00eda parafraseando a Goethe, as\u00ed que gracias a \u00e9l, tengo mi vida llena de cuadernos con acotaciones, notas, cr\u00edticas y referencias bibliogr\u00e1ficas de todas aquellas lecturas.<\/p>\n\n\n\n<p>De la mesa de su despacho se elevaban monta\u00f1as de publicaciones que no eran monograf\u00edas al uso, sino revistas de cine, cat\u00e1logos de arte \u2014\u201ctr\u00e1eme el de Bacon, ya que est\u00e1s en Viena\u201d, as\u00ed me enteraba yo de las exposiciones que hab\u00eda casi debajo de casa\u2014, <em>Le Monde Diplomatique<\/em>, las galeradas encuadernadas en azul turquesa de la \u00faltima novela de Almudena Grandes. Coment\u00e1bamos la \u00faltima pel\u00edcula que yo hab\u00eda visto en Berl\u00edn en una sala de culto muy alternativa y que \u00e9l conoc\u00eda, desde hac\u00eda veinte a\u00f1os, y, adem\u00e1s, hab\u00eda entendido mucho mejor que yo. \u201c\u00bfQu\u00e9 oyes?\u201d \u201cVangelis\u201d. \u201cNo est\u00e1 mal para estudiar, pero d\u00e9jame ese aparatito que te grabe algo\u201d. Y el ipod se llenaba de la m\u00fasica de John Coltrane\u2026 Mariano nunca fue un director de tesis ni un maestro al uso, era un catalizador de emociones, un indicador en una arista cimera desde la que todo se divisa, un marinero bizarro encaramado a una guindola mirando m\u00e1s all\u00e1 del horizonte y susurrando a voces lo que divisaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la tesis, el contacto se hizo a\u00fan m\u00e1s intenso\u2026 pas\u00e9 a ser el \u201ccompa\u00f1ero del metal\u201d, como me sol\u00eda llamar. Incluso a\u00fan m\u00e1s cercano fue el trato en aquellos a\u00f1os que coincidimos en la Universidad de Granada. Com\u00edamos juntos a diario, habl\u00e1bamos de pol\u00edtica, literatura o cine en las mesas del Bot\u00e1nico, en cuyos manteles Mariano dibujaba cualquier cosa o me regalaba un esquema de historia del pensamiento que pon\u00eda muy a las claras que el Estado se hab\u00eda construido sobre categor\u00edas iusprivatistas. Est\u00e1bamos all\u00ed flotando en una burbuja de palabras hasta que lo cerraban o hasta que, en no pocas ocasiones, nos echaban a la calle\u2026 todo ello regado con alg\u00fan whiski de m\u00e1s\u2026 o quiz\u00e1, visto con perspectiva, de menos, porque me tendr\u00eda que haber quedado all\u00ed para siempre con el tiempo detenido. \u00a1Habr\u00eda sido una excelente opci\u00f3n vital!<\/p>\n\n\n\n<p>La noche anterior a su primer accidente cerebral hab\u00edamos estado hasta las tantas tras un seminario sobre Ayala en el Caf\u00e9 Bohemia. Recuerdo perfectamente o, mejor dicho, rehago mis recuerdos perfectamente, cuando despu\u00e9s de aquella enfermedad a Mariano le costaba tanto hablar, le resultaba casi imposible nombrar las cosas m\u00e1s sencillas\u2026 fue un momento de enorme injusticia po\u00e9tica (por mutar la expresi\u00f3n). Constituy\u00f3 un fe\u00edsimo ejercicio de ego\u00edsmo por mi parte pensar que, de la noche a la ma\u00f1ana, la relaci\u00f3n maestro-disc\u00edpulo se hab\u00eda finiquitado, y yo me sent\u00eda tan hu\u00e9rfano, tan rodeado de ruido, que deseaba que siguiera ense\u00f1\u00e1ndome, que siguiera habl\u00e1ndome, que siguiera llenando mi mochila de libros, mi ipod de m\u00fasica o mis noches de pel\u00edculas\u2026 me costaba trabajo ponerme en su piel, darme cuenta que ahora lo relevante para \u00e9l era cada rayo de sol que parec\u00eda traspasar su trasl\u00facida piel o la simple sonrisa de sus allegados\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El parco e insatisfactorio consuelo al supuesto sinsentido de los \u00faltimos a\u00f1os de Mariano fue para m\u00ed \u2014y quiero pensar que tambi\u00e9n que para \u00e9l\u2014 la afectividad, los sentimientos, el cari\u00f1o\u2026 ver c\u00f3mo se enfadaba cuando no te pod\u00eda decir algo y te miraba abriendo los ojos en un gesto de sorpresa casi infantil, los abrazos y besos de bienvenida cuando se bajaba del taxi, la espera paciente a que te dijera algo, los saludos casi reverenciales que le regalaban los antiguos alumnos y compa\u00f1eros\u2026 o simplemente el silencio compartido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El desahogo que me queda, delgado por no decir fam\u00e9lico, es que si de alguna forma yo fui hijo acad\u00e9mico de Mariano, un hijo d\u00edscolo y con una gen\u00e9tica intelectual mucho menos dotada, hoy andan por ah\u00ed sus nietos, a los que \u00e9l conoci\u00f3 y tambi\u00e9n trat\u00f3 con cari\u00f1o. La herencia intelectual y personal que nos ha legado es poco tangible, elusiva, subversiva, carente de peso, pero a pesar de ello o, precisamente por estas razones, es la m\u00e1s notable que nos puede ceder.<\/p>\n\n\n\n<p>Compa\u00f1ero descansa en paz, tu memoria nos acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">*Daniel J. Garc\u00eda L\u00f3pez, Federico Fern\u00e1ndez-Crehuet y Rub\u00e9n P\u00e9rez Trujillano, son profesores de Filosof\u00eda del Derecho de la Universidad de Granada<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Por todos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A principios de los a\u00f1os 90 el SIDA hac\u00eda estragos. Por entonces, public\u00e1bamos una revista de literatura er\u00f3tica, El Erizo Abierto, que, adem\u00e1s de gamberradas y provocaciones varias, se compromet\u00eda en todo aquello que ten\u00eda que ver con la discriminaci\u00f3n de pr\u00e1cticas sexuales, como suced\u00eda con la homosexualidad masculina. <\/p>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca no ofreci\u00f3 un texto, que hab\u00eda sido pr\u00f3logo en la publicaci\u00f3n de una carpeta de poemas y serigraf\u00edas en Homenaje a Artistas muertos de SIDA Comit\u00e9 Ciudadano Anti-sida de Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por todos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay gente que recordamos porque ha vivido y gente que recordamos s\u00f3lo porque ha muerto. Los primeros son los que, en su paso por la vida, nos hab\u00edan dejado ya cuadros, poemas, canciones que am\u00e1bamos antes de su enfermedad. Los segundos son los que s\u00f3lo son noticia porque han muerto del SIDA. Es relativamente f\u00e1cil acostumbrarse a la ausencia de los que nos han dejado una obra, justamente porque todav\u00eda contamos con su obra. Pero \u00bfc\u00f3mo pensar la ausencia de gente cuyos nombres ignoramos, que han muerto en cl\u00ednicas carcelarias, que no nos han dejado m\u00e1s obra ejemplar que sus torpes chapuzas en el envite de la vida?<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte elige en cada \u00e9poca una forma de ser representada en la que recicla toda su capacidad de chantaje contra el deseo de la vida. Y el SIDA es, hoy por hoy, la representaci\u00f3n de la muerte que mejor resume los estigmas del destino inevitable, la condena merecida, el dolor justificado. La muerte de un gran artista enfermo de SIDA funciona como un episodio de la vida de un gran artista. Pero \u00bfc\u00f3mo funciona la muerte sidosa de tanta gente que no sab\u00eda qui\u00e9n era Gil de Biedma?