{"id":2749,"date":"2019-10-25T04:56:37","date_gmt":"2019-10-25T04:56:37","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=2749"},"modified":"2024-01-08T20:27:48","modified_gmt":"2024-01-08T20:27:48","slug":"olvidos-de-granada-no-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2019\/10\/25\/olvidos-de-granada-no-13\/","title":{"rendered":"Olvidos de Granada n\u00ba 13"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>En diciembre de 1985 se celebr\u00f3 en Granada, bajo el auspicio de la Diputaci\u00f3n Provincial y coorganizado por la revista Olvidos de Granada, el encuentro \u2018Palabras para un tiempo de silencio\u2019 dedicado a la obra de la conocida como Generaci\u00f3n del 50. Siete meses m\u00e1s tarde se public\u00f3 el n\u00famero 13 (Extraordinario) de la revista donde se recog\u00edan las conferencias, seminarios y coloquios celebrados as\u00ed como un conjunto de estudios sobre los distintos escritores de aquella generaci\u00f3n. Estos art\u00edculos fueron firmados por escritores y estudiosos de entonces, muchos de los cuales siguen en activo. Para este \u2018Homenaje a Olvidos 13\u2019 la Asociaci\u00f3n Olvidos de Granada ha invitado a diversos escritores y escritoras que en los a\u00f1os ochenta eran ni\u00f1os o adolescentes para que relean los textos publicados entonces y a\u00f1adan otras lecturas. Diecinueve autores han respondido a la invitaci\u00f3n. De esta manera se establece un di\u00e1logo que va desde los autores de los cincuenta a los autores granadinos actuales, unidos en homenaje a los autores granadinos que hicieron posible aquel Encuentro. As\u00ed, se reaviva el homenaje que la ciudad entonces hizo a una fabulosa n\u00f3mina de escritores.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3690\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-724x1024.jpg 724w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-212x300.jpg 212w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-106x150.jpg 106w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-768x1086.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-1448x2048.jpg 1448w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/OLVIDOS-NUMERO-13-1-1-scaled.jpg 1414w\" sizes=\"auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"715\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/CARPETA-OLVIDOS13-1-715x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3688\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-715x1024.jpg 715w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-209x300.jpg 209w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-105x150.jpg 105w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-768x1100.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-1072x1536.jpg 1072w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-1429x2048.jpg 1429w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/CARPETA-OLVIDOS13-1-scaled.jpg 1396w\" sizes=\"auto, (max-width: 715px) 100vw, 715px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p>Javier Ben\u00edtez<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"> Recuerde Granada a Olvidos,<br> reviva el tiempo y empiece<br> evocando<br> c\u00f3mo estuvieron unidos<br> quienes el n\u00famero trece<br> fueron dando,<br> pues los muertos y los vivos<br> merecen mil homenajes  <br> sin pudor;<br> que no hacen falta motivos<br> para brindar sin ambages<br> en su honor. <\/pre>\n\n\n\n<p>Voy a comenzar comentando el t\u00edtulo de este art\u00edculo y el poema que lo introduce. Este a\u00f1o se cumple el 35 aniversario del primer n\u00famero de Olvidos de Granada, editado por la Diputaci\u00f3n Provincial. En ese primer n\u00famero ya se advert\u00edan varios asuntos: que Olvidos nac\u00eda como revista integradora, que todo lo que representara a la cultura de la ciudad ten\u00eda cabida en ella, siempre que se hiciera desde \u201cunas m\u00ednimas condiciones de seriedad\u201d, afirmando as\u00ed mismo que \u201cEn OLVIDOS no pueden escribir solamente aquellas personas que no quieren escribir en OLVIDOS, para que resulte f\u00e1cil autoexcluirse y culpar luego a otros de la exclusi\u00f3n.\u201d. En ese primer n\u00famero UNO de la revista se explicaba que, en realidad, aquella supon\u00eda la segunda salida de Olvidos. As\u00ed es. Igual que en la segunda salida de don Quijote al caballero ya lo acompa\u00f1a Sancho Panza, en este segundo intento Olvidos ya no viajaba sola sino con el auspicio de la Diputaci\u00f3n Provincial de Granada, no como revista subvencionada sino como producto cultural asumido por la instituci\u00f3n. En ese n\u00famero hab\u00eda un art\u00edculo de Jos\u00e9 Carlos Rosales y otro de Rafael Goicoechea sobre los tebeos. Y de aqu\u00ed viene <strong>13, Rue de Olvidos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera salida de la revista, como en el caso de la obra cervantina, dura pocos cap\u00edtulos, y si don Quijote es armado caballero en una venta que se imagin\u00f3 castillo, estas dos entregas de Olvidos nacen al amparo de las noches en el local cultural de moda de la ciudad, La Tertulia, que se so\u00f1\u00f3 editorial. Pero esos dos ef\u00edmeros n\u00fameros se hacen eco de los m\u00e1s importantes acontecimientos culturales de la movida granadina, y dan ya noticia del disco-libro <em>Rimado de ciudad<\/em>, con m\u00fasica de TNT y letras de Luis Garc\u00eda Montero, que ser\u00eda editado por la Diputaci\u00f3n Provincial de Granada en 1983. Los poemas del libro est\u00e1n escritos en coplas de pie quebrado, y el t\u00edtulo es el manrique\u00f1o <em>Coplas a la muerte de su colega<\/em>. Y ese es el porqu\u00e9 del poema introductor, un brindis por el grupo de personas que hicieron posible Olvidos, y una referencia literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora pasar\u00e9 a narrar c\u00f3mo descubr\u00ed la poes\u00eda de Jaime Gil de Biedma. En la primavera tard\u00eda de 1988 mi padre se recorri\u00f3 todas las librer\u00edas del Campo de Gibraltar buscando un libro que yo quer\u00eda leer: <em>El jard\u00edn extranjero<\/em>, de Luis Garc\u00eda Montero. Mi inter\u00e9s por ese libro se remontaba a pocos meses antes, cuando me hab\u00eda hecho con otro del mismo autor. Recuerdo perfectamente el d\u00eda que lo compr\u00e9. Era una tarde-noche de principios de noviembre de 1987, mi primer a\u00f1o de facultad. Yo volv\u00eda de clase y comenz\u00f3 a llover de tal manera que me refugi\u00e9 en Galer\u00edas Preciados. Me puse a deambular por los anaqueles de la librer\u00eda de los grandes almacenes y de repente, sobresaliendo en tama\u00f1o y en color de los otros libros, di con un ejemplar de <em>Diario c\u00f3mplice<\/em> del cual me llam\u00f3 la atenci\u00f3n -aparte del impactante color rojo de su cubierta- que tuviese un pr\u00f3logo de Rafael Alberti. All\u00ed, mientras escampaba, me le\u00ed el pr\u00f3logo y un par de poemas y decid\u00ed compr\u00e1rmelo. Ya en casa continu\u00e9 ley\u00e9ndolo, y en una segunda lectura del pr\u00f3logo se me qued\u00f3 grabado el nombre de otro poeta que parec\u00eda ir en la misma l\u00ednea y podr\u00eda gustarme tambi\u00e9n, ya que Alberti lo pon\u00eda \u201chombro con hombro\u201d con Luis Garc\u00eda Montero; se trataba del \u201carrebatado poeta Javier Egea\u201d. Enseguida me puse a preguntar por las librer\u00edas de la ciudad por alg\u00fan t\u00edtulo de Egea -que no hall\u00e9 por entonces- y por ese otro libro que en Granada no logr\u00e9 encontrar y cuya b\u00fasqueda hab\u00eda confiado a mi padre, quien por aquel entonces tuvo que ir a trabajar a Algeciras todas las semanas durante un par de meses. Recuerdo que cada viernes, cuando mi padre llegaba para pasar con la familia el fin de semana, lo primero que hac\u00eda era preguntarle si lo hab\u00eda encontrado. Viernes tras viernes me explicaba lo mismo, que hab\u00eda preguntado en todas las librer\u00edas de Algeciras y que en todas le dec\u00edan que estaba agotado. Ya hab\u00eda perdido toda esperanza cuando apareci\u00f3 mi padre con un ejemplar de <em>El jard\u00edn extranjero<\/em>, justo el \u00faltimo viernes de sus dos meses de trabajo. Me dijo que lo hab\u00eda comprado en una librer\u00eda muy peque\u00f1a de San Roque, y yo sab\u00eda que me hab\u00eda tra\u00eddo una joyita, el n\u00famero 402 de la colecci\u00f3n Adonais, de ediciones Rialp, un ejemplar intonso cuyas p\u00e1ginas hab\u00eda que separar con mucho cuidado. <em>El jard\u00edn extranjero<\/em> comienza con dos p\u00e1ginas de citas: en la primera, Federico Garc\u00eda Lorca y Rafael Alberti; en la segunda, \u00c1lvaro Salvador (y recorro las calles \/ como un actor en paro), Javier Egea (Todas las plazas tienen olor a espera), Juan Carlos Rodr\u00edguez (La literatura no ha existido siempre) y Jaime Gil de Biedma:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Oh noches en hoteles de una noche,<br> definitivas noches en pensiones s\u00f3rdidas,<br> en cuartos reci\u00e9n fr\u00edos,<br> noches que devolv\u00e9is a vuestros hu\u00e9spedes<br> un olvidado sabor a s\u00ed mismos. <\/pre>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"603\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma-1024x603.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2819\" style=\"width:551px;height:323px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma-1024x603.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma-300x177.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma-150x88.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma-768x452.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gil-de-biedma.jpg 1180w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Y solo fui capaz de leer el primer poema del libro de Luis, porque me hab\u00eda impactado tanto la cita de Gil de Biedma que me fui directo a la biblioteca de la facultad de Letras a buscar referencias del poeta. Descubr\u00ed que ten\u00eda recogida en un libro, <em>Las personas del verbo<\/em>, toda su obra. Lo saqu\u00e9 prestado de la biblioteca y a los pocos d\u00edas fui a devolverlo porque enseguida me dije que aquel era un libro que ten\u00eda que tener. Y me lo compr\u00e9. Me aprend\u00ed de memoria \u201cPand\u00e9mica y celeste\u201d, disfrut\u00e9 con el entretejer de su sextina \u201cApolog\u00eda y petici\u00f3n\u201d, sent\u00ed el mismo estremecimiento que a veces sentimos cuando alguien -un amigo o amante- olvida su brazo sobre el nuestro y comprend\u00ed el dolor del tiempo con \u201cAmistad a lo largo\u201d, supe de la derrota que suponen ciertos amaneceres con \u201cAlbada\u201d, pero sobre todo fui consciente de lo importante del di\u00e1logo con la tradici\u00f3n y el juego de la intertextualidad a la hora de escribir poemas. El curso siguiente tuve como profesor a Luis Garc\u00eda Montero, quien a la hora de hablar sobre Gil de Biedma afirmaba que para el poeta \u201cescribir poemas es casi sin\u00f3nimo de haberlos le\u00eddo\u201d, autocita sacada de su art\u00edculo \u201cEl juego de leer versos\u201d, publicado en el n\u00famero 13 de esta revista, el mismo que estoy revisando y motivo de estas p\u00e1ginas que aqu\u00ed doy por concluidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no quisiera terminar sin desear que la tercera salida de Olvidos -que vino con su reconversi\u00f3n a formato digital, un proyecto dise\u00f1ado a conciencia por su director Mariano Maresca- nos lleve a la cordura mediante una reflexi\u00f3n conjunta, serena y seria sobre la situaci\u00f3n cultural, social y pol\u00edtica de esta Granada, y por ello, de esta Espa\u00f1a de todos los demonios, que dir\u00eda Gil de Biedma.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Ram\u00f3n Repiso<\/h4>\n\n\n\n<p>Para vivir en la Espa\u00f1a gris y humillada del franquismo, Carlos Barral invent\u00f3 diversos personajes, visti\u00f3 un atuendo marinero y extravagante y escribi\u00f3 una poes\u00eda que nunca ha pasado de moda porque nunca sigui\u00f3 moda alguna. Con la paciencia de un orfebre y la disciplina de un monje de Cluny, buce\u00f3 en la ra\u00edz de cada palabra que eleg\u00eda, siendo consciente de que al escribirla \u201cmovilizaba todo su pasado, toda la inmensa y dormida carga sem\u00e1ntica que arrastra a trav\u00e9s de los siglos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1986 la revista <em>Olvidos de Granada<\/em> dedic\u00f3 a los autores de la Generaci\u00f3n del 50 un monogr\u00e1fico titulado \u201cPalabras para un tiempo de silencio\u201d, Carlos Barral era, en palabras de Carme Riera, uno de los autores m\u00e1s conocido del pa\u00eds, pero un poeta casi ignorado. Es un hecho curioso y parad\u00f3jico que la poes\u00eda de Carlos Barral, una de las m\u00e1s singulares de su generaci\u00f3n, no haya sido reconocida como se merece y quede en un segundo plano en numerosas ocasiones, desplazada por los personajes que fue Barral a lo largo de su vida: el editor, el prosista o el pol\u00edtico. Parece contradictoria esa \u201cmarginalidad\u201d en alguien que sol\u00eda afirmar que se consideraba poeta por encima de todo: \u201cMe considero, por encima de todo, escritor, y escritor de poes\u00eda; es lo que m\u00e1s me importa. He sido editor a lo largo de toda mi vida adulta, sin que fuera una vocaci\u00f3n original m\u00eda, sino porque me encontr\u00e9 con una editorial por herencia.\u201d. En segundo lugar, la creaci\u00f3n de una identidad, la invenci\u00f3n de un personaje fue un tema recurrente en su obra; sirvan como ejemplo estos versos finales de su poema \u00abHombre en la mar\u00bb: \u201cMe digo que a menudo, en muchas cosas \/ que venimos creyendo, y sobre todo \/ en las pasiones de la inteligencia, \/ por miedo a sorprendernos, por costumbre, \/ pensamos a trav\u00e9s de un personaje.\u201d En su caso, los personajes acabaron devorando la obra y ocultando a la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la poes\u00eda de Barral comparte con la de otros miembros de la Generaci\u00f3n del 50 el hecho de considerar la escritura po\u00e9tica como acto de conocimiento (recordemos que, en 1953 y frente a las teor\u00edas de Carlos Bouso\u00f1o, Carlos Barral public\u00f3 en la revista <em>Laye<\/em> el art\u00edculo \u201cPoes\u00eda no es comunicaci\u00f3n\u201d), diversos estudiosos de su obra se\u00f1alan algunos rasgos que la diferencian. Jaume Andreu indica que las fuentes y tradiciones en las que Barral se inserta poco tienen que ver con las de la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros: la poes\u00eda latina, germ\u00e1nica y el simbolismo, e indica, de manera muy acertada que el prestigio actual de los poemas de Carlos Barral como \u201cyacimientos del lenguaje\u201d est\u00e1 estrechamente relacionado con el actual \u201cempobrecimiento de la expresi\u00f3n en todos los \u00f3rdenes\u201d. Carme Riera, una de las mayores especialistas en la poes\u00eda de Carlos Barral, analiz\u00f3 en aquel monogr\u00e1fico de <em>Olvidos de Granada<\/em> su escritura y aport\u00f3 una serie de claves que apuntalaban aquel edificio construido con inteligencia y sensualidad (Barral afirma que su poes\u00eda es m\u00e1s de contenidos intelectuales que emotivos): el uso de los \u00e9timos, los cultismos y tecnicismos, la adjetivaci\u00f3n de los colores y aromas, etc. Recursos propios de la poes\u00eda barroca, gongorina, que Barral tanto admiraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque conoc\u00ed la figura de Carlos Barral por sus libros de memorias, su poes\u00eda me marc\u00f3 desde el principio. Los tres tomos de memorias, que le\u00ed siendo bastante joven de manera compulsiva, funcionaron como un mapa de su poes\u00eda. En ellos, como en el <em>Diario del artista en 1956<\/em> de Jaime Gil de Biedma, encontr\u00e9 una manera rigurosa y disciplinada de trabajar (los \u201clentos poemas de hierro\u201d, como Barral llama en <em>Los a\u00f1os sin excusa<\/em> a los versos de <em>Metropolitano<\/em>); aprend\u00ed a aprovechar las posibilidades inagotables del idioma, a ser un cr\u00edtico implacable conmigo y a tomarme en serio el juego de hacer versos. https:\/\/c0.pubmine.com\/sf\/0.0.3\/html\/safeframe.htmlReport this ad<\/p>\n\n\n\n<p>Se considera <em>Metropolitano<\/em> el libro de Barral (ambicioso y maduro, a pesar de ser el primero) donde se encuentran concentrados los temas y recursos estil\u00edsticos que desarrollar\u00e1 en obras posteriores, exceptuando <em>Diecinueve figuras de mi historia civil<\/em>, que se analiza como un libro alejado de la est\u00e9tica barraliana, casi de circunstancias y escrito por el prestigio de la poes\u00eda social en la \u00e9poca. Considero que <em>Diecinueve figuras<\/em> es un libro clave en la trayectoria de Carlos Barral, donde la inteligencia, la sensualidad, la t\u00e9cnica y los recursos estil\u00edsticos est\u00e1n al servicio de la historia moral que muestra cada uno de los poemas. Se trata de un libro escrito bajo un pasoliniano \u201coscuro esc\u00e1ndalo de conciencia\u201d, donde se ajustan cuentas con la infancia, la culpa, la religi\u00f3n, el descubrimiento de la sexualidad, las primeras experiencias amorosas, la conciencia de clase y, sobre todo, el escenario marino de Calafell como territorio m\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHombre en la mar\u201d, el largo poema que cierra el libro, concentra en sus cinco partes muchos de esos temas y termina con el paso del personaje a la edad adulta, enfrentado a los miedos de la madurez. Se trata de un poema lleno de hallazgos expresivos y de una clarividencia que no deja de sorprender le\u00eddo hoy: la estrecha relaci\u00f3n que mantuvo de ni\u00f1o con los marineros y pescadores de Calafell:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Porque conoc\u00eda el nombre de los peces,  <br> aun de los m\u00e1s raros,  <br> y el de los caladeros, y las se\u00f1as  <br> de las lejanas rocas submarinas,<br> me dejaban revolver en las cestas,<br> tocarlos uno a uno, sopesarlos,<br> y comentaban conmigo abiertamente<br> las sutiles cuestiones del oficio.  <\/pre>\n\n\n\n<p>Junto a esa cercan\u00eda, la conciencia de saber que el Barral adulto de apellido industrial no pertenece al mundo que de ni\u00f1o le fascin\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Era del todo claro<br> que yo no hab\u00eda perdido mi jornada<br> y del todo inexacto<br> que fu\u00e9semos iguales, ni siquiera<br> en la mar, mientras durase<br> aquella fuga m\u00e1s all\u00e1<br> de las costumbres. (No el dinero<br> sino el modo entra\u00f1able de acecharlo.)<\/pre>\n\n\n\n<p>Y el dolor por lo que se va a perder. Las palabras, los nombres, los objetos, las personas, los oficios, el paisaje\u2026 Todo va a sucumbir a la voracidad de la pol\u00edtica urban\u00edstica, a la que le ha bastado medio siglo para destruir la costa mediterr\u00e1nea:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Lo s\u00e9. Desaparecer\u00e1n los \u00faltimos,<br> sus barcas<br> demasiado pesadas envejecen,<br> y esta vez para siempre, en la dorada<br> hoz de arena fin\u00edsima<br> que ahora<br> pueblan de parasoles los ba\u00f1istas. [\u2026]<br> <br> Implacable,<br> crece aprisa un suburbio<br> de hoteles y terrazas donde estaba<br> la silla del recuerdo\u2026<br> Ya no veo<br> desde el jard\u00edn la loma en que el velero<br> plantaba sus mojones, ni el ruinoso<br> toldo del calafate sobre remos<br> grises y con avispas, sino muros<br> orgullosos y henchidos de ventanas. <\/pre>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"822\" height=\"709\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/barral.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2820\" style=\"width:515px;height:445px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/barral.jpg 822w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/barral-300x259.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/barral-150x129.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/barral-768x662.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 822px) 100vw, 822px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Carlos Barral muri\u00f3 en diciembre de 1989. Dio por concluidas sus memorias con la publicaci\u00f3n, en 1988, de <em>Cuando las horas veloces<\/em>. La aventura editorial de Barral termin\u00f3 en 1980; pocos d\u00edas antes de morir abandon\u00f3 su esca\u00f1o en el Senado comunicando su dimisi\u00f3n en una carta dirigida a Juan Jos\u00e9 Laborda. Pero nunca dej\u00f3 la poes\u00eda. En 1986 publica <em>Lecciones de cosas. Veinte poemas para el nieto Malcolm<\/em> y con su muerte deja inacabado el poemario <em>Extrav\u00edos<\/em>, publicado de manera p\u00f3stuma. Entre los seis poemas que componen ese libro sin terminar, quisiera destacar el \u00faltimo, \u201cEn la arena del epitafio\u201d. Adem\u00e1s de la descripci\u00f3n de <em>El paso de la laguna Estigia<\/em> de Patinir, un cuadro que a Barral le obsesionaba, el poema est\u00e1 impregnado de una serie de prof\u00e9ticas referencias a la decrepitud y a la muerte que le sorprender\u00eda pocos meses despu\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> El oscuro espinar de corolas armadas<br> y el f\u00e9tido desierto de alima\u00f1as<br> que las bestias evitan<br> hasta llegar sangrantes a esta orilla,<br> a esta lengua de m\u00e1rmoles molidos<br> con escamas de aras y vasos dibujados<br> y polvo de palabras, [\u2026]<br> <br> pero nunca fue as\u00ed.<br> <br> Esta orilla es estigia. Aqu\u00ed se viene<br> a comprobar la pr\u00f3rroga, tal vez a asegurarnos<br> de no haber muerto del todo todav\u00eda<br> y enderezar el rumbo del olvido. <\/pre>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Antonio Praena<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Antonio Praena entrevista a Rafael Guill\u00e9n, uno de los poetas granadinos m\u00e1s cercanos, contempor\u00e1neamente, a los poetas homenajeados en \u2018Palabras para un tiempo de silencio\u2019.\u200b<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCree que existe una verdadera relaci\u00f3n entre su obra po\u00e9tica y el resto, o alguno, de los autores de la Generaci\u00f3n del 50?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Dentro de esta generaci\u00f3n, hay estudiosos e historiadores que me adscriben a la tendencia que denominan \u201cdel conocimiento\u201d, en la que sit\u00faan a Claudio Rodr\u00edguez, Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente o Francisco Brines, por ejemplo. Curiosamente, en la po\u00e9tica que figura al frente de mis poemas en la Antolog\u00eda de la actual poes\u00eda granadina, editada por \u201cVeleta al Sur\u201d en 1957 (antes, pues, de que apareciese estudio alguno sobre dicha generaci\u00f3n), digo que \u201cla poes\u00eda nace del conocimiento y del asombro\u201d. O sea, que creo que, desde mi comienzo, puede existir relaci\u00f3n con esa tendencia. Otra l\u00ednea, por ejemplo, la de Gil de Biedma o Goytisolo, continu\u00f3 insistiendo en problemas sociales o cotidianos y cultiv\u00f3 un lenguaje coloquial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfCree que existen realmente rasgos comunes entre los poetas de la Generaci\u00f3n del 50? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda su aportaci\u00f3n, en todo caso?