{"id":1085,"date":"2017-07-19T20:44:28","date_gmt":"2017-07-19T20:44:28","guid":{"rendered":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/?p=1085"},"modified":"2023-04-17T20:27:28","modified_gmt":"2023-04-17T20:27:28","slug":"1085","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2017\/07\/19\/1085\/","title":{"rendered":"Pietro Ingrao"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image is-style-default\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/10-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1224\" width=\"380\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/10-3.jpg 428w, https:\/\/olvidosdegranada.es\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/10-3-300x230.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Pietro Ingrao fue una de las figuras m\u00e1s destacadas de la izquierda europea en el siglo XX. Ese siglo recorri\u00f3 su longeva vida, pues muri\u00f3 centenario en 2015. Olvidos.es rinde homenaje al pol\u00edtico italiano recuperando dos art\u00edculos publicados en la revista La f\u00e1brica del Sur en 1989 y 1990, traducidos en su momento por Mariano Maresca. En estos art\u00edculos, Ingrao reflexiona sobre temas que -pasados casi treinta a\u00f1os- siguen vigentes: las relaciones norte sur, la explotaci\u00f3n y la inmigraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este peque\u00f1o homenaje no pod\u00edamos soslayar su actividad po\u00e9tica, para ello hemos invitado a los poetas Daniel Cundari y Andrea Perciaccante a que eligiesen algunos poemas de Ingrao y los tradujesen al castellano.<\/p>\n\n\n\n<p>Las fotograf\u00edas que ilustran este homenaje han sido extra\u00eddas del Archivo Pietro Ingrao ubicado en <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.centroriformastato.it.\" target=\"_blank\">http:\/\/www.centroriformastato.it.<\/a><\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">LA F\u00c1BRICA DEL SUR, 1989<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Traducci\u00f3n: Mariano Maresca<\/h4>\n\n\n\n<p>Si pienso en la idea del Sur -en lo que esta palabra significa hoy en el sentir de millones, quiz\u00e1s miles de millones de personas- tengo la impresi\u00f3n de asistir a un vuelco, o a la emergencia de algo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo todo un siglo, el dieciocho -pero tambi\u00e9n antes (Goethe) y despu\u00e9s (Gauguin, Lawrence)- en el que el Sur aparec\u00eda como el lugar de una fisicidad y de un saber incontaminados, de una calma y de una pasi\u00f3n que iban unidas, de un car\u00e1cter indomable del ser que se distend\u00eda en su fluir, incluso hasta el final tr\u00e1gico, pero siempre en ruptura con un artificio impuesto a la vida. El Sur era violeta. Un color denso. Pero tambi\u00e9n era arquitecturas desnudas, horizontales, sin v\u00e9rtices, sin v\u00e9rtigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nac\u00ed en un pueblo que no est\u00e1 exactamente en el <em>Mezzogiorno, <\/em>pero que era Sur porque era mundo campesino. Ya en mi juventud la idea del Sur hab\u00eda sufrido una dislocaci\u00f3n. Este cambio de imagen ten\u00eda sus ra\u00edces en la rebeli\u00f3n campesina: marea de revueltas, espuma que acompa\u00f1aba el \u00e1spero avanzar del mundo industrial moderno. De un modo u otro, con los libros, los relatos y las historias y con las im\u00e1genes de este mar campesino, el tema del Sur volv\u00eda, pero marcado ya para siempre por una connotaci\u00f3n de sufrimiento y de opresi\u00f3n. Al principio de los a\u00f1os treinta, el Sur siempre era para m\u00ed y para otros -que luego ser\u00edamos arrastrados por las guerras atroces que partieron el mundo en dos- el lugar de una injusticia. Pero parec\u00eda como si la sangre, el sufrimiento, las muertes, las derrotas tuvieran que venir siempre envueltas en aquellos gritos de colores extremos, absolutos, en aquel azul, en aquel violeta. Y tampoco los ca\u00eddos, los sacrificios, las debilidades, las aflicciones pod\u00edan ser separadas de aquella luminosidad incorruptible. Antes bien, en aquella luz la sangre era sangre; y no parec\u00eda posible mistificarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy creo que todo esto realmente ha desaparecido. La palabra \u00abSur\u00bb se ha ensanchado en el vocabulario cotidiano. Quiz\u00e1s no haya ni un d\u00eda ni una hora en que no oigamos pronunciar esta palabra. La realidad a que alude se ha hecho enorme. En el fondo, antes, en mi juventud (e incluso antes), Sur era el Sur de Europa, era el Mediterr\u00e1neo, Grecia, o el primer conf\u00edn de Oriente; o simplemente las islas del Sur, mares del Sur como los de Stevenson.