{"id":1371,"date":"2012-01-30T13:12:17","date_gmt":"2012-01-30T13:12:17","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=1371"},"modified":"2020-12-19T09:49:14","modified_gmt":"2020-12-19T09:49:14","slug":"las-cosas-que-hemos-visto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/","title":{"rendered":"Las cosas que hemos visto"},"content":{"rendered":"\n<p>Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la luz silencios amordazados y recoge respetuoso las l\u00e1grimas m\u00e1s ocultas, esas que, tiradas en la calle, no caen para ser enjugadas sino para ponerle el grito que no se escuch\u00f3 cuando fueron derramadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano Maresca es de Almer\u00eda, pero vive en Granada, de la que conoce sus recovecos y su car\u00e1cter de ciudad maldita, acosada en el extrarradio y dorada de macetas por el centro. En sus art\u00edculos, su palabra encolerizada no evita nada de esta deformaci\u00f3n, pero es mesurado y calcula bien los efectos de su escritura. De \u00e9l puede decirse lo que el propio Mariano afirma de \u00c1ngel Gonz\u00e1lez: no ama la tribuna ni el p\u00falpito que hacen de las palabra piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodo el mundo lo sabe: el secreto de esa vida y esa obra amables -nos dice- es la iron\u00eda, que no es s\u00f3lo un recurso literario, sino tambi\u00e9n la forma m\u00e1s inteligente de la piedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su palabra incluye el silencio respetuoso, con \u00e9l antepone una \u00e9tica de la escucha al c\u00e1lculo obsesivo del beneficio narcisista. Los premios y alagos los tolera mal y huye de la dul\u00eda y la adulaci\u00f3n. Todo ello le distancia de los centros de poder local de la ciudad, y por eso precisamente mantiene despierto el coraz\u00f3n a los ritmos que marca el pliegue del acontecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno conversa con Mariano asiduamente puede que vea una especie de arco iris, una l\u00ednea multicolor trazada del cielo a la tierra; del reconocimiento y la admiraci\u00f3n celeste al suelo cenagoso que lo sustenta. En ese cielo est\u00e1 la ley y la justicia, y de \u00e9l surgen a lo largo de la conversaci\u00f3n quienes lo iluminan o lo oscurecen. Cualquier acontecimiento posee algo de esta estructura. Algo emerge, una acusaci\u00f3n por ejemplo, y muestra su cielo y su suelo, pero siempre con rostros y nombres, como sucedi\u00f3 con Dolores V\u00e1zquez. Y en retorno, desde ese suelo, experimentado y sentido como injusto, Mariano proyecta una luz matizada con m\u00faltiples colores, para envolverte con trazos y argumentos en una cr\u00edtica inmisericorde, pero rica en matices, profunda y amable con <em>el ser <\/em>que somos. \u201c&#8230;es preciso marcar a alguien, y la sociedad -que no distingue entre un indicio y una prueba- lo hizo de una manera terrible, acosada por un miedo arcaico y en un clima de linchamiento que era un signo de barbarie hip\u00f3crita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras pruebas alejaron la culpabilidad de Dolores nos cuenta, pero \u201c&#8230;el ministro Acebes justific\u00f3 la cadena de errores policiales (\u00a1r\u00e1pido un culpable!) diciendo que la se\u00f1ora V\u00e1zquez ofrec\u00eda el <em>perfil delicuencial veros\u00edmil<\/em>; y el fiscal general, Jes\u00fas Cardenal, aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para arremeter contra la instituci\u00f3n del Jurado popular, que evidentemente le gusta menos que la ley de Linch (el linchamiento)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano es, como todos somos desde el principio, un <em>ser de lenguaje. S<\/em>e sabe hecho de signos y sumergido en ese mar. \u00c9l no necesita una voz externa que asegure su existencia, pero a veces necesitamos la invocaci\u00f3n <em>\u201c&#8230;cuando nos atrapa el miedo -escribe- de no ser nadie si nadie nos llama, si nadie se acuerda de llamarnos y somos nada, una palabra que nadie dice\u201d. <\/em>Pero tambi\u00e9n sabe que <em>los p\u00e9talos de la rosa <\/em>son antes que la palabra manida \u201crosa\u201d en un poema, y que la l\u00e1grima cae con dolor antes que la escritura le d\u00e9 forma. Y sabe, sobre todo, que el lenguaje