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 La posguerra dej\u00f3 su sello impreso en la literatura, como en cualquier otra actividad, intelectual, f\u00edsica o de cualquier orden. Un sello hecho de opresi\u00f3n, recelo y falta de libertad que en los autores, inevitablemente, se tradujo en autocensura. Tiempo de silencio, en efecto. Yo mismo tuve que publicar mi libro El gesto en Buenos Aires al ser censurado aqu\u00ed uno de sus poemas. Este enrarecido clima, tan palpable en la llamada \u201cPoes\u00eda social\u201d y, naturalmente, en la posterior Generaci\u00f3n del 50, cre\u00f3 con el paso de los a\u00f1os una situaci\u00f3n que indujo a que se viesen muy difuminados los rasgos comunes. Parte de los temas se orientaron a expresar sentimientos relacionados con el mundo interior del poeta y la indagaci\u00f3n en temas esenciales, y parte continu\u00f3 m\u00e1s atenta, con matices, al devenir cotidiano y a la sociedad en la que estaba inmerso, como ya apunt\u00e9 en la anterior pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l ha sido la evoluci\u00f3n de su poes\u00eda desde aquel encuentro, visto con una perspectiva amplia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013A grandes rasgos, tras unos primeros libros con las influencias e incertidumbres propias de la juventud, ya en la d\u00e9cada de los 60 di comienzo al ciclo que podr\u00eda llamarse de \u201clos gestos\u201d. Tres entregas que profundizan en las relaciones Hombre-Dios, Hombre-Sociedad y Hombre-consigo mismo. En los a\u00f1os 70 inicio un nuevo ciclo, que no reanudo hasta comienzos de los 90, pues motivos m\u00e1s inmediatos, ocasional o emocionalmente, requieren mi atenci\u00f3n. Este ciclo ser\u00e1 el que ha persistido hasta la actualidad. Se compone de cuatro libros basados en la teor\u00eda de la relatividad: tiempo, materia, espacio y movimiento. En 2013 han aparecido en un solo volumen, en edici\u00f3n de Jenaro Talens, bajo el t\u00edtulo El otro lado de la niebla (Editados por Siglo veintiuno dentro de su colecci\u00f3n Salto de p\u00e1gina). Finalmente, y tras la aparici\u00f3n de mis Obras Completas, s\u00f3lo he publicado Balada en tres tiempos para saxof\u00f3n y frases coloquiales. (Edit. Visor, 2014). El proceso de creaci\u00f3n de cada uno de mis libros puede durar seis o siete a\u00f1os. Excepcionalmente, uno dur\u00f3 doce y otro un mes. Tambi\u00e9n me sobreviene lo que llamo \u201cper\u00edodo de barbecho\u201d que pueden durar a\u00f1os. La tierra tiene que descansar, nutrirse y esponjarse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013En el momento de la celebraci\u00f3n de aquel encuentro, los a\u00f1os 80, Granada estaba en plena ebullici\u00f3n po\u00e9tica. Como parte de la misma y como uno de los m\u00e1s importantes poetas granadinos, cu\u00e1l cree que es la aportaci\u00f3n de su obra que m\u00e1s ha trascendido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Sin duda, el \u00faltimo ciclo. Basado en \u00e9l, am\u00e9n de la edici\u00f3n de Jenaro Talens, se ha desarrollado recientemente un seminario en la Universidad de C\u00e1diz en el que han participado profesores de universidades espa\u00f1ola y extranjeras. Sus conferencias y estudios han sido recogidos, junto a otros expresamente solicitados por el profesor Jos\u00e9 Jurado Morales, en el libro \u2018Naturaleza de lo invisible (La poes\u00eda de Rafael Guill\u00e9n)\u2019 editado por Visor en 2016, en su colecci\u00f3n Biblioteca Filol\u00f3gica Hispana. Tambi\u00e9n yo mismo he dado numerosas conferencias y entrevistas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 esperaba de la poes\u00eda el Rafael Guill\u00e9n de 1985 y qu\u00e9 busca hoy en ella el Rafael Guill\u00e9n de 2019?<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"592\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-1024x592.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2824\" style=\"width:534px;height:308px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-1024x592.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-300x173.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-150x87.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-768x444.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1-1536x888.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/rafael-guillen-1.jpg 1760w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u2013\u201cNo s\u00e9 qu\u00e9 espero ni por qu\u00e9. Es el modo de reclamar mi parte de aventura\u201d, dije por aquellos a\u00f1os. Y a estas alturas ya (esta semana da comienzo mi escalada hacia los ochenta y siete a\u00f1os) comprender\u00e1 que no es mucho lo que puedo buscar. Siguiendo la teor\u00eda del tiempo circular, he vuelto a los poemas de amor de mis primeros libros; aunque ya participando de la idea que me impuls\u00f3 a abordar la relatividad. La poes\u00eda actual \u2013y lo vengo repitiendo en charlas y publicaciones\u2013 ha perdido el paso con respecto a la ciencia y a los adelantos de la t\u00e9cnica; no ha seguido el ritmo de sus descubrimientos, consolidados en este nuevo siglo XXI; que es adem\u00e1s un nuevo milenio. Mi propuesta es que los temas, cualquiera, est\u00e9n impregnados, reflejen estos descubrimientos; aunque no los aborden directamente. A m\u00ed me han interesado los relativos a la f\u00edsica. Asuntos como los universos paralelos, el principio de incertidumbre, la teor\u00eda del espectador, el efecto mariposa, los tiempos simult\u00e1neos, etc. son tremendamente po\u00e9ticos. En cuanto al progreso de la t\u00e9cnica, \u00bfhay algo m\u00e1s po\u00e9tico que ver en una pantallita, en tiempo real, a una persona amada que se halla a cinco mil kil\u00f3metros de distancia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPercibe alg\u00fan cambio en la relaci\u00f3n e influencia entre generaciones de poetas de aquel tiempo y los de ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Es poco el cambio que percibo, aunque habr\u00e1 que esperar cincuenta a\u00f1os para ver si \u00e9ste se ha producido. De todos modos, observo cierta desorientaci\u00f3n. Hay un cierto barullo; salvando siempre las habituales excepciones.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Nieves Chill\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>He conocido a Gloria Fuertes no en la ni\u00f1ez, sino en mi etapa adulta, cuando he indagado sobre las distintas autoras de las generaciones po\u00e9ticas anteriores que, o bien nunca, o bien de forma marginal fueron incluidas en las antolog\u00edas oficiales y que, por lo tanto, no aparec\u00edan en el canon acad\u00e9mico oficial que yo, como profesora de lengua y literatura, debo ense\u00f1ar en secundaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta b\u00fasqueda de textos y nombres y tambi\u00e9n en la participaci\u00f3n\/preparaci\u00f3n de alg\u00fan taller de literatura feminista, Gloria Fuertes se me ha ido descubriendo en toda su sincera inmensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es compleja la tarea de redactar una semblanza de una autora de vida tan sencilla como intensa y due\u00f1a de s\u00ed misma, tan \u2018empoderada\u2019, tan vocacional. La misma Gloria Fuertes con su voz ronca y mirada apacible le\u00eda su poema \u201cNota autobiogr\u00e1fica\u201d (en <em>Antolog\u00eda y poemas del suburbio<\/em>, 1954) para resumir su infancia y juventud: \u201cGloria Fuertes naci\u00f3 en Madrid\/a los dos d\u00edas de edad,\/pues fue muy laborioso el parto de mi madre\/que si se descuida muere por vivirme.\/A los tres a\u00f1os ya sab\u00eda leer\/y a los seis ya sab\u00eda mis labores [\u2026] \u201cA los quince se muri\u00f3 mi madre, se fue cuando m\u00e1s falta me hac\u00eda.\/Aprend\u00ed a regatear en las tiendas [\u2026]\u201d Tambi\u00e9n en el mismo poema a\u00f1ade con iron\u00eda una alusi\u00f3n al lugar marginal que sabe ocupa dentro del panorama literario oficial: \u201cHe publicado versos en todos los calendarios,\/escribo en un peri\u00f3dico de ni\u00f1os,\/y quiero comprarme a plazos una flor natural\/como las que le dan a Pem\u00e1n algunas veces\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 tambi\u00e9n exista en Gloria Fuertes un sentimiento de inferioridad por carecer de formaci\u00f3n universitaria. Fuertes no fue a la universidad como alumna sino como profesora ya que a principio de la d\u00e9cada de los sesenta recibir\u00eda una beca Fullbright para dar clase en varias universidades americanas -Bucknell, Mary Baldwin y Bryn Mawr-. Antes de esto, la ni\u00f1a humilde, pero de precoz vocaci\u00f3n literaria, hab\u00eda asistido a varios colegios y seguido al principio el consejo de su madre de estudiar Taquigraf\u00eda y Mecanograf\u00eda, e Higiene y Puericultura. Sin embargo, finalmente se matricul\u00f3 en Gram\u00e1tica y Literatura, demostrando que ten\u00eda muy claro c\u00f3mo quer\u00eda dirigir su futuro hacia la escritura y las letras (en 1932 con catorce a\u00f1os publicar\u00eda un primer poema, y tres a\u00f1os despu\u00e9s su primer libro de poes\u00eda, <em>Isla ignorada<\/em>, al que seguir\u00edan innumerables poemarios, antolog\u00edas, textos dram\u00e1ticos, art\u00edculos y colaboraciones en revistas, premios, programas de televisi\u00f3n\u2026 en definitiva una dilatad\u00edsima carrera literaria con obras para p\u00fablico infantil y adulto, aunque esta \u00faltima faceta no ha sido todav\u00eda suficientemente reconocida).<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que Gloria, como tambi\u00e9n se\u00f1ala en su conocido poema \u2018Nac\u00ed para poeta o para muerto\u2019 (en <em>Ni tiro, ni veneno, ni navaja<\/em>, 1965), escogi\u00f3 casi siempre lo m\u00e1s dif\u00edcil: ser poeta en la Espa\u00f1a de los cincuenta, sesenta y setenta, cuando ser poeta era un oficio de hombres, porque aquella era una Espa\u00f1a de hombres -las mujeres sufrieron en la posguerra y mucho tiempo despu\u00e9s la pesada losa del franquismo y su concepci\u00f3n ultraconservadora de mujer-\u00e1ngel del hogar, madre, esposa, desprovista de otros horizontes que no fueran la crianza y las labores, y ajena a los espacios p\u00fablicos-. Por supuesto, una poeta frente a un p\u00fablico de hombres -oyentes, compradores y cr\u00edticos literarios- que en general eran reacios a una mujer poeta tan independiente, emancipada, que se resist\u00eda a encajar ni en un concepto de feminidad impuesto por el r\u00e9gimen ni en los presupuestos de una literatura femenina estereotipada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tampoco es f\u00e1cil escribir para un p\u00fablico tan sincero, tan impaciente -cr\u00edtico, urgente- y siempre eterno como son los ni\u00f1os y ni\u00f1as. Su poes\u00eda divertida es tambi\u00e9n profunda, reivindicativa, en definitiva, una poes\u00eda del descubrimiento para una infancia que se convertir\u00e1 despu\u00e9s en el lector adulto siempre fiel a esos poemas de valores bondadosos, rimas ocurrentes y desobedientes tan propias de la autora.<\/p>\n\n\n\n<p>Si observamos con detenimiento lo escrito arriba, podremos deducir con cierta claridad algunas de las razones por las cuales Gloria Fuertes fue \u2018alejada\u2019 del p\u00fablico adulto, el p\u00fablico \u2018serio\u2019. No solo sus costumbres o su postura vital se alejaban de lo establecido -lesbiana, feminista, antibelicista-. Tambi\u00e9n lo hac\u00eda su conciencia pol\u00edtica, de izquierdas, reivindicativa hasta donde la censura lo permit\u00eda. Gran parte de su poes\u00eda es contestataria, contraria a la moral mojigata y las hipocres\u00edas de la religi\u00f3n: \u201c[\u2026] los que ech\u00e1is un borr\u00f3n de tinta sobre la estampa de una muchacha\/con los senos al aire;\/mis religiosos murmuradores,\/dejad de tener vuestro ganchillo de censuras.\/Oh mis venenosas y dulces viejecitas beatas,\/ya ten\u00e9is edad para comprender\u201d (Poema \u2018Dios est\u00e1 desnudo\u2019, de <em>Todo asusta<\/em>, 1968). En definitiva, es posible que pagara con su vida (literaria), siendo desterrada de la literatura seria, cuesti\u00f3n que ella ir\u00f3nicamente ya se\u00f1alaba: \u201cpronunciar ciertas frases\/decir ciertas palabras,\/exponerte a que un d\u00eda te borren de la n\u00f3mina\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como he dicho al principio de estas l\u00edneas, la persona y la poes\u00eda de Gloria Fuertes se me han ido descubriendo poco a poco, como quien se acerca al mar, en su sencillez y grandeza. Me reconozco en su marginalidad a veces deseada a veces deseante -v\u00e1lgame la alusi\u00f3n al poemario juanramoniano-, en su deseo de justicia po\u00e9tica y mundana a trav\u00e9s de una obra con una carga cr\u00edtica cada vez menos amordazada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"510\" height=\"709\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gloria-fuertes-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2847\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gloria-fuertes-1.jpg 510w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gloria-fuertes-1-216x300.jpg 216w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gloria-fuertes-1-108x150.jpg 108w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Concluyo estas l\u00edneas reflexionando sobre lo urgente -y obligatorio- de una revisi\u00f3n del canon \u2018oficial\u2019 de poetas en la Espa\u00f1a del siglo XX. Gloria Fuertes, como tantas otras, fue en cierto modo una represaliada literaria que qued\u00f3 relegada a un segundo plano, entre otras cuestiones, por su condici\u00f3n de mujer. Por el contrario, ella nunca se apart\u00f3 de lo que consideraba su \u2018obligaci\u00f3n\u2019 como escritora. No nos apartemos nosotros de la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"> Hago versos se\u00f1ores, hago versos,<br> pero no me gusta que me llamen poetisa,<br> me gusta el vino como a los alba\u00f1iles<br> y tengo una asistenta que habla sola.<br> Este mundo resulta divertido,<br> pasan cosas se\u00f1ores que no expongo,<br> se dan casos, aunque nunca se dan casas<br> a los pobres que no pueden dar traspaso.<br> Sigue habiendo solteras con su perro,<br> sigue habiendo casados con querida<br> a los d\u00e9spotas duros nadie les dice nada,<br> y leemos que hay muertos y pasamos la hoja,<br> y nos pisan el cuello y nadie se levanta,<br> y nos odia la gente y decimos: \u00a1la vida!<br> Esto pasa se\u00f1ores y yo debo decirlo.  <\/pre>\n\n\n\n<p>Gloria Fuertes, de <em>Todo asusta<\/em>, 1958<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Gracia Morales<\/h4>\n\n\n\n<p>Transgresora, grotesca, ambiciosa, on\u00edrica, desatada\u2026: estos adjetivos identifican la fruct\u00edfera producci\u00f3n dram\u00e1tica de Francisco Nieva (Valdepe\u00f1as, Ciudad Real, 1924 \u2013 Madrid, 2016). Su expresi\u00f3n art\u00edstica es compleja y poli\u00e9drica: escribe peque\u00f1as piezas teatrales desde muy ni\u00f1o, aunque decide formarse primero como pintor y dibujante; luego se integra profesionalmente en el teatro, ejerciendo como director, figurinista y escen\u00f3grafo adem\u00e1s de dramaturgo; por \u00faltimo, publicar\u00e1 varias novelas y libros de relatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nos fijamos en su trayectoria como escritor teatral, es posible descubrir una interna coherencia, aunque \u00e9l mismo dividiera sus creaciones en diferentes fases y estilos: teatro furioso, teatro de farsa y calamidad, teatro de cr\u00f3nica y estampa y teatro breve. La cohesi\u00f3n de su voz creadora tiene que ver con la experimentaci\u00f3n, con el riesgo, con su visi\u00f3n del teatro que \u00e9l mismo defini\u00f3 as\u00ed en su \u201cBreve po\u00e9tica teatral\u201d: \u201cel lugar privilegiado y maldito de la org\u00eda en donde [\u2026] vamos a conocer otro mundo y otra vida que los cotidianos.\u201d Y contin\u00faa: \u201cEste m\u00e1s all\u00e1, atractivo y fatal, es como un compuesto superior de placer, dolor, sabidur\u00eda y muerte. Aunque parad\u00f3jicamente esperanzado y anheloso de una revelaci\u00f3n. Revelaci\u00f3n de una totalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vinculado con el postismo y con los movimientos de vanguardia europeos (entre 1948 y 1964 vivi\u00f3 en Par\u00eds y Venecia, y se evidencia en su teatro la influencia de Antonin Artaud, Breton o Ionesco), yo destacar\u00eda c\u00f3mo su obra consigue conjugar esta voluntad iconoclasta y renovadora con una tendencia de raigambre popular que lo liga a una tradici\u00f3n espa\u00f1ola, de la que formar\u00edan parte Quevedo, Goya y, sobre todo, Valle-Incl\u00e1n. Partiendo de un agudizado sentido de lo ritual y de lo burlesco, su teatro asoma a lo m\u00e1s hondo y misterioso del ser humano: erotismo, culpa, religiosidad, delito, deseo de poder o de libertad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Es inevitable afirmar que Francisco Nieva es uno de los autores teatrales m\u00e1s importantes de la segunda mitad del siglo XX, desde que consigue entrar en el mundo de la escena madrile\u00f1a al estrenar, en 1976, sus obras <em>La carroza de plomo candente<\/em> y <em>El combate de \u00d3palos y Tasia<\/em>, dirigidas ambas por Jos\u00e9 Luis Alonso en el Teatro F\u00edgaro. Durante la d\u00e9cada de los 80 y parte de los 90, su teatro sube a la escena asiduamente, sobre todo en espacios de Madrid y en festivales nacionales e internacionales. Entre su extensa producci\u00f3n cabe destacar <em>Coronada y el toro<\/em> estrenada en el teatro Mar\u00eda Guerrero de Madrid, por la que obtiene el Premio de la Cr\u00edtica en 1983; <em>El manuscrito encontrado en Zaragoza<\/em>, con el que recibe el Premio Nacional de Literatura Dram\u00e1tica (1992); <em>Los espa\u00f1oles bajo tierra<\/em>, estrenada en el Teatro Arriaga de Bilbao en 1992 y representada durante la Exposici\u00f3n Universal de ese a\u00f1o en Sevilla; <em>Pelo de tormenta<\/em>, una obra que empez\u00f3 a escribir en 1962, que hab\u00eda sufrido la censura franquista y que pone en escena finalmente Juan Carlos P\u00e9rez de la Fuente en 1997 o <em>T\u00f3rtolas, crep\u00fasculo y\u2026tel\u00f3n<\/em>, escrita al comienzo de su carrera, pero estrenada en 2010 en el Centro Dram\u00e1tico Nacional, dirigida por el mismo Nieva.<\/p>\n\n\n\n<p>El reconocimiento que ha conseguido su obra se evidencia tambi\u00e9n en el n\u00famero y la importancia de los premios y distinciones que ha cosechado. Adem\u00e1s de los ya citados, fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro (1979), con el Pr\u00edncipe de Asturias de las Letras (1992) y con el Valle-Incl\u00e1n de Teatro (2011). Tambi\u00e9n ejerci\u00f3 como miembro de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola, desde 1986.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo lo expuesto, considero que la obra dram\u00e1tica de Francisco Nieva no ha dejado una huella clara en la dramaturgia posterior, por varias razones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por una parte, su dramaturgia es tan personal que resulta francamente inimitable. Creo que su humor, su uso de lo grotesco, su libertad expresiva, pueden ser asumidos enriquecedoramente por otros dramaturgos posteriores, aunque la ra\u00edz de su universo sea radicalmente original y, de alg\u00fan modo, intransferible.<\/p>\n\n\n\n<p>Percibo tambi\u00e9n que la l\u00ednea principal que la dramaturgia de los \u00faltimos veinte a\u00f1os ha desarrollado se inclina por una cierta contenci\u00f3n, una cierta econom\u00eda de medios (motivada seguramente por las condiciones de precariedad en las que sobrevive el teatro contempor\u00e1neo), lo cual casa mal con las propuestas desmesuradas de Nieva.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, habr\u00eda que a\u00f1adir que, si bien casi toda su obra ha sido estrenada, lo ha hecho limitada sobre todo a la capital madrile\u00f1a o con una presencia fugaz en festivales. Esto fue, sin duda, posible gracias a las condiciones de producci\u00f3n que se generaron en los a\u00f1os 80 del siglo XX (sobre todo con la llegada del PSOE al poder). Ahora bien, el teatro de Francisco Nieva se ha quedado casi siempre limitado a \u201chacer temporada\u201d en teatros importantes de Madrid, sin conseguir entrar en redes de distribuci\u00f3n que le hubieran dado una mayor visibilidad por el \u00e1mbito nacional. En esto influye las propias condiciones que requiere su dramaturgia: escenograf\u00edas muy complejas, dif\u00edciles de trasladar, y elencos numerosos. La paup\u00e9rrima situaci\u00f3n de los presupuestos p\u00fablicos destinados a teatro ha imposibilitado que este tipo de espect\u00e1culos tengan la difusi\u00f3n que ser\u00eda deseable.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2826\" style=\"width:568px;height:318px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva-300x169.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva-150x84.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva-768x432.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-nieva.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Por su parte, tampoco las compa\u00f1\u00edas privadas realizan apuestas tan exigentes y arriesgadas como las que propone el mejor teatro de Nieva. \u00c9l mismo fue consciente de esto y decidi\u00f3 crear su propia empresa, la denominada Compa\u00f1\u00eda de Teatro Francisco Nieva, S. A. con la que estren\u00f3 algunas de sus piezas.<\/p>\n\n\n\n<p>La mejor forma, pues, de acercarse hoy d\u00eda a su teatro, es a trav\u00e9s de las cuidadas publicaciones que han merecido sus textos: su obra completa sali\u00f3 a la luz en 2007, en Espasa, con un grupo de materiales muy interesantes, y algunos t\u00edtulos est\u00e1n accesibles en editorial de amplia distribuci\u00f3n como C\u00e1tedra, en su colecci\u00f3n Letras Hisp\u00e1nicas.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de estas piezas dram\u00e1ticas implica dejarse llevar por una voz que nos reta, nos seduce, nos hace gozar o nos hiere, al insertarnos en un mundo siempre sorprendente, apasionado y l\u00facido.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Carmen Mart\u00edn Granados<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p><em>Yo quer\u00eda (al rev\u00e9s que otros ni\u00f1os) ser castigada en el cuarto oscuro, para ver ese resplandor de la nada aparente.<\/em><\/p><cite>Ana Mar\u00eda Matute<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Pertenece Ana Mar\u00eda Matute a esa generaci\u00f3n de escritores y escritoras del medio siglo a la que tambi\u00e9n se ha denominado la de los \u201cNi\u00f1os de la guerra\u201d o la de los \u201cNi\u00f1os asombrados\u201d. Ni\u00f1os y ni\u00f1as \u201carrancados del para\u00edso, prematuramente, brutalmente\u201d (El Saffar, 1981) por la Guerra Civil. Una amplia n\u00f3mina de autores unidos por la edad, el tiempo y el pa\u00eds, que crecieron durante la posguerra y cuya obra deja testimonio de ese tiempo de horror y de silencio que les toc\u00f3 vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Es Ana Mar\u00eda Matute una escritora excepcional y singular en muchos aspectos. No solo por su precocidad para leer y escribir, sino tambi\u00e9n para publicar. Logr\u00f3 hacerse un lugar en el panorama literario espa\u00f1ol (gan\u00f3 pr\u00e1cticamente todos los premios) siendo muy joven, siendo mujer, con un estilo que en alg\u00fan momento gener\u00f3 los recelos de la cr\u00edtica (por su realismo subjetivo, cargado de lirismo y de emoci\u00f3n, y por su incorporaci\u00f3n de elementos m\u00e1gicos o maravillosos). Una literatura fascinante, pero inc\u00f3moda, tr\u00e1gica, cruel, que expresa malestar, que nos interroga, protagonizada por los pobres, los d\u00e9biles, los perdedores, las mujeres, los ni\u00f1os\u2026 Aun as\u00ed, publicada desde muy pronto, premiada y valorada.