{"id":1355,"date":"2014-02-20T12:57:54","date_gmt":"2014-02-20T12:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=1355"},"modified":"2020-12-13T04:05:40","modified_gmt":"2020-12-13T04:05:40","slug":"desahucios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2014\/02\/20\/desahucios\/","title":{"rendered":"Desahucios"},"content":{"rendered":"\n<p>El fot\u00f3grafo\u00a0<strong>Juan\u00a0Medina<\/strong>\u00a0present\u00f3 en\u00a0<strong>olvidos.es<\/strong>\u00a0hace dos a\u00f1os su trabajo \u00ab<a href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2011\/10\/19\/four-steps-toward-a-safer-continuous-delivery-practice\/\">N\u00e1ufragos y cofres<\/a>\u00bb donde hac\u00eda un seguimiento del doloroso itinerario de la pateras. Ahora muestra la lacra social del desahucio en un audiovisual realizado para la Agencia Reuters, que se acompa\u00f1a con dos textos, uno de\u00a0<strong>Jos\u00e9 Antonio Navarro<\/strong>, que analiza las causas hist\u00f3ricas y sociales de los desahucios y ejecuciones hipotecarias y otro de\u00a0<strong>Ra\u00fal Quinto<\/strong>\u00a0que se centra en los aspectos sociales actuales y en la movilizaci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ra\u00fal Quinto<\/h3>\n\n\n\n<p>Supongamos que la vivienda es un derecho reconocido y que hay una constituci\u00f3n que incluso protege dicho derecho de la especulaci\u00f3n y su ansia infinita. Supongamos pues que el art\u00edculo 47 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola tuviera la misma redacci\u00f3n que tiene, y que a pesar de eso el mapa del pa\u00eds tenga la forma de un ladrillo pintado de oro, o la de una cerradura sellada. Supongamos que desahucio no es s\u00f3lo una palabra, sino miles de hechos. Eso, supongamos que tras el hielo de las cifras se escondieran personas, familias con rostros y miedos concretos, nombres y carne real. Sepamos entonces que la pobreza y el p\u00e1nico inducido es el alimento para el hambre que no cesa de los pocos: el capitalismo m\u00f3rbido devorando a sus hijos peque\u00f1os. A ti mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, despertar de un embrujo y reconocer la mentira, y ver que debajo de ella lo que queda es la verg\u00fcenza, o la lucha. Que lo que permanece una vez arrinconado el miedo es la dignidad y un pueblo tirando puertas abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo contar\u00e9, aunque esta historia es vieja y ya ha sido narrada muchas veces. Empiezo con algo fr\u00edo como una estad\u00edstica, una gr\u00e1fica obscena que lo explica todo: una l\u00ednea representa el crecimiento medio de los salarios desde 1985 hasta 2007, y otra representa el crecimiento medio del precio de la vivienda en esos mismos a\u00f1os. La primera crece lenta y poco, la segunda abandona a la primera a partir de 1997 y se dispara, casi sali\u00e9ndose del cuadro. A eso llamaron burbuja inmobiliaria. Eso significa que t\u00fa no puedes pagar una casa con el dinero que ganas trabajando y que tienes que ir a un banco para que te lo preste si es que quieres tener la llave de un sue\u00f1o, o de un hogar. Porque hay que comprar. Nos dijeron que pagar un alquiler era tirar el dinero, que una casa es una inversi\u00f3n segura porque su precio siempre crece, y a alguno incluso le entr\u00f3 la fiebre especulativa y compr\u00f3 para vender, y lo hizo a cr\u00e9dito. Y el monstruo sigui\u00f3 engordando, insaciable. Thomas Wolfe tiene una peque\u00f1a novela llamada <em>Boom Town<\/em> donde cuenta eso mismo, pero en los EEUU de 1929, justo antes de que el mundo entero saltara en pedazos. Los libros est\u00e1n llenos de advertencias, pero no importa. Que la Historia se repita no quiere decir que se aprenda de ella, o s\u00ed, algunos errores siempre son un acierto en forma de mucho dinero para los pocos, los mismos que sobreviven a todos los desastres que provocan y vuelven del polvo para conspirar en aras de otras burbujas y negocios. El capital, lo