<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria, para ser justa, debiera cubrirlos a todos. Hoy por hoy, en la poblaci\u00f3n reclusa en nuestras c\u00e1rceles, el SIDA no deja de cobrarse v\u00edctima analfabetas. Y en todas las ciudades hay muertos vivientes que te dicen d\u00f3nde aparcar o que se ofrecen para una sexualidad desesperada. \u00bfQui\u00e9n se acordar\u00e1 de ellos? Su destino es la estad\u00edstica que el lector de peri\u00f3dicos nunca examina con calma: nunca hay un rostro conocido llamando nuestra atenci\u00f3n sobre todos esos n\u00fameros.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hay que hacer un r\u00e9quiem, que sea por todos. Y si hay que tener el valor de enfrentarse a la muerte, que sea desde el deseo de la vida. De la vida de todos, no s\u00f3lo la de los artistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca, El Erizo abierto 1995.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>De la serie Polaroid<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3973\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982-300x225.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982-150x113.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982-768x576.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-MARIANO-MJ-QUISQUETE-1982.jpg 1424w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"854\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-vida-POLAROID-5-1982-1024x854.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3974\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-1024x854.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-300x250.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-150x125.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-768x640.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-1536x1281.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-vida-POLAROID-5-1982-scaled.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4051\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801-300x199.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801-150x99.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801-768x509.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/Juan-Vida-Mariano-Maresca-y-la-nieve-de-los-aos-801.jpg 1475w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">Juan Vida y Mariano Maresca<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A Mariano Maresca, un maestro desacostumbrado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan impoluta. Su carcasa, blanco mate. El brillo lo ha devorado el sol cuyos rayos se elevan incluso sobre la c\u00fapula de la iglesia que un d\u00eda fuera parte de este edificio. Es una Olivetti Lettera que est\u00e1 arrumbada en una estanter\u00eda de la sala de lectura del departamento de Filosof\u00eda del Derecho. Me imagino a Mariano frente a ella, en un despacho compartido con otros compa\u00f1eros, pasando sus notas de los cuadernos y folios, con amplios m\u00e1rgenes a la derecha, prolijamente anotados, con una letra peque\u00f1a y apretada.<\/p>\n\n\n\n<p>Deambulo por esta sala, encerrado un domingo sin muchas ganas de escribir este texto. Nunca tendr\u00eda que haber aceptado la invitaci\u00f3n\u2026 miro de nuevo la Olivetti y la intuici\u00f3n me estremece. Corro a buscar el tel\u00e9fono, cuya caja de acero bru\u00f1ido parece blindarlo frente al paso del tiempo. Abro el navegador y deslizo los dedos, ya no hay teclas, escribo: biblioteca UGR y luego MARESCA CLARIN. El resultado es: Hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn: el pensamiento cr\u00edtico, barra oblicua, Mariano Maresca Garc\u00eda Esteller, punto y coma, bajo la direcci\u00f3n de Nicol\u00e1s Mar\u00eda L\u00f3pez Calera, Granada, Universidad de Granada 1982. \u00bf1982? El libro de la tesis, publicado por la Diputaci\u00f3n, es de 1985. La entrada de la biblioteca es (supongo) la tesis; el ejemplar mecanografiado con la Olivetti Lettera que parece inerme, pero desafiante, delante de mi. Es domingo, la biblioteca est\u00e1 cerrada. Tengo que esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lunes. Ocho de la ma\u00f1ana. Dos vol\u00famenes, encuadernados en azul, texto y notas, mecanografiados, modificadas las erratas en rotulador negro. La bibliotecaria me hace firmar unos documentos y me proh\u00edbe hacer fotograf\u00edas. El texto coincide con el del libro que se publica tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, salvo un par de p\u00e1ginas que Mariano ha titulado Post Scriptum y que son suprimidas en la versi\u00f3n final. No hay desperdicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros factores se sumaban a lo dicho. Por razones -si se las quiere llamar as\u00ed- \u201cgeneracionales\u201d soy de los en su momento hablaron del Discurso de las certezas de la Revoluci\u00f3n. Se ver\u00e1 en seguida que no estoy ahora por la operaci\u00f3n de saldo bautizada con el nombre de \u201ccrisis del marxismo\u201d. Lo m\u00e1s molesto de esta almoneda es que est\u00e1 sirviendo para dejar sin plantear si quiera lo que s\u00ed son problemas urgentes y grav\u00edsimos -cr\u00edticos- de la estrategia te\u00f3rica y pol\u00edtica inspirada por Marx y Lenin. Se ha hecho el silencio, por ejemplo, sobre una palabra a la que la superabundancia de su uso ha bastado para descalificar&nbsp; sin necesidad de mayores explicaciones; me refiero a lo peque\u00f1o burgu\u00e9s (el peque\u00f1o burgu\u00e9s, la ideolog\u00eda peque\u00f1o burguesa, etc.). Pero es un silencio que se parece mucho al miedo al espejo; algo hay que induce&nbsp; un mutis discreto, vergonzante.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho en claro: el reformismo de inspiraci\u00f3n&nbsp; krausista ten\u00eda en Clar\u00edn un testigo -eso pens\u00e9- inc\u00f3modo, y ello parec\u00eda una buena ocasi\u00f3n para intentar aproximar ese otro fantasma inasible de la ideolog\u00eda peque\u00f1o burguesa y sus locutores <em>par excellence<\/em>, los \u201cintelectuales\u201d. As\u00ed fue haci\u00e9ndose el proyecto como hip\u00f3tesis que pretende, en el peor de los casos, reivindicar la legitimidad de unas preguntas, la pertinencia de una indagaci\u00f3n oblicua.<\/p>\n\n\n\n<p>Fin de la cita.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p><em>Die Dichter l\u00fcgen zuviel<\/em>. Los poetas mienten demasiado, la m\u00e1xima de Goethe y repensada por Nietzsche no solo pone de manifiesto una relaci\u00f3n muy particular entre la poes\u00eda y la verdad (o, dicho m\u00e1s filos\u00f3ficamente con Heidegger, entre la m\u00edmesis y poes\u00eda), sino un hecho que se ha repetido constantemente. Rousseau afirmaba que <em>Politeia<\/em>, la republica de Plat\u00f3n, era el tratado m\u00e1s bello que jam\u00e1s se hab\u00eda escrito sobre educaci\u00f3n. Y se titul\u00f3 <em>Politeia<\/em> y no <em>Paidea<\/em>. Marie Theres F\u00f6gen, directora del MPI, fallecida prematuramente, en un librito realmente espl\u00e9ndido, nos narra la gran mentira del Derecho Romano, c\u00f3mo Cicer\u00f3n se invent\u00f3 una de las leyes de las doce tablas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano tambi\u00e9n nos tom\u00f3 el pelo con su tesis y posterior libro. No hay solo hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn. Clar\u00edn es lo mismo que fue David Strauss para Nietzsche, una lupa para construir una cr\u00edtica de una cultura, de una cultura peque\u00f1o burguesa. <em>Hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn<\/em> no es un libro de cr\u00edtica literaria, es un reflexi\u00f3n ser\u00eda, extensa, detenida y sab\u00eda sobre la filosof\u00eda pol\u00edtica de la modernidad. As\u00ed, en su totalidad. Un tratado de historia de la filosof\u00eda pol\u00edtica, si se quiere decir con t\u00e9rminos ya obsoletos. Sin embargo, Mariano en esa p\u00e1ginas que hace desparecer en la edici\u00f3n de su libro, nos desvela la verdad, su verdad..