<\/p>\n\n\n\n<p>Las claves tem\u00e1ticas de su universo creativo las encontramos en su propia infancia. La literatura como tabla de salvaci\u00f3n frente al terror y a la incomprensi\u00f3n que le suscitaba el mundo adulto (su madre, las monjas del colegio\u2026 no tanto su padre), la luz en el cuarto oscuro, la incomunicaci\u00f3n (fue una ni\u00f1a tartamuda e incomprendida en la escuela), los cuentos de su tata Anastasia, Andersen, el desarraigo de vivir en dos ciudades, Madrid y Barcelona, los veranos en Mansilla (la naturaleza, los animales, los ni\u00f1os pobres), la Guerra Civil, el abandono brusco de la infancia, el ingreso prematuro en un mundo adulto ante el que mantuvo toda su vida una mirada de absoluta perplejidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica suele dividir su obra en dos periodos creativos utilizando como l\u00ednea divisoria su silencio de casi dos d\u00e9cadas, los a\u00f1os 70 y 80: uno, realista subjetivo y otro, el de la fabulaci\u00f3n fant\u00e1stica. Realmente, Matute utiliza los elementos m\u00e1gicos y maravillosos durante toda su producci\u00f3n. Es cierto que a partir de los a\u00f1os 70 publica <em>La torre vig\u00eda<\/em> (1971), <em>Olvidado rey Gud\u00fa <\/em>(1996) y <em>Aranmanoth<\/em> (2001), tres libros donde abandona el entorno contempor\u00e1neo y su narraci\u00f3n maravillosa se sit\u00faa en la Edad Media, pero los temas y las preocupaciones siguen siendo los mismos. Temas y preocupaciones presentes desde sus primeras obras: la hipocres\u00eda del mundo, el cainismo, la guerra y el tiempo de silencio que sigui\u00f3 y, sobre todo, la infancia y la nostalgia de un tiempo perdido. Crecer para los ni\u00f1os de los a\u00f1os 30 no supuso solo abandonar el para\u00edso infantil, sino abandonar un pasado donde la guerra y la posguerra no exist\u00edan. Fue una p\u00e9rdida doble, incluso una p\u00e9rdida del porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la infancia es el de la nostalgia por un mundo perdido (en el universo creativo de Matute existe la creencia en un \u201cestado natural\u201d, de corte rom\u00e1ntico-rouseauniano, frente al estado artificial o pol\u00edtico traducido en dicotom\u00edas como la infancia\/el ser adulto, la naturaleza\/lo artificial, la magia y la imaginaci\u00f3n\/ la incapacidad de imaginar\u2026 Un estado natural relacionado con lo sensible, con el coraz\u00f3n, con el espacio moral, como \u201clo aut\u00e9ntico\u201d de la naturaleza humana) que nos sit\u00faa frente al verdadero inconsciente ideol\u00f3gico en el que se inscriben sus obras: la contradicci\u00f3n burguesa del yo contra el sistema. El sistema es la causa de toda infelicidad, la nostalgia es la grieta por donde se puede escapar de la alienaci\u00f3n, igual que ocurre con la Literatura. Pongamos como ejemplo <em>Los hijos muertos <\/em>(1958), un ataque a todo el inconsciente ideol\u00f3gico que sustentaba la realidad espa\u00f1ola de los a\u00f1os 40 y 50. No es extra\u00f1o que Juan Goytisolo llamara a Ana Mar\u00eda Matute la primera escritora antifranquista. Aunque de lo que aqu\u00ed hablamos no es solo del franquismo, sino de la l\u00f3gica de base. Daniel Corvo sufre en Hegroz debido a la ideolog\u00eda de clase y el caciquismo existente, va a Barcelona, lucha en la guerra, vuelve y todo sigue igual, el pueblo espa\u00f1ol sigue explotado por los mismos. Solo ha aumentado el hambre y la desesperanza de los perdedores. Utiliza la t\u00e9cnica narrativa del contraste (dos tipograf\u00edas, una para el pasado y otra para el presente) para mostrarnos precisamente que nada ha cambiado, la guerra (y la dictadura) solo sirvi\u00f3 para perpetuar los privilegios de los de siempre y para castigar m\u00e1s a\u00fan a los otros. <em>Los hijos muertos<\/em> pone al descubierto la hipocres\u00eda de los valores de la clase dominante y su crueldad, representada por los Corvo y La Encrucijada. El protagonista quiere liberarse y para ello emprende una aventura que termina en fracaso. No hay soluci\u00f3n mientras exista el sistema que provoca y sustenta los problemas. \u201cUsted lleva un feto muerto en el est\u00f3mago\u201d, le hab\u00eda dicho Diego Herrera a Daniel Corvo. Todos los hijos hab\u00edan muerto. Las condiciones miserables de existencia y la guerra aniquilaron el futuro y la esperanza. Hegroz acabar\u00e1 cubierto por un pantano, como Olar y Gud\u00fa terminar\u00e1n sepultados en el olvido. No hay ninguna realidad hist\u00f3rica eterna y permanente. Y esta es la contradicci\u00f3n b\u00e1sica que el texto pone de manifiesto: ante la ideolog\u00eda inmovilista de la Espa\u00f1a de los 50, la afirmaci\u00f3n de que todo finalmente acaba pasando, nada es eterno. Todo es hist\u00f3rico. Lo \u00fanico \u201cverdadero\u201d es la naturaleza. El mismo conflicto que desarrolla una obra tan distinta en apariencia como <em>Olvidado Rey Gud\u00fa<\/em>, una ambiciosa historia ubicada en un reino imaginario centroeuropeo del siglo X en la que encontramos reelaborados recursos y personajes propios de los cuentos de hadas. Cuenta la historia de cinco generaciones del reino de Olar. La Edad Media y la magia, en realidad, son solo un velo que encubre de nuevo las relaciones burguesas del capitalismo. El subg\u00e9nero hist\u00f3rico medieval, con sus ingredientes m\u00e1gicos, es solo una forma textual de elaborar el tema de la nostalgia por un tiempo perdido. La p\u00e9rdida irreparable del tiempo nos conduce a la reflexi\u00f3n sobre el sentido de cualquier vida: tras tantas guerras, amores, venganzas\u2026 todo termina en destrucci\u00f3n, en el fracaso absoluto de cualquier resistencia ante la desaparici\u00f3n y el inevitable olvido.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"567\" height=\"907\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/ana-maria-matute-2-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2828\" style=\"width:495px;height:792px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/ana-maria-matute-2-edited.jpg 567w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/ana-maria-matute-2-edited-188x300.jpg 188w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/ana-maria-matute-2-edited-94x150.jpg 94w\" sizes=\"auto, (max-width: 567px) 100vw, 567px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La alienaci\u00f3n, sin embargo, nunca es total, permite la nostalgia, el sue\u00f1o con un mundo mejor, y la Literatura. En la nada aparente la ni\u00f1a ve\u00eda un resplandor, aquello que la salva del silencio, la luz en la oscuridad, la imaginaci\u00f3n, la magia de la palabra, la posibilidad de la Literatura. La Literatura, dec\u00eda Matute, es la manifestaci\u00f3n de un malestar, pero tambi\u00e9n es, sobre todo, \u201cla expresi\u00f3n m\u00e1s maravillosa que yo conozco del deseo de una posibilidad mejor. Para m\u00ed, escribir es la b\u00fasqueda de esa posibilidad\u201d. La palabra, como record\u00f3 Ana Mar\u00eda Matute en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, es lo que nos salva.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>B\u00f3rquez, N\u00e9stor; \u201cMemoria, infancia y guerra civil en el mundo narrativo de Ana Mar\u00eda Matute\u201d, OLIVAR [online], 2011, vol. 12, n.16, pp. 159-177.<\/li>\n\n\n\n<li>Caama\u00f1o, Juan; \u201c<em>Lejan\u00edsimas estrellas<\/em> o las nociones hegem\u00f3nicas de una escritura\u201d, PENSAR DESDE ABAJO, n\u00ba 6, <em>El inconsciente de la libertad, <\/em>2017.<\/li>\n\n\n\n<li>De la Fuente, Inmaculada; <em>Mujeres de la posguerra<\/em>, S\u00edlex, 2017.<\/li>\n\n\n\n<li>El Saffar, Ruth; \u201cEn busca del Ed\u00e9n: consideraciones sobre la obra de Ana Mar\u00eda Matute\u201d, REVISTA IBEROAMERICANA 47, 1981, pp. 223-231.<\/li>\n\n\n\n<li>Matute, Ana Mar\u00eda; Especial Cervantes elmundo.es, 2014.<\/li>\n\n\n\n<li>Redondo Goicoechea, Alicia; <em>Mujeres y narrativa. Otra historia de la literatura<\/em>, Siglo XXI, 2009.<\/li>\n\n\n\n<li>Rodr\u00edguez, Juan Carlos; \u201cLos caballeros de Olmedo: Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, Juan Garc\u00eda Hortelano (Notas sobre el objetivismo espa\u00f1ol de los a\u00f1os 50 y 60)\u201d OLVIDOS DE GRANADA n\u00ba 13, 1984, pp. 41-44.<\/li>\n\n\n\n<li>Xiaojie, Cai; <em>La infancia en la obra de Ana Mar\u00eda Matute<\/em>, Tesis doctoral, Salamanca, 2012.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Juan Carlos Abril<\/h4>\n\n\n\n<p>La obra po\u00e9tica de Caballero Bonald llama la atenci\u00f3n desde un primer momento por su indagaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, y destaco ante todo lo que significa para el lenguaje esta poes\u00eda, y digo bien, lo que para el lenguaje supone su poes\u00eda, y no al rev\u00e9s, pues cualquiera que lea sus poemas, escuche recitar o hablar a nuestro autor se dar\u00e1 cuenta de esta advertencia. Hay en \u00e9l un empe\u00f1o en modelar el \u00abmezquino idioma\u00bb, que dijera B\u00e9cquer, de una manera inusual, un modo que en el fondo no es sino una conciencia excepcional del lenguaje y de sus resortes, una ampl\u00edsima competencia ling\u00fc\u00edstica en tanto que conoce sus mecanismos, los estudia, paladea y, para nuestra suerte, escribe. Su barroquismo, apreciado por lectores y cr\u00edtica, es por esta raz\u00f3n mucho m\u00e1s que un simple adorno hueco, tanto en sus obras herm\u00e9ticas como en las de tema y forma, aspecto y modo m\u00e1s cotidianos. La frontera que delimita el idiolecto de nuestro autor es poco precisa, como en las guerras, donde la tierra de nadie ocupa un amplio territorio, poblada por los m\u00e1s inesperados episodios. Tambi\u00e9n de las aventuras m\u00e1s apasionantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos as\u00ed a otro asunto, de los que m\u00e1s me gustan en la poes\u00eda de nuestro autor, y es sus incursiones en los m\u00e1s vivos escenarios de la aventura (en tanto que elaboraci\u00f3n textual, veros\u00edmil). Los poemas de Caballero Bonald se conciben como un mundo \u2014de ficci\u00f3n y artificio: no olvidemos que la literatura es un espacio de creaci\u00f3n stricto sensu\u2014 donde los personajes se recrean en la intriga y la trama, en la firme voluntad de llegar hasta el final, en completar el cap\u00edtulo. Igual que en esa novela que comenzamos a leer y de la que no despegamos los ojos hasta acabarla, absorbidos por el hilo de los hechos o las controversias de los personajes, existe un recorrido vital en sus poemas, que se erigen como realidades textuales \u2014ficciones\u2014 que debemos atravesar. Por ejemplo, somos nosotros esos personajes que naufragamos en la desembocadura del r\u00edo Rh\u00f4ne, cerca de Marsella, los que apuramos el \u00faltimo trago de la botella (la cual se ha vuelto triste despu\u00e9s de ser consumida), o somos tambi\u00e9n nosotros quienes recorremos el espacio imaginario de Arg\u00f3nida, esa recreaci\u00f3n m\u00edtica entre dunas y juncos donde puede esperarnos \u2014donde siempre nos espera\u2014 la esfinge para interrogarnos sobre nuestra identidad.<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"> VERDAD PO\u00c9TICA<br> <br> Adolescente de livianos lazos,<br> lienzo de luna, p\u00e9talo impoluto<br> que cruza el arenal, cruza el exiguo<br> lindero de los acebuches,<br> llega al vidrioso estanque,<br>  y all\u00ed precisamente,<br> cuando se inclina para verse a solas,<br> hace su aparici\u00f3n el asesino.<br> <br> Sangre junto al tupido seto<br> de ariz\u00f3nicas, sangre<br> por los rezumaderos de los ca\u00f1os<br> y en la hura\u00f1a ruina<br> del fort\u00edn y en la playa acosada<br> de p\u00e1jaros y larvas y alacranes.<br> <br> \u00bfDe qui\u00e9n la transitoria furia,<br>        qu\u00e9 se hicieron<br> aquellos vengadores? \u00bfSoy yo acaso<br> el que oy\u00f3 las aladas palabras de Tiresias?<br> <br> \u2014El asesino que buscas eres t\u00fa.<br> <br> Empieza a ser verdad mientras lo escribo. <\/pre>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(De <em>Diario de Arg\u00f3nida<\/em>, 1997: 19-20)<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo de identidad en el m\u00e1s poli\u00e9drico de los sentidos, y en el m\u00e1s espinoso tambi\u00e9n. La poes\u00eda de nuestro autor encierra una moral del lenguaje \u2014y quiero que se me entienda: moral significa costumbre, es decir un uso continuado, una pr\u00e1ctica\u2014 muy determinada por diferentes particularidades sem\u00e1nticas y f\u00f3nicas. A ese grupo dimanador se van uniendo los temas, pues paralelo a esa peculiar manera de utilizar el lenguaje se encuentra su decidida apuesta por infringir la Norma, y subrayo esta palabra porque una vez m\u00e1s nos vamos a situar en ese territorio fronterizo (ver el poema \u00abEspacio fronterizo, de Manual de infractores, 2005: 62), como los romances del siglo XV. Verdad como espacio fronterizo. Sin duda existe una consecuencia directa de la manera de hablar y de pensar, de la manera de escribir, esto es de la manera de usar el lenguaje (esa conciencia de la que antes hablaba) en toda la escritura bonaldiana, en los temas que posteriormente se despliegan en los textos. Ese infractor ling\u00fc\u00edstico es tambi\u00e9n un infractor tem\u00e1tico, y abordar\u00e1 cualquier aspecto de la vida con esa misma conciencia de diversidad. Esto est\u00e1 indisolublemente unido, no puede separarse. En Caballero Bonald empieza y acaba una forma de ver el mundo y una conciencia de \u00e9ste, asediada c\u00f3mo no por las mismas preguntas que todos nos hacemos, pero \u2014y aqu\u00ed se halla lo que m\u00e1s nos seduce de esta poes\u00eda\u2014 elaboradas \u00e9stas con un admirable esmero. Su poes\u00eda se propone, tal y como quer\u00eda el proyecto juanramoniano de \u00abobra en marcha\u00bb, como un texto con conciencia propia que sobrevivir\u00e1 a su propio autor, una obra que ser\u00e1 no s\u00f3lo testimonio de las relaciones de la individualidad con la colectividad, sino un complejo mecanismo ling\u00fc\u00edstico que sabe reconocerse y extra\u00f1arse, que vive independiente, aliment\u00e1ndose del mundo que ha creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, la cr\u00edtica ha subrayado siempre el car\u00e1cter extremadamente subjetivo de esta poes\u00eda, y no vamos a abundar aqu\u00ed y ahora esa copiosa bibliograf\u00eda. Es bien sabido, sin embargo, el origen rom\u00e1ntico del subjetivismo en relaci\u00f3n con la b\u00fasqueda de una identidad que se separe de la sociedad burguesa biempensante, un yo enmarcado din\u00e1micamente en las rebeld\u00edas propias de los personajes marginados, y ah\u00ed podr\u00edamos recordar las lecturas juveniles de Jos\u00e9 de Espronceda de nuestro autor. Hay que tener presente el elemento central de todos los movimientos literarios del siglo XX, y asimismo de la filosof\u00eda, el sujeto. Los problemas en torno al yo asediar\u00e1n los escritos po\u00e9ticos y filos\u00f3ficos. Esta problem\u00e1tica viene arrastr\u00e1ndose desde finales del siglo XIX, cuando Arthur Rimbaud, en su rebeld\u00eda absolutamente moderna, manifiesta la diferencia entre je suis un autre y je est un autre, estableciendo la textualidad como espacio independiente entre el lector y el autor: el yo que aparece entonces en los textos deja de estar directamente conectado al autor, de ser una extensi\u00f3n o su consecuencia\u2026 La problem\u00e1tica es muy compleja, convirti\u00e9ndose tambi\u00e9n, de este modo, la subjetividad en un espacio fronterizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al resumir esta diatriba alrededor del yo, que como hemos comentado es uno de los problemas estructurales decisivos de la sintaxis de la modernidad, hay que recordar que si se carga de sentido y contenido hist\u00f3rico, significando en cada \u00e9poca algo distinto, ese yo est\u00e1 vac\u00edo, no es m\u00e1s que una marca gramatical. Se preguntaba el psiquiatra Carlos Castilla del Pino en <em>La culpa: <\/em>(1999, p\u00e1g. 399): \u00ab\u00bfQu\u00e9 es, entonces, el yo? El yo es la imagen instrumental con la que el sujeto se presenta en y para la situaci\u00f3n; un intermediario del sujeto para la situaci\u00f3n. Actuamos en cada situaci\u00f3n representados por un yo, que har\u00e1 \u201clo que pueda\u201d para el logro de la mejor intervenci\u00f3n y, con ello, la mejor imagen del sujeto\u00bb. Por lo que no podemos arrogarle a una marca gramatical contingente un sentido en esta \u00e9poca, y neg\u00e1rselo en otra, ya que esta simple operaci\u00f3n indica que no siempre ha existido como hoy lo entendemos, aunque s\u00ed su representaci\u00f3n formal, que en cada momento hist\u00f3rico se rellena de un modo diverso. El yo es un arma de doble filo, y el subjetivismo la t\u00e9cnica que aplica ese yo a la literatura. Ci\u00f1\u00e9ndonos a una etapa concreta de Caballero Bonald, sus primeros libros, hay que relacionar este subjetivismo en contraposici\u00f3n, por el contraste que representa, a la b\u00fasqueda de objetivismo que caracterizar\u00e1 buena parte de las obras de la literatura espa\u00f1ola de mediados-finales de los cincuenta y gran parte de los sesenta. Estos dos momentos est\u00e1n presentes y encarnados en el camino que va desde <em>Las adivinaciones<\/em> (1952) a <em>Las horas muertas<\/em> (1959), como subjetividad extrema, existiendo una diferenciaci\u00f3n radical \u2014no s\u00f3lo nos referimos a la narratividad\u2014 en <em>Pliegos de cordel <\/em>(1963), que participa de las mismas caracter\u00edsticas estructurales b\u00e1sicas del lenguaje de nuestro autor, de acuerdo, en tanto que compositio, pero con concesiones al realismo y a la denuncia, al compromiso y a la historia, situ\u00e1ndose como la obra m\u00e1s objetivista de todas las suyas. Aunque la trayectoria de Caballero Bonald se desenvuelve en ciclos po\u00e9ticos y rupturas con los estilos ya transitados, advertimos tambi\u00e9n subdivisiones internas en las que se establecen otros juegos de espejos, semejanzas y diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, esas b\u00fasquedas a veces azarosas en la subjetividad conforman la identidad creadora del poeta. Aunque luego presente rasgos marcadamente bipolares, esa identidad se va describiendo a s\u00ed misma, se va descubriendo y, s\u00f3lo por el hecho de conocerse, o de querer reconocerse, conlleva sus riesgos. Asumir una identidad o descubrirla como Edipo, un yo o rol determinado en cualquier momento de tu vida y de tu obra: persona y personaje. Esta indagaci\u00f3n subjetivista, como decimos, culmina con <em>Las horas muertas<\/em>. Un poema muy explicativo de ese riesgo creativo y vital en el que se ha sumergido el poeta durante estos a\u00f1os es el c\u00e9lebre \u00abDefi\u00e9ndame Dios de m\u00ed\u00bb, del que rescatamos este fragmento:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"> \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa<br> que osas profanar este inviolable<br> cerca de esclavitud: la mesa vil,<br> la s\u00e1bana cobarde, los oficios<br> degradados del tiempo? \u00bfPara qu\u00e9<br> tanta propiciatoria rebeli\u00f3n?<br>       Nunca<br> m\u00e1s, nunca m\u00e1s. Estoy solo<br> mirando las cenizas de la noche<br> indefensa, los rastros del azar<br> trunco en vida sin nadie.<br> Tumba y tesoro, duermo<br> conspirando conmigo, levantando<br> setenta veces siete<br> la bandera del miedo, la culpable<br> rapi\u00f1a de los a\u00f1os.<\/pre>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(De <em>Las horas muertas<\/em>, 1959: 12)<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"953\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/bonald_b.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2829\" style=\"width:496px;height:739px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/bonald_b.jpg 640w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/bonald_b-201x300.jpg 201w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/bonald_b-101x150.jpg 101w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El poeta se pide a s\u00ed mismo \u2014al dios creador de los poemas, a su propia capacidad creativa\u2014, protegerse frente a s\u00ed mismo, frente a la b\u00fasqueda infinita en los misterios del yo. A veces es terrible saberlo. Y es que no podemos negar que el subjetivismo forma parte de cualquier trayectoria en la vida de un poeta, incluso se podr\u00eda decir que el extremado subjetivismo cimenta la trayectoria de una gran parte de los poetas \u2014nos referimos a la contemporaneidad, claro est\u00e1, al subjetivismo como signo evidente de modernidad, aunque no el \u00fanico\u2014. En general, para cualquier poeta, hay que entender estas etapas como fases de crecimiento interior, pero este crecimiento interior siempre debe ser entendido como b\u00fasqueda en el exterior y en la realidad. No hay nada en el interior de los poetas, es lo terrible de sus indagaciones, y cuando el poeta est\u00e1 creando un texto, en este caso po\u00e9tico, lo \u00fanico que hace es recibir est\u00edmulos de fuera, reflejar esos est\u00edmulos, canalizarlos en poes\u00eda. La forma de interpretar esos est\u00edmulos, de digerirlos y de convertirlos luego en poes\u00eda, es lo que nosotros llamamos \u00abcrecimiento interior\u00bb, puesto que se evidencia que los estados de \u00e1nimo, mucho m\u00e1s volubles y menos mensurables, son los causantes de que a veces los poetas est\u00e9n m\u00e1s dispuestos a entregarse a la poes\u00eda, o no.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, esa manera singular del poeta de \u00abgestionar simulacros\u00bb (como bien abordara el profesor Jos\u00e9 Carlos Mainer en torno a nuestro autor) luego ser\u00e1 capaz de convertir esas indagaciones internas\/externas en texto. El resultado es lo que importa. Realmente, si nos manejamos te\u00f3ricamente eludiendo cualquier esencialismo, el poeta nunca indaga dentro \u2014pues no hay nada, o como mucho est\u00e1 vac\u00edo\u2014 sino fuera, se nutre de los est\u00edmulos de fuera y los va sedimentando, convirti\u00e9ndolos en poes\u00eda. Es la capacidad del poeta la que act\u00faa ah\u00ed (T. S. Eliot dixit), que desde la terminolog\u00eda de la ling\u00fc\u00edstica hemos denominado \u00abcompetencia\u00bb. La fortaleza y capacidad de algunos poetas por interpretar la realidad, por no decaer, por saber integrarse y leerla, es lo que se eleva como un signo distintivo que, en el caso de Caballero Bonald, supone la m\u00e1xima potencia. Y t\u00edtulos como <em>Laberinto de Fortuna<\/em> (1984) as\u00ed lo confirman, donde estos asuntos se volver\u00e1n much\u00edsimos m\u00e1s complejos. Pero ya abordaremos todo esto en otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Luis Melgarejo<\/h4>\n\n\n\n<p>Heme aqu\u00ed, tras una semana de relectura a salto de mata y gozosos reencuentros, modestamente pertrechado al fin y buen dispuesto ya para teclear veloces algunas l\u00edneas sobre ese monstruo literario que fue don Fernando Qui\u00f1ones Chozas y aportar as\u00ed siquiera un granito m\u00edo peque\u00f1o de arena literaria a esa impagable y necesaria labor emprendida hace unos a\u00f1os por la buena gente de olvidos.es de rescatar, digitalizar, ponderar y volver a presentar al escrutinio p\u00fablico contempor\u00e1neo por estos pagos planetarios del internet lo que desde 1984 fuera el periplo de la revista Olvidos de Granada, m\u00edtica publicaci\u00f3n que all\u00e1 por 1986, en su decimotercera entrega y con un especial intitulado \u201cPalabras para un tiempo de silencio\u201d, recopil\u00f3 art\u00edculos cr\u00edticos, conversaciones y semblanzas varias e itinerarios vitales sobre algunos de los autores de eso que suele llamarse Generaci\u00f3n del 50.