Abrir los ojos para ver la nada.
Cerrar la mano para asir vacío.
Buscar un cuerpo y alcanzar un río.
Encender luces en la madrugada.
Olvidar una historia no iniciada.
Recordar el color del extravío.
Idear un deseo puro y frío.
Soñar otra mañana, otra mirada.
Hablar con quien nos oye si callamos.
Abrir los ojos para vernos mudos.
Sentir la ausencia que nos deja vivos.
Andar, aunque es de noche, y no sepamos.
Vestirnos con la luz de los desnudos.
Vivir eternamente fugitivos.
Rafael Juárez (Estepa, 1956-Madrid, 2019)