<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Ant\u00f3nio Hespanha, Pipo Clavero, Michael Stolleis, los tres grandes historiadores del derecho, se han alejado de construir una historia jur\u00eddica positiva, de acumulaci\u00f3n de datos o materiales. M\u00e1s bien, tras sus textos, hay una profunda reflexi\u00f3n filos\u00f3fica de c\u00f3mo escribir la historia. Ant\u00f3nio siguiendo a Foucault y Bourdieu, Pipo con su antropolog\u00eda jur\u00eddica que tanto debe a la Teor\u00eda del Don de Marcel Mauss y Michael con su cr\u00edtica acerada al constructo metaf\u00edsico de la <em>Begriffsgeschichte<\/em>. Los apelo por su nombre de pila porque los conoc\u00ed y me he beneficiado de su magisterio. Los tres tambi\u00e9n fallecieron hace poco. Valgan estas palabras de peque\u00f1o homenaje o de intento frustrado de consuelo personal<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano tampoco nos receta una historia monumental ni emp\u00edrica, sino que en su trabajo doctoral se perge\u00f1a una reflexi\u00f3n muy detallada de c\u00f3mo construir el relato hist\u00f3rico. Al respecto se pueden citar reflexiones, althusserianas y foucaultianas. Y propias. Procedamos con alg\u00fan orden.<\/p>\n\n\n\n<p>1.-Althusser<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl texto es un dispositivo, un mecanismo&nbsp; destinado a producir efectos autom\u00e1ticos. Para que un dispositivo funcione es imprescindible que aquellos efectos producidos -l\u00e9anse ideol\u00f3gicos- aparezcan como naturales\u201d. As\u00ed comienza Mariano, acudiendo a la caja de herramientas althusseriana. Y contin\u00faa distinguiendo entre el \u201cnivel enunciativo del texto\u201d, aquel lugar en el \u201cque constan sus postulados inmediatos a acerca de lo existente\u201d y \u201cla l\u00f3gica productiva del conjunto del dispositivo\u201d.&nbsp; El positivismo disocia un nivel de otro. Se queda en lo meramente enunciativo. De nuevo Mariano parafrasea a Benjamin.<\/p>\n\n\n\n<p>En el enunciativo leemos \u201clo que la obra dice de las relaciones de producci\u00f3n, pero para comprender la funci\u00f3n de la obra en las relaciones de producci\u00f3n es preciso atender a todo el conjunto del dispositivo\u201d. El peligro, se advierte atinadamente, es que si ignoramos \u201cla funci\u00f3n del texto en las relaciones de producci\u00f3n\u201d lo estamos deshistorificando completamente am\u00e9n de perder de vista cualquier \u201cvocaci\u00f3n de lucha ideol\u00f3gica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente los empaquetadores de bl\u00edsteres filos\u00f3ficos, aquellos que han defendido la tesis de la evoluci\u00f3n de Clar\u00edn para eludir la incomodidad del objeto difuso y dislocado, se han quedado, en el mejor de los casos, en el mero nivel enunciativo. Mientras que su propuesta, basada en la atenta lectura de Althusser y en las sinergias (esto habr\u00eda que estudiarlo m\u00e1s despacio) con Juan Carlos Rodr\u00edguez, al que se cita convenientemente en el cuerpo del texto y en los agradecimientos, pasa por comprender el dispositivo en su completitud. El esquema encaja especialmente bien en la obra de Clar\u00edn, pues al nivel enunciativo corresponden el \u201cbloque de propuestas\u201d que M. M. denomina, Pol\u00edticas de la virtud, y la l\u00f3gica productiva del discurso se expresa adecuadamente bajo el problema de la \u201cLeyenda de Dios\u201d. O expuesto m\u00e1s concretamente: Reformismo y Filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>2.- Foucault.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que seguir afinando el instrumento metodol\u00f3gico, porque el producto no es f\u00e1cil de comer ni de digerir. Mariano lo sabe y echa mano del \u201cviejo Foucault\u201d. La heterotop\u00eda alude a un lugar que es real, pero que, sin embargo, est\u00e1 fuera de todos los lugares. Una heterotop\u00eda es un contra-emplazamiento, un sitio perfectamente localizado pero fuera de cualquier topos. Dir\u00eda Mariano, empleando esta categor\u00eda, que la narrativa del pensamiento reformista de Clar\u00edn utiliza precisamente tal tipo de recurso para su discurso moral: el gabinete del intelectual, la naturaleza en estado puro, la logia, un museo, un banco o una sociedad donde se inventa una p\u00f3cima m\u00e1gica para salvar la humanidad, como sucede en el relato de <em>El pecado original<\/em>, son heterotop\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n de estas heterotop\u00edas que acompa\u00f1an al discurso moral reformista es de especial importancia para entender el krausisimo y, de forma m\u00e1s general, el pensamiento cr\u00edtico, sobre el que me detendr\u00e9 a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- Mariano<\/p>\n\n\n\n<p>M. M. construye como un buen artesano sus propias herramientas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio se advierte del camino elegido que elude, sobre todo, una construcci\u00f3n objetiva y positivista del relato hist\u00f3rico. El concepto de objetividad nos intranquiliza por el etiquetado de la realidad como si nos encontr\u00e1ramos con un producto de supermercado y ante eso la \u00fanica salida es, sostiene Mariano, que la historiograf\u00eda debe proponerse a s\u00ed misma como un saber de las diferencias, las discontinuidades y las rupturas y proponer una objetividad no quieta, sino constituida y atravesada -tantas veces hasta el dislocamiento- por la misma dial\u00e9ctica del proceso hist\u00f3rico con el que forma un conjunto \u00fanico aunque no uniforme.<\/p>\n\n\n\n<p>Clar\u00edn se nos ofrece como un \u201cobjeto flotante\u201d que, parad\u00f3jicamente, algunos tratan de construir como propio objeto obliterado sobre s\u00ed mismo. Incluso Clar\u00edn fue el primero en narrar su propia leyenda y venderla como el \u00fanico c\u00f3digo de explicaci\u00f3n posible. As\u00ed que Mariano ya nos advierte que tomar en serio el trabajo de historiar implica huir de \u201cconfundirse con el constructor vicario de objetos supuestamente reales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso, precisamente, se ha hecho con la interpretaci\u00f3n de Clar\u00edn desde la izquierda y desde la derecha. Se nos ha vendido a Alas, empaquetado as\u00e9pticamente en un bl\u00edster. Incluso sus lonchas est\u00e1n debidamente numeradas para que los abuelos sin dientes las puedan comer sin sufrir el m\u00e1s m\u00ednimo ahogo.