llaman, y tambi\u00e9n tiene sus nombres y sus apellidos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que no puedes comprar una casa con tu propio dinero, y eso que hay trabajo para todo el mundo, porque una burbuja significa que la pasta fluye y que el futuro s\u00f3lo puede ser mejor. Debes comprar. Hay una voz y mil se\u00f1ales que te obligan. Es lo que hay que hacer, lo que todo el mundo hace. Entonces fuiste al banco y el banco te dijo que tomaras no s\u00f3lo la parte que necesitabas sino m\u00e1s: para un viaje, para amueblar el piso, para la entrada de un coche. No temas, s\u00f3lo firma aqu\u00ed. Hipot\u00e9cate, \u00e1tate. Mensualidades que implicaban el 70% o el 80% de tu sueldo, en c\u00f3modos pagos durante los pr\u00f3ximos cuarenta a\u00f1os de tu vida. Tranquilo, firma ah\u00ed, tienes trabajo y la cosa va bien, si te ves agobiado vendes la casa y a\u00fan puedes hasta ganar dinero. Son todo ventajas. Firma. Y firmamos millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Y se firmaron condenas, ahora lo sabemos bien, pobreza, cl\u00e1usulas abusivas y enga\u00f1osas, cadenas. Y lleg\u00f3 la crisis y dej\u00f3 en los huesos a los perros de la avaricia. O a quienes bailaban al son de sus ladridos que fuimos casi todos. Lleg\u00f3 el paro masivo y probablemente t\u00fa est\u00e1s sin trabajo o cobrando mucho menos, y tu hipoteca es la misma. La crisis se lo come todo, pero la banca recuerda que ella siempre gana, y ejerce su derecho de conquista sobre nuestras vidas, y nos exprime.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora en tu casa entra poco dinero, pero tus hijos necesitan comida y ropa, como los hijos de los dem\u00e1s. Ahora pides dinero a amigos y familiares, pero el orgullo y sus propias dificultades econ\u00f3micas te lo ponen dif\u00edcil. Y sigues sin trabajo, y el barrio se llena de comercios cerrados y de vecinos con la misma angustia en la mirada que t\u00fa. El aire se convierte en miedo, y lo respiras a cada momento. Miedo a no poder pagar, miedo y culpa. Derram\u00e1ndose por debajo de la cama de tus hijos, mezclado en el caj\u00f3n con la ropa interior de tu pareja, miedo ensombreciendo las fotograf\u00edas de las \u00faltimas vacaciones, hace ya demasiado. El miedo te pone delante del espejo y te dice: has fracasado. En este mundo el que pierde es porque no vale. Eso dicen, y eso escuece demasiado dentro del miedo. El recibo de la luz sube, los precios de las cosas que necesitas suben, y t\u00fa sigues en el paro, y la cifra de tu hipoteca sigue invariable. La pobreza es esto. Y ser pobre es algo sucio, te han dicho. Y el miedo va cogido de la mano de la verg\u00fcenza. As\u00ed sucede que un d\u00eda tienes que elegir si compras comida o pagas la hipoteca, y decides lo primero, y esperas que vuelvan los buenos d\u00edas. Pero no vuelven.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es un retrato de millones.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos meses m\u00e1s tarde te viene la notificaci\u00f3n y te dice que tu casa siempre ha sido del banco y que quiere recuperarla. Te echan de tu casa. Tacha la palabra hogar. La puerta se cierra contigo fuera. Ese sonido es una vida cayendo contra las rocas. Te acaban de arrojar a la calle, y, para colmar el delirio, una ley hipotecaria tan vieja como obscena te obliga a seguir pagando parte de la deuda, aunque ya no tengas casa. Es una estafa, pero es la ley. Resumo: Debes comprar una casa y para ello debes endeudarte de por vida + No puedes pagar pero seguir\u00e1s pagando aunque ya no tengas casa. De la ilusi\u00f3n al miedo y la verg\u00fcenza, y despu\u00e9s a la desesperaci\u00f3n o a la rabia.