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel n\u00famero especial de 1986, el encargo de preparar algunas notas sobre Qui\u00f1ones recay\u00f3 sobre un amigo personal suyo, el poeta, cr\u00edtico y traductor Enrique Molina Campos, quien apuntaba que, en el seno de ese grupo o promoci\u00f3n del medio siglo, Fernando Qui\u00f1ones brillaba \u201ctanto por derecho propio como por fatalidad cronol\u00f3gica\u201d y se\u00f1alaba asimismo lo genuino de su apuesta po\u00e9tica, sobre todo a partir de que el gaditano se embarcara en esa personal singladura iniciada en 1968 con la publicaci\u00f3n de <em>Las Cr\u00f3nicas de mar y tierra<\/em>, que de alguna manera inaugura lo que alguna gente ha querido llamar \u2018segunda \u00e9poca\u2019 suya o \u2018ciclo de las cr\u00f3nicas\u2019. Escrib\u00eda tambi\u00e9n Molina Campos en aquel art\u00edculo de entonces sobre el abandono, en esta segunda \u00e9poca, de \u201ccierto preciosismo verbalista\u201d en pos de una apuesta m\u00e1s preocupada por las cuestiones \u00e9ticas que por las estrictamente ling\u00fc\u00edsticas o formales, sobre el poema hist\u00f3rico y sus implicaciones y modos de organizarse, sobre la encrucijada entre lo andaluz y lo universal y entre lo subjetivo y lo hist\u00f3rico, sobre el componente an\u00edmico del propio yo y su dispar encuentro con los sentimientos colectivos y sobre las diferencias que, a su juicio, exist\u00edan entre esa otra l\u00edrica o nueva sentimentalidad que encontramos en Qui\u00f1ones y la que en aquellos a\u00f1os ochenta estaban construyendo poetas m\u00e1s j\u00f3venes como \u00c1lvaro Salvador, Luis Garc\u00eda Montero y Javier Egea, as\u00ed como las conexiones de uno y otros con ese ancestro com\u00fan que pudiera ser el Antonio Machado de sus \u00faltimos libros. Se quejaba tambi\u00e9n Molina Campos de que, en su opini\u00f3n, no ve\u00eda suficientemente reconocida la enorme singularidad y maestr\u00eda del escritor gaditano, queja que, aunque nos pese a muchos, suscribimos plenamente pues creemos que ese desconocimiento general o falta de reconocimiento amplio de su obra sigue siendo, desgraciadamente, una realidad treinta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hilo de esto me vienen ahora unas palabras de otro gaditano de coraz\u00f3n y autor genial tambi\u00e9n como Qui\u00f1ones, el poeta y buen amigo Miguel \u00c1ngel Garc\u00eda Arg\u00fcez, a quien m\u00e1s de una vez le he escuchado decir que igual hace falta olvidar un poco al hombre para recuperar al escritor, porque en el caso de Qui\u00f1ones acaso sucede que su vida (su inolvidable vitalismo, su viajar por el mundo, su ingente labor period\u00edstica y de investigador y divulgador del flamenco, que lo convirtiera incluso en un presentador televisivo sui generis) haya ensombrecido o canibalizado la hondura y gracia del conjunto de su obra. Y es que, a pesar de ser alabado en 1960 por nada m\u00e1s y nada menos que el mism\u00edsimo Jorge Luis Borges, en una an\u00e9cdota por lo dem\u00e1s bien conocida, como \u201cel gran escritor de la literatura hisp\u00e1nica\u201d de su generaci\u00f3n, Fernando Qui\u00f1ones sigue siendo uno de los grandes desconocidos de las letras espa\u00f1olas del siglo XX. Y se constata a poco que uno hace la prueba el hecho de que a todo el mundo le suena su nombre cuando en las tertulias literarias sale, pero cuando la charla prosigue o se indaga un poco m\u00e1s, algunas personas nos damos cuenta de que, por desgracia, hemos sido muy pocas quienes nos hemos detenido a leer su obra y a apreciar la hondura humana y el buen o\u00edr y decir de este gaditano universal que supo traerse a los libros las s\u00edlabas cabales de lo que de vivo late todav\u00eda en la penumbra quieta de la vida, aunando en verso y prosa, como pocas criaturas humanas han logrado por tratarse de ardua empresa, decires populares y gui\u00f1os culturalistas, desparpajo y erudici\u00f3n, lengua com\u00fan y referencias cultas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"739\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-1024x739.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2830\" style=\"width:554px;height:400px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-1024x739.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-300x216.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-150x108.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-768x554.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones-1536x1108.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/fernando-quin\u0303ones.jpg 1760w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Para m\u00ed, m\u00e1s ac\u00e1 o m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que me ha llegado y s\u00e9 sobre \u00e9l por conversaciones con personas que tuvieron la suerte y el privilegio de conocerlo y disfrutarlo en vida, Fernando Qui\u00f1ones ser\u00e1 siempre el autor que me hizo gozar lo indecible con la lectura de novelas como <em>La canci\u00f3n del pirata <\/em>o <em>Las mil noches de Hortensia Romero<\/em>, que tan sagazmente me recomendara, yo mozuelo, el poeta y editor granadino Miguel \u00c1ngel Arcas. O con los relatos recogidos en <em>Viento del sur<\/em> y con m\u00e1s de uno y de dos y de tres y de cuatro poemas suyos que, casi como un tatuaje, se me han quedado en la memoria literales, recitables, dichos, m\u00edos ya de tanto volver a ellos como quien acude a un amuleto, a una sibila o a un mapa, br\u00fajula en mano, buscando hacia donde encaminar los pasos nuevamente. Pienso, adem\u00e1s, que esto de que se le conozca mucho pero no se le haya le\u00eddo demasiado es algo bastante com\u00fan en ciertos contextos culturales y se me cuelan aqu\u00ed ahora algunas otras novelas que, en mi opini\u00f3n y salvando las distancias, respiran hacia ese mismo horizonte horizontal, oral y vivo que la prosa de Qui\u00f1ones busca y logra: <em>Retah\u00edlas<\/em>, de Carmen Mart\u00edn Gaite; <em>El mundo de Juan Lob\u00f3n<\/em> o <em>La vida perra de Juanita Narboni<\/em>, sorprendentes novelas de Luis Berenguer y \u00c1ngel V\u00e1zquez respectivamente, autores ambos casi olvidados tambi\u00e9n; <em>Cimarr\u00f3n<\/em>, de Miguel Barnet, y otras muchas que har\u00edan tediosas en demas\u00eda ya estas l\u00edneas que van buscando su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual hace falta todav\u00eda un poco m\u00e1s de tiempo y de lectores para sacar definitivamente del olvido el legado de la obra de Qui\u00f1ones. O as\u00ed al menos me gusta pensar a m\u00ed, convencido como estoy de que en alg\u00fan momento se le har\u00e1 justicia como se le hizo a algunos otros poetas que pasaron por similar trance de olvido o escondite, que nunca se sabe bien de qu\u00e9 se trata exactamente, como pudieran ser los casos, pienso ahora, de un Antonio Gamoneda (nacido en 1931) o un Miquel Mart\u00ed i Pol (nacido en 1929), por dar s\u00f3lo un par de nombres de autores contempor\u00e1neos de Qui\u00f1ones (nacido en 1930). Igual no se trata sino de no echarles mucha cuenta ni al canon ni a los dimes y diretes y seguir el ritmo de esas olas oce\u00e1nicas que, como sus versos, nos traen incansables las historias calladas de las tierras presentes.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Marga Blanco<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>\u2026<em>como las verdades absolutas no existen, creo que merece la pena poner en duda las tajantes afirmaciones de los cr\u00edticos formalistas\u2026y manifestarse como \u00fanicos e inapelables int\u00e9rpretes del texto.<\/em><\/p><cite>(\u00c1ngel Gonz\u00e1lez, \u201cIntroducci\u00f3n\u201d a <em>Poemas<\/em>,<br>Ed. C\u00e1tedra, Madrid, 1980).<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En 2002 yo era profesora en el IES Alhambra. La Asociaci\u00f3n de Padres de Alumnos \u201cTorres Bermejas\u201d editaba una colecci\u00f3n literaria maravillosa llamada Espada de luz, cuyos directores eran los profesores Antonio Chicharro y Crist\u00f3bal L\u00f3pez Silgo, en la que se publicaban autores de primer orden. El n\u00famero 9, Poemas y dibujos, lo conformaba una antolog\u00eda po\u00e9tica con dibujos -misteriosamente tiernos- de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez. Recuerdo que vino al Instituto acompa\u00f1ado por el poeta Antonio Carvajal, y que la inquietud y expectaci\u00f3n del profesorado contrastaba con su actitud t\u00edmida y pudorosa, que era posible reconocer no s\u00f3lo en sus poemas, y que sigui\u00f3 siendo la misma cuando lo volv\u00ed a ver en el Sal\u00f3n de plenos del Ayuntamiento de Granada al recibir el Premio Garc\u00eda Lorca.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente citando las palabras de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez que hablan sobre escribir desde su experiencia conservando un m\u00ednimo de pudor, comienza el art\u00edculo del profesor y poeta \u00c1lvaro Salvador para la revista Olvidos en 1986, revista fundada por Mariano Maresca que contribuy\u00f3 enormemente a que Granada sea la ciudad literaria y cultural que es a d\u00eda de hoy. En aquel n\u00famero se hac\u00eda un homenaje a los escritores del 50 -algunos de ellos hab\u00edan participado en un encuentro en nuestra ciudad meses antes-: Carmen Mart\u00edn Gaite, Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, Juan Mars\u00e9, Carlos Barral, Francisco Brines, Caballero Bonald y \u00c1ngel Gonz\u00e1lez -entre otros- que es el autor que aqu\u00ed me ocupa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si nos ci\u00f1\u00e9ramos a la caracter\u00edstica que Jaime Gil de Biedma dio de la generaci\u00f3n del 50, a la que defini\u00f3 como \u201cse\u00f1oritos de nacimiento, por mala conciencia escritores de poes\u00eda social\u201d, \u00c1ngel Gonz\u00e1lez no se adscribir\u00eda en dicha generaci\u00f3n. De familia de \u201cclase media a mediocre\u201d -como se refiere a ella-, un hermano muerto en la guerra, otro en el exilio, hermana y madre depuradas, parece dif\u00edcil obviar que no viene de una familia acomodada. As\u00ed en el poema \u201cEn ti me quedo\u201d de <em>Palabra sobre palabra<\/em>, poemario amoroso, se confiesa \u201cllorando avergonzado como el adolescente \/ hijo de viuda sexagenaria y pobre\u201d. En relaci\u00f3n a su familia tras la Guerra Civil \u2013 en todos los sentidos venida a menos \u2013 el sentimiento de rabia e impotencia es clarividente y l\u00facido como lo es en el poema \u201cCamposanto en Colliure\u201d del libro <em>Grado elemental<\/em>, donde homenajeando al maestro Antonio Machado sentencia que \u201cse paga con la muerte \/ o con la vida, \/ pero se paga siempre una derrota\u201d, consciente de que \u00e9l siempre pertenecer\u00e1 al bando de los perdedores. No es de extra\u00f1ar, por tanto, que como recoge Luis Garc\u00eda Montero en la biograf\u00eda novelada del poeta, <em>Ma\u00f1ana no ser\u00e1 lo que Dios quiera<\/em>, \u00c1ngel Gonz\u00e1lez aprenda a no darse por vencido a pesar de saberse derrotado; quiz\u00e1 por este motivo, desde su primer libro <em>\u00c1spero mundo<\/em>, el tono pesimista de su obra ir\u00e1 acompa\u00f1ado de la iron\u00eda que busca en la propia tristeza una manera tambi\u00e9n de superarla. Sirva de ejemplo el conocido poema \u201cPara que yo me llame \u00c1ngel Gonz\u00e1lez\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir sobre todo de su segundo libro, <em>Con esperanza sin convencimiento<\/em>, la memoria, impregnada del realismo de su maestro y amigo Gabriel Celaya, se hace \u00edntima y cotidiana en poemas como \u201cEl derrotado\u201d: \u201cPorque ninguna patria\/es ni ser\u00e1 jam\u00e1s la tuya; para proseguir: \u201cNunca -y es tan sencillo-\/podr\u00e1s abrir una cancela\/y decir, nada m\u00e1s: \u2018buen d\u00eda,\/madre\u2019 \u201d. Ese ejercicio de conciencia cercana y desoladora va a aparecer en todos sus libros, incluso en los que son casi un juego como Poes\u00edas sin sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro m\u00e1s c\u00e9lebre <em>Tratado de urbanismo<\/em> hay un poema medular, llamado \u201cCiudad cero\u201d. En \u00e9l rememora el poeta, los bombardeos que vivi\u00f3 en su ni\u00f1ez durante la guerra civil, y que de una forma u otra lo acompa\u00f1ar\u00e1n siempre: el ni\u00f1o que no sin cierta alegr\u00eda celebra la suspensi\u00f3n de las clases, la sorpresiva e in\u00e9dita imagen en el s\u00f3tano de Isabelita en bragas, el hallazgo de una bala a\u00fan caliente; para acabar con una reflexi\u00f3n demoledora: todo es borroso, pero queda algo para siempre, \u201ceste miedo difuso,\/esta ira repentina,\/estas imprevisibles\/y verdaderas ganas de llorar\u201d. Bien podr\u00eda valer este poema para enmarcar al autor en los ni\u00f1os de la guerra, aunque estas reflexiones est\u00e9n lejos de la intenci\u00f3n de ubicarlo bajo la sombra de ninguna etiqueta.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"340\" height=\"307\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/angel-gonzalez.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2832\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/angel-gonzalez.jpg 340w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/angel-gonzalez-300x271.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/angel-gonzalez-150x135.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Si hay algo que me emociona particularmente en toda su obra es la atenci\u00f3n, el cuidado y el amor a la palabra, pese al final del poema \u201cPre\u00e1mbulo a un silencio\u201d: \u201cUno tiene conciencia\/de la inutilidad de todas las palabras\u201d. Una inclinaci\u00f3n desde la infancia al juego con las palabras para llamar a los gatos o para despu\u00e9s escribir las \u201cGlosas a Her\u00e1clito\u201d y re\u00edrse con los apelativos con lo que lo llamaban los amigos mientras reposaba para recuperarse de la tuberculosis; una atenci\u00f3n a c\u00f3mo cambiaban tras la guerra el nombre de las calles, y c\u00f3mo el af\u00e1n patri\u00f3tico desde\u00f1aba el ingl\u00e9s hasta para nombrar un circo; un gusto por la filolog\u00eda tal vez tambi\u00e9n trasmitido por su profesor Rafael Lapesa; una forma de citar las cosas que es una tabla de humor o salvaci\u00f3n como lo puede ser el dibujar para un convaleciente. Un amor a las palabras que le hizo ver desde muy pronto, la diferencia entre el porvenir y el futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed la lectura de la obra de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez es una verdadera lecci\u00f3n de memoria hist\u00f3rica. Y precisamente ahora m\u00e1s que nunca. Leer y releer sus poemas es sin duda un ejercicio necesario \u2013que va de lo \u00edntimo a lo p\u00fablico, de lo individual a lo colectivo-, una interpretaci\u00f3n desde la perspectiva de la lejana alumna, de aquella joven profesora, de la mujer que lo interpela con frecuencia; una visi\u00f3n m\u00e1s, de lo que vieron sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Javier Lorenzo Candel<\/h4>\n\n\n\n<p>Por encima de los tiempos que nos ha tocado vivir, pegados a un proceso de evoluci\u00f3n en lo literario (al lector medio, me refiero) que ha optado por el entretenimiento frente a la reflexi\u00f3n, por el protagonismo de la ficci\u00f3n, o de la \u2018autoficci\u00f3n\u2019, frente a la masa madre del ensayo, es necesario detenerse en aquellos autores que siguen frecuentando el territorio de la duda como elemento fundamental de su literatura. Y cuando hablo de la duda quiero decir tambi\u00e9n del compromiso con la sociedad, con la inteligencia como arma en la batalla, el compromiso con los resortes del ser humano, los mismos que activan textos de an\u00e1lisis que van m\u00e1s all\u00e1 de lo que llam\u00e9 entretenimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica actual ha volcado su inter\u00e9s en la demanda del lector como sedimento necesario para elaborar la nueva literatura. Ya la idea no est\u00e1 en el escritor y sus textos, ya no se parte de esa singularidad, sino que se amplifica a la necesidad de la masa (por decirlo de alg\u00fan modo), a las nuevas demandas de las nuevas sociedades. Ellas son las que participan, algoritmos mediante, en las selecciones de textos m\u00e1s vendidos o, incluso, en la creaci\u00f3n desde los primeros resortes en la mente del escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>Venimos estando condicionados por la demanda en una sociedad de ofertas constantes en las que, las mejores, las m\u00e1s asequibles, las m\u00e1s dominables, se har\u00e1n, no solo con el lector sino tambi\u00e9n con la nueva cr\u00edtica, sujeta a estas nuevas caracter\u00edsticas del mercado.<\/p>\n\n\n\n<p>Adherirse a estos ritmos de la sociedad lectora puede traer consigo, incluso, una nueva interpretaci\u00f3n de los textos can\u00f3nicos, los m\u00e1s consolidados en el panorama de la literatura universal, para derivarlos a un espacio donde se muestren asequibles, no da\u00f1inos, admitidos por las sociedades en la medida en que sus normas permiten esta admisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no nos enga\u00f1emos. Todav\u00eda saltan a las mesas de novedades algunos elementos que proyectan su capacidad sobre otros, algunos libros que buscan ese espacio necesario de activaci\u00f3n de las inteligencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura de Juan Benet transporta toda esta reflexi\u00f3n al territorio de la duda, la ofrece todav\u00eda (veremos por cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s) para describirnos espacios de consolidaci\u00f3n de las inteligencias que formaron su juicio cr\u00edtico en el siglo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>La duda ser\u00eda si esa literatura \u2018benetiana\u2019 tiene espacio en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, si su siembra intelectual puede proyectarse sobre la inquietud y la demanda de los nuevos lectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la d\u00e9cada de los 60, 70 y 80 del pasado siglo, ya la literatura de Benet estaba trazada desde un plano de contestaci\u00f3n a las din\u00e1micas creativas de su tiempo. La cr\u00edtica no acertaba a ver m\u00e1s all\u00e1, no argumentaba favorablemente porque sent\u00eda que el suelo sobre el que andaba su literatura era, cuando menos, quebradizo, inseguro para el caudal argumentativo de los cr\u00edticos. Todo lo que no podemos contener en nuestras manos nos resulta hostil, todo lo que no podemos tener a la vista, peligroso.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura de Benet se anticipaba as\u00ed a la lucha de los tiempos, a la densidad del juicio anal\u00edtico frente a la liviandad (si se me permite) de la novela social o de la literatura surgida en manos de la generaci\u00f3n del 50, mucho m\u00e1s comunicativa y comunicable. Aunque \u00e9l afirmaba la necesidad de un lector lego frente al experto literario, lo cierto es que la actitud para abordar la obra de Benet debe partir de un conocimiento preparado para la acci\u00f3n comunicativa que propone.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica vinculada a estos tiempos recib\u00eda la contestaci\u00f3n del escritor desde t\u00e9rminos muy precisos: \u201cEl cr\u00edtico moderno ha perdido la humildad de sentirse sujeto a las leyes de la constituci\u00f3n literaria y, provisto de unas armas que \u00e9l mismo ha forjado, no trata sino de dar el golpe de Estado para hacerse, en los medios de opini\u00f3n y difusi\u00f3n, en universidades y congresos, en las instituciones culturales, incluso en las playas, con el poder de las letras\u201d. N\u00f3tese de qu\u00e9 manera la capacidad del cr\u00edtico literario estaba sujeta a consolidar el mayor poder posible, poder que le permitiera argumentar, no desde su opini\u00f3n directa, sino desde la de las instituciones que le dieran cabida, con libertad para establecer juicios v\u00e1lidos dise\u00f1ados por los poderes que ostentaban.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica literaria trataba de pervertir la acci\u00f3n lectora condicionando el gusto de la sociedad, adue\u00f1\u00e1ndose de los espacios que, mandatados por las instituciones culturales, pretend\u00edan ser monopolizables, formas de condici\u00f3n necesaria, sujetas a la mano definidora de los poderosos intelectuales.<\/p>\n\n\n\n<p>La estrategia de Benet consist\u00eda en remar a la contra. Desde <em>Volver\u00e1s a Regi\u00f3n<\/em> no deja de edificar un sustrato intelectual que camina paralelo, que se construye desde esa duda a la que alud\u00edamos y que, adem\u00e1s, proyecta una capacidad de an\u00e1lisis que da al traste con los espacios generados por la cr\u00edtica de la \u00e9poca que le toc\u00f3 vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Benet necesitaba a un lector implicado en el conocimiento, un lector activo que desenredara su pensamiento y lo hiciera suyo, que acometiera la dif\u00edcil tarea de comprender el mundo o, al menos, intentar acercarse un poco m\u00e1s a \u00e9l. En definitiva, un lector comprometido con el espacio cultural en el que viv\u00eda adem\u00e1s de receptivo, sin aprioris que ensucien su viaje al conocimiento. Y, al igual que \u00e9l, alguien que caminara sin complejos por la incertidumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>La duda ya la dejamos pendiente m\u00e1s arriba: \u00bfDe qu\u00e9 manera la literatura de Benet llega a nuestros d\u00edas? \u00bfQu\u00e9 recepci\u00f3n hace el nuevo lector de la obra \u2018benetiana\u2019?<\/p>\n\n\n\n<p>Si tenemos en cuenta la dimensi\u00f3n de la obra de Benet y la extrapolamos a los instantes en los que vivimos, apreciaremos, a poco que observemos, la dificultad que entra\u00f1a la prosa de nuestro escritor en la actitud lectora del lector medio. Su compromiso, el de este \u00faltimo, con la literatura, ya lo hemos dicho, se edifica en torno a la idea de entretenimiento. Los ritmos de las sociedades han amortizado la necesidad de saber porque ya todo se proyecta desde la necesidad de desear en este espacio de la oferta y la demanda, desde los tiempos del consumismo y, si se me permite, de cierta frivolidad social. La prisa como alimento principal.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"772\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-1024x772.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2835\" style=\"width:573px;height:432px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-1024x772.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-300x226.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-150x113.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-768x579.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet-1536x1157.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-benet.jpg 1554w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Hemos consolidado sociedades que apagan la llama de las sociedades pasadas, que ignoran, quiz\u00e1 por la propia supervivencia de la especie en estos momentos de su evoluci\u00f3n, los procesos que han venido estructurando la historia m\u00e1s reciente. Estamos delante de mentes acomodadas en su propia estrategia de sobrevivir. Y la literatura heredada no pod\u00eda ser menos. Ese espacio de incertidumbre que Benet nos propone, sobre el que caminar a tientas, no es aplicable al individuo de 2019, porque este intenta construir su mundo a la medida de la seguridad. Los recursos de nuestro tiempo son, en definitiva, hijos de la certidumbre. Nadie es capaz de levantarse una ma\u00f1ana con la pesada carga de la incertidumbre en una ciudad repleta de escaparates que nos brindan certezas al alcance del bolsillo. No estamos programados para dudar. Y, lo tambi\u00e9n preocupante, ha desaparecido esa cr\u00edtica nacida para dirigir los flujos lectores. Son los recursos de las nuevas tecnolog\u00edas los que han ocupado el espacio del cr\u00edtico literario.