<\/p>\n\n\n\n<p>Interesa aqu\u00ed, por m\u00e1s conocida, y de m\u00e1s larga sombra, la interpretaci\u00f3n de la izquierda. De nuevo Mariano.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo economicismo que sirvi\u00f3 de lugar de encuentro al conjunto de los grupos sociales en oposici\u00f3n al franquismo presidi\u00f3 la operaci\u00f3n&nbsp; de establecer la existencia de una tradici\u00f3n democr\u00e1tica y liberal. Esa tradici\u00f3n ser\u00eda un ment\u00eds a la versi\u00f3n&nbsp; de una esencia espa\u00f1ola fatalmente reaccionaria y aportar\u00eda a los antifascistas la legitimidad del precedente. Al krausismo le correspondi\u00f3 un papel tan fundamental en esa recuperaci\u00f3n que puede decirse que son el primer grupo org\u00e1nico que una de sus l\u00edneas culminar\u00eda en el \u201csocialismo democr\u00e1tico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n. Embutidos en sus trajes y guantes de pl\u00e1stico, con sus gafas protectoras, y la rid\u00edcula rejilla sujetando el pelo, ordenado y etiquetando como locos. Los operarios tienen nombres propios: Virgilio Zapatero, se encarga de Fernando de los R\u00edos, Laporta de Posada y El\u00edas D\u00edaz serigraf\u00eda el bl\u00edster. \u201cDe la Instituci\u00f3n a la Constituci\u00f3n\u201d se llama el \u00faltimo producto que se puede encontrar en las cabeceras de los lineales de los supermercados. Se mete todo en el mismo saco, krausismo, ILE y lo que sea menester. La operaci\u00f3n viene de antiguo nos advierte Mariano, de \u00c1lvarez Buylla que fue el primero en intentar codificar el sentido y el legado de Alas. Sin embargo, Clar\u00edn, al igual que el maestro Maresca fue contradictorio, dislocado, caleidosc\u00f3pico, salvaje. Codificarlos, objetivarlos, es secuestrarlos y redactar una hagiograf\u00eda. No era la finalidad de Mariano, desde luego.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las ayudas y pr\u00e9stamos metodol\u00f3gicos externos que ya se han citado, el eje de la obra es el t\u00e9rmino pensamiento cr\u00edtico. Sintagma de creaci\u00f3n propia por medio del que se escudri\u00f1a diagonalmente, a contrapelo, que dir\u00eda Benjamin, una constelaci\u00f3n de fuerzas, de tendencias que no son homog\u00e9neas, que poseen distinta intensidad y direcci\u00f3n dependiendo de autores y tem\u00e1ticas y que, desde luego, repasan no solo el pensamiento de Clar\u00edn sino de otros muchos autores e intelectuales que son piezas fundamentales del complejo puzle que es el texto: Hume, Comte, Rousseau, Kant, Hegel, Dorado Montero, Azc\u00e1rate y Kierkegaard. Casi por ese orden. De ah\u00ed, como dec\u00eda, el enga\u00f1o, porque no solo hay hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn sino lecci\u00f3n maestra de pensamiento pol\u00edtico-jur\u00eddico de amplio tracto hist\u00f3rico. Todo ello incidiendo, por supuesto, en un an\u00e1lisis detallado y muy l\u00facido de <em>Su \u00fanico Hijo<\/em>, de <em>La Regenta<\/em>, de la novela tendenciosa, de los cuentos morales, o incluso de la literatura secundaria de la cr\u00edtica literaria dom\u00e9stica o extranjera que se ocupaba de la obra de Alas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal enfoque debi\u00f3 y debe hacer torcer el gesto a m\u00e1s de uno que espet\u00f3 como endeble cr\u00edtica que aquello no era \u201cjur\u00eddico\u201d, sino un monstruoso pastiche. La indolente Olivetti, que tiene su merecido descanso acariciada por los tibios rayos de sol, contest\u00f3 convenientemente a tal objeci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ultima cuesti\u00f3n -tecle\u00f3 Mariano-: \u00abSoy consciente de que -entre otros muchos- este texto tiene un problema muy concreto, el de no parecer muy jur\u00eddico. Es dif\u00edcil contestar a esto sin resultar demasiado \u201csuficiente\u201d, pero la verdad es que es un problema que a m\u00ed me parece planteado desde una perspectiva estrictamente positivista, por tanto no considero pertinente la objeci\u00f3n. El debate lo remitir\u00eda, de muy buen grado al positivismo que sustancia el reproche\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Pensamiento cr\u00edtico es entendido como un \u201cdiscurso moral\u201d, como una \u201ccategor\u00eda historiogr\u00e1fica\u201d, cuyos lemas son heterotop\u00edas en el sentido foucaultiano antes explicado y con los que Mariano aborda la figura de Clar\u00edn y de tantos otros. Se caracteriza principalmente por dos rasgos: es un discurso subalterno y es un discurso reactivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer aspecto, su car\u00e1cter subalterno. Se orilla la ideolog\u00eda dominante, pero, a la par, no constituyen una oposici\u00f3n absoluta a ella. Se da en este sentido una dependencia tem\u00e1tica, en el caso del pensamiento moderno un solo asunto: Sujeto de derechos. Existe una dependencia respecto a la validez, pues se emplean los mismos criterios que el discurso dominante, aqu\u00ed se echa mano de categor\u00edas tales como teor\u00eda del conocimiento o epistemolog\u00eda y, por \u00faltimo, existe una dependencia respecto a la funci\u00f3n que cumplen tales discursos. Triple dependencia pues de la ideolog\u00eda dominante.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el discurso es reactivo. Se enfrenta a lo exterior, que se considera un factor extra\u00f1o, heter\u00f3nomo, antinatural si se quiere, un elemento que azuza el pensamiento, que lo convierte en una pr\u00e1ctica necesaria y expl\u00edcita.<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento cr\u00edtico requiere de un intelectual cr\u00edtico. Una figura que se construye mostrando sus extremos. De una parte Hume que alaba a los \u201chonrados caballeros\u201d que se dedican a \u201csus quehaceres dom\u00e9sticos\u201d y se \u201cdivierten en esparcimientos corrientes\u201d. Habr\u00eda que insuflar a nuestros fil\u00f3sofos de esta \u201cmixtura terrestre, ingrediente que por lo general es muy necesario\u201d. Mientras a una imaginaci\u00f3n fogosa se le permita entrar en la filosof\u00eda, nunca tendremos principios s\u00f3lidos. Hume pretend\u00eda quemar toda su obra y sacralizaba lo evidente. &nbsp;Pretend\u00eda aniquilar los monstruos de la raz\u00f3n para devolverla pulida y lisa, casi roma y resbaladiza, al campo del puro sentido com\u00fan. Recientemente, Marv Waterstone siguiendo a Kate Crehan ha definido tal t\u00e9rmino:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ablas verdades del sentido com\u00fan no son complicadas de entender y no necesitan de pruebas para que las aceptemos. Todo el cuerpo social est\u00e1 conforme con su verdad y cualquier persona de inteligencia media enseguida la ve\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de tal noci\u00f3n para el liberalismo y el capitalismo es m\u00e1s que evidente. En este mismo extremo, se sit\u00faa tambi\u00e9n Comte, quien habr\u00eda unido filosof\u00eda y pol\u00edtica, lo que supondr\u00eda \u201cuna capitulaci\u00f3n del pensamiento ante lo existente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a ellos, emerge la figura del <em>philosophe de la Encyclopedie<\/em>, una persona que no se oculta en la profundidad