no s\u00f3lo nombra y clasifica, como pretenden los evaluadores apostados en sus normas tiranas y sus \u201cperfiles\u201d, sino que nos humaniza, nos crea y nos recrea po\u00e9ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso sabe que no podemos evadir el peso de la met\u00e1fora que nos constituye. Sabe que si muere la met\u00e1fora de nuestro nombre morimos sin remedio. Y que la cifra por muy aproximada que se presente no alcanzar\u00e1 nunca a nombrar lo que somos. Y Mariano se resiste a ese signo de nuestro tiempo, lenguaje tambi\u00e9n, lenguaje meton\u00edmico y mort\u00edfero de las nuevas formas del poder, que extiende sus plantillas preconfeccionadas de cifras del s\u00ed y del no del deseo. Ese lenguaje que instituye equivalencias, para que el sujeto se deslice de unas a otras sin que quede la huella de memoria suficiente, para retener el recuerdo de <em>lo que es<\/em> y<em> fue<\/em>. Todo fluye en el r\u00edo del mercado que banaliza la palabra. Nada queda en el coraz\u00f3n del consumo apresurado y l\u00e1bil.<\/p>\n\n\n\n<p>En el an\u00e1lisis de una de sus formas m\u00e1s aberrantes, alojada y estimulada desde el programa televisivo <em>Mejor lo hablamos<\/em>, -uno de tantos- se detiene para hacer la siguiente consideraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cImagino que este programa no se va a dedicar siempre a hablar <strong><em>de la<\/em><\/strong> televisi\u00f3n. Pero ser\u00eda de agradecer que no hablara siempre <strong><em>como la<\/em><\/strong> televisi\u00f3n. Se puede evitar esa forma de hablar que parece una carrera de interrupciones en la que <em>todo vale<\/em> si es a voces, pis\u00e1ndole la palabra unos a otros, con un prurito de saltar continuamente de un tema a otro, del plat\u00f3 a la calle, de la parte de arriba de la imagen a la de abajo, etc. Para empezar el presentador pod\u00eda sentarse. A hablar, naturalmente\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y al igual que se sustituyen las palabras de peso por las vanas en un discurso en banda de M\u00f6ebius sin <em>soluci\u00f3n de continuidad<\/em>, as\u00ed ve tambi\u00e9n sustituir lo valioso de una ciudad por la baratija y lo hortera.<\/p>\n\n\n\n<p>Mariano en sus art\u00edculos es muy sensible a este tema. No quiere hacer de la ciudad un campo rotulado de beneficios y presentaciones <em>power point<\/em> culturales y contables. Y por eso, \u00e9l se rebela contra la corrupci\u00f3n de vocaci\u00f3n an\u00f3nima, esa que se esconde tras el miedo y tras la escritura que organiza universidades, colegios, centros de salud y ciudades con toda clase de organismos que albergan la actividad humana. Y grita contra los obsesivos y los cr\u00e9dulos, cient\u00edficos de cifras y evaluaciones, que siguen el juego de una criba monumental para separar el oro de la beta y tirar, acto seguido, el oro y la memoria, qued\u00e1ndose con la escoria pintada de purpurina evaluada.<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado global parece exigirlo as\u00ed, y para ello dispone su lenguaje. Un lenguaje que pretende certificar cient\u00edficamente, de manera experta y cueste lo que cueste, la muerte de la met\u00e1fora y de la poes\u00eda. El nuevo orden del lenguaje no pasa por la metaforizaci\u00f3n, por el remanso del tiempo que recrea y crea la subjetividad, sino por una m\u00e9trica veloz del sujeto en su totalidad como mercanc\u00eda. No admite equivoco ni sustituci\u00f3n creadora, solo contabilidad cierta de qu\u00e9 queremos multicomprar o cuantos procesos reverificables son necesarios, para producir sujetos <em>borderline<\/em> que sean capaces de consumir las estupideces, excelencias culturales y procedimientales que \u201clas buenas pr\u00e1cticas\u201d puedan generar.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escrib\u00eda uno de los habitantes celestes de Mariano cuando tomaba tierra en su poema <em>Al pr\u00edncipe:<\/em><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\"><em>\u201cPara ser poetas, hay que tener mucho tiempo:<\/em>\n<em>horas y horas de soledad son el \u00fanico modo<\/em>\n<em>para que se forme algo, que es fuerza, abandono,<\/em>\n<em>vicio, libertad, para <strong>dar estilo al caos<\/strong>\u201d.