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, el Sur hace a\u00f1icos la vieja pupila euroc\u00e9ntrica. Ya no hay un conf\u00edn <em>al Sur. <\/em>Es la mayor\u00eda del planeta. En nuestra mente cambia, por tanto, su dimensi\u00f3n. Cambia su rostro. El Sur de antes parec\u00eda poseer unas medidas propias, confines. Ahora parece dif\u00edcil medirlo: decimos que dos tercios o tres cuartos del g\u00e9nero humano son Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ya no es una tierra fija, intacta. Se desborda. Emigra. Invade. Europa, antes, <em>iba al Sur: <\/em>como para evadirse de s\u00ed. Hoy, Europa est\u00e1 insegura: tanto es as\u00ed que algunos ya intentan o sue\u00f1an con acotar recintos: reg\u00edmenes de <em>apartheid <\/em>y culturas racistas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Sur, hoy, viene del Norte. No es ya una lejan\u00eda intacta: es hervidero, amalgama. \u00a1Cuidado con infravalorar los odios terribles que este nuevo contacto entre Norte y Sur puede desencadenar! Antes, el Norte, Occidente \u00bbdosificaba\u00bb las cantidades de Sur admitidas a su banquete; eran siempre cantidades sujetas con cadenas, fuesen \u00e9stas materiales o m\u00e1s sutiles. Hoy ya no parece posible \u00abdosificar\u00bb; por lo menos, dentro de poco ya no ser\u00e1 posible dosificar; pronto ser\u00e1 as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, el Sur, incluso cuando era paup\u00e9rrimo, se presentaba a los \u00abblancos\u00bb europeos como una sutil armon\u00eda; quiz\u00e1s tr\u00e1gica, pero armon\u00eda. Hoy, el Sur es acusaci\u00f3n: pregunta que acusa. Ya no hay armon\u00eda en su rostro: hay crispaci\u00f3n. Cuando era joven aprend\u00ed y comprend\u00ed que en muchos lugares del <em>Mezzogiorno <\/em>hab\u00eda hambre. Pero en mis pensamientos usaba la palabra \u00abpobreza\u00bb, que siempre parec\u00eda implicar una medida. Hoy se trata de un <em>hambre <\/em>distinta, porque se produce delante y en medio de la opulencia, porque emigra del campo y de la aldea y encoge los est\u00f3magos en las megal\u00f3polis descoyuntadas y sacudidas por diez, veinte millones de habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Y \u00bbSur\u00bb ya no es estar en una dimensi\u00f3n definida, reconocible, aunque sea flaca, descarnada, sino que es <em>emigrar <\/em>material e interiormente, mudarse a otras tierras y entrar en costumbres, lenguas, leyes violentamente diferentes. No pienso s\u00f3lo en los millones de clandestinos que cruzan incesantemente las fronteras de los Estados Unidos o de Europa. Pienso en otros muchos -en \u00c1frica, en Asia, en Sudam\u00e9rica- que no pueden pensar su vida como <em>un estar en la propia tierra <\/em>y que -aunque ellos no lo piensen as\u00ed- se han convertido interiormente en <em>emigrantes. <\/em>Y no como los emigrantes de mi pueblo que, hace un siglo, iban a un lugar, Am\u00e9rica, haciendo la cuenta de la forma y el momento de la vuelta, teniendo una <em>patria <\/em>definida a sus espaldas. \u00bfCu\u00e1ntos pueden hoy en el Sur del mundo decir \u00bbesta es mi patria segura <em>de la que <\/em>me voy <em>a la que <\/em>volver\u00e9\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, un Sur distinto del que ya no podemos separarnos. Estamos mezclados con \u00e9l. De ah\u00ed que resulte necio el orgullo con el que todav\u00eda intentamos poner barreras e incre\u00edble que no sepamos decir desde ahora a nuestros hijos y a nuestros nietos que est\u00e1 sucediendo esa mezcla; y la ciudad sigue extendi\u00e9ndose, los nombres de las calles ya no bastan, las periferias est\u00e1n en el centro. Redefinir un tejido, un plano de esta ciudad humana -si lo conseguimos- debemos hacerlo juntos. So pena de exterminios.