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sociedad de la prisa no cabe la poes\u00eda. Los m\u00e1s combativos lugares de conocimiento en la obra de Benet no tienen un espacio amplio de desarrollo en nuestras sociedades, no est\u00e1n vigentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, el lector por el que apostaban estos escritores no existe ya para la comunicaci\u00f3n literaria. Y el lector medio actual, no lo olvidemos, es el que marca los procesos de oferta de las mesas de novedades de nuestras librer\u00edas. El algoritmo no elegir\u00eda nunca <em>Volver\u00e1s a Regi\u00f3n <\/em>o <em>Sa\u00fal ante Samuel,<\/em> por mucho que nos pese.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga<\/h4>\n\n\n\n<p>En 1986, Juan Carlos Rodr\u00edguez escribi\u00f3 en la revista Olvidos un art\u00edculo sobre la obra de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio y Juan Garc\u00eda Hortelano (<em>Notas sobre el objetivismo espa\u00f1ol de los a\u00f1os 50-60 del siglo XX<\/em>) y, mientras lo le\u00eda, yo no dejaba de pensar que muchas de sus notas se podr\u00edan aplicar a otro autor que ha llevado el objetivismo a su \u00faltima expresi\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os: Justo Navarro; pues sobre el amor al detalle y a prestar atenci\u00f3n al mundo est\u00e1 cimentada toda su obra narrativa (quiz\u00e1 tambi\u00e9n su obra po\u00e9tica), desde aquella excelente novela titulada <em>El doble del doble<\/em>, publicada por Seix Barral en 1988 y en la que el lenguaje \u2013el estilo conciso, preciso, de una textura po\u00e9tica, con gusto por la met\u00e1fora, pero nada alambicado-, m\u00e1s all\u00e1 que la acci\u00f3n o el argumento, se erig\u00eda en el verdadero impulso de la historia, como ocurr\u00eda tambi\u00e9n en <em>Hermana muerte <\/em>(pocas novelas de iniciaci\u00f3n crear\u00e1n tanto desasosiego en el lector desde la iron\u00eda y el humor negro de su narrador, que mereci\u00f3 el premio Navarra en 1989, publicada por Alfaguara, Plaza y Jan\u00e9s en 1997, y Seix Barral en 2002) y <em>Accidentes \u00edntimos <\/em>(la b\u00fasqueda angustiosa de Hanna por Ruby en una M\u00e1laga licuante gan\u00f3 el Premio Herralde en 1990, Anagrama), y como ha seguido ocurriendo en todas sus novelas, desde ese monumento que es <em>La casa del padre <\/em>(Anagrama, 1994), casi una c\u00e1mara fija sobre la Espa\u00f1a de posguerra, un mundo de monstruos y fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si como destacaba Juan Carlos Rodr\u00edguez, S\u00e1nchez Ferlosio y Garc\u00eda Hortelano llegan al objetivismo a trav\u00e9s del costumbrismo espa\u00f1ol, Justo Navarro lo hace gracias a la novela polic\u00edaca, lo que le acercar\u00eda m\u00e1s a Robbe-Grillet, aunque en su imaginario est\u00e1n los escritores norteamericanos, presididos quiz\u00e1 por Dashiell Hammett, maestro del realismo descarnado y del bistur\u00ed estil\u00edstico. El propio Navarro me lo comentaba en una entrevista<sup><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a><\/sup>, en referencia a una infancia negra: <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMi infancia, mi adolescencia y mi juventud fueron un mundo de novela negra porque fueron los a\u00f1os del franquismo, que eran a\u00f1os policiales y en los que curiosamente no pod\u00edan escribirse novelas negras. Pero los mundos familiares suelen tener un tinte bastante policial, y de hecho la familia es el gran tema de las novelas de cr\u00edmenes, aunque mi familia no era especial en ese aspecto. Por otra parte, creo que todas las novelas tienen un trasfondo policial; es decir, un juego entre el bien y el mal, entre la verdad oculta y lo manifiesto. Cualquier novela participa de ese mundo de mitos. S\u00ed es verdad que yo le\u00eda entonces bastantes novelas polic\u00edacas, novelas baratas que firmaban con seud\u00f3nimos como Silver Kane escritores espa\u00f1oles, y luego las novelas que le\u00eda mi padre, desde Peter Cheyney a Dashiell Hammett o a James Hadley Chase. Por ejemplo, de mi adolescencia hay una novela que a m\u00ed me encanta, y que a lo mejor si la leo ahora no le encuentro lo que le encontr\u00e9 entonces, que es de Hadley Chase: <em>Al morir quedamos solos<\/em>\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ese mundo de novela negra est\u00e1 presente en <em>La casa del padre<\/em> (1994), s\u00ed, pero tambi\u00e9n en <em>El alma del controlador a\u00e9reo<\/em> (Anagrama, 2000), precedida del silencio narrativo m\u00e1s largo hasta la fecha de Justo Navarro, pues cuando escrib\u00eda en ese \u00ednterin le parec\u00eda estar utilizando el mismo tono, el mismo lenguaje, del que le era dif\u00edcil despojarse. En <em>El alma del controlador a\u00e9reo <\/em>hay un crimen, pero resolverlo no es lo m\u00e1s importante de la historia (algo que sin embargo s\u00ed ha tenido que hacer en sus dos \u00faltimas incursiones en la novela negra: <em>Gran Granada <\/em>(Anagrama, 2015) y <em>Petit Par\u00eds<\/em> (Anagrama, 2019)). En ese sentido, podr\u00edamos apuntar lo que dec\u00eda Juan Carlos Rodr\u00edguez sobre <em>El Jarama<\/em>: \u201cSi habl\u00e1ramos de tema o argumento, nos llevar\u00edamos una sorpresa: a lo largo de casi cuatrocientas p\u00e1ginas Ferlosio no desarrolla ninguna trama ni ning\u00fan argumento novel\u00edstico en sentido tradicional\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de otra cosa:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p> \u201cCreo que el material de una novela son las palabras, la masa verbal que uno maneja, la relaci\u00f3n del escritor con su lengua, que es su pensamiento. Existe esa mediaci\u00f3n del lenguaje en que uno escribe. Y el lenguaje, claro, tambi\u00e9n est\u00e1 hecho de tiempo, es una acumulaci\u00f3n de tiempo y algo que le ganamos al tiempo y recibimos de \u00e9l. Pero ese juego, o esa pelea con tu propia lengua, con lo que puedes decir y con lo que no puedes decir, es el primer material de cualquier novela o de cualquier poema. El enfrentamiento que vas a tener contigo mismo para ver lo que puedes decir o no, y saber convertir lo m\u00e1s secreto de ti, que es lo que ni siquiera t\u00fa sabes que no puedes decir, en la materia verdadera de lo que est\u00e1s escribiendo. Es por una parte un juego, pero por otra esta lid con uno mismo para hablar o para decir entra\u00f1a riesgos definitivos\u201d<sup><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote2sym\"><sup>2<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Y del papel del tiempo en <em>El alma del controlador a\u00e9reo<\/em>, contaba<sup><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote3sym\"><sup>3<\/sup><\/a><\/sup>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p> \u201cCreo que nuestra identidad y nuestras contradicciones est\u00e1n hechas de tiempo, como nuestra memoria o como una novela, que fundamentalmente est\u00e1 hecha de tiempo, de nuestros recuerdos, de nuestro pasado, de nuestro presente, de nuestro instante, y est\u00e1 hecha de lo que esperamos del futuro. Lo que forma una novela es exactamente tiempo, y lo que forma nuestra identidad tambi\u00e9n es el tiempo. Entonces escribir una novela es inventar una identidad para sus personajes. De hecho, <em>El alma del controlador a\u00e9reo<\/em> es la invenci\u00f3n de un personaje, Eduardo Alibrandi, que cuenta su vida, es decir, que recupera su tiempo, recupera su pasado, se ve en su presente, vislumbra lo que puede ser su futuro. . . \u00c9se es el sentido del tiempo. No es una referencia literaria, sino una referencia fundamental en la construcci\u00f3n de una identidad y un personaje\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esto lo lleva a su m\u00e1xima expresi\u00f3n Justo Navarro en <em>Finalmusik<\/em> (Anagrama, 2007), una de mis novelas preferidas, y tambi\u00e9n, por lo que se ve, de otros autores espa\u00f1oles contempor\u00e1neos publicados por la misma editorial y que lo han imitado sin sonrojo. Pero la buena literatura es intemporal, y los buenos escritores detienen el tiempo: convierten el tiempo hist\u00f3rico en un tiempo \u00edntimo, nos muestran las posibilidades de la realidad y de paso lo mejor de nosotros mismos. Y creo que es algo que ocurre en todas las novelas de Justo Navarro: detienen \u2013o retienen, tal vez- el tiempo del lector, que ya s\u00f3lo quiere acudir a ese libro para explicarse su propio tiempo. Porque leyendo sus novelas el mundo se torna claro y conciso, se comprenden las cosas y uno se dice a s\u00ed mismo las cosas que nunca se hubiera atrevido a decir. \u201cMira\u201d, nos dicen los narradores de Justo Navarro: \u201cel mundo es esto; t\u00fa vives aqu\u00ed; quiz\u00e1 no sea todo como t\u00fa cre\u00edas\u201d. Y entonces la narraci\u00f3n se convierte en una reflexi\u00f3n sobre el mundo y la reflexi\u00f3n en una narraci\u00f3n de hechos concretos.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo creo que esto se parece mucho a la alegr\u00eda, y es alegr\u00eda lo que proporciona la lectura de <em>Finalmusik<\/em>, ganas de disfrutar de ese mundo tan simple y complejo a la vez que tiene una puerta en Roma y otra en Granada. Entremedias hay una realidad que explicar, o miles de maneras de explicar una realidad que se funde en un calidoscopio, en un tubo con tres espejos que mezclan las im\u00e1genes que nos ofrecen autor, narrador y personaje: tres caras para una misma voz. Una realidad que en <em>Finalmusik<\/em> es actualidad y est\u00e1 tambi\u00e9n llena de cr\u00edmenes sin resolver, cr\u00edmenes que parad\u00f3jicamente ofrecen una postura moral en un mundo cambiante, y ello desde el rigor y el m\u00e1s puro placer est\u00e9tico, pues cada frase de <em>Finalmusik<\/em> est\u00e1 cincelada con el amor debido \u2013y medido- al verso del mejor poema.<\/p>\n\n\n\n<p>En el verano de 2004, en una Roma amenazada por el terrorismo isl\u00e1mico, el traductor-narrador de esta novela alternar\u00e1 con la limpiadora Francesca, con quien mantiene una aventura, y el marido de \u00e9sta, Fulvio, ex boxeador y guardaespaldas; con monse\u00f1or Wolff-Wapowski, sacerdote y esp\u00eda, y Stefania Rossi-Quarantotti, profesora y amiga; con Franco Mazotti, prestigioso economista, y Carlo Trenti, exitoso autor de la novela que traduce el narrador y acaso el \u00fanico autor de los personajes de <em>Finalmusik<\/em>, pues nunca sabremos si \u00e9stos son s\u00f3lo fruto de la imaginaci\u00f3n del narrador-traductor. \u201cMi sentido de la irrealidad es mucho mayor que mi sentido de la realidad\u201d, leemos; y Justo Navarro, a partir de algunos elementos de la literatura de <em>best sellers<\/em> \u2013de la que es cr\u00edtico desde hace a\u00f1os-, construye \u201cla vida romana\u201d de un traductor que puede leerse como una f\u00e1bula moral. En <em>Finalmusik<\/em> \u2013entre el 8 y el 15 de agosto de 2004 en la realidad-, las brigadas isl\u00e1micas amenazan con incendiar Italia. \u00bfQu\u00e9 hacer cuando seg\u00fan televisiones y peri\u00f3dicos nuestra vida y nuestro mundo est\u00e1n a punto de acabarse, cuando los ciudadanos son al mismo tiempo sospechosos e inocentes que deben ser protegidos?<\/p>\n\n\n\n<p>Son las mismas obsesiones del comisario Polo en <em>Gran Granada <\/em>y <em>Petit Par\u00eds<\/em>, ambientadas en la Espa\u00f1a franquista y el Par\u00eds de la Segunda Guerra Mundial, \u00e9poca en la que se desarrolla asimismo <em>El esp\u00eda <\/em>(Anagrama, 2011), que tiene como protagonista a un personaje tan equ\u00edvoco como <em>Ezra Pound<\/em>, poeta y tal vez un esp\u00eda doble, tal como le cuenta Carlo Trenti, que vuelve a tener un papel crucial en esta novela, donde Justo Navarro juega de nuevo con el tema del doble, pero tambi\u00e9n con la relaci\u00f3n con la propia escritura y el papel del narrador, que aqu\u00ed es traductor:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cS\u00ed, escribir es hacerse pasar por muchos. Quiz\u00e1 \u00e9sa sea otra de las pruebas por las que pasa un escritor, su capacidad de transformarse en otros y su capacidad para inventar otras almas y para descubrir otras facetas de su car\u00e1cter que no sospechaba y que las descubre en parte en los personajes que inventa. Es una manera de exploraci\u00f3n, que es la raz\u00f3n por la que leemos y escribimos. Qu\u00e9 podemos sentir, qu\u00e9 podemos pensar, qu\u00e9 podemos imaginar. Cuando lo leemos en otros lo que estamos buscando es nuestra propia voz y nuestra propia discusi\u00f3n interior, por decirlo as\u00ed. La prueba es que hay libros que nos acogen y libros que nos rechazan. Vamos buscando cosas nuestras cuando leemos, y lo mismo ocurre cuando escribimos. Por eso jam\u00e1s escribo sobre guiones cerrados, porque prefiero ir descubriendo cosas conforme las voy escribiendo. Lo que m\u00e1s me gusta son las sorpresas que me llevo mientras escribo. Yo puedo pensar una escena que se desarrolla en una novela y tengo los elementos escritos en un papel previamente y el desarrollo de lo que voy a escribir; sin embargo, siempre me sorprenden cosas que aparecen y que yo no ten\u00eda previstas y que ni siquiera sospechaba que iban a salir. Y \u00e9sas son las que m\u00e1s me satisfacen\u201d<sup><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote4sym\"><sup>4<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, quiz\u00e1 la mayor indagaci\u00f3n que haya realizado Justo Navarro sobre un individuo determinado sea en la novela inmediatamente anterior a <em>El esp\u00eda<\/em>, que fue <em>F <\/em>(Anagrama, 2003, Premio Ciudad de Barcelona 2004), dedicada a Gabriel Ferrater. No es una biograf\u00eda de Gabriel Ferrater, pero es veraz. <em>Hubo una vez un hombre que a los treinta y cinco a\u00f1os prometi\u00f3 no vivir m\u00e1s de cincuenta<\/em>; de este modo empieza esta novela. \u00bfHabremos de creer al narrador cuando refiera que&nbsp;fue fiel a su resoluci\u00f3n? Poco importa, porque \u00e9se fue el caso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cHe visto a Ferrater como un mito. Y para eso nos sirven los mitos: para mirar mejor, a trav\u00e9s de ellos, nuestra vida. Los mitos son, divinos o humanos, personajes ejemplares. Ferrater fue uno de los grandes escritores de la Espa\u00f1a del pasado siglo, un personaje fant\u00e1stico, de novela, con sus amores, su vivir para los amigos y su promesa de no vivir despu\u00e9s de cumplir cincuenta a\u00f1os. Es tradicional convertir a&nbsp;personajes hist\u00f3ricos en seres&nbsp;literarios, de ficci\u00f3n. La literatura crea mitos, y da pr\u00e1cticamente lo mismo que&nbsp;acuda a&nbsp;lo real o&nbsp;se quede en lo puramente imaginario, si existe una cosa as\u00ed. Al fin y al cabo, los dos campos, f\u00e1bula e historia, se re\u00fanen en la memoria, que es el motor de la literatura\u201d<sup> <a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote5sym\"><sup>5<\/sup><\/a><\/sup>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esta evoluci\u00f3n en la narrativa de Justo Navarro deb\u00eda abocarle antes o despu\u00e9s a abordar como autor la novela polic\u00edaca, aunque antes public\u00f3 un esperado libro de poemas, <em>Mi vida social <\/em>(Pre-Textos, 2010), pues llevaba muchos a\u00f1os sin publicar poes\u00eda, despu\u00e9s publicar dos primeros y muy celebrados poemarios: <em>Los nadadores<\/em> (Antorcha de Paja, 1985)y <em>Un aviador prev\u00e9 su muerte <\/em>(Maillot Amarillo, 1986, Premio de la Cr\u00edtica). El propio autor me lo explicaba as\u00ed<sup><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote6sym\"><sup>6<\/sup><\/a><\/sup>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cBueno, ahora mismo no tengo ganas de publicar esos poemas. Lo que esos poemas hicieron por m\u00ed ya lo hicieron, y no me gusta ya publicar poemas. Yo sigo haciendo poemas que muchas veces no llego ni siquiera a escribir, me los invento y se me van olvidando poco a poco. Algunos los escribo, porque me lo piden en ese momento una revista o un amigo, pero accidentalmente, en general se me olvidan. \u00c9sa es la ventaja de escribir con m\u00e9trica y con rima, que los puedes retener en la memoria, y la memoria es una especie de pantalla que se va borrando poco a poco, y el poema va cambiando sin que t\u00fa sepas que va cambiando, y al final la mayor\u00eda se borran por completo y los recuerdas mucho mejores de lo que eran en realidad. Adem\u00e1s, los veo como parte de mi mundo estrictamente privado. No porque traten de cosas privadas, sino porque los veo como juegos personales que suelo hacer en momentos de aburrimiento, o cuando quiero dormirme. No pensar en publicarlos me da un sentido de irresponsabilidad. No quiero decir que pertenezcan a un mundo oculto, sino irresponsable. Me permito licencias, experimentos o una despreocupaci\u00f3n que si estoy pensando en publicar no tengo\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cEstoy convencido de una cosa que dec\u00eda Raymond Chandler, que para escribir hace falta un impulso especial. Yo temo que ese impulso se gaste, que se debilite. Yo dej\u00e9 de escribir poemas p\u00fablicos fundamentalmente porque la voz que yo pon\u00eda en los poemas dej\u00e9 de cre\u00e9rmela. Otras veces he puesto como ejemplo el proceso que sufre un adolescente cuando deja de jugar a juegos en los que \u00e9l pon\u00eda voces especiales. Llega un momento en que el adolescente no puede seguir jugando. Y yo creo que un escritor tiene voces que de pronto lo abandonan y que no puede seguir usando, pues deja de creerse esas voces. Yo dej\u00e9 de escribir poemas porque no pod\u00eda seguir utilizando la voz que usaba y no ten\u00eda una voz nueva, no ten\u00eda otra voz de poema que a m\u00ed me resultara compartible con otros y cre\u00edble. Me pod\u00edan salir juegos, pero no pod\u00eda hacer nada que me descubriera algo que yo estaba esperando descubrir escribiendo los poemas. Y creo que con las novelas puede pasar lo mismo. Ese impulso que te hace creer que tienes la necesidad de hablar y de escribir y de enfrentarte a tus voces y de ponerlas sobre un papel puede fallarte alg\u00fan d\u00eda, y supongo que ser\u00e1 una cosa terriblemente triste o melanc\u00f3lica el ponerte a inventarte un impulso que no tienes\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Para Justo Navarro los g\u00e9neros son s\u00f3lo distintas maneras de hablar: \u201cSimplemente intervenimos en esos juegos que nos propone la realidad en cada momento en la medida de nuestras posibilidades, con nuestras estrategias y con nuestras t\u00e1cticas. No veo diferencia, salvo las puramente t\u00e9cnicas, entre escribir poemas, novelas o reportajes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que hablar de cosas concretas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cMi ideal de escritor es ese escritor que hace que las cosas tengan sentido, que est\u00e9n llenas de tiempo, como hemos dicho antes, de historia, pero las cosas concretas. Creo que un escritor tiene que mostrar, tiene que ense\u00f1ar, no tiene que explicar. No tiene que decir \u201cX est\u00e1 contento\u201d. Tiene que demostrar determinados gestos, determinadas cosas presentes en el mundo de ese individuo que te haga ver que X est\u00e1 contento. Esa capacidad de descubrir signos y de leer los signos creo que es lo que le da fuerza a un escritor. Lo primero que yo veo en un poema es su mundo de cosas, de qu\u00e9 est\u00e1 hecho. \u00bfEst\u00e1 hecho de palabras abstractas o de cosas concretas, de materialidades que te hacen llegar a determinadas ideas y a determinadas sensaciones? Te hacen llegar a trav\u00e9s de lo sensible. Y \u00e9sa creo que es la dificultad de escribir: descubrir lo concreto en el momento concreto, significando cosas concretas\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es el sentido de la realidad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u201cTodo lo que tiene que hacer un escritor es prestarle atenci\u00f3n al mundo, pero claro, eso es lo que tiene que hacer tambi\u00e9n cualquier individuo que quiera tener una presencia en las cosas. Hay que saber mirar las cosas y procurar entenderlas. Entonces un escritor lo que tiene que hacer es vivir en estado de atenci\u00f3n. Probablemente el embotamiento o la p\u00e9rdida de impulso provenga de una p\u00e9rdida de atenci\u00f3n y de una p\u00e9rdida de curiosidad y de una p\u00e9rdida de inter\u00e9s por las cosas. Entonces te quedas sin voces para nombrar las cosas y para nombrar el mundo. Si escribes historia te tienes que ce\u00f1ir a un cuadro de hechos concretos, a interpretar, narrar, reflexionando sobre los hechos. Pero la ficci\u00f3n te permite ajustar m\u00e1s la lente a trav\u00e9s de la que est\u00e1s viendo la realidad. Creo que contamos cuentos para ver mejor la realidad. La literatura es un aparato \u00f3ptico que nos sirve para ver mejor nuestra realidad concreta. Entonces la ficci\u00f3n te permite experimentos que la historia no te permite. Ser\u00eda como si cuando vas al oculista tienes un repertorio m\u00e1s de cristales para averiguar si ves bien o no ves bien. Creo que \u00e9sa es la ventaja fundamental de la ficci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><em>Gran Granada<\/em> (Anagrama, 2015), est\u00e1 ambientada en 1963, el a\u00f1o de la inundaci\u00f3n, pero habla de la Granada de hoy, una ciudad que, como entonces, parece \u201cla m\u00e1s detenida a todo avance\u201d. Los personajes son actuales: el presidente de la Diputaci\u00f3n, el arzobispo, el comisario Polo, la bibliotecaria Clara, el oculista Federico Saura\u2026 Uno acaba de encontr\u00e1rselos por la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo Navarro escribe por fin una novela de cr\u00edmenes, una novela negra, aunque lo m\u00e1s negro est\u00e1 en una sociedad y una burgues\u00eda que explica esta sociedad: \u201cSe consideraba \u00edntegro, todo lo sincero que se puede ser en una ciudad dif\u00edcil donde nadie quiere ser quien es, entre simuladores, disimuladores, fanfarrones y falsos humildes por instinto de supervivencia, que simultaneaban los aires imperiales y la falta de esp\u00edritu, dos tipos de personalidad que pueden convivir en un solo individuo\u201d. Y uno pasea hace cincuenta a\u00f1os por la calle Ganivet: \u201cLos sucesivos edificios se soldaban como los distintos segmentos articulados de un ciempi\u00e9s nacido de la demolici\u00f3n del ombligo sucio de la ciudad, la Manigua: las patas del miri\u00f3podo hab\u00edan aplastado y enterrado aquel nido de puter\u00edo y alcoholismo y droga de legionarios\u201d. Y por la Gran V\u00eda de Col\u00f3n, \u201cuna luminosa avenida parisina en la Gran Granada\u201d, construida por la misma familia que levant\u00f3 el palacete del Gobierno Civil, actual Subdelegaci\u00f3n del Gobierno: \u201cMagnates de la industria remolachera endulzaron generosamente la p\u00e9rdida de las Antillas y dieron gracias al cielo fundando f\u00e1bricas de az\u00facar con nombres de v\u00edrgenes y santos y cosas sagradas. Las mejores familias honraban al mejor santoral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los asesinatos parecen suicidios en esta <em>Gran Granada<\/em> donde nuestros gobernantes inveros\u00edmiles son m\u00e1s reales gracias a la ficci\u00f3n de Justo Navarro, que ha escrito una alegor\u00eda. Porque sus novelas nos acercan a la realidad a trav\u00e9s del asombro y el extra\u00f1amiento que revelan la observaci\u00f3n concienzuda de las cosas. \u201cLa verdad est\u00e1 en la superficie\u201d, dice el comisario Polo. Y, viajando en el tiempo a la Granada de 1963, tan atractiva y misteriosa, comprendemos la Granada actual, microh\u00e1bitat de una sociedad obsesionada con la posibilidad de espiar y ser espiados. Y hay cr\u00edmenes, s\u00ed, que explican c\u00f3mo Granada ha llegado a ser como es. Tanto es as\u00ed, que el PP, en el a\u00f1o 2019, ha robado el t\u00edtulo de esta novela para su campa\u00f1a electoral en Granada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"690\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-690x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2836\" style=\"width:512px;height:761px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-690x1024.jpg 690w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-202x300.jpg 202w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-101x150.jpg 101w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-768x1140.