<\/em><\/pre>\n\n\n\n<p>Pasolini era, como afirma Mariano emocionado, un visionario. Sab\u00eda que la acelaraci\u00f3n del tiempo impuesta por la escritura del poder -que ahora nos lleva y nos trae por el camino de la simplicidad y la amargura- no puede acabar en otra cosa, que en desierto sin rastro humano. En todos los lugares que habitamos, salvo en las peque\u00f1as \u00ednsulas de ficci\u00f3n en las que nos reconfortamos, el tiempo toma su vertiente m\u00e1s meton\u00edmica y huye despavorido del remanso del <em>ser sin m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil ser y <em>estar en s\u00ed<\/em> y no en acto continuo e impuro. Algunos, muchos, quiz\u00e1 todos, sabemos que este sosiego po\u00e9tico es imprescindible, para que la recreaci\u00f3n tan necesaria del mundo y de nuestras vidas pueda llegar incluso a la oficina o al aula, o a la consulta o al despacho pol\u00edtico. Pero la celeridad del tiempo del beneficio no permite la creaci\u00f3n po\u00e9tica de nuestra vida ni la reflexi\u00f3n, por eso, lo que acontece sucede como irremediable.<\/p>\n\n\n\n<p>En su art\u00edculo <em>Extra\u00f1o<\/em>, Mariano habla de esta vor\u00e1gine en el marco de la ciudad. Nos cuenta c\u00f3mo lo familiar e \u00edntimo de una ciudad, que es la suya, se tornan en poco tiempo irreconocibles y ajenos. En \u00e9l deja claro un proceso vertiginoso que no s\u00f3lo afecta a Almer\u00eda, un proceso de doble direcci\u00f3n pero que all\u00ed, en su tierra natal, queda a cielo raso: el de la <em>destrucci\u00f3n silenciosa de la ciudad y el de la construcci\u00f3n desproporcionada<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad va mutando inexorablemente y convirti\u00e9ndose en otra, en extra\u00f1a e inh\u00f3spita. Con el agravante de&nbsp; nocturnidad y alevos\u00eda desaparecen las referencias de la memoria, la historia y las particularidades de cada vida, mientras emerge una construcci\u00f3n hipertr\u00f3fica y homog\u00e9nea con gran bombo de inauguraciones y justificados proyectos. En esa nueva tierra desolada, la aceleraci\u00f3n del beneficio y el corto plazo quedan m\u00e1s documentados que la destrucci\u00f3n de aquello en lo que nos reconoc\u00edamos y sirvi\u00f3 de gu\u00eda durante siglos a nuestra memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo estoy diciendo -escribe- que lamento que el tiempo haya pasado, sino que <strong><em>me indigna<\/em><\/strong> que el paso del tiempo tenga que ocurrir sistem\u00e1ticamente como una cat\u00e1strofe, y nunca como una oportunidad de pensar con calma y rectificar\u201d (29).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Mariano es un visionario. Eran escritos anteriores a la crisis del ladrillo, pero el esp\u00edritu que denuncia es el mismo, ese esp\u00edritu depredador no est\u00e1 precisamente en crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otras circunstancias sobre las que abundan sus denuncias y que se prolongan hasta este hoy de incertidumbre. Como la exposici\u00f3n espectacular de lo \u00edntimo, la vis\u00f3n de lo obsceno como una mercanc\u00eda que ni Foucault hubiera sospechado en su an\u00e1lisis del moderno modelo de poder pan\u00f3ptico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gran ojo, que registra milim\u00e9tricamente cualquier imagen del beneficio y del goce, y que destruye cualquier basamento moral, jur\u00eddico y pol\u00edtico de la sociedad civil. Lo que est\u00e1 dado a esa observaci\u00f3n de manera m\u00e1s espectacular es el interior de los d\u00e9biles mentales expuestos en TV. Eso es lo m\u00e1s visible.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no se trata s\u00f3lo de esto. Cada individuo debe observar y evaluar el beneficio que puede extraer de su pr\u00f3jimo. El c\u00e1lculo del da\u00f1o, el c\u00e1lculo de la insatisfacci\u00f3n por el servicio prestado, el c\u00e1lculo del riesgo corrido, cualquier c\u00e1lculo de la l\u00ednea que sobrepasada la norma da materia suficiente para una judicalizaci\u00f3n de las relaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto no es ajeno a una conversi\u00f3n de la ley garante en contrato, del Estado de Derecho en Estado de desecho contractual, desde el que se milimetra de manera expl\u00edcita lo permitido. De tal modo, que a todo el mundo nos es muy f\u00e1cil detectar por d\u00f3nde puede ir la denuncia del incumplimiento y, por tanto, calcular el da\u00f1o y el beneficio que comporta. Es un retorno al estado previo al contrato social que instaur\u00f3 la Ley con may\u00fasculas. Y ello sobre un fondo de competencia, sobre la tensionalidad del <em>ranking<\/em> y la obtenci\u00f3n de una satisfacci\u00f3n lo m\u00e1s directa posible.