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, este Sur dislocado, este Sur enorme, <em>disarm\u00f3nico, <\/em>guarda dentro de s\u00ed lenguas, culturas, costumbres, como un mar todav\u00eda inexplorado. La frontera enjoyada de Occidente es s\u00f3lo una frontera: y hoy comenzamos a entrever m\u00e1s all\u00e1. En una ocasi\u00f3n, los occidentales descubrimos no s\u00f3lo la belleza, sino tambi\u00e9n la compleja multiformidad del arte africano: y muchos de nosotros, que nos quedamos mudos ante esos lenguajes extraordinarios, apenas sabemos algo de los flujos internos, de las corrientes subterr\u00e1neas, de los ciclos que los alimentaron. Confieso que, durante mucho tiempo, entend\u00ed el Sur como <em>desorden, <\/em>es decir, como irreductibilidad positiva que se resist\u00eda e incluso desquiciaba a las ret\u00edculas del saber occidental. Mi coraz\u00f3n estaba con ese <em>desorden, <\/em>y sin embargo es cierto que no sab\u00eda reconstruir cu\u00e1ntos flujos de lenguajes y por tanto de <em>normas <\/em>hab\u00eda en aquel desorden. En cualquier caso~ percib\u00eda, percibo una <em>alteridad. <\/em>El Norte: los v\u00e9rtices de los rascacielos inmateriales. Y en otro lugar, de rodillas o en conflicto, el Sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora me pregunto si es posible ver a\u00fan contrapuestos estos dos polos, Norte y Sur. Cuando menos, emerge clamorosamente a la luz el <em>v\u00ednculo. <\/em>Nosotros, Occidente, hab\u00edamos sojuzgado sanguinariamente tierras y gentes del Sur en las Am\u00e9ricas, en Asia, en \u00c1frica. Las hicimos dependientes. Ahora estamos descubriendo que nosotros, Occidente, dependemos de los bosques de la Amazonia y del Sudeste asi\u00e1tico para nuestra vida, para el aire que respiramos. No s\u00f3lo se han acortado las distancias, la relaci\u00f3n es circular.<\/p>\n\n\n\n<p>Me pregunto si para esta nueva geograf\u00eda del mundo pa\u00edses como Italia y Espa\u00f1a, que han sido no tanto pa\u00edses de frontera como tierras de encuentro de civilizaciones, no tendr\u00e1n una palabra singular que decir, algo que pueden decir mejor que otros. Y ser puente. Pero la palabra <em>puente <\/em>no me convence mucho: puente es transici\u00f3n. Quiz\u00e1s habr\u00eda que decir enlace. De las amalgamas del pasado, entre los muchos y distintos que se asomaban a las aguas del Mediterr\u00e1neo, brotaron en un tiempo injertos y florescencias de civilizaciones nuevas, hibridadas. y por tanto polim\u00f3rficas, no catalogables en los ficheros. \u00bfNo es quiz\u00e1s el momento de mirar al Sur con esta memoria?<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">L\u00b4UNIT\u00c0, 1989<br>LA F\u00c1BRICA DEL SUR, 1990<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Traducci\u00f3n: Mariano Maresca<\/h4>\n\n\n\n<p>Hay un racismo abierto, brutal que se manifiesta en seguida. Hay otro sutil, latente, podr\u00edamos decir \u00abmoderado\u00bb, pero quiz\u00e1s m\u00e1s extendido y por eso m\u00e1s insidioso. Lo captamos en esa pregunta tan frecuente que o\u00edmos en el autob\u00fas, por la calle, en las tiendas, ante el inmigrado que pasa: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieren? \u00bfQu\u00e9 han venido a hacer aqu\u00ed?\u00bb. Yo digo que en esta pregunta hay una falsificaci\u00f3n de los hechos hist\u00f3ricos. No son ellos los que nos \u00abinvaden\u00bb . Somos nosotros los que los hemos invadido, desde los tiempos de Col\u00f3n. Desembarcamos all\u00ed y los ocupamos. Levantamos nuestras plantaciones y llevamos los esclavos negros encadenados. Y construimos imperios en sus tierras. Todav\u00eda hace s\u00f3lo treinta a\u00f1os que dos Estados de la civilizad\u00edsima Europa mandaron sus acorazados a Suez para intentar volver a imponer su dominio. \u00a1La liberaci\u00f3n de Argelia fue hace apenas dos decenios! E incluso cuando acab\u00f3 la ocupaci\u00f3n pol\u00edtica de continentes enteros, durante a\u00f1os hemos rapi\u00f1ado <em>su <\/em>petr\u00f3leo casi a coste cero; y adem\u00e1s de rebuscar en <em>su <\/em>subsuelo, hemos saqueado sus bosques, les hemos vendido dinero a precio de usura y les hemos hecho pagar a un precio alt\u00edsimo nuestra modernizaci\u00f3n. Todo ello