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro-1035x1536.jpg 1035w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/objetivismo-justo-navarro.jpg 1078w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Esa obsesi\u00f3n con la posibilidad de espiar y ser espiados lo ocupa todo. Y Justo Navarro lo explica en un ensayo reciente, <em>El videojugador<\/em> (Anagrama, 2017): \u201cLas pantallas se multiplicaban y a la vez se fund\u00edan en una \u00fanica pantalla escindida y continua, muchas pantallas y una pantalla \u00fanica, de cine, de televisor, de monitor de ordenador, de tel\u00e9fono m\u00f3vil en sus diversas manifestaciones\u201d. El entretenimiento es una paradoja: \u201cLa interactividad tal como hoy se entiende cuando se habla de videojuegos consiste en que el jugador obedece \u00f3rdenes que la m\u00e1quina renovar\u00e1 en caso de que las anteriores sean obedecidas. Si no son obedecidas las \u00f3rdenes dadas, la m\u00e1quina sanciona o despide al jugador\u201d, escribe Justo Navarro. Y el autor analiza la influencia de los videojuegos en nuestra forma de pensar y la evoluci\u00f3n de la industria del entretenimiento desde la primera mitad del siglo XX hasta nuestros d\u00edas, su tremenda proyecci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos, desde la pol\u00edtica o la industria armament\u00edstica hasta la publicidad \u2013el gran demiurgo- y la cultura. Y subyace una idea inquietante: que quiz\u00e1 no seamos nosotros quienes controlemos la pantalla. \u201cUn ordenador no s\u00f3lo es un buen funcionario: puede convertir en funcionarios a sus usuarios\u201d, concluye.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso el Comisario Polo, protagonista de las dos \u00faltimas novelas de Justo Navarro, tenga estudios en ingenier\u00eda de las telecomunicaciones. En <em>Gran Granada<\/em> y <em>Petit Paris<\/em> hay una sociedad vigilada, aunque viajemos en el espacio y el tiempo desde la Granada de 1963 de <em>Gran Granada<\/em> al Par\u00eds de 1943 de <em>Petit Paris<\/em>. \u00bfHa muerto realmente Matthias Bohle, el seductor que, con otro nombre hab\u00eda conquistado la Granada de 1940 y huido despu\u00e9s de robar cuatro kilos de oro? No sabemos qui\u00e9nes somos si no nos miran y nos lo dicen, pero a quien nos mira (y nos cuenta qui\u00e9nes somos) le entregamos primero nuestra libertad. \u201cCon algo de monstruoso (med\u00eda dos metros), Polo daba la impresi\u00f3n de amparar a quienes estuviesen con \u00e9l. Era todo ojos para abarcar el mundo visible e invisible, todo o\u00eddos para percibir sus voces, o esa sensaci\u00f3n produc\u00eda\u201d. Es la sensaci\u00f3n que produce leer a Justo Navarro.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote1anc\">1<\/a> <em>Las voces del tiempo<\/em>, P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga, J.M., El fingidor, UGR, N.\u00ba 26, septiembre-diciembre 2005.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote2anc\">2<\/a> <em>Las voces del tiempo\u2026 <\/em>cit.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote3anc\">3<\/a> <em>Entrevista Justo Navarro<\/em>, P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga, J.M., Diario IDEAL, 7 de octubre de 2000.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote4anc\">4<\/a> <em>Las voces del tiempo\u2026 <\/em>cit.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote5anc\">5<\/a> <em>F<\/em>., P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga, J.M., Diario IDEAL, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.wordpress.com\/portfolio\/el-objetivismo-en-el-siglo-xxi-justo-navarro\/#sdfootnote6anc\">6<\/a> <em>Las voces del tiempo\u2026 <\/em>cit.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Trinidad Gan<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Aquel primer encuentro tuvo un sesgo algo extra\u00f1o, pues de la tarde feliz que celebraba su poes\u00eda pas\u00e9 a una noche un poco triste y oscurecida (me robaron el bolso y con \u00e9l, lo m\u00e1s penoso, el libro que Brines me hab\u00eda dedicado), noche que s\u00f3lo volvi\u00f3 a iluminarse gracias a la cercan\u00eda del poeta, a su vitalidad imparable y acogedora que nos reuni\u00f3 en torno a \u00e9l hasta casi la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Luz que rompe la oscuridad, alegr\u00eda bajo los velos de una tristeza, ganancia en vecindad con la p\u00e9rdida, esos fueron mis sentimientos entonces y, extra\u00f1amente, quedan en mi recuerdo como una met\u00e1fora de la esencia que siempre me ha comunicado su poes\u00eda: esa cualidad de desplegar luces desde el interior de la sombra, de abrirnos un territorio encendido con su palabra, aun cuando en ella caiga tantas veces el reflejo oscuro de la incontestable fugacidad del ser humano, vuelta necesaria consciencia en el poema. Una consciencia te\u00f1ida de un tono nost\u00e1lgico cuando contempla (con perplejidad y duro asombro primero y luego con aceptaci\u00f3n y serenidad) su propia existencia, las limitaciones de la realidad humana y que se vuelve hondura en la meditaci\u00f3n del paso del tiempo sobre cuerpos y paisajes, sobre lo amado y lo ausente, hasta desbordar la p\u00e1gina escrita con la belleza de un canto eleg\u00edaco (de hecho, \u00e9l mismo define su obra como \u201cuna extensa eleg\u00eda\u201d y la siente marcada por la \u201cdram\u00e1tica conciencia del vivir\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy dif\u00edcil resumir la riqueza de su mirada po\u00e9tica que, del desvalimiento de un caminar de hombre melanc\u00f3lico, hace brotar certeras reflexiones sobre belleza, deseo, amor, naturaleza, olvido y muerte. Brines construye tambi\u00e9n en sus libros una hermosa mitolog\u00eda del para\u00edso perdido de la infancia (esa Elca, naturaleza humanizada y metam\u00f3rfica, repleta de espacios tan tangibles como simb\u00f3licos: el jard\u00edn, el balc\u00f3n, la casa protectora o vac\u00eda, el mar, la noche ambivalente de soledad y aventura) para abrirnos, en su escritura, toda una po\u00e9tica del fluir interior y exterior, expresada sin vanos laberintos filos\u00f3ficos sino desde una elegida transparencia. Como si en cada uno de sus poemas se hiciera cuerpo la imagen heracliteana del r\u00edo vital (un agua que fluye, que refleja luces y sombras, que acumula hojarasca y brillos en los recodos de nuestra memoria), Brines surca en sus versos las aguas del tiempo vivido, recorre las orillas sucesivas de unos lugares f\u00edsicos y emocionales que le conformaron como hombre y poeta para, en ellos, reencontrarse, acoger su esencia ef\u00edmera (que es tambi\u00e9n la de los que le leemos), y cuanto el voluble acto de recordar puede dejarnos de emoci\u00f3n renovada en el poema.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de esta transparencia emocional, su palabra sigue aportando matices que no se quedan anclados en los l\u00edmites de una maestr\u00eda del pasado sino que pueden servir de gu\u00eda a los j\u00f3venes poetas y de llamada a una nueva generaci\u00f3n de lectores (como \u00e9l afirma: \u201dla poes\u00eda es intergeneracional porque tiene puntos comunes a todas las personas y uno de ellos es la verdad que uno, aun no queriendo, est\u00e1 obligado a decir en la poes\u00eda\u201d). Destaco alguno de esos rasgos descubiertos en su poes\u00eda y que, sorprendentemente, concuerdan con tem\u00e1ticas y mecanismos de construcci\u00f3n del poema presentes en las m\u00e1s recientes propuestas l\u00edricas.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de certezas y de imposiciones morales en el poema (muy acorde a este tiempo de incertidumbre y crisis de identidades donde la multiplicidad de est\u00edmulos resulta abrumadora) o la reivindicaci\u00f3n de la naturaleza y la \u2018slow life\u2019 frente al ruido urbano (\u201cHablo de la ciudad, y estoy hablando de soledad y pobreza\u201d, unos versos donde lo urbano se contrapone a la riqueza devastadoramente bella del mundo natural contemplado).<\/p>\n\n\n\n<p>Un cierto fragmentarismo, que quiz\u00e1 emana de su uso en el verso de t\u00e9cnicas casi impresionistas, ya que no se demora en la descripci\u00f3n plana de una an\u00e9cdota sino que, con pinceladas breves, resalta de lo recordado el detalle sensorial m\u00e1s intenso, de m\u00e1s aristas y brillo.<\/p>\n\n\n\n<p>La difuminaci\u00f3n del yo (Luis Antonio de Villena lo apunta, en conversaci\u00f3n con Brines recogida en Revista Olvidos de 1984 que conmemoramos: \u201cel conjunto de su poes\u00eda se apoya en la biograf\u00eda de un yo poem\u00e1tico, coincidente, pero no mero retrato, del hombre que la escribe\u201d, lo que Brines confirma en otro texto: \u201cPonemos ante el espejo nuestra persona, somos en \u00e9l los confidentes de nuestra propia vida y recogemos la presencia de un extra\u00f1o que nos borra y nos suplanta, desde su mentira, con m\u00e1s verdad que la nuestra\u201d) y la apelaci\u00f3n directa e \u00edntima al lector para hacerlo, m\u00e1s que c\u00f3mplice, re-creador del propio poema.<\/p>\n\n\n\n<p>El h\u00e1bil manejo de la direccionalidad de la mirada (interna y externa), que transmuta los espacios f\u00edsicos que aparecen en el poema o sus diversos planos temporales hasta llegar a provocar el desdoblamiento del personaje po\u00e9tico, cambiando as\u00ed nuestra primera lectura (porque ese t\u00fa al que hablaba el poeta se nos acaba descubriendo \u00e9l mismo, desdoblado, vi\u00e9ndose vivir) o incluso desplegando ante nosotros toda una cascada de espejos: del poeta que escribe al personaje po\u00e9tico que habita el poema, al ni\u00f1o recordado por \u00e9ste, al viejo intuido o imaginado por aqu\u00e9l, al lector a quien introduce, muchas veces al final, como destino \u00faltimo de la meditaci\u00f3n o de la confidencia vital que los versos comparten.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"929\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisco-brines-929x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2838\" style=\"width:531px;height:585px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-929x1024.jpg 929w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-272x300.jpg 272w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-136x150.jpg 136w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-768x847.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-1393x1536.jpg 1393w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/francisco-brines-scaled.jpg 1814w\" sizes=\"auto, (max-width: 929px) 100vw, 929px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La reafirmaci\u00f3n en la escritura como vocaci\u00f3n y trabajo preciso sobre la palabra. Porque, ante el actual gusto por la anotaci\u00f3n urgente de los avatares sentimentales, Brines nos convoca a la tarea de escribirnos a nosotros mismos desde el conocimiento, desde el tratamiento cuidadoso del lenguaje como cuerpo vivo, haciendo elecci\u00f3n de una mirada realmente po\u00e9tica y buscando una poes\u00eda que a la vez sea honda, compleja y clara (en palabras de Brines: \u201che preferido siempre una comunicaci\u00f3n expresiva clara, pero de ninguna manera obvia \u00a8\u2026. \u00a8 m\u00e1s que originalidad, personalidad\u201d)<\/p>\n\n\n\n<p>Y finalmente, su apuesta por el presente, por el instante, por el goce del amor y la amistad, su pasi\u00f3n por la vida como reflejan estas palabras suyas: \u201cVivir es un estruendo hermoso. Un gozo. Un don. Vivir siempre es hermoso a pesar de las cat\u00e1strofes\u201d, ya que, como indicaba Luis Garc\u00eda Montero, en Brines \u201cla propia mortalidad no invita a la palabra desesperada sino a la celebraci\u00f3n de la hermosura de la vida, al reconocimiento melanc\u00f3lico de los bienes fugaces y a la confianza \u00faltima en la dignidad del ser humano, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier consuelo de inmortalidad o de cualquier promesa de para\u00edso. Eso es lo que facilita un sentido para la vocaci\u00f3n po\u00e9tica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa noche que recuerdo, no s\u00f3lo perd\u00ed el libro sino tambi\u00e9n las llaves de mi casa, pero no la clave y la compa\u00f1\u00eda de la palabra po\u00e9tica de Francisco Brines, que sigue arrojando su luz cierta sobre esta oscuridad que a veces atrapa mis p\u00e1ginas en blanco y nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Alfonso Salazar<\/h4>\n\n\n\n<p>En 1985 la formidable obra de Juan Mars\u00e9 hab\u00eda alcanzado la mitad de sus dimensiones actuales. Ya hab\u00edan sido publicadas obras mayores como <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em> (1966), <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> (1973) y <em>Un d\u00eda volver\u00e9<\/em> (1982), marcando en cada d\u00e9cada una muesca en ese mundo que sucede en alg\u00fan barrio de Barcelona, en alg\u00fan momento de la posguerra. Mars\u00e9 entonces se hab\u00eda convertido en un referente de la novela espa\u00f1ola, una voz potente creadora de uno de los iconos de la narrativa espa\u00f1ola, el Pijoaparte, pero adem\u00e1s, era una voz que estaba al pie de la realidad, con constante presencia de opini\u00f3n en los medios de comunicaci\u00f3n (como atestiguan <em>Se\u00f1oras y se\u00f1ores<\/em> de 1975 o <em>Confidencias de un chorizo<\/em> de 1977). Los a\u00f1os 90, que ser\u00edan los de su consagraci\u00f3n definitiva, estaban a la vuelta de la d\u00e9cada. El Juan Mars\u00e9 que vemos fotografiado en Granada, -en aquel encuentro de los 50 organizado por la Diputaci\u00f3n Provincial de Granada, en un formato y alcance de propuesta que sonroja a la programaci\u00f3n actual de las instituciones culturales-, es un autor que a\u00fan no ha escrito <em>El amante biling\u00fce<\/em> (1990) ni <em>El embrujo de Shanghai<\/em> (1993). Faltaban muchos a\u00f1os para que fuese reconocido con el Premio Cervantes, para que dimitiese como jurado del Premio Planeta, y a\u00fan no hab\u00eda mostrado totalmente otras muchas habilidades, como su vasto conocimiento e ingenio en esos juegos sorprendentes que fueron sus \u201cpaseos por las estrellas\u201d que entrelazaban a dos estrellas del cine por caminos y recovecos de relaciones en los tiempos en que no exist\u00eda la Internet Movie Data Base. Al Juan Mars\u00e9 de 1985 le quedaba un largu\u00edsimo recorrido por delante (en ese camino persiste) donde la iron\u00eda y el desencanto se entrelazan para contar la historia de los vencidos. Es decir, en 1985, Juan Mars\u00e9 era el novelista en plenitud creativa.<\/p>\n\n\n\n<p>En la entrevista publicada por Olvidos de Granada Mars\u00e9 comenta que est\u00e1 trabajando en una larga novela y en una colecci\u00f3n de cuentos. Intuimos, a toro pasado, que los cuentos deben ser los que conforman el volumen publicado en 1987, donde disfrutamos de ese pat\u00e9tico Teniente Bravo, vencido por un potro de gimnasia, y del fantasma del Roxy, historia que trascender\u00eda la literatura y servir\u00eda a Joan Manuel Serrat para crear una divertida canci\u00f3n, aquel mismo a\u00f1o, en su disco <em>Bienaventurados<\/em>.<br>La larga novela que anunciaba en la entrevista que ofreci\u00f3 a Lorenzo Aguilar debe ser <em>El amante biling\u00fce<\/em> \u2013 quiz\u00e1 result\u00f3 menos larga de lo esperado- donde presenta a Juan Mar\u00e9s y Faneca, los alter ego del Juan Mars\u00e9 conocido; un desdoblamiento inspirado en el esp\u00edritu bifronte de la catalanidad y la espa\u00f1olidad que resume Catalu\u00f1a, y Barcelona, donde el concepto \u201cbiling\u00fce\u201d en el t\u00edtulo \u2013y han pasado casi treinta a\u00f1os-sigue con vigencia inusitada, jaleada por la torpe pol\u00edtica y el fan\u00e1tico nacionalismo que sigue alimentando ese bifrontismo xarnego-catalanufo. La iron\u00eda, casi chufla, derruye la mitolog\u00eda social en la que se funda la burgues\u00eda catalana: un enfrentamiento de clases, al fin y al cabo. Esta novela fue Premio Ateneo de Sevilla que, tras el Premio Planeta, ven\u00edan a aumentar la n\u00f3mina de reconocimientos que empezaban a hacer justicia con la obra marsiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no era <em>El amante biling\u00fce<\/em> la larga novela anunciada debi\u00f3 ser <em>El embrujo de Shanghai<\/em> (1993), ese retorno al territorio de las <em>aventis<\/em>, de los proscritos, de los vencidos, de los mentirosos y los esperanzados, ese territorio que transita el Capit\u00e1n Blay. Tal y como \u201cEl embrujo\u201d volvi\u00f3 a ese mundo y consigui\u00f3 quiz\u00e1 la obra cumbre de Mars\u00e9, la breve novela <em>Los misterios de colores<\/em> (1993) se encamin\u00f3 al mundo que habita la prima Montse. En los a\u00f1os posteriores el novelista vuelve a ese mundo de ni\u00f1os de posguerra y lo hace con <em>Rabos de Lagartija<\/em> (2003) y <em>Caligraf\u00eda de los sue\u00f1os<\/em> (2011), donde corona el \u2018territorio Mars\u00e9\u2019. <em>Esa puta tan distinguida<\/em>, de 2016, es quiz\u00e1 su concesi\u00f3n m\u00e1s negra.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nuevo siglo tambi\u00e9n ha explorado nuevos terrenos como sucede en <em>Canciones de amor en Lolita\u2019s Club<\/em> (2005), pero es solo, y por el momento, un escape hacia otras d\u00e9cadas y mundos. Mars\u00e9 recupera tambi\u00e9n en el siglo XXI su libro memorial\u00edstico, <em>La gran desilusi\u00f3n<\/em>, escrito en los a\u00f1os 60, pero revisado en 2004, a\u00f1o de su publicaci\u00f3n, donde queda fijadas las fuentes de su universo: el universo <em>marsiano<\/em> establecido geogr\u00e1ficamente entre los barrios del Carmelo y Guinard\u00f3, cerca de la Plaza Lesseps, entre el cine Roxy y el Selecto, frontera entre Horta y Gr\u00e0cia y sentimentalmente entre el piojo verde, una copla y Rita Hayworth.<br>En 1985, cuando Juan Mars\u00e9 visita Granada, se ha estrenado un a\u00f1o antes la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de <em>\u00daltimas tardes con Teresa<\/em>, dirigida por Gonzalo Herralde (director de filmograf\u00eda reducida), una pel\u00edcula que no dej\u00f3 huella en la historia f\u00edlmica espa\u00f1ola \u2013aunque ha superado muy decentemente sus treinta y pico a\u00f1os de vida-. Estas \u201c\u00daltimas tardes\u201d de Herralde difieren del libro tanto como ignoran la iron\u00eda de Mars\u00e9, como convierten al Pijoaparte en un buen muchacho. Tampoco entraron en la historia del cine las anteriores adaptaciones hechas hasta la fecha: La oscura historia de la prima Montse (1977), con Ana Bel\u00e9n y Ovidi Montllor y dirigida por Jordi Cadena (un director poco conocido fuera de Catalu\u00f1a) y <em>La muchacha de las bragas de oro<\/em>, con Victoria Abril en 1980, primera colaboraci\u00f3n con Vicente Aranda.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"782\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/juan-marse-1024x782.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2839\" style=\"width:551px;height:420px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-1024x782.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-300x229.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-150x115.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-768x587.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-1536x1173.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/juan-marse-scaled.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Aranda ser\u00e1 quien a partir de 1980 se encargue de interpretar para el cine el mundo de Mars\u00e9. Con mayor o menor fortuna lo hizo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Destac\u00f3 en <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> (1989), de nuevo con Victoria Abril y con Jorge Sanz, pareja habitual en filmes del director barcelon\u00e9s (con ellos hizo <em>Amantes<\/em> en 1991, que tanto arrastra de la escenograf\u00eda Mars\u00e9, como una extensi\u00f3n <em>marsiana<\/em> al Madrid de posguerra). <em>Si te dicen que ca\u00ed<\/em> era quiz\u00e1 uno de los retos m\u00e1s complejos en cuanto a la estructura literaria, compleja y densa, que hab\u00eda levantado Mars\u00e9. Aranda estuvo acertado, y cre\u00f3 un artefacto visual y narrativo que no desmerece a la novela. Aranda repiti\u00f3 con <em>El amante biling\u00fce<\/em> en 1992, con Imanol Arias y Ornella Muti \u2013esta elecci\u00f3n de casting nada afinada- donde la interesante multipersonalidad Mars\u00e9\/Mar\u00e9s\/Faneca \u2013ese primo del Pijoaparte, con su misma suerte- presente en el libro, se diluye. Era esperable. Aranda volvi\u00f3 a su autor de cabecera con Canciones de amor en el Lolita\u00b4s Club (2007), con Eduardo Noriega en doble papel: una pel\u00edcula que podemos olvidar a pesar de los dos gigantes que firmaban el guion.<br>La obra de Mars\u00e9 tambi\u00e9n conoci\u00f3 la televisi\u00f3n, en la versi\u00f3n de seis cap\u00edtulos que Francesc Bertriu realiza de <em>Un d\u00eda volver\u00e9<\/em> en 1994 para TVE, cuando la televisi\u00f3n p\u00fablica se nutr\u00eda de textos de alto valor literario. Vista ahora, es una serie lenta, pero muy digna, donde destacan Charo L\u00f3pez y un joven Achero Ma\u00f1as.