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas alturas toda satisfacci\u00f3n ya no es del deseo, sino de la demanda. Es una satisfacci\u00f3n de algo perfectamente definido por la norma, etiquetado en el consumo, distribuido en el lugar adecuado, consumido en la dosis prevista. En fin, la satisfacci\u00f3n ya tiene su perfil jur\u00eddico cuando se dispone que toda organizaci\u00f3n est\u00e1 para <em>satisfacci\u00f3n del cliente<\/em>. Pues todos debemos ser clientes y satisfechos: plet\u00f3ricos de felicidad obligatoria y medida.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo cuando no se alcanza esa \u201csatisfacci\u00f3n metida en la m\u00e9dula\u201d, se judicaliza todo: las relaciones profesionales, las escolares, las laborales y hasta las familiares. El <em>derecho, <\/em>del que cada cual se sabe poseedor, queda como escudo invulnerable de ese ansia de satisfacci\u00f3n y beneficio que nos hace retroceder de la sociedad civil hasta el estado de naturaleza de Hobbes, tal como explica Mariano en su colaboraci\u00f3n en otro libro <em>Mutaciones de Leviat\u00e1n<\/em><span class=\"footnote_referrer\"><a role=\"button\" tabindex=\"0\" onclick=\"footnote_moveToReference_1371_1('footnote_plugin_reference_1371_1_1');\" onkeypress=\"footnote_moveToReference_1371_1('footnote_plugin_reference_1371_1_1');\" ><sup id=\"footnote_plugin_tooltip_1371_1_1\" class=\"footnote_plugin_tooltip_text\">[1]<\/sup><\/a><span id=\"footnote_plugin_tooltip_text_1371_1_1\" class=\"footnote_tooltip\"><\/span><\/span><em><a href=\"#_ftn1\"><\/a><\/em>. Pero en este que tengo aqu\u00ed, en <em>Las cosas que hemos visto<\/em>, tambi\u00e9n aparece un ejemplo clarificador de todo ello. Est\u00e1 en su art\u00edculo FIESTA, a prop\u00f3sito de las secuelas del botell\u00f3n de la Cruz:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo tengo la menor idea de lo que se puede hacer para que, de la noche a la ma\u00f1ana, miles de individuos absolutamente convencidos de que tienen todo el derecho a echarse a la calle y a disfrutar dejando todo hecho una porquer\u00eda, no se echen a la calle y dejen de pasarlo bestialmente bien ensuciando todo y m\u00e1s que hubiera. Tampoco entiendo c\u00f3mo se puede esperar que respete lo p\u00fablico, lo com\u00fan y compartido, una masa de individuos a la que, cada vez de forma m\u00e1s expl\u00edcita, se le proponen pautas de conducta que responden a los valores exactamente contrarios al respeto por lo com\u00fan y lo compartido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfConflicto de derechos? \u00a1Claro! \u00bfC\u00f3mo se nos ha pasado por la cabeza la posibilidad de poner un peque\u00f1o l\u00edmite al derecho que asiste a estos individuos a usar y abusar de lo com\u00fan y lo compartido hasta destruirlo, si est\u00e1n convencidos de que todo cuanto existe est\u00e1 a su disposici\u00f3n?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Este convencimiento no procede, al menos de momento, tanto de las instituciones que ense\u00f1an y dejan su piel en la educaci\u00f3n cuanto de la vertebraci\u00f3n del sujeto social como consumidor, puesto que, una vez puesto precio a todo, incluso a la dignidad, cualquiera puede acceder a todo goce por m\u00e1s pernicioso que este sea para la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta presi\u00f3n del goce de la mercanc\u00eda tiene sus consecuencias. Se comprende con ella por ejemplo, el proceso de conversi\u00f3n de los lugares antes dedicados al paseo, al esparcimiento amicable o al juego libre y desenfadado de los ni\u00f1os, en parques tem\u00e1ticos de goce semiautista, cuya actividad pautada y clasificada no pocas veces se dirige hacia una devastaci\u00f3n de lo comunitario. Mariano cuenta c\u00f3mo, por ejemplo,&nbsp; la orilla de un r\u00edo, el nuestro y pobre