quemando y arrasando costumbres, culturas, paisajes. Todav\u00eda hoy existe un pa\u00eds compuesto en su inmensa mayor\u00eda por \u00abnegros\u00bb y gobernado s\u00f3lo por blancos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos vendido armas a pa\u00edses del tercer mundo para atizar guerras y dividirlos, y de paso ganar buenos cuartos con las guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos nosotros, por tanto, quienes los hemos obligado a venir, empujados por la necesidad. \u00bfNo es entonces rid\u00edculo preguntarse por qu\u00e9 vienen? Ya ni siquiera se tiene en pie el discurso de la \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb, es decir, de la lenta (y progresiva) homologaci\u00f3n con el modelo de desarrollo de la civilizaci\u00f3n occidental. Lo han dicho <em>nuestros <\/em>cient\u00edficos: la extensi\u00f3n de este modelo energ\u00e9tico y de consumo a todo el planeta no es sostenible, la madre tierra no lo soporta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY no es curiosa tanta c\u00f3lera porque estos \u00abextranjeros\u00bb crucen nuestras fronteras? \u00bfQui\u00e9n sino nosotros -occidente, Am\u00e9rica- ha inventado el mito de la frontera que est\u00e1 cada vez m\u00e1s lejos? \u00bfY qui\u00e9n ha cantado y canta ese mito todos los d\u00edas con la secuela infinita del film que de madrugada, a la hora del almuerzo, en el desayuno nos cuenta la epopeya del <em>cowboy <\/em>que cabalga \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la frontera\u00bb?<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, las fronteras las hemos destrozado nosotros los europeos, los occidentales. Por lo dem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1nta riqueza alemana se ha hecho en esta segunda mitad del siglo con el sudor de los turcos inmigrados? \u00bfRealmente estamos pensando ahora, despu\u00e9s de haberlos desarraigado y obligado a venir, en subir el puente levadizo de nuestras ciudades y cerrar las puertas? \u00bfO en construir nuevos guetos, reservas especiales?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPara cu\u00e1ntos? Y sobre todo \u00bfpor cu\u00e1nto tiempo?<\/p>\n\n\n\n<p>Pues el camino del racismo, de los guetos, como tambi\u00e9n el del <em>numerus clausus <\/em>no s\u00f3lo es inmoral y absurdo, sino a la postre impracticable. Y sin una respuesta <em>abierta <\/em>a este nuevo \u00abevento\u00bb que <em>nosotros <\/em>hemos provocado no tendremos paz: ni en el cuerpo ni en el alma.<\/p>\n\n\n\n<p>No tendremos la paz del cuerpo -por decirlo as\u00ed- porque estos <em>otros <\/em>desembarcar\u00e1n igual, y si desembarcan clandestinamente ser\u00e1 peor; porque si no van a tener derechos, ser\u00e1n usados en el mercado de los braceros y de los servicios de precio m\u00e1s bajo. Y habr\u00e1 zonas donde se desencadenar\u00e1 la \u00abguerra entre los pobres\u00bb; y habr\u00e1 suburbios, chabolas, estaciones en los que la desesperaci\u00f3n de estos \u00bb sin derechos\u00bb y \u00absin ciudadan\u00eda\u00bb los empujar\u00e1 al acto violento o los entregar\u00e1 a los narcotraficantes apostados en la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>Y menos paz tendremos en el alma, porque estos \u00abclandestinos\u00bb, \u00abguetizados\u00bb, \u00abmarginados\u00bb ser\u00e1n el espejo de <em>nuestra <\/em>violencia, de nuestra prevaricaci\u00f3n y de toda la sangre de que est\u00e1n manchados nuestros c\u00f3digos morales. Y entonces, para aplacar nuestra mala conciencia, vendr\u00e1 realmente el riesgo del retorno p\u00fablico del racismo, tambi\u00e9n frente a los <em>terroni*, <\/em>que tambi\u00e9n son sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta historia mi generaci\u00f3n la conoci\u00f3 en su propia piel, cuando se declaraba \u00abenemigos\u00bb primero a los jud\u00edos y luego a los que no se declaraban enemigos de los jud\u00edos. La cadena infame. Pienso, sin embargo, que no bastar\u00e1 con decir \u00abyo no ser\u00e9 racista\u00bb o \u00abyo dir\u00e9 <em>no\u00bb. <\/em>Es preciso saber que ante lo que est\u00e1 empezando a ocurrir deberemos cambiar nuestras reglas y nuestras formas de agregaci\u00f3n, y por tanto a nosotros mismos. Me