<br>La mejor adaptaci\u00f3n, un premio para un autor tan vinculado al cine (como demostr\u00f3 en el antedicho Un paseo por las estrellas de 2001 y cuyo origen es un ejemplo del anecdotario Mars\u00e9) lleg\u00f3 con <em>El embrujo de Shaghai<\/em> que dirigiese Fernando Trueba en 2002 con Eduard Fern\u00e1ndez, Ariadna Gil y Fern\u00e1n G\u00f3mez como Blay. Quiz\u00e1 el premio debi\u00f3 ser mayor pues el proyecto estaba reservado a V\u00edctor Erice, conocido por la publicaci\u00f3n en 2001 de <em>La promesa de Shaghai<\/em>, el ilusionante guion que entusiasm\u00f3 a Mars\u00e9; pero las desavenencias con el productor frustraron que el director de <em>El sur<\/em> hubiese transitado el universo <em>marsiano<\/em>, un fen\u00f3meno art\u00edstico que quedar\u00e1 para siempre en lo que pudo ser y no fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasados los a\u00f1os, desde aquella entrevista de 1985 que concede Mars\u00e9 en Olvidos de Granada, cabe afirmar que el autor ha hecho justicia al empe\u00f1o que le empuj\u00f3 a escribir en los a\u00f1os 60: mostrar la realidad que el r\u00e9gimen escond\u00eda (\u201dfrente a una imagen del pa\u00eds que no correspond\u00eda a la realidad, ofrecer o intentar ofrecer una imagen real por parcelada que fuese, por limitada que fuese\u201d, dir\u00eda en un coloquio que en aquellas jornadas se dedic\u00f3 a la novela). El m\u00e1s rudo de su generaci\u00f3n es el perpetuo. Su mundo se enmarca en fechas concretas pero trasciende a\u00f1os y territorios: la Barcelona de entonces es la que explicar\u00eda las barcelonas de hoy, las barcelonas de Juan Mars\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">ENTREVISTA A JUAN MARS\u00c9, TVE A LA CARTA:<\/h3>\n\n\n\n<div style=\"width:100%;padding-top:64%;position:relative;border-bottom:1px solid #aaa;display:inline-block;background:#eee;background:rgba(255,255,255,0.9);\">\n    <iframe src=\"https:\/\/secure-embed.rtve.es\/drmn\/embed\/video\/938271\" name=\"Telediario - 15 horas - 12\/12\/20\" style=\"width:100%;height:90%;position:absolute;left:0;top:0;overflow:hidden;border:none;background-color:transparent;\" scrolling=\"no\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe>\n    <div style=\"position:absolute;bottom:0;left:0;font-family:arial,helvetica,sans-serif;font-size:12px;line-height:1.833;display:inline-block;padding:5px 0 5px 10px;\">\n        <span style=\"float:left;margin-right:10px;\">\n        \t<img decoding=\"async\" style=\"height:20px;width:auto;background: transparent;padding:0;margin:0;\" src=\"https:\/\/img2.rtve.es\/css\/rtve.commons\/rtve.header.footer\/i\/logoRTVEes.png\" alt=\"\">\n        <\/span>\n       \t<a style=\"color:#333;font-weight:bold;\" title=\"Telediario - 15 horas - 12\/12\/20\" href=\"https:\/\/www.rtve.es\/alacarta\/videos\/telediario\/15-horas-12-12-20\/5737024\/\">\n            <strong>Telediario &#8211; 15 horas &#8211; 12\/12\/20<\/strong>\n\t\t<\/a>\n\t<\/div>\n<\/div>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Milena Rodr\u00edguez Guti\u00e9rrez<\/h4>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 2017, la Editorial Tigres de Papel reedit\u00f3 \u00cdtaca, el primer libro de poemas de Francisca Aguirre (1930-2019, Premio Nacional de las Letras, 2018), publicado en 1972 en la Editorial Cultura Hisp\u00e1nica, y que recibiera entonces el Premio de poes\u00eda Leopoldo Panero. La reedici\u00f3n de 2017 fue una apuesta de la Asociaci\u00f3n Genialog\u00edas, ese grupo de mujeres poetas espa\u00f1olas de hoy, que buscaban, que buscan, visibilizar sus or\u00edgenes, a sus poetas \u2018genias\u2019 y a sus poetas madres, y rescatar libros centrales de la poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea escrita por mujeres, varios de ellos agotados, o dif\u00edciles de encontrar. Adem\u00e1s del poemario de Francisca Aguirre, en Tigres de papel se han reeditado Marta &amp; Mar\u00eda, de Mar\u00eda Victoria Atencia; <em>Los cuerpos oscuros<\/em>, de Juana Castro; <em>Poemas de Cherry Lane<\/em>, de Julia Uceda; o <em>El grito in\u00fatil<\/em>, de \u00c1ngela Figuera; las ediciones suelen ir acompa\u00f1adas de pr\u00f3logos o de entrevistas a las poetas.<br>El poemario de Francisca Aguirre hab\u00eda sido incluido en el a\u00f1o 2000 en <em>Ensayo general. Poes\u00eda completa 1966-2000<\/em>, publicado por la Editorial Calambur, y de la que existe una edici\u00f3n ampliada en 2018. A diferencia de otros publicados por Genialog\u00edas, el libro de Aguirre no estaba agotado, aunque, como bien indica la poeta y estudiosa Mar\u00eda \u00c1ngeles P\u00e9rez L\u00f3pez, no se pod\u00eda hallar exento.<br>Seg\u00fan escribe tambi\u00e9n Mar\u00eda \u00c1ngeles P\u00e9rez L\u00f3pez en su art\u00edculo \u201cDecir en los l\u00edmites: la colecci\u00f3n Genialog\u00edas\u201d (en <em>El Cuaderno digital<\/em>, 2018), con ese libro, \u201cAguirre abri\u00f3 para la poes\u00eda espa\u00f1ola del momento una voz ins\u00f3lita y profundamente personal en la que \u00cdtaca es el lugar de la asfixia, el c\u00edrculo insular que aplasta a Pen\u00e9lope\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cEn lugar de la obsesi\u00f3n por llegar, que moviliza a Ulises y conforma nuestra tradici\u00f3n cultural, lo que persigue a la poeta es la obsesi\u00f3n por salir: \u00cdtaca es condena, no deseo\u201d.<br>El l\u00facido comentario de Mar\u00eda \u00c1ngeles P\u00e9rez L\u00f3pez pone el acento en los que me parecen dos aspectos centrales, tanto en este poemario fundacional y fundamental de Aguirre, como en la escritura de las mujeres poetas; por un lado, la inversi\u00f3n de la tradici\u00f3n cultural y, por otro, la queja o la denuncia del encierro (real o metaf\u00f3rico; muchas veces m\u00e1s real que metaf\u00f3rico) femenino. \u201cHombre peque\u00f1ito, suelta a tu canario que quiere volar\u201d, dec\u00eda, recordemos, Alfonsina Storni; versos paradigm\u00e1ticos en la denuncia del encierro femenino.<br>En el libro de Aguirre, la voz po\u00e9tica asume la perspectiva, el punto de vista, de Pen\u00e9lope, no de Ulises. Para Pen\u00e9lope, \u00cdtaca no es as\u00ed un posible y esperanzador lugar de llegada, un horizonte a\u00f1orado a lo lejos; \u00cdtaca es ese sitio, esa isla-prisi\u00f3n, de la que no es posible salir o escapar: \u201c\u00bfY qui\u00e9n alguna vez no estuvo en \u00cdtaca?\/\u00bfQui\u00e9n no conoce su \u00e1spero panorama,\/el anillo de mar que la comprime,\/ la austera intimidad que nos impone,\/el silencio de suma que nos traza?\u201d (\u201c\u00cdtaca\u201d). La primera persona del plural, ese \u201cnos\u201d, se\u00f1ala que quien habla aqu\u00ed puede ser no solo la Pen\u00e9lope del mito, sino cualquier Pen\u00e9lope condenada a la espera. Y es que, como se dice en otro poema central en este libro, quien aqu\u00ed habla est\u00e1 dentro, demasiado dentro de \u00cdtaca: \u201c\u00bfQui\u00e9n ser\u00eda el extra\u00f1o que quisiera \/ conocer un paisaje como este? \/ Desde fuera la isla es infinita [\u2026] \/ Desde fuera \/ las aguas son caminos \/ -desde la playa son solo frontera-\u201d (\u201cDesde fuera\u201d).<br>Junto con dar voz a Pen\u00e9lope, la \u2018otra\u2019 voz, la voz callada de <em>La Odisea<\/em>, pienso que en el momento en que se publicaba el poemario (y esto puede leerse todav\u00eda hoy), la \u00cdtaca de Aguirre se constitu\u00eda adem\u00e1s en un s\u00edmbolo a la vez m\u00e1s espec\u00edfico y amplio; un s\u00edmbolo de lo nacional que, al mismo tiempo que alud\u00eda a una Espa\u00f1a de clausura, a una \u00cdtaca que poco o nada ten\u00eda para ofrecer a las mujeres, iba m\u00e1s all\u00e1, exponiendo la \u2018penelopizaci\u00f3n\u2019 de todos los espa\u00f1oles, hombres y mujeres, tejedores aislados, presos, paralizados, dentro de esa cerrada \u00cdtaca que conformaron en Espa\u00f1a la guerra, la posguerra y la dictadura franquista, \u201csolidez de sal y l\u00e1grima\u201d que inmoviliza (\u201cEspejismo: Pen\u00e9lope y La mujer de Lot\u201d); con lo cual, el poemario de Aguirre consigui\u00f3, consigue, eso que tan a menudo se ha negado a la escritura de las mujeres: hablar desde el mundo de ellas, desde la voz de ellas, pero trascenderlos tambi\u00e9n para aludir a un mundo com\u00fan, a un mundo de todos.<br>Francisca Aguirre, lo ha se\u00f1alado la cr\u00edtica, comenz\u00f3 a publicar de manera tard\u00eda (ten\u00eda cuarenta y dos a\u00f1os cuando se publica su primer libro), lo que le otorga \u2014tambi\u00e9n se ha dicho\u2014, desde el principio, la ventaja de la madurez. Sus personales lecturas del mito cl\u00e1sico de \u00cdtaca y de Pen\u00e9lope y Ulises son centrales en su primer libro, pero volver\u00e1n a aparecer en otros de sus poemarios. Por ejemplo, en \u201cNo vuelvas\u201d, un poema de <em>Pavana del desasosiego<\/em> (Madrid, Torremozas) publicado en 1999. Puede leerse este poema como una vuelta, m\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, al motivo de \u00cdtaca. Habla aqu\u00ed, en segunda persona, una Pen\u00e9lope que ha conseguido escapar de esa isla-prisi\u00f3n, y que aconseja, se aconseja, nos aconseja, lo que podr\u00edamos llamar el \u2018des-regreso\u2019 a \u00cdtaca:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">All\u00ed no vuelvas m\u00e1s.<br>\nA aquel lugar oscuro no regreses. <br>\nNo tires m\u00e1s del hilo,<br>\nno pienses que al final de esa cuerda <br>\nvas a encontrar el para\u00edso. <\/pre>\n\n\n\n<p>La nostalgia, la idealizaci\u00f3n del pasado \u2014haya sido este lo que haya sido\u2014 acechan, tramposos, siempre, y as\u00ed parece saberlo esta ex Pen\u00e9lope experimentada; por eso insiste:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">No regreses all\u00ed <br>\nno vuelvas. <br>\nAquel sitio no es bueno, <br>\nno permitas que el tiempo <br>\ncon su enga\u00f1osa voz de p\u00e1jaro<br>\nte arrastre hasta su cueva miserable<br>\ny te cante al o\u00eddo su nana de la muerte.<br>\nNo lo escuches, criatura, no lo escuches,<br>\nt\u00e1pate los o\u00eddos como Ulises,<br>\ny trata de que el barco no se hunda.<\/pre>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2851\" style=\"width:555px;height:312px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre-300x169.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre-150x84.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre-768x432.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/francisca-aguirre.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Es llamativo que en el poema, esta nueva Pen\u00e9lope se habla a s\u00ed misma para apuntalar su deseo de no regresar a esa \u00cdtaca en la que tanto tiempo estuvo y que tan bien conoce; esa \u00cdtaca que nada bueno tiene que ofrecer; pero habla, simult\u00e1neamente, a Ulises, para que tampoco vuelva (\u201cNo vuelvas, nunca vuelvas, amor m\u00edo, \/ qu\u00e9date con el mar que todo lo comprende, \/ qu\u00e9date con las aguas compasivas\u201d) y habla por todas las mujeres, por y para todas las Pen\u00e9lopes posibles; e incluso, como en su primer libro, habla, tambi\u00e9n, por todos:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Es hora de cantar bajo la luna,<br>\nmientras el tiempo pliega su estandarte,<br>\n es hora de cantar \u00bfqui\u00e9n lo dijera? <br>\nEs hora de cantar aunque no escuche nadie.<\/pre>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s este poema podr\u00eda ser el verdadero final de <em>\u00cdtaca<\/em>, escrito m\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s. Para decirlo con palabras de Luis Rosales, a quien Francisca Aguirre consideraba su maestro, el poema ser\u00eda una especie de Diario de (una) resurrecci\u00f3n de Pen\u00e9lope, escrito por una Pen\u00e9lope \u2018otra\u2019, que ha adquirido sabidur\u00eda, que ha escapado del enga\u00f1o de \u00cdtaca y que vive, por suerte, en otro tiempo, y en un lugar que ya no es el que era, que se ha vuelto tambi\u00e9n, para suerte de ella, y de todos, \u2018otro\u2019.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Juan Carlos Friebe<\/h4>\n\n\n\n<p>Yo no estoy solo aunque me llame Carlos<br>(Carlos Edmundo De Ory)<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">Otra vez la miseria, otra vez<br>hurgando en los bolsillos<br>de cada pantal\u00f3n, del abrigo ra\u00eddo,<br>revolviendo el armario, revolcado<br>en el canasto de la ropa sucia,<br>volteando cajones como un loco<br>con la \u00fanica esperanza de juntar<br>unas cuantas monedas, suficientes<br>para comprar tabaco en el estanco<br>porque no puedo permitirme el lujo<br>de adquirirlo a cualquier precio. No es s\u00f3lo<br>pobreza material, estoy seguro:<br>es pobreza de esp\u00edritu tambi\u00e9n.<br>Ese metal indigno de mi mano<br>experta, no en caricias<br>sino en su p\u00e9rdida, pero en ternura<br>tan sabia, no debiera derrotarme<br>pero me vence el \u00e1nimo.<br>Me viene a la memoria aquel pr\u00f3logo<br>de aquella extraordinaria antolog\u00eda<br>que encontr\u00e9, descuidada y olvidada,<br>en el aterrador territorio enemigo<br>de unos almacenes ca\u00eddos en desgracia.<br>Carlos Edmundo de Ory, en su diario, anota:<br>No tengo dinero para t\u00e9 ni tabaco y sin estos<br>estimulantes no puedo escribir.<br>Creo que fueron \u00e9stas sus palabras exactas,<br>quiz\u00e1 en Par\u00eds escritas, no lo s\u00e9\u2026<br>Consultar aquel libro es hoy imposible;<br>lo vend\u00ed hace tiempo, en otro de los muchos<br>momentos de miseria de mi vida,<br>para satisfacer mis peque\u00f1os caprichos<br>que tanto se asemejan a los suyos:<br>un poco de tabaco, alg\u00fan caf\u00e9,<br>alg\u00fan vaso de whisky y madrugada.<br>Desde luego no fue<br>el \u00fanico en correr tan triste suerte:<br>Borges, Cirlot, \u00c9luard, Guill\u00e9n, Cavafis,<br>a todos malvend\u00ed por una cuarta parte<br>de su precio, por una miserable<br>parte de su valor; como los discos<br>que tanto me costara hallar entonces<br>-ingenuo adolescente de rar\u00edsimo gusto-<br>y tanto extra\u00f1o en estas horas<br>graves de soledad sin fondo, pues tal vez<br>bastara una canci\u00f3n \u2013tan s\u00f3lo una-<br>para salvarme y recobrar el pulso<br>de este d\u00eda traidor y pordiosero.<br>Me quedan pocos libros, los amados,<br>aquellos que forjaron en mi pecho<br>un coraz\u00f3n sin miedo a la verdad.<br>Me quedan pocos libros, los amados,<br>y la orgullosa certeza de que<br>-pase lo que me pase- ya me muera de dolor,<br>de hambre o de pena, nunca,<br>nunca me faltar\u00e1 Claudio Rodr\u00edguez<br>aunque \u00e9l tampoco sepa<br>-como aquella muchacha de \u201cUn suceso\u201d-<br>que en este verso se me fue un sollozo.<\/pre>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"842\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/claudio-rodriguez-1024x842.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2853\" style=\"width:669px;height:549px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-1024x842.jpg 1024w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-300x247.jpg 300w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-150x123.jpg 150w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-768x632.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-1536x1263.jpg 1536w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/claudio-rodriguez-scaled.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Ernesto P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga<\/h4>\n\n\n\n<p>Era la mejor novela espa\u00f1ola reciente que hab\u00eda le\u00eddo en mi adolescencia. Escrita once a\u00f1os antes de que yo naciera. Hab\u00eda un m\u00e9dico all\u00ed que practicaba abortos ilegales. Pero hab\u00edamos venido al mundo: Espa\u00f1a, Granada, aquellas calles todav\u00eda impregnadas de los restos del silencio. Hab\u00edamos sobrevivido a la cuchilla torpe y clandestina del franquismo. Nuestros padres lo hab\u00edan hecho. En barrios de clase media pero venidos a menos. O en barrios de clase obrera pero venidos a m\u00e1s. Un tono gris lo uniformaba todo. Tambi\u00e9n las hojas de los \u00e1rboles y el h\u00e1bito pardo de los gorriones. Un polvo que hab\u00eda levantado la guerra y que, despu\u00e9s de los a\u00f1os de posguerra, a\u00fan revoleteaba en el aire. O quiz\u00e1 se acaba de posar en los edificios de seis plantas, en los patios de los colegios, en las plazas de la ciudad. Todav\u00eda se pod\u00eda oler lo que contaba Mart\u00edn-Santos en <em>Tiempo de silencio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda pod\u00edamos o\u00edr aquel silencio que imagin\u00e1bamos. Era un silencio espeso, donde se hab\u00edan diluido secretos, delaciones, traiciones a los dem\u00e1s y a uno mismo, represiones de toda cala\u00f1a (pol\u00edticas, religiosas, sexuales), un silencio que sab\u00eda a desgracia y a impotencia, a renuncia, a inercia, a alcohol, a embrutecimiento. Un silencio de callej\u00f3n con basura. Hasta las estrellas parec\u00edan encajadas en las farolas. Y el mismo cielo, que liberara la vista, estaba encajado en una esfera (de silencio opresivo) llamada Espa\u00f1a.<br>De la literatura nos llegaba aquel sue\u00f1o acaso injusto, pero reforzado por nuestros padres y abuelos, propensos en la mayor\u00eda de los casos a no hablar mucho del pasado. Aquel libro de Mart\u00edn-Santos, publicado al final de su vida, saciaba nuestras ansias de saber, y adem\u00e1s nos trasladaba a lugares y a gente invisible. Necesit\u00e1bamos borrar lo invisible. El gran misterio de nuestras vidas era precisamente nuestra propia historia. \u00c9ramos los hijos del velo, los hijos de antepasados esquivos. Ser hijos de nuestro tiempo era ser hijos del silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado m\u00e1s de 30 a\u00f1os de mi lectura de aquel libro, y de que mirara a trav\u00e9s de ella mi pa\u00eds y mi gente. Desde entonces, aquel silencio se fue despejando como un mar de nubarrones atrapados por la monta\u00f1a de la Historia. Llovi\u00f3, diluvi\u00f3, disparamos al cielo. Cost\u00f3, pero conforme se consolidaba la Democracia en Espa\u00f1a, periodistas, historiadores y novelistas hicimos de aquel silencio el centro de nuestras pesquisas y creaciones. Tambi\u00e9n los pol\u00edticos lo llenaron de palabras, a veces en busca de justicia y, en la mayor\u00eda de los casos, en busca de poder.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo en el que viv\u00edamos se fue haciendo ruidoso. Poco a poco, a\u00f1o a a\u00f1o. Gobierno a gobierno. Unas palabras discut\u00edan con otras, se juntaban para enladrillarse y construir teor\u00edas y certezas, visiones maniqueas de la sociedad que comenzaron a competir por ocupar el espacio del viejo silencio. Un espacio que se multiplicaba en libros, en peri\u00f3dicos, en tribunas, parlamentos, ayuntamientos, p\u00e1ginas de Internet, redes sociales, y sobre todo en las mentes de los habitantes de Espa\u00f1a, donde los pensamientos y emociones se fund\u00edan en fortines incontestables. En esquemas de ruido, que nuestros representantes escenificaron de manera ejemplar en los debates para las elecciones generales de 2019. Aquel silencio antiguo (ma non troppo) se hab\u00eda transformado en palabras que serv\u00edan \u00fanicamente para no entendernos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"825\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-825x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2854\" style=\"width:436px;height:541px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-825x1024.jpg 825w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-242x300.jpg 242w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-121x150.jpg 121w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-768x954.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos-1237x1536.jpg 1237w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/martin-santos.jpg 1542w\" sizes=\"auto, (max-width: 825px) 100vw, 825px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>De modo que el silencio ha vuelto a hacerse necesario. Pero no aquel plomo mudo y doloroso que Mart\u00edn-Santos convirti\u00f3 en una novela imprescindible de una \u00e9poca, sino un silencio generoso, lleno de escucha, respeto y atenci\u00f3n. Un silencio limpio para los ojos y para el entendimiento. Un silencio sereno para volver a saber. Solo con \u00e9l podremos volver a escribir, entre todos, una novela que est\u00e9 a la altura de nuestra Historia.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">\u00c1lex Chico<\/h4>\n\n\n\n<p>Probablemente, el poema sucede mucho antes de que nos decidamos a convertirlo en lenguaje. Est\u00e1 ah\u00ed, esper\u00e1ndonos, alojado en una parte de nosotros, a la espera del momento oportuno para asomarse. Escribimos desde la memoria. El presente no es m\u00e1s que un tiempo que convoca nuestros recuerdos. Lo demuestra perfectamente Gil de Biedma con su magn\u00edfico poema \u201cPand\u00e9mica y celeste\u201d, del que sab\u00eda su n\u00famero de versos antes de escribirlo. Lo sab\u00eda tambi\u00e9n otro autor enorme, Edmond Jab\u00e8s.<br>Una experiencia se nos queda grabada y resurge d\u00edas, a\u00f1os m\u00e1s tarde. Adopta la forma de un cuento o de un poema que viene a recuperar una historia que no se nos va de nuestro lado. Por eso la vida de la escritura no es m\u00e1s que la narraci\u00f3n de un encuentro pospuesto. Lo es, de igual modo, la vida de la lectura. Parecemos destinados a llegar a ciertos textos, porque en ellos se esconde una parte de nuestra memoria que otros han sabido verbalizarla mucho antes que nosotros. Eso me sucede con los poemas del citado Gil de Biedma. Y me ocurre con Gabriel Ferrater, un poeta al que hab\u00eda regresado antes incluso de conocer su nombre.<br>Ferrater lleg\u00f3 a m\u00ed como suele suceder en estos casos: a trav\u00e9s de otros autores. De \u00c1lvaro Valverde, concretamente, que emple\u00f3 el t\u00edtulo de uno de los poemas de Ferrater para nombrar su noveno libro publicado. Ese es, casi con toda seguridad, mi poema preferido del autor catal\u00e1n: \u201cMec\u00e0nica terrestre\u201d.<br>Igual que ocurre con la escritura, ya hab\u00eda le\u00eddo ese poema de Ferrater antes de que llegara por primera vez a Les dones i els dies. Lo hab\u00eda le\u00eddo en todos los autores espa\u00f1oles en los que hab\u00eda influido la lectura de Ferrater. Hab\u00eda vuelto a su ritmo pausado en donde aparentemente no sucede nada y, sin embargo, se est\u00e1n convocando todos los sonidos del mundo, como un aleph. Hab\u00eda llegado a \u00e9l porque esa era mi idea de lo que deb\u00eda ser un poema. El modelo a seguir. El ejemplo perfecto de lo que yo trataba de hacer cuando decid\u00ed que mi vida deb\u00eda pasar por la literatura.<br>Escribir es traducir el universo. Una parte, al menos. En \u201cMec\u00e0nica terrestre\u201d lo sabemos desde el inicio: \u00abVeus, \u00e9s aix\u00ed que tot pot comen\u00e7ar\u00bb. Despu\u00e9s, nos dice, llega lo m\u00e1s profundo. Una voz po\u00e9tica que observa desde alg\u00fan punto c\u00f3mo desfila la extra\u00f1a mec\u00e1nica que mueve el mundo, sus mensajes solapados, lo evidente y lo que ya no podr\u00e1 ser dicho. Como una caverna plat\u00f3nica, humilde y sencilla, las figuras dan pie a sus sombras, a sus contrastes: acuerdos y desacuerdos, idas y venidas, gestos desmesurados o m\u00ednimos. Ferrater, o el sujeto po\u00e9tico, o la ficci\u00f3n del personaje literario que se detiene y observa, permanece en un lugar sin nombre, en una plaza rodeada de casas a medio hacer, como granadas que trasforman el espacio en un juego de luces. El paisaje urbano se llena de viejos y de j\u00f3venes que salen embriagados de un cine y lanzan cigarros al suelo. O de caf\u00e9s con hombres de mediana edad que no saben si intervenir en su entorno y dudan, mientras el juego de la vida sucede a su alrededor.<br>Ese escenario es solo un fragmento. Un fragmento m\u00ednimo. Un universo min\u00fasculo, pero un universo al fin y al cabo. Ferrater lo resume as\u00ed: \u00abUn instant d\u00b4un capvespre\u00bb, un momento cualquiera en el que somos testigos de los cuerpos y la distancia que media entre ellos. Una escena que es tambi\u00e9n un espect\u00e1culo. \u201cMec\u00e0nica terrestre\u201d es, por eso, una metonimia: una parte del mundo, aparentemente insignificante, que es capaz de albergar todo un universo. Como hizo el gran Georges Perec en su libro Tentativa de agotamiento de un lugar parisino, cuando observaba la ciudad desde una mesa de la plaza Saint-Sulpice y consignaba por escrito lo que pasaba frente a la terraza del caf\u00e9 en el que estaba sentado. Ambos, Perec y Ferrater, pueden resumirse en uno de los versos de \u201cMec\u00e0nica terrestre\u201d: \u00abJa ho veus. Un m\u00f3n\u00bb. Cinco palabras que, casi de forma aut\u00f3noma, pueden conformar una po\u00e9tica. Cinco palabras que condensan, tambi\u00e9n, el universo literario de Gabriel Ferrater.