Genil, queda colonizada por glorietas privadas y lucrativas, o c\u00f3mo plazas p\u00fablicas con ocupas de pago y cerveza con hamburguesa ostentan hoy el poder del antiguo espacio p\u00fablico. De todo ello y de m\u00e1s habla Mariano en su excelentes cr\u00f3nicas escritas en <em>EL Pa\u00eds<\/em>, un peri\u00f3dico que parece ahora ir aceptando que la l\u00f3gica del beneficio empresarial est\u00e1 por encima de la cada vez m\u00e1s dif\u00edcil tarea de informar y de formar opini\u00f3n racional. Esta l\u00f3gica se impone inexorable sobre la funci\u00f3n del servicio p\u00fablico colmando todos sus \u00e1mbitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por contra, Mariano cumpli\u00f3 ampliamente en sus an\u00e1lisis cr\u00edticos con esta tarea de sostener una palabra verdadera y esperanzada. Esperemos otros tomen el testigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabar\u00e9 con un fragmento del \u00faltimo art\u00edculo del libro de Mariano, que especialmente llam\u00f3 mi atenci\u00f3n y que me ha sugerido gran parte de este excurso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa preservaci\u00f3n del para\u00edso es esencial para la supervivencia, pero no puede confiarse a los sistemas de archivo que saturan hoy nuestras viviendas. El trabajo de la memoria es esencial, casi nuestra \u00fanica arma. Los \u00fanicos arque\u00f3logos que pueden encontrar rastros del para\u00edso son los profesionales de la inmersi\u00f3n en el inconsciente, que suelen poner una marca aqu\u00ed o all\u00e1 con alfileres de cabeza de distintos colores dependiendo de que hayan localizado un abandono o un descubrimiento. Las fotos, por ejemplo, no sirven; es m\u00e1s crean grandes confusiones. Las fotograf\u00edas en las que alguna vez estuvo el para\u00edso, con el tiempo, en vez de borrarse para ir desapareciendo lentamente (eso ser\u00eda comprensible, propio de la condici\u00f3n humana), sufren un proceso de mutaci\u00f3n en el que progresivamente las peque\u00f1as paredes blancas van siendo sustituidas por s\u00f3lidos de un volumen inhumano y en vez de las sombras hay s\u00f3tanos para el insomnio. Para ver el para\u00edso hay que cerrar fuertemente los ojos y taparse los o\u00eddos con las palmas de las manos; oiremos un silencio que en realidad es un rumor muy parecido a lo que o\u00edmos cuando nos sumergimos en el agua del mar: un rumor que viene de muy lejos, desde muy hondo, desde la profundidad del tiempo. Y en la oscuridad empiezan a aparecer fosforescencias: una imagen anterior a la fotograf\u00eda empieza a revelarse lentamente.<br>Y hay que ser conscientes del peligro de desaparici\u00f3n de ese para\u00edso de cada cual. El problema reside en que nos hemos acostumbrado a vivir fuera de \u00e9l, o a no saber cuidarlo y traerlo al presente cuando nos hace falta, supliendo su ausencia con pr\u00f3tesis que son exactamente eso: <strong><em>para\u00edsos artificiales<\/em><\/strong>. Es discutible que la amplitud de un mundo interior pueda multiplicarse por algo que no sea el reencuentro con ese mismo mundo interior, la recuperaci\u00f3n de una conexi\u00f3n \u00edntima con nosotros mismos que no tiene por qu\u00e9 ser ni severa ni hura\u00f1a. \u00bfRecuerdan el para\u00edso? Hagan la prueba: cierren los ojos, oigan el sonido del interior del mar, y empiecen a caminar despacio. Felices vacaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, algunos intentan crear esos lugares que detienen el tiempo en las plazas p\u00fablicas de las ciudades, para reflexionar o sumergirse en las aguas de ese remanso y escuchar las voces del para\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; *El texto trascribe parte de la presentaci\u00f3n del libro de Mariano, la que corr\u00eda a mi cargo. La otra, m\u00e1s meritoria y brillante correspondi\u00f3 a Luis Garc\u00eda Montero. El acto, organizado por el Ateneo de Granada, tuvo lugar el d\u00eda 13 de junio a las 19 en la Casa de los Tiros.