parece evidente que deber\u00e1 cambiar el sindicato, no s\u00f3lo abriendo sus filas, sino precisamente cambiando con ese fin la trama de sus reivindicaciones. \u00bfNo estamos ya, por lo dem\u00e1s, cambiando nosotros, partido comunista, cuando llevamos como candidata en la lista romana a Halina Mohamed Nur? \u00bfY no se est\u00e1 ampliando ya nuestra plataforma de propuestas, esto es, nuestra actuaci\u00f3n pol\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n<p>La misma cuesti\u00f3n de los <em>derechos <\/em>se ampl\u00eda y se complica, porque habr\u00e1 que plantear nuevas <em>paridades, <\/em>pero tambi\u00e9n nuevas <em>diferencias. <\/em>Tendremos que repensar el sistema escolar, por lo menos aprendiendo de las dolorosas experiencias de nuestros grupos de emigrados, por ejemplo en Alemania. Y deberemos plantearnos el problema de la ampliaci\u00f3n del voto. Por \u00bb provisionales\u00bb, \u00abclandestinos\u00bb o \u00abchabolistas\u00bb que puedan ser, estos desembarcados en nuestras tierras est\u00e1n entrando ya en la vida de nuestras instituciones. Y esto no lo lograremos sin modificar nuestra cultura, lo cual significa, antes que nada, conocer y conocerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Digamos la verdad. Hoy, a estos inmigrados, nosotros los conocemos s\u00f3lo como \u00abastillas\u00bb en movimiento, \u00abtrozos\u00bb de un mundo oscuro, fragmentos \u00abde color\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso en esta \u00e9poca de la velocidad de la informaci\u00f3n, \u00c1frica, por ejemplo, es para muchos de nosotros oscura, o por lo menos un continente espeso de pesadas sombras, o un lugar de vacaciones. Ni siquiera conocemos bien los nombres de los Estados africanos. Y eso que de \u00c1frica ya sabemos mucho: por lo menos ha llegado el sonido de su m\u00fasica, o de su danza, o \u00abastillas\u00bb de sus extraordinarias esculturas. Pero \u00bfqu\u00e9 son para nosotros las Filipinas, o las islas de Cabo Verde? Por eso estos inmigrados nos resultan an\u00f3nimos, definidos s\u00f3lo por el color de su piel; por eso nos resultan tan oscuros, extra\u00f1os y amenazadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, si no queremos quedarnos en algunas \u00abconcesiones\u00bb (o en el mejor de los casos, en la asistencia o la caridad), debemos <em>reconocerlos: <\/em>conocer su historia y la raz\u00f3n \u00faltima de su desembarco entre nosotros, de su \u00abviaje\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega a ser verdadero \u00absujeto de derechos\u00bb quien es reconocido en su historia, en su \u00abigualdad-diversidad\u00bb, en su posible futuro; pues s\u00f3lo as\u00ed el derecho no es concesi\u00f3n en precario y puede convertirse en derecho- poder.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo este conocimiento-comprensi\u00f3n puede descubrir y hacer entender la posible riqueza de esta diversidad. No alejaremos realmente el riesgo de la infecci\u00f3n racista si no comprendemos, si no reconocemos la autonom\u00eda y la posible riqueza de esa alteridad, de eso que en la calle nos parece \u00abextranjero\u00bb; algo que no s\u00e9 y no tengo (y que como soy hoy no puedo tener) y que, desde el momento en que interviene en mi vida me modifica y me puede enriquecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Cierto: razonar as\u00ed significa ir m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de la \u00bb justicia\u00bb o de una \u00abdecencia\u00bb humana con la que se espera tranquilizar la conciencia. Va m\u00e1s all\u00e1 de asegurar un techo (y no una chabola o un dormitorio), un salario contratado (y no el mercado negro de los braceros). Significa meterse en la cabeza que defender el derecho de estos \u00abextranjeros\u00bb es defender mejor (y ampliar) tambi\u00e9n los derechos y los poderes de los \u00abind\u00edgenas\u00bb italianos, y ampliar el radio de nuestras posibilidades de comunicaci\u00f3n social y humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no basta &#8211; me parece- que hagamos un esfuerzo para hacer conocer el patrimonio de competencias, profesionalidad y estudios que llevan consigo muchos de estos inmigrados, que normalmente desechamos con la imagen tan extendida y tan sumaria del <em>v\u00f9 &#8216;cumpr\u00e0?