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque resulta que muchos se han quedado en el camino y han escogido la salida de la soga o del balc\u00f3n abierto al asfalto. Eso son cr\u00edmenes a anotar en la cuenta de resultados de cada banco estafador y de cada gobierno que ha legislado, y legisla, a su favor. No son suicidios, son asesinatos. Eso es la desesperaci\u00f3n, y quien la fomenta no deber\u00eda tener perd\u00f3n. Por eso tambi\u00e9n la rabia. Y la verdad. Y la verdad y la rabia organizada. La gente normal mirando al poder a los ojos, con la raz\u00f3n y con la justicia de su lado.<\/p>\n\n\n\n<p>La Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha dado lecciones de dignidad y ha hecho que el problema de la vivienda y de los desahucios sea portada de peri\u00f3dicos y se introduzca, mal que les pese a algunos en la agenda pol\u00edtica. La PAH es gente que ha conseguido que se moderen algunas leyes y ha transformado la desesperaci\u00f3n en una admirable fuerza de cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin la PAH, o el 15M, no se habr\u00eda roto el silencio c\u00f3mplice de los medios y de los pol\u00edticos de los dos grandes partidos (siempre prestos a defender los intereses de la banca) sobre este tema. Porque no es un tema, sino una realidad afilada y dolorosa, una estafa. Eso: que la verg\u00fcenza es la de un sistema que potencia el crimen y echa a su gente a la calle. Pero la gente se ha organizado y ha paralizado centenares de desahucios, han renegociado miles de hipotecas y conseguido sin el ruido de las cacerolas y los titulares, cientos de daciones en pago. La gente se ha organizado y ha recogido m\u00e1s de mill\u00f3n y medio de firmas al Congreso para cambiar una ley injusta, y aunque la ley siga siendo injusta hemos podido ver el rostro del cinismo y algunos han reconocido al enemigo. La gente ha se\u00f1alado a los responsables y lo han bautizado como escrache a cambio de que los responsables los llamen terroristas o nazis, porque la irresponsabilidad consiste en invertir la culpa y que la v\u00edctima parezca el verdugo. El miedo ha cambiado, por momentos, de bando. La gente ha ocupado viviendas que los bancos han dejado vac\u00edas para seguir especulando con ellas, hay cientos de miles de casas vac\u00edas, cientos de miles de desahuciados. Casas sin gente, gente sin casas. La gente que somos tambi\u00e9n t\u00fa y tambi\u00e9n yo. Porque resulta que hoy todav\u00eda, a pesar de que la prensa mire a otro lado, sigue habiendo desahucios, suicidios e hipotecas oscilando como cuchillas sobre demasiados cuellos. Sigue el miedo, la verg\u00fcenza y la rabia. Y se sabe que cuando habla Ada Colau es s\u00f3lo la voz de lo que muchos dicen y de lo que todos necesitan o\u00edr, que la raz\u00f3n est\u00e1 de nuestra parte. Todo eso. Que la verg\u00fcenza es la del sistema, que el miedo debe ser el de los banqueros y los pol\u00edticos que le rinden pleites\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de eso, al cabo.<\/p>\n\n\n\n<p>De la estafa consentida a la movilizaci\u00f3n popular atravesando los caminos del miedo. Podr\u00eda ser el t\u00edtulo de esta historia. De los que siempre pierden y los que pueden empezar a ganar. De ese dolor y esa victoria que es mirarse al espejo y decir: soy la gente, y no me rindo.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Jos\u00e9 Antonio Navarro<\/h3>\n\n\n\n<p>A finales del siglo XIX se cre\u00f3 la Comisi\u00f3n de Reformas Sociales, con objeto de analizar y atender las reivindicaciones de las clases obreras. Los delegados sindicales fueron o\u00eddos en aquellas Cortes, plagadas de oligarcas y caciques. All\u00ed expusieron las condiciones de vida y trabajo de los obreros. Una de las cuestiones m\u00e1s importantes hac\u00eda referencia a la vivienda. Se daba el caso de que con los m\u00edseros salarios percibidos, lo habitual es que dos familias ocuparan en r\u00e9gimen de alquiler, un angosto apartamento en el que compart\u00edan cocina y comedor, disponiendo s\u00f3lo de una habitaci\u00f3n para cada familia. Cuando sobreven\u00eda una enfermedad o un accidente no se cobraba el salario, y no se pod\u00eda pagar el alquiler, con la consiguiente exposici\u00f3n a un desahucio fulminante. Ante esa situaci\u00f3n se pon\u00eda en marcha la solidaridad y la indignaci\u00f3n para tratar de impedir el desahucio.