<\/p>\n<div class=\"speaker-mute footnotes_reference_container\"> <div class=\"footnote_container_prepare\"><p><span role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"footnote_reference_container_label pointer\" onclick=\"footnote_expand_collapse_reference_container_1371_1();\">Notas<\/span><span role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"footnote_reference_container_collapse_button\" style=\"display: none;\" onclick=\"footnote_expand_collapse_reference_container_1371_1();\">[<a id=\"footnote_reference_container_collapse_button_1371_1\">+<\/a>]<\/span><\/p><\/div> <div id=\"footnote_references_container_1371_1\" style=\"\"><table class=\"footnotes_table footnote-reference-container\"><caption class=\"accessibility\">Notas<\/caption> <tbody> \r\n\r\n<tr class=\"footnotes_plugin_reference_row\"> <th scope=\"row\" class=\"footnote_plugin_index_combi pointer\"  onclick=\"footnote_moveToAnchor_1371_1('footnote_plugin_tooltip_1371_1_1');\"><a id=\"footnote_plugin_reference_1371_1_1\" class=\"footnote_backlink\"><span class=\"footnote_index_arrow\">&#8593;<\/span>1<\/a><\/th> <td class=\"footnote_plugin_text\"><em>Mutaciones de Leviat\u00e1n. Legitimaci\u00f3n de los nuevos modelos penales<\/em>. AKAL, Universidad Internacional de Andaluc\u00eda. Madrid, 2005.<\/td><\/tr>\r\n\r\n <\/tbody> <\/table> <\/div><\/div><script type=\"text\/javascript\"> function footnote_expand_reference_container_1371_1() { jQuery('#footnote_references_container_1371_1').show(); jQuery('#footnote_reference_container_collapse_button_1371_1').text('\u2212'); } function footnote_collapse_reference_container_1371_1() { jQuery('#footnote_references_container_1371_1').hide(); jQuery('#footnote_reference_container_collapse_button_1371_1').text('+'); } function footnote_expand_collapse_reference_container_1371_1() { if (jQuery('#footnote_references_container_1371_1').is(':hidden')) { footnote_expand_reference_container_1371_1(); } else { footnote_collapse_reference_container_1371_1(); } } function footnote_moveToReference_1371_1(p_str_TargetID) { footnote_expand_reference_container_1371_1(); var l_obj_Target = jQuery('#' + p_str_TargetID); if (l_obj_Target.length) { jQuery( 'html, body' ).delay( 0 ); jQuery('html, body').animate({ scrollTop: l_obj_Target.offset().top - window.innerHeight * 0.2 }, 380); } } function footnote_moveToAnchor_1371_1(p_str_TargetID) { footnote_expand_reference_container_1371_1(); var l_obj_Target = jQuery('#' + p_str_TargetID); if (l_obj_Target.length) { jQuery( 'html, body' ).delay( 0 ); jQuery('html, body').animate({ scrollTop: l_obj_Target.offset().top - window.innerHeight * 0.2 }, 380); } }<\/script>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Las cosas que hemos visto\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#more-1371\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Las cosas que hemos visto\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":3234,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1371","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-palabras","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Olvidos de Granada\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2012-01-30T13:12:17+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-19T09:49:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"484\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"675\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@olvidospuntoes\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Alfonso Salazar\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"16 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\"},\"headline\":\"Las cosas que hemos visto\",\"datePublished\":\"2012-01-30T13:12:17+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-19T09:49:14+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/\"},\"wordCount\":3122,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg\",\"articleSection\":[\"Palabras\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/\",\"name\":\"Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg\",\"datePublished\":\"2012-01-30T13:12:17+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-19T09:49:14+00:00\",\"description\":\"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg\",\"width\":484,\"height\":675},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/2012\\\/01\\\/30\\\/las-cosas-que-hemos-visto\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Las cosas que hemos visto\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"description\":\"Revista