del mar ni en lo m\u00e1s denso del bosque. El fil\u00f3sofo de la Enciclopedia est\u00e1 pr\u00f3ximo a la experiencia del hombre medio, no busca la arcadia ni la retirada del mundo como Kierkegaard. Clar\u00edn, est\u00e1 en terreno de nadie, como buen pensador cr\u00edtico, es un hombre atado a la vida real, que sabe cu\u00e1nto cuesta un caf\u00e9. En una carta a Gald\u00f3s de 13 de junio de 1888, citada por M.M., escribe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTrabajo sin fe ninguna; \u00fanicamente me gusta la cosa mientras estoy escribiendo, pero a la media hora me parece una grand\u00edsima bobada. Yo no soy novelista ni nada; nada m\u00e1s que un padre de familia que no conoce otra industria que la de gacetillero transcendental\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, de otro lado, los <em>Holzwege<\/em>, los monstruos de la raz\u00f3n, el ansia de lo absoluto, la \u201cleyenda de Dios\u201d, la muerte. Mariano de nuevo lo expresa con justeza:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando alguien afirma, como hace Clar\u00edn en <em>Un discurso<\/em>, que el tema religioso es fundamental porque, de no plantearse deja sin salidas el problema esencial de que vivimos para morir, parece obvio que la muerte ha pasado ha ser la \u00fanica referencia posible de todo discurso y de toda pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que, de un costado, Vetusta a lo Freud, como \u201cKomprension, Unifizierung, Verdichtung\u201d&nbsp; de la l\u00f3gica del mercado, del ego\u00edsmo que tan brillantemente explica Clar\u00edn en <em>El pecado original<\/em> (el cient\u00edfico que busca el elixir de la inmortalidad pero que para ello requiere las c\u00e9lulas de todos para inocularlas a uno solo y lograr que el y su descendencia sean inmortales) y de otro, Dios, la muerte. El Pensamiento cr\u00edtico siempre se mueve en la Angustia de la Mediaci\u00f3n, ni nihilismo positivista ni fatalismo. Se trata de no claudicar ante al <em>fatum.<\/em> De convertir la heteronom\u00eda en acci\u00f3n pedag\u00f3gica, es decir, de reformismo. As\u00ed que en Clar\u00edn afirma Mariano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abM\u00e1s que una rectificaci\u00f3n&nbsp; o un regreso, existe una progresi\u00f3n&nbsp; hacia la madurez de una contradicci\u00f3n que siempre estuvo existente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los cuernos de esa disyuntiva Clar\u00edn tiene buenas compa\u00f1\u00edas. Se aborda por el ejemplo el pensamiento de Dorado Montero, de Azc\u00e1rate o de Kierkegaard, al que Mariano sit\u00faa con raz\u00f3n como final del pensamiento cr\u00edtico. Menci\u00f3n especial merece, por la profundidad de sus reflexiones, la obra de Rousseau, porque se independiza incluso de la lectura de Althusser quien se centraba en el contrato social, en las paradojas que este generaba y sus posibles soluciones encadenadas. Mariano, sin embargo, tambi\u00e9n subraya los aspectos menos atendidos del ginebrino, a saber: su emotivismo, su car\u00e1cter prerrom\u00e1ntico, abierto al sentimiento como se plasma en su <em>Nueva Elo\u00edsa<\/em>. La cita de Paolo Pascualucci que M.M. incorpora al cuerpo del texto es concluyente: \u201cLa \u00e9poca de la seguridad burguesa no pudo ser sustancialmente impermeable a la b\u00fasqueda dram\u00e1tica de lo absoluto impl\u00edcita en la especulaci\u00f3n de Rousseau\u201d. Con raz\u00f3n ha advertido Lydia V\u00e1zquez en la espl\u00e9ndida introducci\u00f3n que precede a la edici\u00f3n de C\u00e1tedra de <em>Julia o la nueva Elo\u00edsa<\/em> que el contrato social y los otros escritos pol\u00edticos de Rousseau solo se entienden adecuadamente si no se pierde de vista el sentimentalismo de esta novela de la que el propio autor recelaba. Pensamiento cr\u00edtico como categor\u00eda historiogr\u00e1fica, como categor\u00eda iusfilos\u00f3fica. He aqu\u00ed la dovela clave de <em>Hip\u00f3tesis sobre Clar\u00edn<\/em>. Y esto escrito con una vieja Olivetti que se consume al sol en un anaquel medio vac\u00edo. Con esos artefactos, a principios de los ochenta, los \u201cfil\u00f3sofos del derecho de pata negra\u201d, perd\u00f3n por la iron\u00eda, se dedicaban a otras cosas; bien segu\u00edan replegados d\u00e1ndole vueltas al Derecho Natural que ahora comenzaban a denominar cr\u00edpticamente \u201cTeor\u00eda del Derecho\u201d, bien trataban de construir una historia idealizada del pensamiento jur\u00eddico que justificara una socialdemocracia tutelada por el gran hermano teut\u00f3n, pero te\u00f3ricamente construida a trav\u00e9s de la doctrina italiana. &nbsp;Hubo excepciones. A la vista est\u00e1n. Y de una de ellas acabo de hablar. Mariano no solo fue un catalizador cultural. Fue un fil\u00f3sofo, un jurista con una obra original, valiente y ser\u00eda. Escrita con mimo, en cuadernos y a m\u00e1quina de escribir. Por \u201cuna suerte que no quiero entender\u201d, como dijo el cl\u00e1sico, fue mi maestro, mi amigo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>El \u00faltimo pol\u00edmata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rendir homenaje a Mariano Maresca \u2013el \u00faltimo pol\u00edmata que he conocido- supone, tambi\u00e9n, homenajearnos a nosotros mismos y al tiempo en el que compartimos con \u00e9l amistad y trabajos. Un tiempo de esperanza, todav\u00eda, en el que cre\u00edamos disponer de herramientas intelectuales suficientes para explicar el presente y prever -aproximadamente- por d\u00f3nde iba a ir el futuro. Es muy posible que Mariano estuviese de acuerdo con un pensamiento que Simone de Beauvoir atribu\u00eda a Sartre. En <em>La ceremonia del adi\u00f3s<\/em> (1981), afirma &nbsp;la fil\u00f3sofa que para Sartre en cualquier momento, cualquiera que fuera el contexto social o pol\u00edtico, entender a los hombres seguir\u00eda siendo lo esencial. En los 80, &nbsp;que es cuando conoc\u00ed a Maresca, me pareci\u00f3 que este era su prop\u00f3sito. Y tambi\u00e9n fue, con mayor o menor fortuna,&nbsp; el nuestro. Tuvimos suerte de contar con \u00e9l, un pol\u00edmata, empe\u00f1ado en saber todo lo que se pod\u00eda saber. \u00c9l fue un pensador de la estirpe de Leonardo, de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz o de Leibniz.