**. <\/em>Debemos sacar a la luz el trasfondo hist\u00f3rico y las potencialidades -tambi\u00e9n para nosotros- que hay, sofocadas y sepultadas, en esa \u00abdebilidad\u00bb, tan herida, del inmigrado arrojado al mercado occidental de los braceros m\u00e1s baratos y sin derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es un tema que va m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n incluso de la \u00abgente de color\u00bb. Habr\u00eda que ver si no debemos cambiar algo en el paradigma, el criterio, la medida de evaluaci\u00f3n (pero la palabra \u00abmedida\u00bb lleva siempre a un c\u00e1lculo meramente cuantitativo) con que miramos a tantas \u00abdebilidades\u00bb que, si ley\u00e9ramos desde otro \u00e1ngulo y extendi\u00e9ndolas a otros horizontes, podr\u00edan resultar llenas de nuevas riquezas.<\/p>\n\n\n\n<p>Baste pensar en lo que puede significar para la vida de este planeta una insurrecci\u00f3n del tercer mundo, una salida de sus sufrimientos y agregaciones actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Habremos vencido verdaderamente al racismo cuando a estos inmigrados, \u00abextranjeros\u00bb, \u00bb sin rostro\u00bb, los <em>llamemos por su nombre, <\/em>los reconozcamos en su potencialidad de riqueza humana: los reconoceremos, en suma, porque <em>nos dan, <\/em>y no es pensable un futuro sostenible de este planeta sin la salida del tercer mundo de su subalternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Y multietnicidad, pluriciudadan\u00eda, no significan p\u00e9rdida de la memoria, dispersi\u00f3n en lo indistinto y lo an\u00f3nimo, sino convivir y caminar e incluso confrontarse y hasta pelear con \u00abotros nombres\u00bb, en esta batalla que dura toda la vida y en la que siempre buscamos tener un nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas nacemos, nos bautizan y nos inscriben en el registro; y esto nos dice de inmediato c\u00f3mo cada uno de nosotros es arrojado desde el primer minuto a una trama de relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese es siempre un nombre que nos ponen, aunque sea nuestro padre o nuestra madre el que nos lo pone. Y en el fondo la vida parece eso: b\u00fasqueda, construcci\u00f3n &#8211;en la relaci\u00f3n con los otros- de nuestro verdadero nombre: incierto, inseguro, siempre por encontrar.<\/p>\n\n\n\n<p>* Expresi\u00f3n despectiva utilizada para designar a los hombres del sur, equivalente -en cierta medida- a \u00abcatetos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>** Transcripci\u00f3n fon\u00e9tica de <em>Vuoi comprare?, <\/em>seg\u00fan lo dice el \u00bb negro\u00bb al ofrecer su mercanc\u00eda.<\/p>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">II.\nEnorme il filo ci raggomitola ora carne vicino a carne fino a stringere\nl\u2019ultimo\nmetterci in cammino oltre l\u2019Antartide\nl\u00e0 dove sporge\nnon sappiamo dove\nnati in cieli ormai senza ombre\no precipitati senza cielo\ncom\u2019\u00e8.\n\u00a0\nII.\nEnorme ahora el hilo nos ovilla carne con carne hasta ce\u0148ir al extremo\nponernos en marcha m\u00e1s all\u00e1\u00a0de la Ant\u00e1rtica\nall\u00e1\u00a0donde aparece\nno sabemos donde\nbrotando en cielos ya sin sombras\no precipitados sin cielo\ncomo es.\n\u00a0\n\u00a0\nV\n\u00a0\nTuo cuore, macchina,\ndove conduce,\nstilla dopo stilla\nstiamo scoprendo. N\u00e9 ci basta\nimmaginazione\nd\u2019universo.\n\u00a0\nV.\nTu coraz\u00f3n, m\u00e1quina,\nadonde lleva,\ngota a gota\nestamos descubriendo.\nNo nos basta\nla imaginaci\u00f3n\ndel universo.\n\u00a0\n\u00a0\nXII\nPensammo una torre.\nScavammo nella polvere.\n\u00a0\nXII.\nImaginamos una torre.\nExcavamos en el polvo.\n\u00a0\nXV\n\u00a0\nE muto ogni volta\ntendo la mano.\nCome se tu,\nsventura,\nfossi la vita.\n\u00a0\nXV.\nY mudo cada vez\ntiendo mi mano.\nComo si t\u00fa,\ndesventura,\nfueras la vida.\n\u00a0\n\u00a0\nXVI\n\u00a0\nUno che scompare \u00e8 volo\nche traspare da vetri.\nUno che scompare \u00e8 tutto.\n\u00a0\nXVI.\nQuien desaparece es vuelo\nentre cristales.\nQuien desaparece lo es todo.\n\u00a0\nXXV\nForme sorsero\nattorno, al di sopra.