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el crecimiento de las ciudades se disparaba al alza el precio de los alquileres, por lo que los impagos y la avalancha de desahucios extendieron el conflicto. En los a\u00f1os veinte del siglo pasado se promulgan las primeras disposiciones de car\u00e1cter especial en materia de arrendamientos urbanos, que se fueron desarrollando con posterioridad, hasta llegar a la legislaci\u00f3n de los a\u00f1os cuarenta y cincuenta. Se consolida entonces la pr\u00f3rroga indefinida, se congelan las rentas, y se mitiga la dureza de los procedimientos de desahucio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero del mismo modo que H. Ford comprendi\u00f3 que si sus trabajadores no dispon\u00edan de dinero suficiente para adquirir un coche, el negocio no prosperar\u00eda, los ministros de vivienda de la Dictadura franquista, comprendieron que con el r\u00e9gimen de alquiler, la prosperidad del negocio inmobiliario \u2013hipotecario no se producir\u00eda. Entonces lanzaron la consigna: ning\u00fan espa\u00f1ol sin vivienda en propiedad. La legislaci\u00f3n de arrendamientos favorec\u00eda la compra de vivienda nueva, ya que los propietarios de viviendas no las ofrec\u00edan. La construcci\u00f3n de vivienda nueva se dispara al mismo tiempo que se produce un \u00e9xodo rural de tres millones de persona en la d\u00e9cada de los sesenta, y comienzan a acudir en masa los turistas. Se consolida entonces el lobby inmobiliario-financiero, y el sector de la construcci\u00f3n, como uno de los m\u00e1s importantes de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los obreros no dispon\u00edan pr\u00e1cticamente de otra opci\u00f3n que la compra de vivienda nueva acudiendo a la financiaci\u00f3n de una entidad financiera. Cambia el acreedor. Ahora no es el propietario rentista sino la entidad financiera. El obrero ha de trabajar duramente para hacer puntualmente los pagos de la hipoteca durante quince o veinte a\u00f1os, con la aspiraci\u00f3n a formar parte de la \u201ccomunidad de propietarios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantas fueron las viviendas que se construyeron que ya en los a\u00f1os setenta quedaban sin vender cientos de miles. Y ya entonces eran muchos los que trataban de orientar las pol\u00edticas de urbanismo y ordenaci\u00f3n del territorio hacia la rehabilitaci\u00f3n de los cascos hist\u00f3ricos en situaci\u00f3n de abandono y ruina. Tal cosa se hizo en alguna medida con destrozo de edificios y construcci\u00f3n de verdaderas monstruosidades. Pero la l\u00f3gica del crecimiento y acumulaci\u00f3n de capital no se detuvo, ni entonces, ni despu\u00e9s de los recurrentes estallidos de las burbujas inmobiliarias.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El desarrollo del cr\u00e9dito hipotecario, acompa\u00f1ado ahora del cr\u00e9dito al consumo, ya formaba parte de la Espa\u00f1a modernizada. Espa\u00f1a ya hab\u00eda entrado, como dicen muchos soci\u00f3logos, en la sociedad de consumo. Las clases acomodadas comienzan a adquirir segundas residencias, y el ministro Boyer liberaliza el mercado de alquileres. Un mercado que apenas crece porque la cultura del yo-propietario hab\u00eda calado hondamente. En los noventa del pasado siglo se fijaban carteles que dec\u00edan:\u201d<em>aunque no necesite una vivienda haga una buena inversi\u00f3n\u201d. <\/em>El virus de la cultura del ladrillo no paraba de expandirse. Entre 1990 y 2010 se construyeron en Espa\u00f1a m\u00e1s viviendas que en toda la historia precedente, al mismo tiempo que se hund\u00eda buena parte de la industria y la agricultura.