<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el t\u00e9rmino \u00abpol\u00edmata\u00bb, antiguamente reservado a los eruditos, se ha extendido a aquellas personas cuyos intereses abarcan desde el atletismo a la Inteligencia Artificial. Maresca se empe\u00f1\u00f3 en saber todo lo que pudo de cine, de literatura, de filosof\u00eda, de derecho, de historia, de teatro, de pintura, de periodismo, de televisi\u00f3n, de arte o de la edici\u00f3n y publicaci\u00f3n de libros y revistas. Y lo que es m\u00e1s importante, a su alrededor logr\u00f3 congregar a un grupo de personas que tambi\u00e9n pretend\u00edan lo mismo. Nos alent\u00f3, nos ayudo, posibilit\u00f3 la publicaci\u00f3n de nuestros escritos; nos ense\u00f1\u00f3, en tertulias y en encuentros habituales, a buscar eso, tan raro hoy, que se llama Verdad. Convencido, Mariano no era un ingenuo, de que toda la verdad era algo inasequible para cualquier persona, pero que el hecho de que supi\u00e9ramos que era inalcanzable, no nos exim\u00eda de buscarla, ni a \u00e9l ni a cada uno de los que lo acompa\u00f1\u00e1bamos en la b\u00fasqueda. Plat\u00f3n, que no era bobo, aun a sabiendas de lo inaccesible de lo que propon\u00eda, si no eras un dios omnisciente,&nbsp; afirm\u00f3 que nada es m\u00e1s hermoso que saberlo todo. Hoy, aun sin herramientas seguras de conocimiento \u2013con el \u201ccoco\u201d de la Inteligencia artificial ahuyentando nuestros leg\u00edtimos sue\u00f1os de un mundo razonable y acogedor- quiero homenajear a Mariano Maresca, seguro de que \u00e9l abominar\u00eda de la especializaci\u00f3n \u2013hoy la llaman expertizaci\u00f3n- como algo propio de gusanos, y que luchar\u00eda, como S\u00edsifo y su inestable piedra, por hacerse con un saber universal. Este pol\u00edmata, al que quisimos y respetamos, nos hubiera ayudado, pese a la confusi\u00f3n actual, y con las ideolog\u00edas colapsadas, a encontrar alguna de las claves del presente con las que poder husmear en el futuro. Y, desde luego, de lo que nunca nos habr\u00eda exonerado &nbsp;es de intentarlo. Aun a riesgo de que la piedra del saber, una y otra vez, desasi\u00e9ndose de nuestro abrazo, se precipitara hacia el pie de la monta\u00f1a. Donde habita el olvido y la ignorancia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><em><strong>\u00bfRecuerdan el para\u00edso?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para recordar a Mariano tendr\u00eda que hablar de todo lo que s\u00e9, pues gran parte de lo que he aprendido se lo debo a \u00e9l. Y, sobre todo, hablar de los d\u00edas felices. D\u00edas que sol\u00edan comenzar tarde, con frecuencia en <em>Bot\u00e1nico<\/em> a la hora del almuerzo: Mariano recomend\u00e1ndonos con aut\u00e9ntico fervor a Alfonso, a Javier o a m\u00ed su \u00faltimo descubrimiento literario, desmenuzando un editorial de <em>El Pa\u00eds <\/em>o perfilando con letra menuda en su Moleskine la presentaci\u00f3n del libro de un amigo. Despu\u00e9s de hacernos cargo del l\u00edquido a percibir, la tarde pod\u00eda continuar en su despacho de la facultad o en los alrededores de la Plaza de la Trinidad. Recuerdo con claridad a Mariano dibujando de manera sencilla y minuciosa en una servilleta algo parecido a un mapa para explicarnos la pol\u00edtica migratoria de la UE o cont\u00e1ndonos c\u00f3mo el sol de una tarde de enero se comporta como la verdad: para seguir caminando es preciso bajar la vista para no deslumbrarnos. Y nos sent\u00e1bamos a caminar hasta despedir el d\u00eda desde la <em>Piccola Italia <\/em>y estrenar el fin de semana en <em>La Tertulia<\/em>, entrando como una manada de b\u00fafalos, cargados de razones y de copas.<\/p>\n\n\n\n<p>El exceso de ser inteligente. La lucidez. El disparate. El sentido del humor, la iron\u00eda y las ganas. Pasolini. Y la poes\u00eda. Y las novelas. Y la \u00f3pera. Y David Bowie. Y Enrique Morente. &nbsp;Su familia y, sobre todo, la red de amigos que supo tejer a lo largo de su vida. En todo esto pienso al recordar a Mariano, en algo parecido a un para\u00edso cotidiano y dom\u00e9stico; muy similar a lo que escribi\u00f3 en la columna \u201cPara\u00edsos\u201d, en julio de 2005:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfRecuerdan el para\u00edso? Hagan la prueba: cierren los ojos, oigan el sonido del interior del mar, y empiecen a caminar despacio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Invierno de 2024<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Vejez e Infancia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Este es un manuscrito que Mariano Maresca escribi\u00f3 como respuesta a unos comentarios que le traslad\u00e9 sobre un borrador de un ensayo brillante, intenso, \u201cexcesivo\u201d desde el punto de vista intelectual en el que Mariano hac\u00eda una relectura del discurso pol\u00edtico moderno a partir de la interpretaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis del Estado de naturaleza como infancia de la modernidad. Una modernidad que irrumpe en la historia como un \u201cnovum\u201d pero que al mismo tiempo se representa como la llegada de la humanidad a su \u201cmayor\u00eda de edad\u201d, a su madurez, una modernidad que nace ya adulta. En ese texto Mariano condensa su conocimiento profundo de la filosof\u00eda pol\u00edtica moderna, con una magnifica lecci\u00f3n de historia de las ideas en las que no faltan referentes como el psicoan\u00e1lisis, o sus estudios sobre el despotismo oriental&nbsp; o sobre la servidumbre voluntaria de Etienne de la Bo\u00e8tie, para interrogar la modernidad desde la dicotom\u00eda entre la imagen del ni\u00f1o como \u201ctitular del poder del deseo\u201d, como lugar para pensar otra modernidad posible, m\u00e1s all\u00e1 de la modernidad madura, &nbsp;la modernidad que codifica la experiencia en la norma, en el c\u00e1lculo racional, en el mercado y en el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis comentarios a ese texto imprescindible que dej\u00f3 in\u00e9dito Mariano, terminaban con la pregunta de si no era posible tambi\u00e9n interrogar a la modernidad desde la imagen de la vejez, del que vive un tiempo ya concluido; la vejez no pertenece ya al orden adulto, es tiempo de desencanto desde donde se es consciente de no formar parte de un proyecto, tiempo de rememoraci\u00f3n que es tambi\u00e9n una vuelta a nuestra minor\u00eda de edad. La respuesta de Mariano fue este impagable regalo de diez aforismos sobre la vejez, escritos con esa irrefrenable energ\u00eda vital e intelectual que Mariano contagiaba.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Aforismos del viejo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Esta es la primera respuesta a una pregunta de Pedro Mercado. Como toda respuesta, es ante todo la demanda de otra pregunta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>1.-&nbsp; El viejo es el que cuenta (las) historias. Su auditorio son siempre, u otros viejos, o los ni\u00f1os. La diferencia entre esos dos auditorios se refiere al uso del tiempo. Los otros viejos que escuchan tienen el mismo tiempo (para o\u00edr) que el narrador (para contar): un tiempo concluido, cerrado que ya nadie mide. Los ni\u00f1os, para o\u00edr al viejo, tienen el tiempo que crea su deseo de fantas\u00eda, un tiempo por empezar, abierto, dispuesto para la experiencia del descubrimiento (o la fascinaci\u00f3n): un tiempo que <em>todav\u00eda<\/em> nadie mide.<\/p>\n\n\n\n<p>2.- El viejo se vuelve como un ni\u00f1o (de eso se quejan los adultos): caprichoso, parlanch\u00edn, irrefrenable, que confunde los datos de lo real, imprudente \u2013dice tacos delante de las visitas\u2013; al viejo se le quiere solamente porque existe. Igual que al reci\u00e9n nacido: no importa lo que hagan o lo que sientan (de hecho, se ignora por completo lo que sienten). Quererlos \u2013al viejo y al ni\u00f1o\u2013, es natural: por eso no se puede confesar p\u00fablicamente que molesta atenderlos.