de acciones culturales\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#organization\",\"name\":\"Olvidos de Granada\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2020\\\/12\\\/Recurso-9.png\",\"width\":700,\"height\":227,\"caption\":\"Olvidos de Granada\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/OLVIDOSDIGITAL\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/olvidospuntoes\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083\",\"name\":\"Alfonso Salazar\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Alfonso Salazar\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/olvidosdegranada.es\\\/index.php\\\/author\\\/alfonso-salazar\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada","description":"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada","og_description":"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la","og_url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/","og_site_name":"Olvidos de Granada","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","article_published_time":"2012-01-30T13:12:17+00:00","article_modified_time":"2020-12-19T09:49:14+00:00","og_image":[{"width":484,"height":675,"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Alfonso Salazar","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@olvidospuntoes","twitter_site":"@olvidospuntoes","twitter_misc":{"Escrito por":"Alfonso Salazar","Tiempo de lectura":"16 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/"},"author":{"name":"Alfonso Salazar","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083"},"headline":"Las cosas que hemos visto","datePublished":"2012-01-30T13:12:17+00:00","dateModified":"2020-12-19T09:49:14+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/"},"wordCount":3122,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","articleSection":["Palabras"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/","name":"Las cosas que hemos visto - Olvidos de Granada","isPartOf":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","datePublished":"2012-01-30T13:12:17+00:00","dateModified":"2020-12-19T09:49:14+00:00","description":"Sergio Hinojosa Mariano sostiene la palabra. Esa que no quiere marcharse, y que si lo hace se lleva consigo nuestra dignidad. Con ella se\u00f1ala abismos pol\u00edticos, saca a la","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#primaryimage","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","width":484,"height":675},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2012\/01\/30\/las-cosas-que-hemos-visto\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Las cosas que hemos visto"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#website","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","name":"Olvidos de Granada","description":"Revista de acciones culturales","publisher":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#organization","name":"Olvidos de Granada","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","contentUrl":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Recurso-9.png","width":700,"height":227,"caption":"Olvidos de Granada"},"image":{"@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/OLVIDOSDIGITAL","https:\/\/x.com\/olvidospuntoes"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/#\/schema\/person\/2e10b199a19cf21e8fd2391979d33083","name":"Alfonso Salazar","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/8768a2dca789940dbdaf5fdd283c795998719eb61dc0c2c16eb3decaaf6b3304?s=96&d=mm&r=g","caption":"Alfonso Salazar"},"url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/author\/alfonso-salazar\/"}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/las-cosas-que-hemos-visto.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1371","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1371"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1371\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3236,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1371\/revisions\/3236"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1371"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1371"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1371"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}