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entre 2001 y 2010 se construyeron en Espa\u00f1a casi cinco millones de viviendas, pasando el precio del metro cuadrado de 967 a 1843 euros. El PIB hab\u00eda experimentado un crecimiento importante y se pensaba que todo el mundo tomaba una parte de aquella rica tarta. Los est\u00edmulos a la compra de vivienda y coche proven\u00edan tanto desde los gobiernos como desde las promotoras y las entidades financieras. El cr\u00e9dito hipotecario lleg\u00f3 a sus cotas m\u00e1s altas. La gente hab\u00eda aprendido a vivir a cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estalla la burbuja y se desata la crisis econ\u00f3mica en 2008 millones de \u201cpropietarios\u201d hipotecados se quedan sin trabajo, sin salario, y no pueden hacer frente al pago de la deuda.&nbsp; Al mismo tiempo descubren que las viviendas hipotecadas estaban sobrevaloradas, y que las escrituras estaban plagadas en su mayor parte de cl\u00e1usulas abusivas, en las que, al parecer, ni notarios, ni registradores, ni jueces hab\u00edan parado mientes, a pesar de toda una profusa legislaci\u00f3n sobre tutela de los consumidores.<\/p>\n\n\n\n<p>En pocos a\u00f1os cientos de miles de hipotecas son ejecutadas, y entonces se generan movimientos de apoyo y defensa de los desahuciados. Gracias a esas luchas, en buena medida, se consigue que los bancos acepten en algunos casos la daci\u00f3n en pago o la renegociaci\u00f3n de la deuda, al tiempo que los sucesivos gobiernos adoptan medidas paliativas, y hasta una ley de tutela de los deudores hipotecarios que pone l\u00edmites a las situaciones de abuso. Tambi\u00e9n se promueve el alquiler social. No pod\u00eda ser de otra manera, porque est\u00e1 en juego la credibilidad y \u201clegitimidad\u201d de la dictadura del capital. Pero tales medidas constituyen \u201cuna aspirina para un c\u00e1ncer\u201d, puesto que la inmensa mayor\u00eda de los desahuciados, siguen siendo deudores, parados y\/o precarizados. Es decir, siguen siendo explotados y\/o desahuciados.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis no ha sido provocada por un grupo de empresarios y banqueros codiciosos. Es una nueva y devastadora crisis de sobreproducci\u00f3n y de subconsumo, dada la enorme desigualdad en la distribuci\u00f3n de la renta. Es una crisis inherente al despliegue del capital, que la aprovecha para seguir explotando con m\u00e1s intensidad. Y lo seguir\u00e1 haciendo mientras los ciudadanos no pongan en cuesti\u00f3n el orden establecido y tomen nota de que la libertad que reina en el capitalismo es la libertad para explotar.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en un sistema que profesa libertades, pero que no ha dejado de perfeccionar los dispositivos de explotaci\u00f3n y devastaci\u00f3n. Un sistema que desde hace lustros no para de producir desechos humanos, es decir, muertos civiles y nuevas formas de esclavitud. Es urgente prescindir de amos y tribunos, pero tal cosa no ser\u00e1 f\u00e1cil sin cambiar de cultos.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/84135397\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allow=\"autoplay; fullscreen\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vimeo.com\/84135397\">Out of home<\/a> from <a href=\"https:\/\/vimeo.com\/user24246274\">Juan Medina<\/a> on <a href=\"https:\/\/vimeo.com\">Vimeo<\/a>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El fot\u00f3grafo\u00a0Juan\u00a0Medina\u00a0present\u00f3 en\u00a0olvidos.es\u00a0hace dos a\u00f1os su trabajo \u00abN\u00e1ufragos y cofres\u00bb donde hac\u00eda un seguimiento del &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Desahucios\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2014\/02\/20\/desahucios\/#more-1355\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Desahucios\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[102,86],"class_list":["post-1355","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-piezas-procesos","tag-audiovisual","tag-derechos-sociales","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - 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