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- El viejo que no se vuelve como un ni\u00f1o, se calla. Su silencio es una severa advertencia de que hay un momento de la vida en el que ya no cabe ninguna posibilidad. Ese es el viejo intolerable: hay quien llega a asesinarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>4. S\u00f3lo se abandona a ni\u00f1os (en un portal: en las puertas de otra casa) o al viejo (en un asilo: un lugar que no es una casa). No se soporta su manera irresponsable de usar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>5.- El viejo recuerda mejor el pasado remoto que el reciente. \u00bfBorra lo superfluo, recuerda solo los recuerdos que su cuerpo d\u00e9bil puede arrastrar? Suele hablar de lo que podr\u00eda haber hecho, o sido. Tampoco olvida el dolor: la traici\u00f3n de la vida. Pero lo entiende (aunque nunca un viejo haya explicado c\u00f3mo se puede vivir con ese dolor).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo es eso \u2013la aspiraci\u00f3n de ser alguien, pero tambi\u00e9n el primer y definitivo aprendizaje de la frustraci\u00f3n\u2013 la misma memoria del ni\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>Memoria del ni\u00f1o: no tiene que haber pasado el tiempo para que haya memoria: basta con desear algo para tener pasado, un pasado que se pueda contar (u o\u00edr cantar al viejo). El ni\u00f1o recuerda lo mismo que el viejo. El viejo lo sabe, el ni\u00f1o no.<\/p>\n\n\n\n<p>6.- El viejo cuenta \u2013recuerda\u2013 el origen pr\u00f3ximo de la vida: no el principio de la historia de la humanidad, sino la imagen que ya se est\u00e1 borrando \u2013como su vida\u2013 del mundo en que nacieron los padres del ni\u00f1o. Los padres del ni\u00f1o le dejan que la cuente: saben que el ni\u00f1o todo lo recordar\u00e1 \u2013si acaso\u2013 cuando sea viejo.<\/p>\n\n\n\n<p>7.- Cuando el ni\u00f1o recibe el relato del viejo, est\u00e1 ocurriendo algo <em>casi<\/em> inexplicable: el que habla desde una conciencia plena y aguda de la finitud es entendido porque le oye alguien que todav\u00eda cree que la vida es infinita (quien no ha conocido la experiencia de la muerte).<\/p>\n\n\n\n<p>8.- Eso es solo <em>casi<\/em> inexplicable. La conciencia de la finitud hace que se desprecie el instante. El relato del viejo nunca se detiene en algo urgente (desconoce la urgencia, en realidad). Reduce la vida a lemas que repite, que tergiversan la geograf\u00eda real del territorio del tiempo. Exactamente as\u00ed es como la vida, para el ni\u00f1o, es infinita. La memoria y la fantas\u00eda coinciden, se alimentan mutuamente. Por eso los adultos se quejan de que el viejo malcr\u00ede \u2013consienta, es decir, autorice, al ni\u00f1o\u2013: reconoce la legitimidad de su infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el ni\u00f1o s\u00ed conoce la urgencia, la urgencia que pertenece al orden del deseo. Para \u00abmorir en paz\u00bb tendr\u00e1 que dominarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>9.- Para el ni\u00f1o, el viejo es otro ni\u00f1o: el ni\u00f1o oye la memoria como fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>10.- Cuando el ni\u00f1o crece, tambi\u00e9n \u00e9l excluye al viejo. En la vida del ni\u00f1o que ha crecido, la fantas\u00eda ha sido sustituida por el af\u00e1n de otra memoria, la del deber de ser Padre. Este ni\u00f1o ya no oye al viejo: es un burgu\u00e9s progresista que lo tolera, lo quiere, pero que no se arriesga con \u00e9l fuera del tiempo. Y a lo que m\u00e1s miedo tendr\u00e1 en la vida es a envejecer, porque se siente culpable de haber roto el coloquio sagrado entre la memoria y la fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca<\/p>\n\n\n\n<p>Octubre de 1992<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/estado-naturaleza-700x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4072\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/estado-naturaleza-700x1024.jpg 700w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/estado-naturaleza-205x300.jpg 205w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/estado-naturaleza-103x150.jpg 103w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/estado-naturaleza-768x1123.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/estado-naturaleza-1050x1536.jpg 1050w, 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Lleva m\u00e1s de 30 a\u00f1os dedicado a ello, e incluso ha transformado el garaje de su casa en el espacio donde las miniaturas reproducen batallas legendarias, o est\u00e1n siendo pintadas en ese momento, o esperan pacientes su turno para pasar del blanco a los colores del ej\u00e9rcito que corresponda. Incluso tiene muchas piezas que ni siquiera ha tenido tiempo de sacar de los paquetes.<\/p>\n\n\n\n<p>A nuestro amigo Mariano le pasaba algo semejante con los cuadernos, libretas y diarios. Le encantaba pararse en alguna de las tiendas de la ciudad donde sab\u00eda que se vend\u00edan esos objetos; o los compraba cuando viajaba; o se los regalaban. El caso es que los conservaba todos y, como mi amigo con los soldaditos, algunos los completaba, otros los usaba para una sola idea, o los dejaba a medias o simplemente ni los comenzaba. Tras su fallecimiento, hacer un inventario de sus cosas ha sido como vencer a la muerte y ordenarla: una caja mediana de cart\u00f3n repleta de cuadernos sin estrenar, con el blanco plomo de sus p\u00e1ginas, es su obra inacabada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"985\" height=\"634\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/mariano-maresca-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4061\" style=\"width:473px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-maresca-1.jpg 985w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-maresca-1-300x193.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-maresca-1-150x97.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/mariano-maresca-1-768x494.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 985px) 100vw, 985px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Con todo es obvio que Mariano disfrutaba de la palabra escrita y que le encantaban los manuscritos. Los propios y los de sus amistades. Han aparecido manuscritos de libros de poetas, intercambios epistolares, u originales mecanografiados como el de <em>Los pacientes del doctor<\/em> <em>Garc\u00eda<\/em>, de su gran amiga, la tambi\u00e9n a\u00f1orada Almudena Grandes. Y, por supuesto, tambi\u00e9n han aparecido manuscritos con textos propios de Mariano, publicados o in\u00e9ditos. Y entre los in\u00e9ditos una selecci\u00f3n de poemas suyos escritos entre 1965 y 1968, de la cual algunos hab\u00edamos o\u00eddo hablar por boca de nuestro amigo, pero que no hab\u00edamos le\u00eddo. La selecci\u00f3n viene \u201cprecedida de unas elementales, pero necesarias explicaciones\u201d que es toda una declaraci\u00f3n de intenciones en la que encontramos presupuestos po\u00e9ticos que 15 a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00edan desarrollados por el movimiento <em>La otra sentimentalidad<\/em>. Entre los poemas del libro hay una eleg\u00eda a la muerte de su madre, escrita en tres partes, con un tono, ambiente y estructura muy elementales y sin m\u00e9trica alguna, pero que podr\u00edamos leer, de alg\u00fan modo, como la antesala, una d\u00e9cada antes, al poema Coram P\u00f3pulo, del libro <em>Troppo Mare<\/em> de Javier Egea, uno de los poemarios esenciales de <em>La otra sentimentalidad<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comparto la \u201cEleg\u00eda\u201d de Mariano porque \u00e9l mismo la consideraba un \u201cpoema acabado\u201d, como podemos ver en sus explicaciones de las que tambi\u00e9n publicamos un extracto.