\nLe nominammo Stato. Insieme\nuniamo le mani.\nGiuriamo.\nCome se da sempre,\nculla e prigione,\nfuori di noi esista.\n\u00a0\nXXV.\nFiguras surgieron\nalrededores, m\u00e1s arriba.\nLo nombramos Estado.\nJuntos unimos las manos.\nJuramos.\nComo si desde siempre,\ncuna y prisi\u00f3n,\nfuera de nosotros existiera.\n\n<strong>Traducci\u00f3n Daniel Cundari<\/strong>\n<\/pre>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">OPERAIO\n\u00a0\nLa stanza, il nitore, la penombra\ndella cifra: e solo leggere il quadrante:\ncome un prato.\n\u00a0\nE' tempo; e tutto \u00e8 necessario.\nSono i calmi meriggi della merce. Tu\nfletti naturalmente\nnella misurata foresta della macchina.\n\u00a0\n\u00a0\nOBRERO\n\u00a0\nLa habitaci\u00f3n, la nitidez, la penumbra\nde las cifras: y solo leer la esfera:\ncomo una pradera.\n\u00a0\nEs tiempo; y todo es necesario.\nSon los tranquilos mediod\u00edas de las mercancias. T\u00fa\nnaturalmente tuerces\nen el mesurado bosque de la m\u00e1quina.\n\u00a0\nEPPURE\n\u00a0\nPer gli incolori\nche non hanno canto\nneppure il grido,\nper chi solo transita\nsenza nemmeno raccontare il suo respiro,\nper i dispersi nelle tane, nei meandri\ndove non c'\u00e8 segno, n\u00e9 nido,\nper gli oscurati dal sole altrui,\nper la polvere\ndi cui non si pu\u00f2 dire la storia,\nper i non nati mai\nperch\u00e9 non furono riconosciuti,\nper le parole perdute nell'ansia\nper gli inni che nessuno canta\nessendo solo desiderio spento,\nper le grandi solitudini che si affollano\ni sentieri persi\ngli occhi chiusi\ni reclusi nelle carceri d'ombra\nper gli innominati,\ni semplici deserti:\nfiume senza bandiere senza sponde\neppure eterno fiume dell'esistere.\n\u00a0\n\u00a0\n\u00a0\nSIN EMBARGO\nPara los incoloros\nque no tienen voz\nni siquiera el grito,\npara qui\u00e9n solo pasa\nsin revelar siquiera su respiraci\u00f3n\npara los desaparecidos en las madrigueras, en los meandros\ndonde no hay signo, ni guarida,\npara los eclipsados por el sol ajeno,\npara el polvo\nde lo que no se puede contar su historia,\npara los nunca nacidos\nporque no los reconocieron,\npor las palabras perdidas en la ansiedad\npor los himnos que nadie canta\nsiendo solo deseo vencido\npara las grandes soledades que atestan\nlos senderos perdidos\nlo ojos cerrados\nlos reclusos en las c\u00e1rceles de sombra\npara los sin nombre,\nlos simples deshabitados:\nr\u00edo sin banderas sin orillas\nsin embargo eterno r\u00edo de la existencia.\n\u00a0\n\u00a0\nL'UNITA' 9 GENNAIO 2009\n\u00a0\nPER GAZA\nGuarda:\nvedi come ostinate\ntornano dal cielo le bombe fiorenti, e furenti\ncalano sulle strade, spezzano corpi,\nardono case, testarde inseguono\ngli stupiti fanciulli,\ngridano\ncantano l\u2019inno alla morte\nsenza stancarsi mai\u2026\nChi siete,\nperch\u00e9 illuminate le notti,\ninsanguinate le vie:\nperch\u00e9 siete in ansia\nperch\u00e9 vi serve la strage degli innocenti\ne forse disperate sull\u2019esistere\ntornare a cantare la gloria\ndell\u2019uccidere di massa,\naffidate la pace alla morte\u2026 Voi\ncos\u00ec senza speranza\nse soltanto\nl\u2019assassinio di massa pu\u00f2 assicurarvi la vita\ne solo le maledizioni e le lacrime\npossono difendervi.\nE non vedete, non sperate\naltra salvezza\nper l\u2019uomo e per il figlio dell\u2019uomo\nche la morte corale.\nVoi che venite da un cammino di lagrime\ne ora senza lume di tregua\nseminate nuovo pianto innocente.\nDa lontano\nvi scrutiamo impotenti:\ne null\u2019altro sappiamo\nche invocare da voi l\u2019elemosina della pace.\nNoi che veniamo da lotte di secoli\ncondotte per tutte le terre infinite di questo\nglobo rotondo\nin cui dato a noi\nfu di vivere,\ne sembriamo ora\nsolo capaci\ndi educarci all\u2019indifferenza.\nO scrutare allibiti.\n\u00a0\n\u00a0\nPOR GAZA\nMira:\nves como obstinadas\nvuelven desde el cielo las pr\u00f3speras bombas, y furiosas\ncaen sobre las calles, parten los cuerpos,\nqueman las casas, testarudas persiguen\na los est\u00fapidos ni\u00f1os,\ngritan\ncantan el himno a la muerte\nsin cansarse...