<br>Esa es la actitud. Qu\u00e9 es la poes\u00eda si no una forma de afrontar la vida, de traducir una escena que sucede, en silencio, a nuestro alrededor. No creo haber tenido mejor maestro que Ferrater para comprender esta lecci\u00f3n cuando escribo. Con \u00e9l, y con este poema, empec\u00e9 a entender que todo cuenta porque todo nos cuenta. Todo, al fin y al cabo, es susceptible de convertirse en literatura, en ficci\u00f3n. Solo debemos afinar la mirada y buscar las palabras justas para estar a la altura de lo que vemos. Y de lo que no vemos. De lo que sucede a simple vista y de lo que permanece oculto, como el poema que tenemos escrito mucho antes de que hayamos verbalizado su primer verso.<br>Por eso, tanto tiempo despu\u00e9s, sigo pensando que Gabriel Ferrater es uno de los mejores poetas del cincuenta: porque nos ense\u00f1a a mirar. Su lectura nos ayuda a leer el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel Ferrater<br><strong>Mec\u00e1nica terrestre<\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"598\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/gabriel-ferrater-598x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2856\" style=\"width:457px;height:783px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-598x1024.jpg 598w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-175x300.jpg 175w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-88x150.jpg 88w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-768x1316.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-897x1536.jpg 897w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/gabriel-ferrater-scaled.jpg 1167w\" sizes=\"auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Veus, \u00e9s aix\u00ed que tot pot comen\u00e7ar. <br>Despr\u00e9s, el m\u00e9s profund. Ara projecta <br>les figures senzilles, els acords <br>i els contrasts, les anades cauteloses <br>i les vingudes r\u00e0pides, els gestos <br>que no s'amaguen a ning\u00fa. Jo ho veus, <br>ara tan b\u00e9 com qualsevol moment. <br>Ets a una pla\u00e7a amb cases a mig fer, <br>com magranes badades, que deslliuren <br>granets de cel envidre\u00eft. Els vells <br>recullen llum com ning\u00fa, a les mans <br>de cera que no es fon, pl\u00e0cida. Els joves <br>surten embriagats del cine heroic <br>i llencen cigarrets a terra, durs <br>com la pedra que vol clavar un ocell. <br>Al caf\u00e8 no del tot lux\u00f3s, un home <br>que va pels cinquanta anys i \u00e9s moll per\u00f2 <br>vehement, com un drap de barberia, <br>no sap si prefereix d'oferir foc <br>ell mateix, a la noia que ho espera, <br>o d'enviar-hi, humiliant-lo, el mosso <br>sorneguer, que li espia l'avidesa. <br>Un aneguet femen\u00ed, amb una ratlla <br>de mercromina al turmell dol\u00e7 on no <\/pre>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p>Jes\u00fas Ortega<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1. Olvidos y olvidos<\/h3>\n\n\n\n<p>Debi\u00f3 de ser en 1988 cuando cay\u00f3 en mis manos aquel n\u00famero de Olvidos de Granada dedicado a la Generaci\u00f3n del 50. Yo estaba reci\u00e9n matriculado en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras y un amigo letraherido me prest\u00f3 por unos d\u00edas el numerazo grande e inmanejable. En \u00e9l descubr\u00ed, gracias a un art\u00edculo de Vicente Sabido, a quien desde entonces es uno de mis dioses tutelares: Ignacio Aldecoa. Corr\u00ed a la librer\u00eda Atl\u00e1ntida y un tipo silencioso que luego supe que se llamaba Rafael Ju\u00e1rez me vendi\u00f3 los <em>Cuentos <\/em>de Aldecoa en C\u00e1tedra, en cuya guarda hay una anotaci\u00f3n m\u00eda, tonta y existencialista, junto con una fecha: 27 de mayo de 1988.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, en 2010, se public\u00f3 Peque\u00f1as resistencias 5 (P\u00e1ginas de Espuma), con edici\u00f3n de Andr\u00e9s Neuman, una de las m\u00e1s conocidas antolog\u00edas del cuento espa\u00f1ol contempor\u00e1neo. A modo de Ap\u00e9ndice Neuman incluy\u00f3 un \u201cPeque\u00f1o cuestionario sobre el cuento\u201d donde, entre otras cosas, ped\u00eda a los autores antologados que mencion\u00e1semos a nuestros cuentistas de referencia, sin restricci\u00f3n cronol\u00f3gica, ling\u00fc\u00edstica o nacional. De entre los cuarenta antologados, solo tres nos acordamos de Ignacio Aldecoa. Raymond Carver obtuvo diecinueve menciones.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2. Crudo y tierno Aldecoa<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 este olvido, si Aldecoa es nuestro Carver y nuestro Hemingway, con permiso de los dem\u00e1s excelentes narradores breves de su generaci\u00f3n? Me niego a que los cuentos de Aldecoa sean otro f\u00f3sil que colocar en las vitrinas del canon, muertos para la lectura contempor\u00e1nea, como esas estatuas de prohombres en plazas que nadie mira o como la cuberter\u00eda buena que nunca se utiliza y va cogiendo polvo en el aparador del sal\u00f3n. Releo embobado piezas maestras como \u201cYoung S\u00e1nchez\u201d (1957), \u201cSanta Olaja de acero\u201d (1954) o \u201cSeguir de pobres\u201d (1953), y no me parecen inferiores ni menos atractivas e interesantes que las que por esos mismos a\u00f1os escrib\u00edan los cuentistas del realismo norteamericano. Siento a Aldecoa muy cercano en su vitalismo, su fe en la literatura, su \u00e9tica, su independencia, su humanismo cr\u00edtico, su simpat\u00eda hacia los humildes, esas gentes \u201ccrudas y tiernas\u201d que \u00e9l contemplaba con tanto respeto como ausencia de sensibler\u00eda. \u201cNo hay m\u00e1s que un lujo verdadero, y es el de las relaciones humanas\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3. Po\u00e9tica de un escritor<\/h3>\n\n\n\n<p>Ya sabemos que Po\u00e9tica ha significado cosas distintas a lo largo del tiempo. Olvid\u00e9monos por un momento de Arist\u00f3teles y las preceptivas cl\u00e1sicas, olvid\u00e9monos de la ciencia de la literatura. Lo que hoy llamamos \u201cpo\u00e9tica de un escritor\u201d es ese conjunto no sistem\u00e1tico y a menudo no estructurado de reflexiones, prop\u00f3sitos, conceptos esenciales sobre la literatura en general o la propia en particular que tienen los autores, as\u00ed se hallen expl\u00edcitas (en ensayos, art\u00edculos, conferencias, entrevistas) o impl\u00edcitas en el interior de la obra de creaci\u00f3n. El primero en dar este sentido nuevo a la vieja palabra fue Paul Val\u00e9ry. Igual que Edgar Allan Poe un siglo antes, Val\u00e9ry crey\u00f3 l\u00edcito que los escritores se desdoblaran tambi\u00e9n en observadores (apasionados) del proceso de la escritura, y a ese placentero desdoblamiento lo llam\u00f3 po\u00e9tica: el preocuparse por la acci\u00f3n que hace tanto o m\u00e1s que por la cosa hecha.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4. El narrador consciente<\/h3>\n\n\n\n<p>Aldecoa se consideraba un narrador de historias, no un pensador, aunque no llegaba al extremo de creer, como Flannery O\u2019Connor, que el pez lo que hace es nadar, sin que le haga falta saber nada sobre la nataci\u00f3n. Sus conocimientos literarios eran profundos e inocultables, no rehu\u00eda las preguntas sobre el c\u00f3mo y el cu\u00e1ndo y el por qu\u00e9, y fue un narrador absolutamente consciente de los propios planteamientos est\u00e9ticos, es decir, de la propia po\u00e9tica. Como sucede con casi todos los narradores, no sistematiz\u00f3 sus ideas en textos ambiciosos, m\u00e1s all\u00e1 de algunos art\u00edculos, borradores de conferencias, entrevistas y rese\u00f1as (la mejor recopilaci\u00f3n de los cuales se halla en La po\u00e9tica del creador, 2009, de Hip\u00f3lito Esteban Soler). Para Aldecoa la escritura no era un oficio sino una actitud ante el mundo, una forma de vivir y de mirar; sus libros deb\u00edan, eso s\u00ed, responder a una determinada concepci\u00f3n de la vida y la muerte, y para juzgarlos lo primero ser\u00eda \u201centerarse de lo que el escritor se ha propuesto: luego, ver si lo ha conseguido\u201d, pues \u201cen literatura, como en casi todo en la vida, obras son amores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">5. Realismo objetivista y po\u00e9tico<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 se propuso Aldecoa? Entre muchas otras cosas, dar voz a los pobres, los humildes, los fracasados, hacer el gran fresco narrativo de los oficios de la posguerra. \u201cYo he visto y veo continuamente c\u00f3mo es la pobre gente de toda Espa\u00f1a. No adopto una actitud sentimental ni tendenciosa. Lo que me mueve es, sobre todo, el convencimiento de que hay una realidad cruda y tierna a la vez, que est\u00e1 casi in\u00e9dita en nuestra novela\u201d. La obra de Aldecoa no fue ajena a la por entonces candente cuesti\u00f3n est\u00e9tica del realismo social. La literatura comprometida deb\u00eda dar testimonio de todo lo que el periodismo no pod\u00eda contar de la sociedad espa\u00f1ola durante la posguerra franquista. Los jornaleros, pescadores, mendigos, c\u00f3micos de la legua y pobres gentes que pueblan los cuentos y las novelas de Aldecoa ofrecen un dibujo preciso y sombr\u00edo de la siniestra quietud en que estaba sumido el pa\u00eds. Pero Aldecoa era un animal de fondo, siempre se movi\u00f3 ajeno a corrientes y tendencias. Ejercit\u00f3 una variante libre y personal del neorrealismo italiano en boga, y ni fue un papanatas gregario en los a\u00f1os del esplendor objetivista ni reneg\u00f3 del realismo en los sesenta cuando ya no estaba de moda. Con sencillez expres\u00f3 su posici\u00f3n est\u00e9tica: \u201cEl escritor no a\u00f1ade ni moraleja ni reflexi\u00f3n alguna a la f\u00e1bula. El escritor deja que sus personajes se conduzcan solos. Est\u00e1 oculto en la acci\u00f3n, aunque no lo est\u00e9 en el estilo. Este ocultamiento en la acci\u00f3n parece, por lo menos para el lector de hoy, necesario. Este ocultamiento parece, tambi\u00e9n, equilibrado. Porque por el extremo objetivismo de la representaci\u00f3n de un espasm\u00f3dico estilo notarial se podr\u00eda llegar al mayor y m\u00e1s trabajoso subjetivismo\u201d. Tenemos, aqu\u00ed, una explicaci\u00f3n del riqu\u00edsimo arsenal de t\u00e9cnicas que atraviesan sus cuentos, \u201cdesde la alegor\u00eda y el s\u00edmbolo hasta la prosa l\u00edrica y la sinestesia\u201d (Janet D\u00edaz), desde la creaci\u00f3n de neologismos hasta la utilizaci\u00f3n del slang, desde las descripciones crom\u00e1ticas a las construcciones sim\u00e9tricas y a las repeticiones de escenas. V\u00e9ase \u201cChico de Madrid\u201d (1950).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"862\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/aldecoa-862x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2857\" style=\"width:504px;height:598px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-862x1024.jpg 862w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-252x300.jpg 252w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-126x150.jpg 126w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-768x913.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-1292x1536.jpg 1292w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-1723x2048.jpg 1723w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/\/aldecoa-scaled.jpg 1683w\" sizes=\"auto, (max-width: 862px) 100vw, 862px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">6. Defensa del cuento<\/h3>\n\n\n\n<p>Para ser novelista \u201cno es necesario, como para ser torero, comenzar toreando becerros, luego erales, m\u00e1s tarde novillos y por fin toros. El cuento tiene ritmos y urdimbre muy especiales, igual que la novela. De aqu\u00ed que el cuento no sea un paso m\u00e1s hacia grandes empresas, sino una gran empresa en s\u00ed\u201d. En su ensayo \u201cEl cuento en Estados Unidos\u201d, un texto apenas conocido que merece una cuidada edici\u00f3n aparte, Aldecoa tom\u00f3 nota del tradicional desd\u00e9n hispano por el cuento, harto del clich\u00e9 de la \u201cpeque\u00f1a joya literaria\u201d y del cuento \u201ccomo v\u00eda de ensayo, como medida de fuerzas para el posible novelista\u201d. Un buen cuentista no tiene por qu\u00e9 ser tambi\u00e9n un buen novelista, o viceversa, pues se trata de dos g\u00e9neros distintos, con caracter\u00edsticas estructurales y estil\u00edsticas diferentes. C\u00f3mo va a ser lo mismo un lector de novelas que un lector de cuentos, si \u201cun libro de cuentos obliga al lector a entrar tantas veces en situaci\u00f3n como relatos contenga. Pocos lectores soportan la prueba. La novela es una carretera o un paseo, pero no catorce o quince callejones incomunicados entre s\u00ed\u201d. Adem\u00e1s, en el cuento contempor\u00e1neo la materia textual nunca coincide con la historia narrada: exige lectores atentos y activos, capaces de detectar un enjambre de sutilezas. A mi colecci\u00f3n de comparaciones entre novela y cuento (la novela es el cine y el cuento es la fotograf\u00eda, dec\u00eda Cort\u00e1zar) a\u00f1ado esta otra de Aldecoa, con un deje humor\u00edstico y sabor a posguerra: \u201cPor hacer una comparaci\u00f3n f\u00e1cil, dir\u00e9 que puede relacionarse la novela con una romana para pesar berzas, y el cuento con un juego de pesas diminuto, que ha de acoger granitos de arena\u201d.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p><strong>Ignacio L\u00f3pez de Aberasturi<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En diciembre de 1985, cuando Carlos Sahag\u00fan particip\u00f3 en el Encuentro con los poetas del 50 que aqu\u00ed rememoramos, hac\u00eda ya seis a\u00f1os que el autor alicantino hab\u00eda publicado el \u00faltimo de los cuatro libros que configuran el n\u00facleo de su obra po\u00e9tica. Sin embargo, all the rest is not silence. Poco antes de fallecer en 2015, Sahag\u00fan incluy\u00f3 en sus <em>Poes\u00edas completas 1957-2000<\/em> (2015, Sevilla, Renacimiento) un conjunto de 28 poemas que, in\u00e9ditos en libro y compuestos entre 1978 y 2000, han sido tasados por la cr\u00edtica a un nivel parejo al de <em>Primer y \u00faltimo oficio<\/em> (1979), su \u00faltimo y, tal vez, su mejor poemario. Poemas estos que, anticipando ya su repliegue hacia el silencio, decidi\u00f3 dejar sin el t\u00edtulo (El lugar de los p\u00e1jaros) con el que ven\u00eda nombr\u00e1ndolos, optando por un gen\u00e9rico (y simb\u00f3lico) <em>\u00daltimos poemas<\/em>. Por tanto, el art\u00edculo \u201cLa poes\u00eda de Carlos Sahag\u00fan\u201d que J. L. Garc\u00eda Mart\u00edn le dedic\u00f3 en aquel n\u00famero de Olvidos (y que, llamativamente, obvia Balmaseda Maestu en su visi\u00f3n de conjunto del poeta) junto al que incluy\u00f3 ese mismo a\u00f1o 1986 en su libro La segunda generaci\u00f3n po\u00e9tica de posguerra, Badajoz, Diputaci\u00f3n, conformaban pr\u00e1cticamente una cr\u00edtica \u201cde compendio\u201d por parte de Garc\u00eda Mart\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, ha de resultar sencilla a los aficionados al m\u00e9todo generacional la tarea de rastrear marcas \u201cde grupo\u201d entre los elementos m\u00e1s exteriores de la biograf\u00eda y de la construcci\u00f3n de Sahag\u00fan como poeta: he ah\u00ed el exilio interior con que se represal\u00eda a su familia (\u201cVisi\u00f3n en Almer\u00eda\u201d, en <em>Estar contigo<\/em>, 1973), he ah\u00ed una (otra) infancia arrasada en la posguerra, ese ni\u00f1o geminado en adulto irreparablemente da\u00f1ado y que dar\u00eda lugar a su inseparable clich\u00e9 de poeta evocador de la ni\u00f1ez, o el reconocido magisterio de Machado, Vallejo, Otero\u2026; ah\u00ed est\u00e1 su temprana inclusi\u00f3n en antolog\u00edas del 50, como <em>Poes\u00eda \u00faltima<\/em>, 1963, de Francisco Ribes (donde solo figuran cinco poetas), o la n\u00f3mina tan \u201cgeneracional\u201d de los premios por \u00e9l obtenidos (Adonais, Bosc\u00e1n, Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez), o su \u201cautocomprensi\u00f3n social\u201d, plasmada en tardes dedicadas durante a\u00f1os a alfabetizar en el Pozo del T\u00edo Raimundo del padre Llanos o en la ubicaci\u00f3n societal que \u00e9l asignaba a la figura del poeta, m\u00e1s pr\u00f3xima a la del artesano (<em>Primer y \u00faltimo oficio<\/em>) que a la del m\u00e9dium visionario e indescifrable.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, todo ello no deja de aunarse en Sahag\u00fan con los personales vericuetos de una trayectoria po\u00e9tica personal\u00edsima, que se inicia con el propio a\u00f1o de nacimiento (1938), que le convierte en el benjam\u00edn del grupo (\u201cY os juro que la vida se hallaba con nosotros\u201d) a la vez que en extra\u00f1amente pr\u00f3ximo a otra remesa de autores (V\u00e1zquez Montalb\u00e1n y Mart\u00ednez Sarri\u00f3n son del 39) que, desenga\u00f1ados con el nulo poder de cambio de la poes\u00eda social y embriagados con la eclosi\u00f3n de la cultura pop, el venecianismo y el s\u00e1ndalo, recibieron como algo ya desfasado el tono casi revolucionario (Guevara, Vietnam) de <em>Estar contigo<\/em>, su pen\u00faltimo libro. Asimismo, su peculiar decisi\u00f3n \u00e9tica y est\u00e9tica de optar por un esc\u00e9ptico silencio (en 2000 comunic\u00f3 su abdicaci\u00f3n de la escritura) contrasta con el mayor inter\u00e9s que en los a\u00f1os noventa le comenzaba a prestar la cr\u00edtica (Balmaseda Maestu, 1996; Navarro Pastor, 1993\u2026). Respecto de ese deseo de borrarse, son proverbiales sus reiteradas negativas a reediciones y antolog\u00edas de su obra y, sin embargo, tambi\u00e9n podemos intuir el detenido rigor con que prepar\u00f3 sus Poes\u00edas completas, a\u00f1adiendo aquellos poemas in\u00e9ditos arriba mencionados que suenan ya tan l\u00edmpidos y conclusivos como un testamento l\u00edrico: \u201cLogra el instante al fin su eternidad desnuda \/ y, desplegada en el espacio incierto, \/ el pasado al futuro, sombra a sombra, \/\/ la soledad ocupa el lugar de los p\u00e1jaros\u201d; o cercen\u00e1ndo(se) sin reparos una plaquette de poemas escritos y publicados all\u00e1 por 1955 en su Alicante natal (Hombre naciente): \u201cSi estuviera en mis manos \/ yo nada salvar\u00eda de este incendio\u201d, hab\u00eda escrito. Adelant\u00e1ndose a ese silencio definitivo, su esquinada presencia en aquel Encuentro celebrado en Granada ya tomaba forma en la misma foto generacional del Palacio de los Condes de Gabia: situado en un extremo del grupo, alza la mirada hacia el futuro desde el que nosotros contemplamos la escena. Y de la actitud m\u00e1s que distante que mantuvo en aquellas charlas y mesas redondas transcritas en ese n\u00famero de Olvidos se podr\u00eda decir lo mismo que observar\u00eda A. L. Prieto de Paula acerca de su asistencia en 1987 al Encuentro con el grupo de los 50 que tuvo lugar en Oviedo, \u201cdonde hizo profesi\u00f3n de mutismo\u201d (\u201cCarlos Sahag\u00fan: una recapitulaci\u00f3n\u201d, \u00cdnsula, junio 2017).<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que tras ese mantenido posicionamiento en una \u00f3rbita m\u00e1s alejada de los eventos l\u00edricos y de los cen\u00e1culos literarios (no asisti\u00f3 a las Conversaciones po\u00e9ticas de Formentor en 1959) se halla un temperamento retra\u00eddo que renunci\u00f3 a los diarios codazos por hacerse notar y \u201cestar\u201d a toda costa (ya Angelina Gatell protest\u00f3 ante su clamorosa ausencia entre los antologados en Veinte a\u00f1os de poes\u00eda espa\u00f1ola (1939-1959) que public\u00f3 Castellet en 1960; y a\u00fan debi\u00f3 soportar los apresurados calificativos que Lechner dedicara en 1975 a su dos primeros libros), recluy\u00e9ndose en su labores de inspector de ense\u00f1anza media y en su primorosa colecci\u00f3n de pel\u00edculas y DVDs.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-960x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2859\" style=\"width:518px;height:553px\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-960x1024.jpg 960w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-281x300.jpg 281w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-141x150.jpg 141w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-768x820.jpg 768w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun-1439x1536.jpg 1439w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/carlos-sahagun.jpg 1519w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Pero lo de decidirse por el silencio escriturario es distinto. En un intento explicativo, Prieto de Paula habl\u00f3 de sus ya largas intermitencias como poeta, de sus \u201chuecos sin publicar\u201d, especialmente el que va de 1961 a 1973. Pero la distancia temporal y la contemplaci\u00f3n total de su trayectoria invitan a entender el caso de Sahag\u00fan como el de un r\u00edo de magma oculto e ininterrumpido que solo aflora en las distantes fumarolas de la edici\u00f3n: tras un librito publicado ya en el 55, escribe con 19 a\u00f1os Profec\u00edas del agua, que aparece al a\u00f1o siguiente, en 1958; como si hubiera muerto un ni\u00f1o es de 1961 pero escrito en 1958-1959; del mismo modo, Estar contigo (1973) se comenz\u00f3 a elaborar en 1961, al que le siguen <em>Primer y \u00faltimo oficio<\/em> (1979) y los poemas de <em>El lugar de los p\u00e1jaros<\/em> (de entre 1978-2000), por no hablar de <em>Espai i exili<\/em>, libro en catal\u00e1n in\u00e9dito y terminado en 1983\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es, es la suya una silenciada labor sin cortes ni calvas y mantenida durante casi medio siglo. Una callada tarea para despu\u00e9s callar. Y callar para no volver a repetirse. En esa decisi\u00f3n por \u201cdejar de hablar\u201d que algunos de los poetas sociales adoptan (Poemas p\u00f3stumos es un t\u00edtulo de uno de ellos) est\u00e1 tambi\u00e9n, seguramente, el modo generacional de entender la poes\u00eda, algo as\u00ed como alguien a quien le apremia algo que decir y, poni\u00e9ndose en pie en medio del \u00e1gora, pide la palabra (Otero) y la toma, y habla, y dice, y ya luego en silencio se sienta. Y tambi\u00e9n es, \u00bfpor qu\u00e9 no?, el ep\u00edlogo de su legado po\u00e9tico, del mismo modo que los silencios son notas de la partitura. Notas calladas que el buen int\u00e9rprete siempre ha de respetar.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p>Olvidos de Granada n\u00ba 13 (parte 1)<\/p>\n\n\n<div style=\"display:block\">\n<!-- FlowPaper PDF flipbook plugin v.2.0.8 wordpress.org\/plugins\/flowpaper\/ -->\n<iframe title=\"FlowPaper flipbook pdf viewer\" width=\"100%\" height=\"500\" scrolling=\"no\" class=\"flowpaper-class\" frameborder=\"0\" allowFullScreen=\"true\" lightbox=\"false\" cover id src = \"https:\/\/flowpaper.com\/flipbook\/?pdf=https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/OLVIDOS-NUMERO-13_PARTE-.pdf?wp-hosted=1&title=&header=&theme=&singlepage=&thumbs=1&modified=240108827\" seamless=\"seamless\" style=\"margin-bottom:0;display:block;\">Your browser does not seem to support iframes. <a href=\"https:\/\/flowpaper.com\/flipbook\/?pdf=https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/OLVIDOS-NUMERO-13_PARTE-.pdf?wp-hosted=1\" target=\"_blank\">Click here to read this PDF<\/a>.<\/iframe>\n<div 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