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El criterio de selecci\u00f3n seguido para entresacar de cada cuaderno de poemas alguno que pudiera ser significativo, ha sido distinto seg\u00fan los casos. He elegido los que he visto m\u00e1s enraizados dentro de m\u00ed. Si est\u00e1n aqu\u00ed, es porque creo sinceramente que fueron escritos desde dentro ya que son entra\u00f1ablemente m\u00edos. Lo que necesitaba escribir era muy ambicioso, y sent\u00ed el apremio de la palabra estricta, pobre, estrecha, que quise enriquecer con un uso especial de la sintaxis y sobre todo con un encabalgamiento de ideas que les diese cierto clima r\u00edtmico.<\/p>\n\n\n\n<p>En pleno verano de 1965 -cuatro de agosto- muri\u00f3 mi madre. Este acontecimiento desat\u00f3 en m\u00ed m\u00e1s de un caudal que a\u00fan hoy circula por mis adentros. La ELEGIA fue elaborada lentamente. No me importa decir que los tres poemas seleccionados me parecen realmente acabados, sobre todo el primero, AHORA\u2026 Cuando los he intentado corregir no he encontrado un espacio por el que entrar en ellos. Sus palabras me han parecido como engastadas con buril en un bloque macizo. (El poema) NO PALABRA O IMAGEN qued\u00f3, en una reuni\u00f3n de la que luego hablar\u00e9, como el mejor de mis poemas. En el tiempo de ELEGIA persiste el halo espiritual: basta ver los versos finales de LA PIEDRA SE ME HACE.<\/p>\n\n\n\n<p>Una evoluci\u00f3n m\u00eda absolutamente cierta qued\u00f3 recogida en estos poemas, en los que ya aparece el \u00abnosotros\u00bb, referido incluso a grupos determinados (\u00abnosotros tenemos ideas claras\u201d). \u00bfC\u00f3mo fue esta evoluci\u00f3n? Supongo que influir\u00edan nuevas amistades, nuevos problemas, el simple paso del tiempo. Entre esos nuevos problemas estaba el de la poes\u00eda. Por primera vez entonces me plante\u00e9 la necesidad de pensar sobre mi poes\u00eda, incluso sobre el mismo hecho de que, de vez en cuando, yo cogiera la pluma y escribiera poemas. A esto contribuyeron unas reuniones de poetas amateurs. En aquel grupo estaba Juan Carlos Rodriguez G\u00f3mez que ya ha publicado algo. Le\u00ed una selecci\u00f3n que no recuerdo muy bien. Los poemas gustaron, pero fui enormemente criticado porque -dec\u00eda Juan Carlos- mis escritos eran lo suficientemente serios e importantes como para hacerles tambi\u00e9n una cr\u00edtica seria, en vez de despacharlos con un \u00abest\u00e1 bien\u2026\u201d. Si hubiese seguido en aquel grupo, probablemente hoy mi poes\u00eda ser\u00eda m\u00e1s consciente. Lo abandon\u00e9 porque a esa hora ten\u00eda que asistir a unos encuentros espirituales. Sal\u00ed perdiendo en el cambio. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta p\u00e1gina esta tan viva hoy como cuando la escrib\u00ed, vive en el fondo de todo lo que pienso y hago. Lo \u00fanico cierto que s\u00e9 de ella es que ella soy yo. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 la poes\u00eda que escriba desde ahora? \u00bfVolver\u00e9 a escribir poes\u00eda? No lo s\u00e9, ni es cosa que ahora importe demasiado. De todas formas, \u00abDios dir\u00e1, que est\u00e1 siempre callado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Almer\u00eda, a ventiocho de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho.<\/p>\n<cite>Mariano Maresca<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y terminan estas EXPLICACIONES con una nota. \u201cAl decir \u00abpo\u00e9tica\u00bb no uso el t\u00e9rmino en su sentido estricto. Para m\u00ed, Po\u00e9tica es tomar caf\u00e9 con leche si en ello se pone el alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n<p><!-- \/wp:post-content --><br \/><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p>TRES POEMAS<\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- \/wp:paragraph --><\/p>\n<p><!-- wp:verse --><\/p>\n<pre class=\"wp-block-verse\">I\n\nAhora que amanece otro sol,\nAhora que este sill\u00f3n est\u00e1 vac\u00edo y\nAhora que la tierra se cierra para siempre.\nAhora que su cuerpo yace postrado en serena sonrisa,\nAhora que uno dice \"parece que respira\" y\nAhora que los ruidos son menos, o son otros.\nAhora que es verdad la pesadilla,\npero ahora que no es pesadilla del todo, porque\nAhora los besos son m\u00e1s, o son otros.\nAhora que son veinti\u00fan d\u00eda de muerte, o\nAhora que la edad cuenta por veinti\u00fan d\u00eda de vida.\nAhora que las lagrimas se pararon ah\u00ed dentro,\nAhora que los ojos no tienen cuerpo que mirar, porque\nAhora el cuerpo no existe, sino un olor, una silla, una l\u00e1pida.\nAhora que ella ha muerto,\nno tengo cauce, ni metro, ni rima.\nS\u00f3lo acento que lo inunda todo: rima, metro, cauce,\ny que matiza las flexiones hondas de mi voz partida.<\/pre>\n<p><!-- \/wp:verse --><\/p>\n<p><!-- wp:verse --><\/p>\n<pre class=\"wp-block-verse\">I I\n\nNo palabra o imagen.\nEl sentido total es lo que qued\u00f3 sin ti.\nNi el minuto ni la hora.\nEs Tiempo lo que se detuvo ante ti.\nTampoco d\u00eda o noche.\nSino la luz, que se siente in\u00fatil sin ti.\nNi tierra, ni mar, ni cielo,\nQue ah\u00ed est\u00e1 el universo, mudo de ti.<\/pre>\n<p><!-- \/wp:verse --><\/p>\n<p><!-- wp:verse --><\/p>\n<pre class=\"wp-block-verse\">I I I\n\nLa piedra se me hace escala,\nla piedra que nos separa\ny que te tapa mi cara\nno te lleva de m\u00ed.\nSe me vuelve tim\u00f3n la letra\nQue me arrastra sin meta\na una visi\u00f3n completa\nposible ahora sin ti.\nY es que lo que me dice tu serenidad postrada\nson palabras tejidas en otras moradas,\nlos verbos de un camino inconsciente\nentre la Patria, el Rey -un camino ardiente-\ny lo poco que todos sabemos de ti.<\/pre>\n<p><!-- \/wp:verse --><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 9 de enero de 2023 falleci\u00f3 el mentor de esta revista, Mariano Maresca Garc\u00eda-Esteller. &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Las cosas que hemos visto con Mariano\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2024\/01\/09\/las-cosas-que-hemos-visto-con-mariano\/#more-3972\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Las cosas que hemos visto con Mariano\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[6,5],"tags":[57,83,58],"class_list":["post-3972","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-memoria-de-olvidos","category-piezas-procesos","tag-filosofia","tag-literatura","tag-politica","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las cosas que hemos visto con Mariano - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"El 9 de enero de 2023 falleci\u00f3 el mentor de esta revista, Mariano Maresca Garc\u00eda-Esteller. 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