\nQui\u00e9nes sois,\npor qu\u00e9 alumbr\u00e1is las noches,\nensangrent\u00e1is las calles:\npor qu\u00e9 est\u00e1is tan ansiosos\npor qu\u00e9 os sirve la matanza de los inocentes\ny quiz\u00e1s desconfi\u00e1is de la existencia\nvolv\u00e9is a cantar la gloria\nde aniquilar la masa\nconfiad la paz a la muerte... Vosotros\ntan sin esperanza\nsi solo\nel crimen en masa puede aseguraros la vida\ny solo las maldiciones y las l\u00e1grimas\npueden defenderos.\nCiegos, sin esperanza\nno hay otra salvaci\u00f3n\npara el hombre y el hijo del hombre\nque la muerte coral.\nVosotros que ven\u00eds por un camino de l\u00e1grimas\ny ahora sin destello de tregua\nsembrad nuevo llanto inocente.\nDesde lejos\nos escrudi<strong>\u00f1<\/strong>amos impotentes:\ny nada m\u00e1s sabemos\nsi no invocar vuestra limosna de paz.\nNosotros que venimos desde luchas de siglos\nguiadas por todas las tierras infinitas\nde este globo redondo\nen el que nos fue\nconcedido vivir,\ny parecemos ahora\nsolo capaces\nde educarnos en la indiferencia\no mirar desconcertados.\n\n<strong>Traducci\u00f3n Andrea Perciccante<\/strong>\n<em>L\u2019alta febbre del fare<\/em>, Arnoldo Mondadori Editore, 1994<\/pre>\n\n\n<!--nextpage-->\n\n\n\n<p>Pietro Ingrao naci\u00f3 en Lenola, en la Latina, el 30 de marzo de 1915. Entre 1934 y 1935 asisti\u00f3 como estudiante de direcci\u00f3n, en Roma, en el Centro Experimental de Cinematograf\u00eda. En los a\u00f1os previos a la guerra se gradu\u00f3 en Derecho y Humanidades de la Universidad de Roma, donde entr\u00f3 en contacto con otros estudiantes antifascistas y, a trav\u00e9s de ellos, con la organizaci\u00f3n clandestina del PCI. Entre 1942 y 1945 se oculta y trabaja entre Mil\u00e1n y Calabria. El 26 de Julio de 1943 coorganiza con Elio Vittorini, en Mil\u00e1n, el gran mitin de Porta Venezia.<br>Trabaja en la edici\u00f3n clandestina de l\u00b4Unit\u00e1 en Mil\u00e1n. En 1944 se uni\u00f3 al comit\u00e9 clandestino de la federaci\u00f3n romana del PCI. En 1947 fue nombrado director de l\u00b4Unit\u00e1, donde estuvo hasta 1956. En 1948 se uni\u00f3 al Comit\u00e9 Central del PCI y tambi\u00e9n fue elegido diputado por primera vez. Ser\u00e1 reelegido durante diez per\u00edodos consecutivos hasta que, en el 92, pide no ser candidato.<br>En 1956 es elegido secretario del PCI, donde permaneci\u00f3 durante diez a\u00f1os. En el XI Congreso del PCI, en 1966, defiende el \u00abderecho a disentir\u00bb. En 1968 fue elegido presidente del grupo parlamentario comunista de la C\u00e1mara de Diputados. En 1975, fue nombrado presidente del CRS (Centro de Estudios e Iniciativas para la Reforma del Estado). El 5 de julio de 1976 fue elegido presidente de la C\u00e1mara de Diputados, y permanecer\u00e1 en el cargo hasta 1979. En 1988, en el XIX Congreso del PCI, renunci\u00f3 al liderazgo nacional, pero volvi\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, pues se opone al giro de Achille Occhetto que transform\u00f3 el PCI en PDS. Opuesto a escisiones, en 1991 se incorpor\u00f3 al PDS como l\u00edder de los Dem\u00f3cratas comunistas. En el 93, en desacuerdo con el PDS abandon\u00f3 el partido. En 1998 fund\u00f3 con Rossana Rossanda, Luigi Pintor, Valentino Parlato, Fausto Bertinotti y Lucio Magri La rivista del Manifesto. Falleci\u00f3 en Roma en septiembre de 2015, a los cien a\u00f1os de edad.<br>(Extra\u00eddo y traducido desde http:\/\/www.centroriformastato.it)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pietro Ingrao fue una de las figuras m\u00e1s destacadas de la izquierda europea en el &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Pietro Ingrao\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/olvidosdegranada.es\/index.php\/2017\/07\/19\/1085\/#more-1085\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Pietro Ingrao\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[99,58],"class_list":["post-1085","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-piezas-procesos","tag-italia","tag-politica","infinite-scroll-item","generate-columns","tablet-grid-50","mobile-grid-100","grid-parent","grid-33","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Pietro Ingrao - Olvidos de Granada<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Andrea Perciaccante y Daniel Cundari Pietro Ingrao fue una de las figuras m\u00e1s destacadas de la izquierda europea en el siglo XX. 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